lunes, 13 de junio de 2016

XXXIV.-El arte que convierte, la pregunta que interpela, la pascua que celebra.





*Fragmento de mis memorias de la experiencia en Boston en el año académico 1997-1998.
           
            Quizá fue uno de los oficios religiosos más impactantes de cualquier jueves santo que yo haya vivido...pero no fue en ninguna iglesia sino en una sala de conciertos. Quizá fue una de las preguntas que más me han hecho reflexionar sobre mi fe...pero no fue hecha por un teólogo sino por un niño. Quizá fue una de las pascuas que más he disfrutado...pero no fue solamente el hecho religioso sino el símbolo cultural que contagia.
            Jueves santo, siete treinta de la noche, simphony hall. El día anterior había yo asistido al ensayo abierto, salí impactado y me sirvió para prepararme espiritualmente para el concierto formal. Pensé que sería como un verdadero oficio religioso...si yo estaba abierto a recibir el mensaje estético pero también su contenido trascendente. “La pasión según San Mateo” de J.S. Bach, interpretada por la sinfónica de Boston conducida por el impactante Seiji Ozawa, asistí con Gaby y con Mario, temía que ellos no estuvieran en sintonía y que se aburrieran, la obra es larguísima, casi tres horas y es cantada toda en alemán. Nos dan programas de mano con traducción al inglés para seguirla...inicia el concierto...la estructura va narrando textualmente los capítulos en los que Mateo cuenta la pasión de Cristo pero con partes intermedias en las que la persona creyente en voz de los solistas va reflexionando cada paso y la fe colectiva representada por un coro va haciendo lo propio. Casi tres horas de desarrollo, una contralto brillante, un coro extraordinario, los demás solistas también excelentes...Es toda una experiencia para mí, Gaby y Mario la disfrutan también muchísimo, no hay cansancio sino un extraordinario sabor de boca al final, un haber sido tocados por el talento de Bach, contagiados de solemnidad, de dolor, de esperanza...El silencio al momento en que narran que Jesús expira es impresionante, todos estamos dentro...
            La pregunta es muy simple: misa de domingo de resurrección, en la homilía el padre dice que un niño -lo llama por su nombre y le pide que se levante para que lo veamos- de doce años, le preguntó el viernes durante el via crucis: ¿Por qué los judíos tienen un Dios poderoso y grande y nosotros creemos en un Dios débil y sufriente que fue mandado a crucificar entre los ladrones? La homilía giró en torno a la respuesta, al final el padre le agradeció al niño por habernos ayudado a pensar en eso. Me quedé pensando en cuantos sacerdotes en Puebla habrían no solamente permitido que un niño interrumpiera el via crucis con una pregunta “tan simple” sino tomado en cuenta la pregunta, organizado la homilía en torno a ella y dado las gracias públicamente a ese niño por haberla hecho. Pero me quedé pensando sobre todo en la pregunta y en lo paradójica que es nuestra fe, siempre a contracorriente de lo que al mundo le parece lo importante, lo destacable, lo obvio. Un Dios dócil y sufriente pero a la vez fuerte y digno porque acepta ese final con toda responsabilidad, porque la acepta por amor a nosotros -aún a ese conocido de Luis que dice que “Jesus gave his life for somedy else, not for me”- por amor a ese padre que ha creado todo, por amor a esa búsqueda humana que termina en el reencuentro con él. Un Dios paradójico sin duda para los criterios humanos: ¿por qué nació pobre y en un pueblo esclavo del imperio romano? ¿por qué no nació romano o aún mejor gringo del siglo veinte? ¿por qué no fue gran empresario, líder político de nuestro tiempo, basketbolista ídolo de multitudes, profesor de Economía en Harvard? ¿Qué implica eso para mí?
            Todo eso me dejó pensando la pregunta “simple” de ese niño. La enorme paradoja que significa aceptar a ese Dios en nuestra propia vida, la implicación de ello que nos hace quizá tener que brillar menos pero dar más calor, ser menos eficientes pero más efectivos, ser más humildes pero a la vez más importantes para la obra de humanización del mundo por el amor.
            Eso es en el fondo la pascua: la celebración del triunfo de una vida a contracorriente, el gozo de la derrota de la muerte no por la ciencia, por la tecnología o por el poder sino por el amor, la búsqueda de criterios más humanos, la crítica a lo establecido, el testimonio sencillo que hace temblar a todo un sistema. El triunfo de ese reino que no es de este mundo pero empieza aquí, en la lucha cotidiana.
            Es por ello que nos llamó la atención la celebración de la Pascua. El poder del símbolo que trasciende el templo y llega a la vida cotidiana hace sin duda que esta celebración se mucho mayor y más notable que en México, quizá también esa cultura que hace que ellos celebren más el triunfo de la resurrección que la aparente derrota de la cruz, en eso somos más trágicos y sufrientes como cultura. Pero aquí la pascua es en grande, es quizá junto con Thaksgiving, el día más importante del año en cuanto a reunión de toda la familia. Lo notamos al entrar al templo, gran número de visitantes, cambio en el vestuario (todos vestidos como de “domingo”, elegantes, muchos de corbata y saco, de fiesta pues), familias completas donde normalmente hay más gente sola o parejas mayores sin los hijos, etc. La celebración continuó al terminar la misa afuera con la búsqueda de los huevos de pascua (el “egg roll”) por los niños, globos con la leyenda: “Jesus ha resucitado, aleluia!!” y café y galletas para todos...Una fiesta importante que hace que incluso el comercio cierre...y para que aquí el comercio cierre...
            Comentaba con Gaby la importancia de que haya símbolos especiales de esa fecha para que se resalte y no se asista a una misa más: el easter bunny, los huevos de pascua, los globos, etc. cosas simples pero que van haciendo que los niños tengan un sentimiento especial ante esa celebración y los grandes evoquen esos sentimientos y participen en la fiesta de manera especial.
            Una semana santa diferente, otros signos movieron sin duda mi interioridad, revitalizaron eso que a veces se vuelve rutina o incluso tedio o rebeldía...

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Tres imágenes para el día del maestro.

*De mi columna Educación personalizante. Lado B. Mayo de 2012. 1.-Preparar el futuro, “Qué lindo era el futuro...