lunes 9 de noviembre de 2009

Algunos poemínimos educativos

“No desearás la docencia de tu prójimo”

“No desearás al diez de tu prójimo”

Para el profesor: “No desearás el grupo de tu prójimo”

“El que quiera azul celeste… que memorice (o que copie)”

“Ahorita vengo, voy a dar una vuelta alrededor de mi escuela… ¿Cómo le hacen para que no entre la realidad?

“Ahorita vengo: voy a dar una vuelta alrededor de mis dieces”

“Todos los lunes, descubro que llegué demasiado tarde a mi fin de semana…” (Este sí es igual, porque el poeta seguramente lo hizo en un lunes de regreso a clases)

“Todos los viernes descubro que las clases no son eternas”

martes 3 de noviembre de 2009

Presencia de Dios II

Amadísima Mariana:
Aunque he escrito varias cosas a partir de todo tu proceso desde la operación hasta esta recuperación milagrosa en muchos sentidos que estás teniendo y que todos creemos que vas a seguir teniendo y cada vez con más fuerza y rapidez, no había escrito cosas para tu blog específicamente, salvo el texto sobre “nuestro ángel particular” que subí hace varias semanas.
Pero ahora que he compartido contigo varios días en el centro y que tengo un ratito de calma en la noche en que tú ya has empezado a dormir después de orar juntos y de regalarme esa mirada y esa sonrisa que me hacen presente a Dios y me transparentan la paz que da el amor profundo, no quiero dejar pasar la oportunidad de compartirte unas ideas y sentires que he ido asimilando desde hace varias semanas, a partir de que una amiga de León me mandó un texto teológico bastante denso pero muy rico en significados para lo que estamos viviendo como familia y de charlas que he tenido con personas que me preguntan por ti y comparten conmigo su solidaridad y sus pensamientos.
La primera cuestión es que nos han reiterado mucho a tu mamá y a mí que lo que estamos viviendo es porque “somos muy especiales”, “muy fuertes” y que por eso Dios nos mandó esta prueba, que “Dios no le manda cosas así a quien no tiene la fuerza para afrontarlas” y varias ideas en esta línea. En mi blog subí un texto bastante espontáneo y guiado por el impulso que trataba de responder a estas cuestiones. Ese texto se titula: “No soy, no somos” y en él trato de desmentir, con apasionada rebeldía, esta idea de que somos especiales y por eso nos ha pasado lo que nos ha pasado y estamos viviendo lo que estamos viviendo.
No niego ahí, -ni sería tan malagradecido para no valorarlo-, que todo el cariño que hemos recibido de muchas personas conocidas, medio conocidas o aún casi desconocidas, se debe, en gran parte, a que a lo largo de nuestra vida hemos tratado de ser personas decentes, auténticas, serviciales y reflejar de alguna manera la fe que tenemos, es decir, -como dice una monja amiga mía de la UIA León: “la convicción de que Dios nos ama”- y a pesar de que por supuesto tenemos que reconocer que somos como decía Carlos Castillo Peraza: “pecadores estándar” porque nadie es perfecto, pues hacemos nuestra lucha por ser –otra cita, ni modo-, como dice Machado en su hermoso poema autobiográfico: “en el buen sentido de la palabra, buenos”.
Esto no quiere decir, que no reconozca – y por ahí iba el texto del blog- que también sé y lo reafirmo cada vez más, que ese cariño es en mucho gratuito, regalado, “don” o “gracia” que Dios nos manda, testimonios o medios para mostrarnos palpablemente su presencia en estos momentos dolorosos, como nos la ha mostrado en momentos gozosos y que en buena medida, todo este “escudo de amor” no es algo merecido sino simplemente recibido.
Una segunda idea es esa tan extendida en el decir popular de que: “Dios no le manda cosas a las personas que no tengan la fuerza de soportar”…nada más falso que esto, lo digo con la seguridad que nace de la propia experiencia comprendida y reflexionada. Le decía a mi amiga María el otro día que me dijo esto, que yo creo que más bien “a uno le pasan a veces cosas –inexplicables, porque el mundo es también azar, alea- superiores a sus fuerzas, pero que Dios se muestra y se une a nosotros cuando nos pasan estas cosas, de tal manera que nos da fuerzas suficientes para poder afrontarlas”. Así ha sido en nuestro caso, al menos en el mío. Tú has descubierto la gran fuerza que tienes a partir de este acontecimiento doloroso, yo siempre dije cuando sabía de cosas así que le pasaban a otras personas, que si a mí me pasaran no tendría las fuerzas para soportarlas y sin embargo, aquí estoy…aquí estoy, aquí estamos…”y ahora resulta” que somos muy fuertes y por eso aguantamos todo…
Un aprendizaje más tiene que ver con la pregunta tan humana y tan común cuando algo malo nos pasa de: ¿Por qué a mí me tiene que pasar esto? ¿Por qué a tal persona que es buena le pasa esto y no a los malos? Pues eso lo aprendió el “pueblo de Dios” desde los libros “sapiendiales” (Eclesiástico, Eclesiastés, Sabiduría, etc.) y desde la experiencia de Job. Ellos pensabann en un tiempo que al que hacía el bien le iba bien y al que hacía el mal le iba mal…pero resulta que luego se dieron cuenta de que no era necesariamente así. A Job que era una persona justa, le pasaron muchas desgracias. ¿Eran estas calamidades pruebas de Dios? Pues retóricamente o metafóricamente la Biblia dice que sí, pero si entendemos más a fondo el asunto, tendremos que llegar a algunas conclusiones como estas: La vida no es justa e incluso a veces es muy injusta, la vida no es controlable o predecible y hay sucesos que pasan al azar, porque sí, aleatoriamente, no porque sea uno bueno o malo y, finalmente, Dios no es un “profesor tradicional” que nos pone pruebas para saber si somos fieles o no, para ver si aprobamos o reprobamos. Dios simplemente se manifiesta, nos acompaña tanto en los momentos buenos como en los malos, si lo sabemos descubrir.
¿Sabes? En el texto del teólogo (de apellido impronunciable y por tanto no recordable, si quieres luego te lo checo) que me mandó mi amiga Antonieta, la tesis fundamental consiste en que el ser humano tiende a preguntarse, cuando pasan las cosas malas (y esto lo reflexiona incluso con la pasión y muerte de Jesús), el por qué Dios permite o manda esas cosas, incluso llega a veces a preguntarse el para qué –sentido- de eso que ocurre. Pero la pregunta que deberíamos hacernos en los momentos difíciles no es: ¿Por qué Dios permite esto? Sino: ¿Dónde está Dios en este acontecimiento? El cambio de la pregunta cambia todo el sentido al hecho.
Yo he respondido a amigas y amigos que me dicen: “No logro entender por qué les pasó eso a ustedes que son buenas personas” con la pregunta: ¿Y por qué no? es decir: ¿No por ser personas estamos en el mismo juego de probabilidades que todos los demás en el mundo tanto para las cosas buenas como para las malas? Si trascendemos la visión mágica de la vida o la perspectiva simple de análisis, tendríamos que decir: ¿por qué no?
Pero en estos meses que ya llevamos con tu enfermedad, con tu dolor y sufrimiento, con el escudo de amor y sobre todo con la experiencia de Dios que tuviste en terapia intensiva, yo he comprendido esto que plantea el teólogo en su escrito: No debemos preguntarnos por qué sino ¿Dónde estaba Dios en este suceso? Mi respuesta y creo que es nuestra respuesta, es que Dios ha estado al lado de nosotros todo este tiempo, que ha estado y sigue estando sentado al pie de tu cama en el hospital, en el centro y pronto, muy pronto en la casa. Que ha estado con nosotros desde que el Dr. Pintos te diagnosticó el tumor, en el modo en que llegamos al Dr. Klériga, en el tener dos seguros médicos que nos permitieran afrontar esta situación con sacrificios pero posibles, en el apoyo de pensamiento, oración, acción, compañía física o virtual de todos los conocidos cercanos y no tan cercanos que han estado tejiendo este “escudo de amor”, construyendo esta red de ángeles que te protegen y nos dan energía cuando se siente que se agota, esperanza cuando llega la desesperación, consuelo en el momento del llanto, abrazos en el momento de los avances y los signos de recuperación.
Gracias a Dios estás de regreso. Gracias a Dios va ganando la vida. Gracias a Dios ganará la vida y volverás pronto, lentamente pronto a recuperar tu vida cotidiana que sin duda será más honda, más alegre, aún más amorosa de lo que ha sido hasta ahora desde el día en que Dios nos bendijo con tu nacimiento casi dos breves décadas atrás y con tu renacimiento hace ya tres larguísimos meses.
Te quiero mucho, gûera.
Papi

martes 6 de octubre de 2009

Educación: de la ilusión a la decepción

La educación: de las ilusiones a las decepciones
E-Mail

Por: Martín López Calva
lunes, 05 de octubre de 2009

"Yo sugeriría a quienes ocupan posiciones de responsabilidad sobre la educación cuestionarse permanentemente los límites que nos hemos autoimpuesto en nuestras concepciones educativas, y explorar tenazmente posibilidades distintas, más ambiciosas. La medida de la vitalidad de una secretaría de Educación…sería el número y calidad de "proyectos radicales", heterodoxos, que alienta y emprende; ellos son vías eficaces para romper tradiciones viciadas y abrir nuevos horizontes".
Pablo Latapí Sarre


Época de crisis en todas las dimensiones del quehacer humano. Época de incertidumbre generalizada. Tiempos difíciles los que atraviesa el mundo y dentro de él, un México que en algunos momentos parece que se deshace entre las manos de nuestros dirigentes y de todos los que conformamos la sociedad de esta primera década del siglo XXI.
Violencia, inseguridad, crisis económica, desastres naturales que afectan especialmente a los millones que viven en condiciones de vulnerabilidad, crisis sanitaria por la emergencia del nuevo virus AH1N1 que está resurgiendo, crisis de gobernabilidad por la visión miope de una clase política que sigue peleando por sus intereses personales y de grupo cuando más urge que cambie su visión para trabajar realmente por el bienestar del país, en fin: una democracia sin demócratas.
Todas estas situaciones se reflejan sin duda en el sistema educativo nacional que está también atravesado por la crisis económica, que está empezando a reproducir los esquemas de violencia, que padece la amenaza de la crisis de influenza y que reproduce también los esquemas de luchas de poder entre grupos que se da en el escenario nacional.
Toda educación produce la sociedad que la produce y en la educación mexicana parece que estamos en el círculo vicioso en el que la sociedad se des-organiza y produce fragmentación y desigualdad generando un sistema educativo igualmente des-organizado y re-generador de fragmentación y desigualdad, donde los pobres se educan para seguir siendo pobres y los poderosos se educan (¿Se educan realmente?) para heredar el poder. Baste con ver las listas de los "nuevos empresarios exitosos" y de las "nuevas generaciones de políticos" para ver que siguen siendo los mismos, que heredan sus posiciones a sus descendientes sin importar su talento o falta de él, tal como se cuestiona que los profesores hereden sus plazas a sus familiares.
Llamó poderosamente la atención de quien esto escribe, la conferencia de clausura del X Congreso Nacional de Investigación Educativa del COMIE en Veracruz que fue presentada por el Dr. Roberto Rodríguez (UNAM) y cuyo título: "Después de las ilusiones del milenio: ¿una década perdida para la educación de México?" llevaba una orientación similar a la de estas líneas.
Después de las ilusiones del milenio, de los sueños de un cambio educativo de fondo para el siglo XXI por parte de todos los estudiosos de la educación y de los dirigentes de las naciones, estamos casi al final de la primera década y parece que no trascendemos ese círculo vicioso entre des-organización social y des-organización educativa.
Este paso de la ilusión a la decepción parece tener como una de sus causas principales la carencia de visión y fuerza de los líderes del sistema educativo para atreverse a trascender "los límites autoimpuestos" y explorar posibilidades nuevas de acción. La tibieza en las concepciones y acciones de cambio ha detenido -desde la propia secretaría, el sindicato y los directivos, docentes, padres de familia e investigadores educativos-, la reforma profunda que necesita nuestra educación para responder a los retos del mundo actual.
En el marco de la clausura del congreso se hizo un homenaje muy emotivo y merecido al Dr. Pablo Latapí Sarre, prácticamente el "padre de la investigación educativa en México" y uno de los creadores del COMIE. En ese homenaje, su viuda dijo que "la mejor herencia de Pablo no son sus escritos o su obra sino ustedes, que continúan con la búsqueda que él encarnó durante su vida".
En efecto, el mejor homenaje que se puede hacer a la vida y obra de Latapí, es continuar con su búsqueda y responder a los retos educativos del cambio de época con la suficiente cantidad y calidad de "proyectos radicales, heterodoxos" que abran nuevos horizontes a una educación encerrada en tradiciones viciadas. ¿Estaremos los actores de la educación a la altura de este desafío?

*El artículo expresa la opinión personal del autor, que es académico de la Universidad Iberoamericana Puebla
**Este texto se encuentra en:http://circulodeescritores.blogspot.com.
Sus comentarios son bienvenidos.
***Este artículo fue publicado el lunes 5 de octubre en el periódico digital e-consulta:
http://www.e-puebla.com/#

jueves 1 de octubre de 2009

En el ocaso de un gran día

Nasofibroscopía.

Tu lucha es mi lucha
tus miedos me dan miedo
me ilusiona tu ilusión y
caminan mis pasos junto
a tus pasos,
otro sendero
pero el mismo camino,
ese que duele a veces
por las piedras y quema
como arena ardiente de sol
y otras veces refresca como un río
de presencias misteriosas que nos regalan
probaditas del misterio de misterios.
Tu lucha es mi lucha
batallo contigo en tus batallas
aunque sea a la distancia y sin tiempo
apenas para vernos en una pantalla
media hora, a las ocho, día a día,
noche a noche,
despertar a depertar
hasta que llega por la herradura
el sábado de reencuentros
con domingo de visitas,
entre el café internet
-qué nombre tan elegante para ese
salón vacío donde apenas caben
nuestra esperanza y nuestros llantos-
las fotos para el blog y el oxímetro,
ese aparato incomprensible, indispensable
inolvidable como el sonido
que se mete hasta el alma.
Tus pasos son mis pasos
y tu alegría cambia mis días,
me devuelve a la vida que añoro
y me regresa los sueños suspendidos
desde un verano largo como tres vidas
hasta un invierno que será luminoso y cálido
gracias a tu regreso...
porque tu regreso será nuestra vuelta
nuestro retorno a otro lugar,
pero siempre a nosotros, juntos,
como en aquéllos tiempos tan lejanos
como julio visto desde octubre que nace
o renace junto contigo.

domingo 27 de septiembre de 2009

Crisis económica y calidad de la educación

Frente al análisis y debate del presupuesto de egresos que envió el presidente al congreso, vale la pena plantear la pregunta: ¿El mejoramiento de la calidad de la educación es una cuestión de más presupuesto?
El pasado domingo, en un diario nacional, se publicaron tres notas que pueden ayudarnos a pensar elementos para una respuesta. La primera plantea que en una escuela de Oaxaca, los alumnos tienen que tomar clases en autobuses chatarra que se han adaptado como aulas. En la segunda nota se reporta que la Secretaría de Educación Pública no conoce el número de profesores que integran la nómina del sistema educativo nacional y que entre ellos hay alrededor de 500 que tienen ingresos superiores a los 100,000 pesos mensuales y 522 que cobran sueldo en dos entidades distantes entre sí. La tercera es un editorial donde Eduardo Andere critica el hecho de que el presidente diga en su tercer informe y en dos entrevistas que la calidad de la educación debe contemplar la transparencia y el mejoramiento de la infraestructura de las escuelas.
El editorialista sustenta la tesis de que Calderón no será el presidente que mejore la educación del país debido a estas concepciones erróneas de la calidad educativa, puesto que, según él, la calidad de la educación es resultado de lo que pasa en las aulas y no de “unas aulas bonitas” ni de una idea proveniente del “movimiento gerencialista” de la educación, propio del siglo XX.
Es evidente que la calidad de la educación tiene como principal escenario el aula y como actores centrales a los educadores y educandos. Pero cabe preguntarse: ¿Es posible tener educación de calidad en escuelas que no cuentan con los mínimos de dignidad? ¿Es concebible una mejor calidad invirtiendo más recursos a un sistema educativo donde priva la opacidad y en el que no se sabe ni el número exacto de docentes? ¿Es posible una educación de calidad con más dinero cuando ese dinero se destina a pagos dobles de algunos docentes privilegiados o a sueldos inexplicablemente altos de otros?
Lo criticable de la gestión presidencial no es declarar la necesidad de transparencia o de mejoramiento de la infraestructura escolar sino el no atreverse a romper con la alianza cupular que impide que estas y otras reformas sucedan en la realidad.

De miedos y esperanzas

Peguntas.
“Total misterio a cada instante la vida
¿Quién soy, para qué estoy aquí.
Qué va a pasar de ahora en adelante conmigo?
No lo sé,
Nunca lo sabré.
Vivir
Es encarnar esta ignorancia sin fondo”
José Emilio Pacheco
Escuchaba ayer una conferencia en la que se decía que había en la vida, en diferentes medidas, una mezcla de miedo y esperanza. Morin dice que la dinámica que sigue la toma de decisiones existenciales que implican nuestro ser ético es la dinámica rriesgo.precación. Todo esto suena muy bonito y conceptualmente lo he manejado e incluso ,,,sin embargo, a partir del infausto día en que se detectó el tumor cerebral de Mariana, lo he vivido en carne propia y lo he sentido con toda su dolorosa pero también esperanzadora intensidad.
Sí, llevo dos meses viviendo, conviviendo cotidianamente con el miedo. No es un invitado cómodo, ni siquiera es un invitado sino más bien una especie de intruso que llega y se instala en la conciencia y se mete hasta los huesos. Un intruso al que se va tratando de echar de la casa pero no se va…se esconde solamente en el olvido temporal –porque si no nos volveríamos locos o no podríamos vivir-y resurge de cuando en cuando, en el momento menos pensado y toma forma de vacío en el estómago, de ganas de llorar que a veces se vuelven lágrimas y otras nudo en la garganta y opresión en el pecho.
El miedo a la muerte, a la pérdida, emergió desde el momento mismo del diagnóstico cuando de manera poco ética aunque aparentemente profesional el radiólogo daba un nombre –muy grave, aterrador- al tipo de tumor detectado en la resonancia magnética cuando en las placas no se puede saber eso, según nos comentaron todos los neurocirujanos que visitamos. Este es el peor miedo, el que nos hace caer en la cuenta de la profunda fragilidad que tiene la vida. El miedo a la muerte regresó con progresiva y creciente intensidad desde el momento en que después de seis horas o siete, sin darnos información de la cirugía que estaba aún en marcha, el encargado del banco de sangre del hospital nos pidió ¡Quince donadores de sangre! (porque el doctor había pedido dos unidades en reserva y ya a usado seis y va a pedir más). Después volvió ese miedo, al día siguiente de la operación, cuando Mariana no despertaba y le tuvieron que poner un catéter en el cerebro para drenarlo e intentar que regresara del sueño profundo que empezó con la anestesia. Reapareció luego con más fuerza cuando se presentó lo del paro cardíaco o cardio-respiratorio una semana después de la operación. Esa noche fue la más oscura que he tenido en la vida.
No hay experiencia más fuerte, al menos no la conozco hasta ahora, que entrar a visitar a tu hija a terapia intensiva y que te pregunte: ¿Me voy a morir? En ese momento el piso se pierde y el que se quiere morir es uno mismo aunque tenga que y tienda a, contestar tajante: “!!NO!! Por supuesto que no te vas a morir. Ni lo pienses”
De ahí en adelante han seguido los miedos y las preguntas. La segunda etapa era la de ¿Me voy a recuperar? ¿Saldré algún día de hospital? Y nuevamente las respuestas de ánimo que parecen ser las indicadas aunque quizá no sean las adecuadas: “”Claro que sí”, Dios ya te lo dijo: ¿te acuerdas? Sí. Yo le pedí que me dejara vivir porque tengo todavía mucho amor que dar. Pues eso lo va a cumplir. Ya te mandó de regreso a la vida…pero el miedo sigue ahí aunque se esconda o se duerma por un rato…
El miedo de la recuperación se va ramificando: ¿Podré caminar? ¿Podré volver a hablar? Y bueno, el cuerpo se va ejercitando y se recupera, se reintegra y se van viendo señales del milagro de Dios que es nuestra vida compleja: ya la bañan sentada, ya aguanta más tiempo sentada sin apoyos, ayuda a cambiarla de lugar, se mueve en la cama, las manos controlan un poco más el movimiento…y ahora ya la pusieron en andadera en la terapia física: Gran paso!! Es como una bebé reaprendiendo a caminar…ese miedo se va acallando. Y el cuerpo sigue reaccionando, cambio por cánula fenestrada un par de horas, todo el día, ejercicio de foniatría, y de pronto llega la voz, Mariana estrena voz…aún le fallan la CH, la L o la S, sobre todo la R según ella misma dice, pero va…ya habla…es emocionante volver a escucharla…otro miedo que se va desvaneciendo…pero todos esos miedos dejan algunas secuelas…
¿Volveré a comer? “Creo que preferiría no recupera la vista que perdí en un ojo o no volver a mover las manos bien pero poder comer”…desde la llegada a la clínica Mariana ha estado muy obsesionada con comer…y ese miedo sigue…lleva dos estudios de nasofibroscopía y aunque hay algún avance, no es suficiente. Las terapeutas del lenguaje dicen que va demasiado lenta, que otras personas han reaccionado más rápido…que no pueden asegurar nada, aunque sí se han movido algunas cosas, pero la saliva sigue saliendo por la tráquea…en fin, ese miedo sigue ahí, lo compartimos calladamente, lo lloramos a veces junto con ella, lo callamos muchas otras para darle ánimo, es difícil trabajar con el miedo, saber qué decirle o que no, saber incluso qué decirse a uno mismo, qué está uno sintiendo…de miedo a miedo…esa es una dimensión de estos dos meses de pascua familiar, la resurrección plena aún no llega. Seguimos viviendo con el miedo, quizá tengamos que aprender a vivir con él a largo plazo, para toda la vida tal vez…porque esto será un proceso largo y para todos, no solamente para Mariana…
Vivir en la compleja relación entre miedo, esperanza y fe –convicción de ser amados por Dios y por ello seguridad y paz en el caminar cotidiano con todo y las injustas aleatorias malas jugadas que tiene también la vida-…caminar con miedo, pero tratar de asumirlo, compartirlo y saber que Dios es un papá-mamá que nos ama y que nos va acompañando en este caminar oscuro…Saber preguntar no: ¿Por qué Dios permite esto? Sino ¿Dónde está Dios en todo esto? Y responder convencidos que está justo aquí, en nuestro miedo y en nuestra esperanza, en nuestro dolor y en nuestra lucha. Este es el principal desaprendizaje y reaprendizaje que tendremos que asimilar para poder vivir desde ahora una nueva vida, una nueva vida que no elegimos sino que nos eligió.
Martín
24/09/09

lunes 7 de septiembre de 2009

Respuesta con disculpas, aclaración y agradecimiento

Esta es una aclaración que envié a una muy querida amiga, a uno de esos ángeles que han estado haciéndonos llevadera esta pruebla al transparentarnos a Cristo a través de sus oraciones, sus palabras y sus acciones...la publico porque creo que el texto: "No soy, no somos..." puede haber herido la sensibilidad de varios (si es que leen mi blog, cosa totalmente improbable) y no quiero dejar de aclarar el sentido de este escrito que nada tiene que ver con un reclamo a nuestra gente querida sino con un reclamo a mí mismo...va...

Cuando te dije que "se aceptaban todos los reclamos" no pensé que fuera tan en serio...gulp...La verdad es que no pensé lo suficiente quizá cuando decidí subir ese texto a mi blog, aunque viéndolo bien pues ese blog tiene de todo y es como mi libreta de borradores o mi diario nada más que abierto a quien desee leerlo...Aún así, creo que debí haber pensado mejor cómo se podrían llegar a sentir algunas personas que leyeran mi texto "de rebeldía interior" al ser de ese grupo cercano, íntimo, que ha estado todo este tiempo dentro del proceso de Mariana y de toda la familia y que nos ha dicho, porque lo siente de veras, que le han impactado nuestros textos o que le ha movido la situación y cómo hemos reaccionado como familia o como personas Gaby y yo ante esta prueba tan dura. Por eso te envío mi más sentida disculpa. De verdad te pido perdón y a todo aquél que haya leído eso y haya sentido algo parecido a lo que tú me expresas tan honesta y abiertamente en tus mensajes.
Ante lo que argumentas no tengo nada que replicar: Tienes toda la razón y estoy plenamente de acuerdo con cada uno de los argumentos y razonamientos que haces. Somos indigentes pero indigentes privilegiados porque Dios nos ama y se nos regala y nos regala posibilidades de ser instrumentos suyos. No soy, no somos...pero es Él-Ella que actúa a través de nosotros y por ello debemos y realmente estamos muy agradecidos por toda su bondad y su misericordia en estos tiempos tan difíciles. Solamente de él pueden haber salido las fuerzas, la esperanza y la unión necesarias para afrontar todo lo que ha pasado. Quizá sea muy arrogante o malagradecido entonces decir lo que digo en mi texto, quizá vaya en contra de la humildad siendo que pretende ser una muestra de humildad...paradojas de los seres humanos que somos tan pero tan defectuosos...
Pero el texto nace más bien, no como un reclamo hacia todos los que de manera muy sincera y generosa me han dicho o nos han dicho que les hemos sido significativos como amigos, maestros, padrinos, familiares, etc. y que nuestra familia de alguna manera ha sido un referente para ellos o ellas, no como un reproche a quienes han tenido la bondad de decir que mis textos o el de Gaby les han movido profundamente o los han hecho reflexionar y llorar con nosotros...De ninguna manera he querido rechazar estas muestras de cariño sino hacer un texto donde básicamente dialogo conmigo mismo y expreso lo que realmente siento: si normalmente me siento incómodo y trato de desviar la conversación hacia otro lado cuando alguien me empieza a alabar como profesor o a hablar demasiado bien de algún libro o artículo mío, me siento mucho más incómodo cuando lo hacen respecto de estos textos que han nacido del dolor más profundo que he tenido en mi vida.
En efecto, me he sentido abochornado, apenado, muy mal conmigo mismo porque de pronto digo: "No se vale que ante el gran dolor y la gran prueba de fe, de fortaleza, de paciencia, de desesperación, etc. de Mariana que es la verdaderamente ejemplar, ahora sea yo y mis textos el que destaque o el que sobresalga o seamos Gaby y yo como matrimonio -que de verdad nos hemos sentido siempre muy contentos de ser testimonio de pareja y familia ante los que nos quieren y muy comprometidos con esto- los que nos llevemos las palmas o las alabanzas". De manera que eso es lo que en el texto ME DIGO A MÍ MISMO, NO A LOS DEMÁS QUE ME QUIEREN Y ME EXPRESAN LO QUE HAN SENTIDO sino a mí, a mi ego, a mi necesidad de reconocimiento, de autoafirmación, a mi "locus de control externo": NO! No te la creas! No se vale! Mariana es el ejemplo en este momento, es ella el testimonio de la presencia de Dios y no tu texto que apenas intenta balbucear esa experiencia incomunicable (ni siquiera de Mariana hacia nosotros, menos de nosotros que no la vivimos hacia los demás) que es el paso de Dios por nuestra historia familiar (la pascua que hemos estado viviendo en estos meses).
De manera que en resumen: Perdón. De acuerdo. Alabado sea Dios por usarnos de instrumentos suyos. Ojalá nunca nos hubiera usado como instrumentos suyos en estas circunstancias. Gracias a todos y todas los que me han dicho que le somos significativos o que mis textos le han con-movido, pero no soy, no somos...es Mariana, es Dios en Mariana, es Dios finalmente, es Dios...y ese misterio que llamamos vida.

p.d. Me atrevo a transcribir algunos fragmentos de los argumentos que me ha enviado esta amiga, porque creo que son una verdadera lección de fe reflexionada y vivida...o sea de Teología...que realmente es eso...

martes 1 de septiembre de 2009

No soy, no somos

No, no soy, no somos fuertes tu mamá y yo,
Somos simplemente dos padres indigentes
Haciendo lo que pueden y más de lo que pueden
Por acompañar a una hija en su retorno de la frontera entre la muerte y la vida.
No, no soy, no somos fuertes, no somos ejemplo de nada,
Ni familia ideal, ni pareja perfecta,
Dos débiles, titubeantes balbuceos que claman a Dios sin saber las palabras
O la fórmula para ser escuchados…
No soy, no somos, ni el asomo de lo que deben ser los apoyos de un ángel
Que se niega al olvido y se aferra a la vida y ve a Dios cara a cara,
Y lo enfrenta y le dice que no es el momento, que falta mucho
Amor para dar, para darse en este mundo mendigo de amor.
Por eso me siento tan mal, tan incómodo cuando ese indeseable
Tumor es motivo de alabanza hacia nosotros,
Cuando escucho que tú eres fuerte y positiva y luminosa
Porque lo heredas de un papá, de una mamá, de una familia ejemplar…
Como si fuera natural esta batalla cotidiana, como si todo fuera tan sencillo
Como mamar la fe, la esperanza, la fortaleza ante la adversidad…
Por eso no soporto que unos desahogos que se tuvieron que compartir
Para no estallar por dentro, sean ahora lo que hace llorar, lo que impacta,
Lo que produce admiración…
¿qué son unas palabras más o menos bien encadenadas frente a la experiencia
De estar en el límite y de ganar la vida en cada respiración que se tiene que ver
En un oxìmetro?
¿Qué es una expresión del dolor y de la angustia externa frente a la huella
Del dolor y de la angustia que nace de lo más hondo de ti?
¿Qué hacer, qué decir, qué sentir, cuando se ponderan las reflexiones,
Los abstractos ejercicios de verbalización de lo inefable, de los tímidos intentos
Por compartir lo incompartible?
No soy, no somos ni la sombra de eso que dicen que somos…
¿Qué daríamos por no haber escrito lo que escribimos porque tú siguieras sana,
Rebosante de vida y de alegría como siempre?
¿Qué haría yo por quitarte ese tubo de la tráquea, esa sonda de tu estómago
Esas lágrimas de tus ojos, esa desesperación por volver a comer?
¿Qué hacer para no estorbar el reflejo luminoso de tu vida ganada en cada
Suspiro, en cada movimiento de los brazos, en cada intento de que el cuerpo
Vuelva a obedecerte, de que la lengua que parece lo màs bobo, pueda moverse
De nuevo con la fuerza suficiente para traerte de regreso a tu vida cotidiana?
No soy, no somos nada de lo que parece que somos…
Soy, somos, en la medida en que tú nos das sentido con una sonrisa y un nuevo
Movimiento…
Soy, somos, por tì, contigo, para ti. Desde tì para el mundo y desde el mundo
Que te reclama de vuelta para ti…
Soy, somos…lo que quieras y te haga falta para volver a ser en el mundo
A estar plenamente parada sobre el mundo, a dar amor a manos llenas,
A brazos llenos, a aquél que te hizo bajar a la oscuridad y regresar
Para dar todo el amor que te falta y que sin duda va a servir para seguir cambiando el mundo…

Lo único que importa es amar...

“Lo único que importa es amar”…o lo que se aprende de lo que los hijos aprenden
-¿Has tenido algún aprendizaje de todo este proceso?
-Que soy fuerte…que tengo fuerza…
-Mira…este es un aprendizaje muy importante y que te tienes que llevar para toda la vida…ya nada de que Mariana es la débil y Paulina es la fuerte de las hermanas…tú tienes fuerza y la has demostrado en todo este tiempo…mucha gente te admira por esa fuerza…conserva eso para toda tu vida…lo que venga por delante, cuando te cases y tengas hijos…¿Te gustaría casarte y tener hijos?...
-Sí
-Pues cuando tengas a tus hijos y haya problemas que enfrentar, esto que has aprendido aquí y esta fuerza que has sacado de dentro, que quiere decir que ya eras una mujer fuerte pero no te habías dado cuenta, esa fuerza interior te va a servir para enfrenar todos los problemas que tengas cuando seas mayor y tengas una familia…Cuídate mucho, Mariana…Adiós…
-Adiós…
Algo así sucedió unos días antes de que Mariana dejara el hospital donde estuvo internada por mes y medio, casi un mes completo en terapia intensiva después de la difícil operación de su tumor cerebral…la charla fue entre ella y Mauricio, un Psicólogo del equipo de apoyo y terapia familiar que tiene como servicio “gratuito” –entre comillas pues todo cuesta en este hospital aunque aparezca como una cortesía- el Ángeles, en el área de terapia intensiva y terapia intermedia. Este equipo fue realmente un gran apoyo y nos acompañó en momentos difíciles por la intensidad de la preocupación o por la desesperante espera y ausencia de información o por los momentos de depresión o de no respuesta positiva de Mariana ante todos los detalles grandes y pequeños que tuvo que enfrentar durante su batalla por la vida, por mantenerse en la vida…
Este ha sido un gran aprendizaje para todos, un aprendizaje que como el mismo Mauricio nos dijo, tendrá que cambiar “la narrativa familiar” y el discurso que sobre Mariana hemos venido construyendo por años y que ella misma llegó a creer respecto a su fragilidad y dependencia frente a la fortaleza y autonomía de Pau –la que en los hechos “parece ser la hermana mayor” decía Mariana en el video que Jorge le regaló a Paulina en su cumpleaños número dieciocho- que nos ha hecho muchas veces sobreproteger un tanto a una y dejar un poco desprotegida a la otra…sin darnos cuenta, de buena fe, como la mayoría de los papás y las mamás del mundo…
Sin embargo, con todo y lo grande de este aprendizaje, hay otro que es sin duda el fundamental y que fue el que salvó la vida de Mariana, el que ahora la está ayudando a regresar poco a poco a la vida y el que le dará sentido en el futuro a los muchos años –esperamos todos- que le quedan de vida. Este otro aprendizaje me lo contó Mariana delante de Gaby, una tarde en la que estábamos solos –cosa no muy frecuente entre terapias, revisiones médicas, “procedimientos” de las enfermeras, visitas y otros etcéteras- platicando respecto a la ya próxima alta del hospital.
Recordábamos en la plática ese día en que “Dios vino a ver a Mariana” y que curiosamente, a pesar de lo que dicen muchos acerca de que lo que pasa en terapia intensiva se olvida, ella sigue recordando con nitidez (aunque ignoramos hasta ahora los detalles de la “visita” pues no hemos tenido oportunidad de preguntarle); recordábamos entonces ese día, ella acababa de tener un recordatorio sobre el paro cardíaco que sufrió, justamente una semana después de la operación, aunque me dijo que no recordaba si coincidía o no la visita de Dios con este día…es lo de menos…en fin, que en eso estábamos y surgió una conversación más o menos en esta línea:
-Pablo – uno de los terapeutas físicos- me asustó mucho porque me dijo que tuve un paro cardíaco y que casi me muero… ( las imprudencias de los que se supone son profesionales de la salud)
-No te preocupes, Mariana. Eso ya pasó y saliste bien de allí. No hay ninguna secuela. Tu corazón está muy sano y Dios te envió de regreso y te hizo saber ahí que tienes todavía mucho que hacer aquí…¿No es cierto?
-No recuerdo si fue ese día…pero sí, me vino a ver…me acuerdo…en terapia intensiva me dí cuenta de pronto que lo único que importa es amar…y yo le pedí a Dios cuando vino, que me dejara vivir porque todavía tenía mucho amor que dar a la gente aquí…y por eso me dejó…
-Es cierto, Dios te dejó porque sabe que tienes mucho amor que dar…eso lo tienes que recordar toda la vida…será tu misión desde ahora…
-Sí…así es…
-Te queremos mucho…eres una gran mujer…no lo olvides nunca…
Dentro de todos los aprendizajes. Este es el crucial: más que ser fuerte lo que importa es ser amoroso…amar a todo y a todos …amar por sobre todas las cosas…Este aprendizaje se lo debo a Mariana…hasta antes de esto, sabía teóricamente que el amor es lo central…ahora lo he experimentado y lo he aprendido “en carne propia”, a partir de la experiencia de Mariana, ese ser luminoso que ya era y que ha florecido aún más después de esta prueba en la que entendió que Dios la ponía en la circunstancia de demostrar y demostrarse que era fuerte, pero en realidad la puso en la línea entre la vida y la muerte para que cayera en la cuenta de que la fuerza es lo de menos…que el amor es lo vital…o quizá para que entendiera que finalmente uno es fuerte en la medida en que ama y es amado, que la fuerza nace del amor y que por eso ella ha sido, es y será una mujer fuerte, un ejemplo de fortaleza para todos los que la rodeamos y que somos simples aprendices, repetidores de huecos discursos sobre el amor…