Una reflexión a manera de regalo en el día del maestro.
Difícil pero al mismo tiempo indispensable es escribir algo que pueda servir como una felicitación reflexiva o una reflexión felicitante para los profesores de este país que en medio de una gran crisis social celebran o conmemoran su día este 15 de mayo.
Muy difícil sin duda porque ¿Qué decirle a un gremio como el de los docentes –los “profesionales de la esperanza”, según decía Xabier Gorostiaga- en estos tiempos marcados por la violencia, la muerte, la extorsión, la impunidad, el hartazgo socia y por todo ello caracterizados por una desmoralización generalizada que sin duda impacta el trabajo que día a día se tiene que hacer en las aulas por formar a las nuevas generaciones de este país que necesita de reformas urgentes para volverse la patria-matria que todos soñamos, anhelamos, buscaos y merecemos?
Indispensable porque precisamente por la desmoralización en que nos encontramos, se necesitan agentes remoralizadores –no moralizantes en el sentido fútil de la moralina sino reconstructores de la moral colectiva, constructores de una “alta moral”, de un alto deseo de vivir humanamente- que trabajen con nuestros niños, adolescentes y jóvenes, con nuestros padres de familia, con la sociedad toda para tratar de revertir este proceso de declinación social cada vez más generalizada y cada vez más generador de impotencia y parálisis de las acciones auténticamente humanizantes que se requieren con tanta urgencia.
México necesita más que nunca de “organizadores de la esperanza”, es decir, de profesores con vocación: consistentes en el empeño de formar para la transformación del mundo y tolerantes a la frustración que genera la falta de resultados palpables e inmediatos.
México necesita hoy más que nunca de profesores que sean capaces de sobreponerse al desánimo colectivo para crear, a partir de su labor cotidiana y de la acción grupal en cada escuela y universidad del país, las condiciones para que emerjan probabilidades de re-humanización de nuestra realidad tan llena de signos y actos inhumanos.
1.-Sin embargo, yo soy tal como ustedes: la desmoralización individual.
“Y sin embargo, yo fui tal como ustedes,
joven,lleno de bellos ideales,
soñé fundiendo el cobre
y limando las caras del diamante:
Aquí me tienen hoy
Detrás de este mesón inconfortable,
Embrutecido por el sonsonete
De las quinientas horas semanales.”
Nicanor Parra.
Y sin embargo, yo fui tal como ustedes, podrán decir muchos maestros cansados por los años, atrapados por la rutina, encerrados en la chamba, agobiados por su propia situación personal o laboral, contagiados por la desmoralización social. Yo fui tal como ustedes y tuve ideales, pero estoy ahora aquí, embrutecido por el sonsonete que yo mismo he creado y que no he tratado de modificar o que el sistema no me ha permitido modificar al menos en el grado que yo quisiera.
Un caso triste sería este en el que el profesor o la maestra ya no están en posibilidades de facilitar el desarrollo humano de sus estudiantes, de educarlos en el sentido pleno y necesario para el país de hoy, porque asumen que ellos “alguna vez fueron humanos”, pero instalados en el “ya” de lo logrado y lo no conseguido, han perdido totalmente cualquier intento de descubrir ese “todavía no” que su vida tiene por horizonte inacabable.
Caso triste porque, como dice Hansen (1995), la docencia es una de las profesiones donde es clave la persona que la ejerce. En muchas profesiones basta con tener a cualquier persona que sepa los procesos, los pasos, el manejo de las máquinas. En la docencia hay siempre una relación interpersonal, una relación entre visiones del mundo y proyectos de vida, y cuando el proyecto de vida del profesor se ha dado por terminado, lo único que podrá comunicarse es desánimo y desesperanza.
Sin embargo, si el profesor asume una actitud distinta, si el profesor se convence de que no fue, sino que ES uno de ellos, es decir, un ser humano en proceso de desarrollo que no cesa nunca, entonces podrá facilitar el desarrollo humano de sus estudiantes. Para ello se necesita vocación, que en términos del mismo Hansen quiere decir: encontrar en la profesión un camino de realización personal (razones para vivir) y una oportunidad de servicio real a la transformación social (motivos para luchar). Con esto no se nace , la vocación, como todo lo humano es un permanente descubrimiento y conquista.
Por ello el primer buen deseo, el primer regalo para los profesores en su día, es que puedan escapar a la desmoralización individual combatiendo la rutina y cultivando día a día la vocación como forjadores de la esperanza.
2.-“El dinosaurio todavía está allí”: Reformar el sistema.
Pero en la desmoralización de los profesores también tiene mucho que ver la descomposición de las estructuras de nuestro sistema educativo nacional. La estructura de la SEP y la estructura del SNTE , con sus elementos de burocracia, poder, intereses y conflicto de grupos, así como la relación entre estas dos enormes y pesadas estructuras y el efecto que esta relación produce en las escuelas y en las aulas, efecto que, desde mi experiencia de contacto con docentes, se percibe a veces como inmovilizador e inhibidor del cambio en lugar de ser promotor del mismo, tiene sin duda que ser revisado a profundidad si se desea genuinamente que la organización escolar sea promotora de formación auténtica con calidad integral.
El sistema educativo nacional está sustentado en cimientos de otro tiempo y de otro mundo totalmente distintos a lo que hoy vivimos y necesitamos. Si aspiramos a construir un país realmente democrático, justo, pacífico y digno, tenemos que contribuir desde todas las trincheras a reestructurar de fondo este sistema burocrático y vertical de muy baja complejidad en el que como de milagro sigue soportándose el funcionamiento cotidiano de las escuelas y el intento de educar a nuestros ciudadanos del futuro.
Por ello mi segundo deseo, mi segundo regalo para los profesores en este quince de mayo es que sobreponiéndose a la desmoralización imperante, a la desmovilización producto de la decepción y de las múltiples movilizaciones sobreideologizadas, partidistas, que buscan intereses de grupo y no el auténtico bien de la educación, puedan comprometerse con la “reforma del espíritu” necesaria para esta nación, a partir de una reforma profunda del sistema educativo que ya no está a la altura de los tiempos.
3.-Vivir antes que todo: la docencia en los tiempos de la violencia
“Toda educación entraña una imagen del mundo
y reclama un programa de vida”.
Octavio Paz.
Vivir antes que todo. Vivir es la realidad de la que se parte y la meta a la que se debería aspirar en las aulas. Educar en el vivir y para vivir, educar en el vivir humano y para vivir humanamente, esta sería la premisa fundamental de una educación que quiera cambiar la realidad de estos tiempos de violencia.
Es por ello que la práctica docente debería, a partir de una resignificación profunda, poner a la vida humana en el centro y por encima de planes y programas, reglamentaciones, temarios, conceptos, técnicas o métodos de enseñanza, teorías educativas o caprichos del profesor o del director.
Para ello se necesita cambiar nuestra imagen del mundo como un gran centro comercial en el que todos compramos y vendemos o como una gran guerra en la que todos tenemos que vivir para sobrevivir y para ello necesitamos agredir al otro o defendernos del otro.
Este es mi deseo final, mi regalo fundamental en el día del maestro: que seamos todos los actores educativos y los actores sociales capaces de construir una educación que regenere nuestra imagen del mundo y construya un programa de vida en común donde la fraternidad, la solidaridad y la democracia sustituyan al interés egoísta, la intolerancia y la cultura de la muerte.
Muchas felicidades, profesores y profesoras, profesionales de la esperanza.
Este blog fue creado para compartir algunos elementos sintéticos del trabajo de investigación reflexiva sobre "educación personalizante", término creado para invitar a pensar la educación como dinamismo histórico-socio-cultural complejo, desde una perspectiva fundada en el pensador jesuita Bernard Lonergan S.J. (1904-1984)y el intelectual francés Edgar Morin (1921- )que alimentan mi propia búsqueda de una educación que contribuya a la humanización,
domingo, 15 de mayo de 2011
jueves, 5 de mayo de 2011
Marchemos por la paz...desde nuestras propias circunstancias
Hola a todos:
Les mandamos un saludo y una invitación a que seamos parte de Acciones Pacíficas.
No podemos cerrar nuestros sentidos a la violencia que se ha generado en nuestro país.
No podemos ser simplemente espectadores del horror, abuso, violencia, crimen, intolerancia, incongruencia, corrupción; que sucede día a día frente a nosotros y del que muchas veces formamos parte, ya sea consciente o inconscientemente.
No podemos seguir pensando que lo que sucede es responsabilidad exclusivamente de quienes nos gobiernan y que nosotros somos simplemente víctimas.
Todas las grandes movilizaciones mundiales por la paz, por la democracia, por el respeto, por la educación, por la justicia, por la solidaridad, etc., han surgido a partir de unos cuantos con corazones dolidos, lastimados, indignados, huérfanos; pero finalmente corazones vivos, inquietos, solidarios, propositivos y esperanzados. Queremos unirnos a ellos.
La historia demuestra que la violencia genera mas violencia, que el odio genera mas odio, que la intolerancia genera mas intolerancia. El camino no va por ahí.
Prouestas Concretas:
1.- Queremos poner nuestro grano de arena como familia e invitarlos a participar, sin intereses políticos, partidistas, ni de color alguno.
A raíz de la muerte del hijo de Javier Sicilia, nuestra hija Mariana, para uno de los periódicos de la Ibero, hizo un dibujo clamando por la PAZ (mismo que les adjuntamos). De ese dibujo Martín y yo mandaremos a hacer unas calcomanías tamaño media carta para el coche y unos adhesivos para puertas, ventanas, paredes, escritorios, carpetas, etc. tamaño carta. Si alguno de ustedes quiere unas con gusto se las haremos llegar.
Les mandamos el dibujo en un archivo que si gustan, pueden poner en facebook algunos días como foto de perfil o reenviar por twitter.
2.- El próximo domingo 8 de mayo, habrá una marcha en el zócalo del D.F. convocada por Javier Sicilia. De Puebla saldrá un contingente a las 6 de la mañana de la escuela de Economía de la BUAP. Otro contingente organizado por la Ibero Puebla se dará cita en el Palacio de Bellas Artes a las 14 horas. Todos aquellos que deseen unirse pueden hacerlo. De hecho esta marcha dará comienzo días antes saliendo de Cuernavaca.
3.- Les pasamos esta invitación que nos mandó nuestra hija Paulina para participar en una ACCION POETICA.
Hola familia,
Les mando un link sobre una "acción poética" que se está organizando como protesta contra la violencia en el país y sensibilización ante los muertos que ha habido.
http://treintaycincomil.wordpress.com/2011/04/19/accion-sobre-vacio/
Un Abrazo a todos,
Pau
4.- A través de las Redes Sociales e Internet podemos participar en distintas campañas haciéndonos ver y oir.
5.- Hagámonos presentes en las cuentas de quienes nos gobiernan para interpelarlos, exigirles que cumplan sus promesas de campaña, cuestionarlos, evaluarlos y apoyarlos cuando sea necesario.
Martín y Gaby
Les mandamos un saludo y una invitación a que seamos parte de Acciones Pacíficas.
No podemos cerrar nuestros sentidos a la violencia que se ha generado en nuestro país.
No podemos ser simplemente espectadores del horror, abuso, violencia, crimen, intolerancia, incongruencia, corrupción; que sucede día a día frente a nosotros y del que muchas veces formamos parte, ya sea consciente o inconscientemente.
No podemos seguir pensando que lo que sucede es responsabilidad exclusivamente de quienes nos gobiernan y que nosotros somos simplemente víctimas.
Todas las grandes movilizaciones mundiales por la paz, por la democracia, por el respeto, por la educación, por la justicia, por la solidaridad, etc., han surgido a partir de unos cuantos con corazones dolidos, lastimados, indignados, huérfanos; pero finalmente corazones vivos, inquietos, solidarios, propositivos y esperanzados. Queremos unirnos a ellos.
La historia demuestra que la violencia genera mas violencia, que el odio genera mas odio, que la intolerancia genera mas intolerancia. El camino no va por ahí.
Prouestas Concretas:
1.- Queremos poner nuestro grano de arena como familia e invitarlos a participar, sin intereses políticos, partidistas, ni de color alguno.
A raíz de la muerte del hijo de Javier Sicilia, nuestra hija Mariana, para uno de los periódicos de la Ibero, hizo un dibujo clamando por la PAZ (mismo que les adjuntamos). De ese dibujo Martín y yo mandaremos a hacer unas calcomanías tamaño media carta para el coche y unos adhesivos para puertas, ventanas, paredes, escritorios, carpetas, etc. tamaño carta. Si alguno de ustedes quiere unas con gusto se las haremos llegar.
Les mandamos el dibujo en un archivo que si gustan, pueden poner en facebook algunos días como foto de perfil o reenviar por twitter.
2.- El próximo domingo 8 de mayo, habrá una marcha en el zócalo del D.F. convocada por Javier Sicilia. De Puebla saldrá un contingente a las 6 de la mañana de la escuela de Economía de la BUAP. Otro contingente organizado por la Ibero Puebla se dará cita en el Palacio de Bellas Artes a las 14 horas. Todos aquellos que deseen unirse pueden hacerlo. De hecho esta marcha dará comienzo días antes saliendo de Cuernavaca.
3.- Les pasamos esta invitación que nos mandó nuestra hija Paulina para participar en una ACCION POETICA.
Hola familia,
Les mando un link sobre una "acción poética" que se está organizando como protesta contra la violencia en el país y sensibilización ante los muertos que ha habido.
http://treintaycincomil.wordpress.com/2011/04/19/accion-sobre-vacio/
Un Abrazo a todos,
Pau
4.- A través de las Redes Sociales e Internet podemos participar en distintas campañas haciéndonos ver y oir.
5.- Hagámonos presentes en las cuentas de quienes nos gobiernan para interpelarlos, exigirles que cumplan sus promesas de campaña, cuestionarlos, evaluarlos y apoyarlos cuando sea necesario.
Martín y Gaby
lunes, 2 de mayo de 2011
Sucede que me canso...
“Sucede que me canso de ser hombre…” Pablo Neruda.
Sucede que me canso de esta vida paradójica que me sigue presentando espinas. Sucede que me canso de tener que seguir caminando aunque las piernas no me sostengan, caminando aunque no vea el camino, caminando aunque no pueda decir que yo decido hacia donde quiero dirigirme.
Sucede que me canso del dolor callado, sordo, siempre acechante, permanentemente clavado en el corazón que tiene que seguir viviendo, seguir latiendo, seguir gozando. Sucede que me canso de ser hombre, porque “Los hombres no lloran”, no lloramos, aunque nos estemos desbaratando por dentro.
Sucede que me canso de todo y de todos. Porque de pronto todo es oscuro y de repente todos son indiferentes, incapaces de comprender lo que siento, lo que sufro, lo que lloro por dentro. Porque de pronto todos se cansan de estar presentes, de hacer presencia, de ser conmigo en el túnel de lo incomprensible.
Sucede que me canso de explicar lo inexplicable a tanta gente que me oye pero no me escucha, que me escucha pero no comprende, que comprende pero no recuerda, que recuerda pero interpreta a su manera, que me pregunta sin querer oír.
Sucede que me canso de estar cansado, que me canso de este cansancio que parece de siglos pero en perspectiva de siglos es apenas un instante.
Sucede que me canso de sentir hasta volverme insensible, de ser insensible hasta no poder dejar de sentir. Me canso de que duela el corazón, “que es lo único que duele y cuando no duele, uno espera a que vuelva a doler”(Ian Satunovsky).
Sucede que me canso de rebelarme contra este destino que no existe, de negar esta realidad que es lo único que realmente existe, de pretender que es un sueño esta existencia que me despierta incesante recordándome que la batalla continúa y que hay que entrar otra vez en escena.
Sucede que me canso de pasar de la rebeldía a la súplica, de la súplica al reto, del reto a la negación y el enojo, del enojo a la esperanza profunda y de ahí nuevamente a la rebeldía, la súplica, el reto, la negación, el enojo…la esperanza…¿será que morirá, aunque sea al último?
Sucede que me canso de ser hombre y sin embargo sigo disfrutando el privilegio de ser hombre y caminando alrededor de la vida, tratando de que sus golpes y etiquetas no me determinen, no nos determinen, para poder decir que sigo siendo yo y mi circunstancia, yo en mi circunstancia, pero jamás reducirme a aceptar que soy mi circunstancia…
Sucede que me canso de esta vida paradójica que me sigue presentando espinas. Sucede que me canso de tener que seguir caminando aunque las piernas no me sostengan, caminando aunque no vea el camino, caminando aunque no pueda decir que yo decido hacia donde quiero dirigirme.
Sucede que me canso del dolor callado, sordo, siempre acechante, permanentemente clavado en el corazón que tiene que seguir viviendo, seguir latiendo, seguir gozando. Sucede que me canso de ser hombre, porque “Los hombres no lloran”, no lloramos, aunque nos estemos desbaratando por dentro.
Sucede que me canso de todo y de todos. Porque de pronto todo es oscuro y de repente todos son indiferentes, incapaces de comprender lo que siento, lo que sufro, lo que lloro por dentro. Porque de pronto todos se cansan de estar presentes, de hacer presencia, de ser conmigo en el túnel de lo incomprensible.
Sucede que me canso de explicar lo inexplicable a tanta gente que me oye pero no me escucha, que me escucha pero no comprende, que comprende pero no recuerda, que recuerda pero interpreta a su manera, que me pregunta sin querer oír.
Sucede que me canso de estar cansado, que me canso de este cansancio que parece de siglos pero en perspectiva de siglos es apenas un instante.
Sucede que me canso de sentir hasta volverme insensible, de ser insensible hasta no poder dejar de sentir. Me canso de que duela el corazón, “que es lo único que duele y cuando no duele, uno espera a que vuelva a doler”(Ian Satunovsky).
Sucede que me canso de rebelarme contra este destino que no existe, de negar esta realidad que es lo único que realmente existe, de pretender que es un sueño esta existencia que me despierta incesante recordándome que la batalla continúa y que hay que entrar otra vez en escena.
Sucede que me canso de pasar de la rebeldía a la súplica, de la súplica al reto, del reto a la negación y el enojo, del enojo a la esperanza profunda y de ahí nuevamente a la rebeldía, la súplica, el reto, la negación, el enojo…la esperanza…¿será que morirá, aunque sea al último?
Sucede que me canso de ser hombre y sin embargo sigo disfrutando el privilegio de ser hombre y caminando alrededor de la vida, tratando de que sus golpes y etiquetas no me determinen, no nos determinen, para poder decir que sigo siendo yo y mi circunstancia, yo en mi circunstancia, pero jamás reducirme a aceptar que soy mi circunstancia…
miércoles, 6 de abril de 2011
Educación contra la violencia: tarea inaplazable
“El mundo ya no es digno de la palabra
Nos la ahogaron adentro
Como te asfixiaron,
Como te desgarraron a ti los pulmones.
Y el dolor no se me aparta
Solo queda un mundo
Por el silencio de los justos
Solo por tu silencio
y por mi silencio, Juanelo”
Javier Sicilia
No han pasado aún dos semanas del terrible asesinato del hijo del poeta, periodista y activista social Javier Sicilia y de otros jóvenes amigos de él a manos del crimen organizado. El dolor sigue fresco y parece haber calado muy hondo en amplios sectores de la sociedad mexicana y la indignación frente a la situación de violencia aparentemente incontenible en nuestro país, está creciendo.
Se trata nuevamente de personas ajenas al mundo de la delincuencia, jóvenes estudiosos y moralmente intachables que fueron víctimas de la irracionalidad que se ha ido apoderando de nuestra sociedad de manera constante, silenciosa primero, estruendosa en los últimos tiempos, hasta llegar a este momento que debería hacernos pensar seriamente en formas concretas de manifestar colectivamente que no podemos aceptar seguir viviendo en esta espiral de muerte y desmoralización.
Manifestar clara y contundentemente –no darlo por hecho, ni asumir que está implícito- nuestro rechazo colectivo a los criminales que como afirma el poeta Sicilia en su carta publicada en un semanario de circulación nacional, han roto sus propios códigos de honor y han traspasado todos los límites, sometiendo a la sociedad mexicana a una situación de terror y barbarie que nuestra patria no merece.
Expresar de manera igualmente clara y enérgica nuestra condena a la ineficiencia y la falta de respuesta inteligente y estratégica de la clase política que como también afirma Sicilia, está enfrascada en una lógica de disputas de poder, visiones electoreras y cuidado de sus propios intereses individuales y de grupo, incumpliendo con su deber elemental de brindar protección a los ciudadanos desde sus tareas ejecutivas, de legislación o de impartición de justicia.
La violencia que vivimos se ha convertido en una violencia estructural, en una forma de organización bajo la que funcionan las instituciones y la sociedad toda y, lo más grave, se ha ido transformando en una cultura en la que están creciendo las nuevas generaciones. Una cultura distorsionada y aberrante en la que se va perdiendo la capacidad de asombro e indignación ante la muerte y la impunidad, una cultura que ve como natural la exposición mediática de ataques, asesinatos, ejecuciones y torturas; una cultura que asume que no se puede hacer nada para revertir esta situación y que la autoridad es incapaz por naturaleza de impartir justicia y frenar la delincuencia; una cultura en la que la corrupción se mira como la forma natural de estructurarse de la maquinaria social y de gobierno.
La muerte de estos jóvenes es una más en medio de otras miles de muertes generadas por esta decadencia social, pero por la autoridad moral y el prestigio de Javier Sicilia ha cobrado una gran relevancia. Ojalá esta relevancia sirva para convertir este hecho dolorosísimo –un dolor imposible de ser nombrado, dice Sicilia, “por eso un padre que pierde un hijo no es huérfano ni viudo, es simplemente nada”- en un punto de inflexión, en un momento simbólico para que la sociedad mexicana despierte e inicie con inteligencia y creatividad un proceso de reversión de este mal estructural y de esta aberración de la cultura.
Por lo pronto desde el campo educativo habría que preguntarnos seriamente qué papel le toca jugar a la escuela y a la universidad en este momento crítico de nuestra historia nacional. No es fácil sin duda pensar en cuál sería la mejor forma de contribuir a un verdadero cambio de fondo como el que se requiere, pero la escuela y la universidad son los espacios de la inteligencia, la creatividad, el pensamiento crítico y la posible regeneración de la cultura.
Quizá habría que empezar por cambiar las prioridades de los planes de estudio, de las prácticas educativas, de los actos cívicos y la organización escolar toda. Seguramente habría que plantearnos seriamente que el reto fundamental de la Educación en nuestros tiempos no es el de formar personas eficientes para insertarse en la sociedad que tenemos, sino el de formar personas que aprendan a vivir y a convivir sin violencia, con respeto y tolerancia; sin tener como fin último la obtención de dinero, poder y “éxito”; volviendo a pensar en el verdadero bien de la sociedad y en el futuro de la especie humana como la meta fundamental de la existencia; sabiendo que esta forma de ver y afrontar la vida es la única que puede realmente aportar felicidad individual. Quizá…
-Publicado en Puebla On line. Miércoles 6 de abriul de 2011
*El artículo expresa la opinión personal del autor, que es académico de la Universidad Iberoamericana Puebla
**Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com
Nos la ahogaron adentro
Como te asfixiaron,
Como te desgarraron a ti los pulmones.
Y el dolor no se me aparta
Solo queda un mundo
Por el silencio de los justos
Solo por tu silencio
y por mi silencio, Juanelo”
Javier Sicilia
No han pasado aún dos semanas del terrible asesinato del hijo del poeta, periodista y activista social Javier Sicilia y de otros jóvenes amigos de él a manos del crimen organizado. El dolor sigue fresco y parece haber calado muy hondo en amplios sectores de la sociedad mexicana y la indignación frente a la situación de violencia aparentemente incontenible en nuestro país, está creciendo.
Se trata nuevamente de personas ajenas al mundo de la delincuencia, jóvenes estudiosos y moralmente intachables que fueron víctimas de la irracionalidad que se ha ido apoderando de nuestra sociedad de manera constante, silenciosa primero, estruendosa en los últimos tiempos, hasta llegar a este momento que debería hacernos pensar seriamente en formas concretas de manifestar colectivamente que no podemos aceptar seguir viviendo en esta espiral de muerte y desmoralización.
Manifestar clara y contundentemente –no darlo por hecho, ni asumir que está implícito- nuestro rechazo colectivo a los criminales que como afirma el poeta Sicilia en su carta publicada en un semanario de circulación nacional, han roto sus propios códigos de honor y han traspasado todos los límites, sometiendo a la sociedad mexicana a una situación de terror y barbarie que nuestra patria no merece.
Expresar de manera igualmente clara y enérgica nuestra condena a la ineficiencia y la falta de respuesta inteligente y estratégica de la clase política que como también afirma Sicilia, está enfrascada en una lógica de disputas de poder, visiones electoreras y cuidado de sus propios intereses individuales y de grupo, incumpliendo con su deber elemental de brindar protección a los ciudadanos desde sus tareas ejecutivas, de legislación o de impartición de justicia.
La violencia que vivimos se ha convertido en una violencia estructural, en una forma de organización bajo la que funcionan las instituciones y la sociedad toda y, lo más grave, se ha ido transformando en una cultura en la que están creciendo las nuevas generaciones. Una cultura distorsionada y aberrante en la que se va perdiendo la capacidad de asombro e indignación ante la muerte y la impunidad, una cultura que ve como natural la exposición mediática de ataques, asesinatos, ejecuciones y torturas; una cultura que asume que no se puede hacer nada para revertir esta situación y que la autoridad es incapaz por naturaleza de impartir justicia y frenar la delincuencia; una cultura en la que la corrupción se mira como la forma natural de estructurarse de la maquinaria social y de gobierno.
La muerte de estos jóvenes es una más en medio de otras miles de muertes generadas por esta decadencia social, pero por la autoridad moral y el prestigio de Javier Sicilia ha cobrado una gran relevancia. Ojalá esta relevancia sirva para convertir este hecho dolorosísimo –un dolor imposible de ser nombrado, dice Sicilia, “por eso un padre que pierde un hijo no es huérfano ni viudo, es simplemente nada”- en un punto de inflexión, en un momento simbólico para que la sociedad mexicana despierte e inicie con inteligencia y creatividad un proceso de reversión de este mal estructural y de esta aberración de la cultura.
Por lo pronto desde el campo educativo habría que preguntarnos seriamente qué papel le toca jugar a la escuela y a la universidad en este momento crítico de nuestra historia nacional. No es fácil sin duda pensar en cuál sería la mejor forma de contribuir a un verdadero cambio de fondo como el que se requiere, pero la escuela y la universidad son los espacios de la inteligencia, la creatividad, el pensamiento crítico y la posible regeneración de la cultura.
Quizá habría que empezar por cambiar las prioridades de los planes de estudio, de las prácticas educativas, de los actos cívicos y la organización escolar toda. Seguramente habría que plantearnos seriamente que el reto fundamental de la Educación en nuestros tiempos no es el de formar personas eficientes para insertarse en la sociedad que tenemos, sino el de formar personas que aprendan a vivir y a convivir sin violencia, con respeto y tolerancia; sin tener como fin último la obtención de dinero, poder y “éxito”; volviendo a pensar en el verdadero bien de la sociedad y en el futuro de la especie humana como la meta fundamental de la existencia; sabiendo que esta forma de ver y afrontar la vida es la única que puede realmente aportar felicidad individual. Quizá…
-Publicado en Puebla On line. Miércoles 6 de abriul de 2011
*El artículo expresa la opinión personal del autor, que es académico de la Universidad Iberoamericana Puebla
**Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com
domingo, 3 de abril de 2011
“Sin querer queriendo…”
“No hagas hoy lo que puedas dejar para mañana” y “no hagas tú lo que puedan hacer otros”. Estos dos principios se mencionan de modo humorístico refiriéndose a la “cultura del menor esfuerzo” que parece caracterizarnos a los mexicanos.
Una manifestación moderna de esta cultura distorsionada en la que tratamos de evadir nuestros compromisos es la del copiar y pegar en la realización de tareas escolares y ensayos académicos encargados por los profesores.
En mi experiencia como docente y en el trato cotidiano con los maestros con quienes trabajo en cursos y talleres de formación es cada vez más frecuente encontrar y comentar los múltiples casos de estudiantes que entregan trabajos plagiados de artículos que bajan de internet.
En efecto, el copiar-pegar se ha convertido en toda una cultura que afecta los procesos de aprendizaje en todos los niveles y modalidades educativas como una plaga que pareciera imposible de detener. Cuando digo “en todos los niveles y modalidades educativas” no estoy haciendo una falsa generalización sino reflejando una realidad que por desgracia es cada vez más común en la vida cotidiana de las escuelas y universidades.
Como docente en activo he vivido en carne propia este mal, al recibir trabajos copiados y pegados de internet no solamente por alumnos de licenciatura sino incluso por profesores en talleres y diplomados de formación docente, lo cual resulta terrible si pensamos que son precisamente estos profesores los que están educando a las nuevas generaciones. ¿Qué aprenderán los alumnos de educación básica, media superior o superior de un profesor que no es capaz de realizar un trabajo por sí mismo o que siendo capaz no quiere hacer el esfuerzo de pensar y escribir sino que copia las ideas de otros? ¿Cómo evitar que los alumnos cometan plagio si están diariamente en el aula con “profesores pirata”?
Los dos casos que creía más graves los viví recientemente con alumnos de doctorado que plagiaron, en un caso, un gran porcentaje de un ensayo final de una asignatura y en el otro, gran parte del borrador del marco teórico de su proyecto de investigación.
Sin embargo y para que no pensemos que este mal es exclusivo de nuestro país, está el caso de un escándalo que está causando gran polémica en Alemania. Se trata nada menos que del Ministro de defensa Karl-Theodor Zu Guttenberg quien ha sido descubierto y acusado a principios de este año 2011 de haber plagiado un gran porcentaje de su tesis doctoral.
El ministro ha reconocido este plagio y ha renunciado “temporalmente” a su grado de doctor por la Universidad de Bayreuth, pero no a su cargo.
“Sí. Cometí errores, graves errores que lamento. Pero no incurrí en plagio, ya que no hubo por mi parte, intención de engañar”, declaró el ministro al reconocer el “corta y pega” realizado en su tesis doctoral que fue denunciado por un periódico.
Esta declaración llama poderosamente la atención porque parece ser el común denominador de los que cometen este tipo de fraude intelectual. La constante tiene siempre estos dos elementos: El primero, suavizar el hecho llamando “error” a un acto inmoral y el segundo, exculparse apelando a que “no hubo mala intención” en la acción cometida.
De manera que por una parte, las acciones dolosas y el comportamiento no ético ya no es considerado con toda la fuerza negativa que tienen sino como simples “errores” de quienes los cometen y por otra parte, siempre hay una excusa –exceso de trabajo, combinación de muchas actividades, falta de tiempo, etc. – que justifican el plagio y buscan negar o reducir la responsabilidad y las consecuencias de estos hechos.
Algo estamos haciendo mal en la formación ética de los niños y jóvenes de hoy, no solamente los profesores y las escuelas sino los padres de familia, los medios de comunicación, los políticos y la sociedad en general donde estamos llegando a construir esta cultura distorsionada en la que no solamente es cada vez más frecuente robar las ideas de otros sino que se empieza a mirar este patrón de comportamiento como menos grave y hasta “natural”.
Este es un gran desafío para la educación en valores de nuestro tiempo. Formar la conciencia sobre la gravedad de las acciones no éticas y la responsabilidad para asumir las consecuencias de estas acciones, consecuencias que no pueden atenuarse o borrarse diciendo como aquel personaje cómico de nuestra infancia: “fue sin querer queriendo”.
Publicado en el diario electrónico: Puebla on Line.
Una manifestación moderna de esta cultura distorsionada en la que tratamos de evadir nuestros compromisos es la del copiar y pegar en la realización de tareas escolares y ensayos académicos encargados por los profesores.
En mi experiencia como docente y en el trato cotidiano con los maestros con quienes trabajo en cursos y talleres de formación es cada vez más frecuente encontrar y comentar los múltiples casos de estudiantes que entregan trabajos plagiados de artículos que bajan de internet.
En efecto, el copiar-pegar se ha convertido en toda una cultura que afecta los procesos de aprendizaje en todos los niveles y modalidades educativas como una plaga que pareciera imposible de detener. Cuando digo “en todos los niveles y modalidades educativas” no estoy haciendo una falsa generalización sino reflejando una realidad que por desgracia es cada vez más común en la vida cotidiana de las escuelas y universidades.
Como docente en activo he vivido en carne propia este mal, al recibir trabajos copiados y pegados de internet no solamente por alumnos de licenciatura sino incluso por profesores en talleres y diplomados de formación docente, lo cual resulta terrible si pensamos que son precisamente estos profesores los que están educando a las nuevas generaciones. ¿Qué aprenderán los alumnos de educación básica, media superior o superior de un profesor que no es capaz de realizar un trabajo por sí mismo o que siendo capaz no quiere hacer el esfuerzo de pensar y escribir sino que copia las ideas de otros? ¿Cómo evitar que los alumnos cometan plagio si están diariamente en el aula con “profesores pirata”?
Los dos casos que creía más graves los viví recientemente con alumnos de doctorado que plagiaron, en un caso, un gran porcentaje de un ensayo final de una asignatura y en el otro, gran parte del borrador del marco teórico de su proyecto de investigación.
Sin embargo y para que no pensemos que este mal es exclusivo de nuestro país, está el caso de un escándalo que está causando gran polémica en Alemania. Se trata nada menos que del Ministro de defensa Karl-Theodor Zu Guttenberg quien ha sido descubierto y acusado a principios de este año 2011 de haber plagiado un gran porcentaje de su tesis doctoral.
El ministro ha reconocido este plagio y ha renunciado “temporalmente” a su grado de doctor por la Universidad de Bayreuth, pero no a su cargo.
“Sí. Cometí errores, graves errores que lamento. Pero no incurrí en plagio, ya que no hubo por mi parte, intención de engañar”, declaró el ministro al reconocer el “corta y pega” realizado en su tesis doctoral que fue denunciado por un periódico.
Esta declaración llama poderosamente la atención porque parece ser el común denominador de los que cometen este tipo de fraude intelectual. La constante tiene siempre estos dos elementos: El primero, suavizar el hecho llamando “error” a un acto inmoral y el segundo, exculparse apelando a que “no hubo mala intención” en la acción cometida.
De manera que por una parte, las acciones dolosas y el comportamiento no ético ya no es considerado con toda la fuerza negativa que tienen sino como simples “errores” de quienes los cometen y por otra parte, siempre hay una excusa –exceso de trabajo, combinación de muchas actividades, falta de tiempo, etc. – que justifican el plagio y buscan negar o reducir la responsabilidad y las consecuencias de estos hechos.
Algo estamos haciendo mal en la formación ética de los niños y jóvenes de hoy, no solamente los profesores y las escuelas sino los padres de familia, los medios de comunicación, los políticos y la sociedad en general donde estamos llegando a construir esta cultura distorsionada en la que no solamente es cada vez más frecuente robar las ideas de otros sino que se empieza a mirar este patrón de comportamiento como menos grave y hasta “natural”.
Este es un gran desafío para la educación en valores de nuestro tiempo. Formar la conciencia sobre la gravedad de las acciones no éticas y la responsabilidad para asumir las consecuencias de estas acciones, consecuencias que no pueden atenuarse o borrarse diciendo como aquel personaje cómico de nuestra infancia: “fue sin querer queriendo”.
Publicado en el diario electrónico: Puebla on Line.
domingo, 13 de marzo de 2011
¿Puede el enfoque de competencias cambiar nuestra educación?
“No se puede reformar la institución
sin haber reformado previamente los espíritus,
pero no se pueden reformar los espíritus
si no se han reformado previamente las instituciones”:
Edgar Morin
Muchas veces se habla de que algo es un “discurso”, o “se queda en el discurso”, para referirse a que una idea, concepto, proyecto o iniciativa no llega a concretarse en la realidad de las aulas y las instituciones educativas sino que se reduce meramente a palabras “agradables” para “decorar” intenciones políticas.
Este es un riesgo presente en la introducción del enfoque de competencias en la Educación en México: que se trate solamente de una propuesta “discursiva” en el sentido superficial, que se quede simplemente en palabras que se usan para aparentar que las cosas están cambiando cuando en realidad seguimos en la dinámica de la “locura” que mencionaba Einstein: “haciendo las cosas de la misma manera y esperando encontrar resultados diferentes”.
Sin embargo, también cabe la posibilidad y esto sería lo deseable, de que el “discurso” pedagógico de las competencias sea discurso en el sentido que lo planteaba Michel Foucault. Para este autor el discurso es “un orden en virtud del cual se circunscribe el campo de la experiencia y el del saber posible…” En este sentido, todo discurso “…es como el paradigma según el cual se organiza el mundo” .
Esta es una visión mucho más compleja de discurso que si bien tiene también riesgos -porque el discurso se vuelve el límite entre lo admitido y lo no admitido, entre lo legítimo y lo no legítimo- representa sin duda una oportunidad real de cambio educativo.
Una oportunidad para construir verdaderamente otra forma de organizar el campo de la experiencia educativa y el saber, otro paradigma de organización del mundo de la escuela –uno más refrescante, más complejo, más relacionado con la vida-, otra mirada que nos lleve a entender y vivir de maneras novedosas y más pertinentes el proceso de enseñanza –aprendizaje.
Sin embargo existen muchas concepciones sobre lo que son las competencias. Es por ello fundamental elegir un enfoque integral y pertinente para que las competencias lleguen a constituirse en el motor de un cambio real. Un enfoque muy adecuado para este fin, es el de la complejidad y el pensamiento complejo desarrollado por Edgar Morin en su obra.
Lo complejo es multidimensional y dinámico, está compuesto por elementos que pueden ser “concurrentes, complementarios y/o antagonistas” pero que para poder ser comprendidos a cabalidad, tienen que ser pensados en conjunto y de manera inseparable y articulada. Cabe aquí hacer la distinción entre complejo y complicado. Lo complejo no es lo complicado. Lo complicado es lo que presenta dificultades para ser abordado o comprendido o resuelto, lo que tiene muchos ángulos o elementos. Lo complejo en cambio, no puede ser reducido a un principio simple
Algunos principios esenciales guían esta noción de complejidad y nos permiten comprender de una mejor manera el modo en que funciona este sistema de sistemas y cada sistema en particular. Los principios más importantes de la complejidad son: El principio sistémico u organizacional, el principio hologramático, el princiio de retroactividad, el principio de recursividad, el principio de autonomía-dependencia, el principio dialógico, el principio de reintroducción del cognoscente en todo conocimiento y finalmente, el principio de ecología de la acción.
Para este análisis del discurso de competencias en la educación nacional, tomaremos el principio hologamático como eje principal, aunque es importante subrayar que al no estar separados estos principios, estarán presentes de manera implícita en estas reflexiones los demás principios de la complejidad.
El principio hologramático sostiene que en todo sistema o realidad compleja, el todo está incluido en las partes que están a su vez, incluidas en el todo.
La introducción del enfoque o discurso de competencias en las reformas educativas del país en los últimos años, no puede ser entendida sin hacer referencia al todo del sistema educativo mexicano, así como ese todo que es el sistema educativo no podrá ser comprendido en la actualidad sin la analizar esta “parte” fundamental en el currículo de todos los niveles de educación pública y privada.
En efecto, el enfoque de competencias tiene la característica de ser un discurso que ha permeado desde la educación básica hasta la educación universitaria en prácticamente todas las modalidades educativas. Encontramos la presencia de competencias en la “Reforma Integral de la Educación Básica “ (RIEB), en la Reforma Integral de la Educación Media Superior (RIEMS) y en las reformas curriculares de un gran número de instituciones de educación superior públicas y privadas.
Esta puede ser una señal de viabilidad para que el cambio en el discurso entendido como el mero cambio superficial en las palabras y los documentos, se vuelva un verdadero cambio de discurso, entendido a la manera de Foucault, es decir, en un cambio de forma de organización de los saberes y las dinámicas que ocurren en el día a día de las escuelas y universidades a nivel nacional.
Sin embargo, tal como afirma Morin, esto requiere un cambio simultáneo en los niveles macro y micro. Un cambio en el “espíritu” de los educadores y un cambio en las estructuras que organizan y rigen el sistema educativo nacional.
Como “las partes están en el todo”, al lograrse el “cambio en el espíritu” de los actores de la educación se irá transformando gradualmente el sistema educativo de nuestro país y apuntando, deseablemente, hacia una mejora en la calidad y la significatividad de los aprendizajes tanto disciplinares como metodológicos y ético-ciudadanos.
Pero para que este cambio en los espíritus pueda hacerse realidad, es necesario también que ocurra un cambio en las instituciones, tanto en las instituciones idividuales como pueden ser las escuelas y universidades, como en las instituciones entendidas como las estructuras instituidas para encargarse del “gobierno educativo” del país. En la medida en que prevalezcan las instituciones de baja complejidad –centralizadas, verticales, controladoras, sobrenormadas, inflexibles y burocráticas- que gestionan el sistema educativo nacional, en la medida en que siga existiendo un “gobierno educativo” débil y no prioritario en la agenda política nacional, será imposible que el discurso de competencias pueda tener viabilidad real.
Por el contrario, si las instituciones que rigen nuestro sistema educativo se transforman en instituciones de alta complejidad –democráticas, abiertas, horizontales, flexibles, creativas- y el “gobierno educativo” se transforma en un gobierno fuerte y arraigado hacia arriba en las prioridades de la agenda gubernamental y hacia abajo en la conciencia colectiva de nuestra sociedad, será posible que el discurso de competencias se convierta realmente en un elemento de transformación profunda que contribuya a la reforma que requiere nuestra educación para contribuir a la reforma urgente de nuestro país.
El todo está en las partes y por ello hay que buscar transformar el sistema educativo completo. Las partes están en el todo y por ello hay que hacer el mayor esfuerzo por cambiar nuestro “espíritu” educador para transformar profundamente nuestras prácticas cotidianas.
Artículo escrito para publicarse en El Columnista. 7 de marzo de 2011. Pendiente de publicación.
sin haber reformado previamente los espíritus,
pero no se pueden reformar los espíritus
si no se han reformado previamente las instituciones”:
Edgar Morin
Muchas veces se habla de que algo es un “discurso”, o “se queda en el discurso”, para referirse a que una idea, concepto, proyecto o iniciativa no llega a concretarse en la realidad de las aulas y las instituciones educativas sino que se reduce meramente a palabras “agradables” para “decorar” intenciones políticas.
Este es un riesgo presente en la introducción del enfoque de competencias en la Educación en México: que se trate solamente de una propuesta “discursiva” en el sentido superficial, que se quede simplemente en palabras que se usan para aparentar que las cosas están cambiando cuando en realidad seguimos en la dinámica de la “locura” que mencionaba Einstein: “haciendo las cosas de la misma manera y esperando encontrar resultados diferentes”.
Sin embargo, también cabe la posibilidad y esto sería lo deseable, de que el “discurso” pedagógico de las competencias sea discurso en el sentido que lo planteaba Michel Foucault. Para este autor el discurso es “un orden en virtud del cual se circunscribe el campo de la experiencia y el del saber posible…” En este sentido, todo discurso “…es como el paradigma según el cual se organiza el mundo” .
Esta es una visión mucho más compleja de discurso que si bien tiene también riesgos -porque el discurso se vuelve el límite entre lo admitido y lo no admitido, entre lo legítimo y lo no legítimo- representa sin duda una oportunidad real de cambio educativo.
Una oportunidad para construir verdaderamente otra forma de organizar el campo de la experiencia educativa y el saber, otro paradigma de organización del mundo de la escuela –uno más refrescante, más complejo, más relacionado con la vida-, otra mirada que nos lleve a entender y vivir de maneras novedosas y más pertinentes el proceso de enseñanza –aprendizaje.
Sin embargo existen muchas concepciones sobre lo que son las competencias. Es por ello fundamental elegir un enfoque integral y pertinente para que las competencias lleguen a constituirse en el motor de un cambio real. Un enfoque muy adecuado para este fin, es el de la complejidad y el pensamiento complejo desarrollado por Edgar Morin en su obra.
Lo complejo es multidimensional y dinámico, está compuesto por elementos que pueden ser “concurrentes, complementarios y/o antagonistas” pero que para poder ser comprendidos a cabalidad, tienen que ser pensados en conjunto y de manera inseparable y articulada. Cabe aquí hacer la distinción entre complejo y complicado. Lo complejo no es lo complicado. Lo complicado es lo que presenta dificultades para ser abordado o comprendido o resuelto, lo que tiene muchos ángulos o elementos. Lo complejo en cambio, no puede ser reducido a un principio simple
Algunos principios esenciales guían esta noción de complejidad y nos permiten comprender de una mejor manera el modo en que funciona este sistema de sistemas y cada sistema en particular. Los principios más importantes de la complejidad son: El principio sistémico u organizacional, el principio hologramático, el princiio de retroactividad, el principio de recursividad, el principio de autonomía-dependencia, el principio dialógico, el principio de reintroducción del cognoscente en todo conocimiento y finalmente, el principio de ecología de la acción.
Para este análisis del discurso de competencias en la educación nacional, tomaremos el principio hologamático como eje principal, aunque es importante subrayar que al no estar separados estos principios, estarán presentes de manera implícita en estas reflexiones los demás principios de la complejidad.
El principio hologramático sostiene que en todo sistema o realidad compleja, el todo está incluido en las partes que están a su vez, incluidas en el todo.
La introducción del enfoque o discurso de competencias en las reformas educativas del país en los últimos años, no puede ser entendida sin hacer referencia al todo del sistema educativo mexicano, así como ese todo que es el sistema educativo no podrá ser comprendido en la actualidad sin la analizar esta “parte” fundamental en el currículo de todos los niveles de educación pública y privada.
En efecto, el enfoque de competencias tiene la característica de ser un discurso que ha permeado desde la educación básica hasta la educación universitaria en prácticamente todas las modalidades educativas. Encontramos la presencia de competencias en la “Reforma Integral de la Educación Básica “ (RIEB), en la Reforma Integral de la Educación Media Superior (RIEMS) y en las reformas curriculares de un gran número de instituciones de educación superior públicas y privadas.
Esta puede ser una señal de viabilidad para que el cambio en el discurso entendido como el mero cambio superficial en las palabras y los documentos, se vuelva un verdadero cambio de discurso, entendido a la manera de Foucault, es decir, en un cambio de forma de organización de los saberes y las dinámicas que ocurren en el día a día de las escuelas y universidades a nivel nacional.
Sin embargo, tal como afirma Morin, esto requiere un cambio simultáneo en los niveles macro y micro. Un cambio en el “espíritu” de los educadores y un cambio en las estructuras que organizan y rigen el sistema educativo nacional.
Como “las partes están en el todo”, al lograrse el “cambio en el espíritu” de los actores de la educación se irá transformando gradualmente el sistema educativo de nuestro país y apuntando, deseablemente, hacia una mejora en la calidad y la significatividad de los aprendizajes tanto disciplinares como metodológicos y ético-ciudadanos.
Pero para que este cambio en los espíritus pueda hacerse realidad, es necesario también que ocurra un cambio en las instituciones, tanto en las instituciones idividuales como pueden ser las escuelas y universidades, como en las instituciones entendidas como las estructuras instituidas para encargarse del “gobierno educativo” del país. En la medida en que prevalezcan las instituciones de baja complejidad –centralizadas, verticales, controladoras, sobrenormadas, inflexibles y burocráticas- que gestionan el sistema educativo nacional, en la medida en que siga existiendo un “gobierno educativo” débil y no prioritario en la agenda política nacional, será imposible que el discurso de competencias pueda tener viabilidad real.
Por el contrario, si las instituciones que rigen nuestro sistema educativo se transforman en instituciones de alta complejidad –democráticas, abiertas, horizontales, flexibles, creativas- y el “gobierno educativo” se transforma en un gobierno fuerte y arraigado hacia arriba en las prioridades de la agenda gubernamental y hacia abajo en la conciencia colectiva de nuestra sociedad, será posible que el discurso de competencias se convierta realmente en un elemento de transformación profunda que contribuya a la reforma que requiere nuestra educación para contribuir a la reforma urgente de nuestro país.
El todo está en las partes y por ello hay que buscar transformar el sistema educativo completo. Las partes están en el todo y por ello hay que hacer el mayor esfuerzo por cambiar nuestro “espíritu” educador para transformar profundamente nuestras prácticas cotidianas.
Artículo escrito para publicarse en El Columnista. 7 de marzo de 2011. Pendiente de publicación.
martes, 22 de febrero de 2011
Ciudadanía para el siglo XXI
“…es necesario ser conservadores de todo lo que haya que conservar y revolucionantes de todo lo que haya que revolucionar…”
Edgar Morin
A propósito de un hecho que despertó polémica en las últimas semanas, mi hija de veintiún años puso algún comentario crítico en su facebook que se alejaba de lo “políticamente correcto”. De inmediato una amiga respondió con un comentario: “solamente una pregunta: ¿Eres de derecha?”
Esta anécdota me hizo pensar en el estado que guarda la formación ciudadana en nuestro sistema educativo y lo mucho que todavía hay que trabajar para lograr una educación cívica pertinente para los desafíos del mundo contemporáneo.
Porque la pregunta venía de una joven educada en un colegio e inscrita en una universidad que se preocupan por formar la dimensión humana y social de sus estudiantes y enfatizan en sus planes y programas la formación de una conciencia crítica.
Sin embargo, parece ser que en los casos –todavía minoritarios- de escuelas y universidades que se ocupan explícitamente de atender la formación de ciudadanía, se sigue pensando que formar ciudadanos críticos tiene que ver con lo que Zaid llama: “los criterios de verdad por afiliación”.
Seguimos viviendo con la idea de que los términos izquierda y derecha son aún suficientes para explicar la complejidad del espectro socio-político y que en este marco explicativo dualista, izquierda quiere decir “lo bueno” o “lo decente” –como afirma el mismo Zaid- y derecha significa “lo malo” o lo “indecente”.
Pero si hacemos un análisis un poco más profundo de la realidad, caemos en la cuenta de que estas categorías tradicionales simplificadoras no alcanzan ya para definir lo que conviene a una sociedad compleja como la actual, puesto que “…Ni la izquierda ni la derecha son el valor absoluto que se enfrenta al antivalor absoluto. Hay valores que defiende la izquierda, valores que defiende la derecha y valores que pasan de unas banderías a otras…”
De manera que si queremos construir una verdadera formación ciudadana en nuestro sistema educativo –ya sea a través de asignaturas específicas como “Formación cívica y ética”, ética profesional y / o a través de otro tipo de actividades cocurriculares y extracurriculares- lo primero que tenemos que cambiar es la visión de simplificación por la visión de complejidad.
Una perspectiva compleja del fenómeno social y de la participación ciudadana tiene que trascender el análisis dualista y maniqueo de valor-antivalor, bien-mal, izquierda-derecha, revolucionario-conservador para promover procesos de aprendizaje dialógico en los que a través del desarrollo del pensamiento crítico auténticamente complejo en los educandos, se deje atrás la idea de “verdad por afiliación” (posees la verdad si estás del lado de tal o cual partido, de tal o cual líder político o social, de tal o cual periodista o analista) y se llegue a la verdad por reflexión personal y grupal.
Como afirma Morin en su obra, es necesario formar ciudadanos para la democracia y esta formación conlleva un trabajo por “pensar bien” para poder asumir posturas éticas y políticas sustentadas y para comprometerse en la construcción de una sociedad más humana y más justa a partir de la necesidad de “ser conservadores de todo lo que haya que conservar y revolucionantes de todo lo que haya que revolucionar”.
Esta capacidad para pensar bien inicia con el trabajo de superación de las visiones dualistas e implica el desarrollo de un verdadero pensamiento crítico que no puede prescindir de la autocrítica a las propias posturas y a esas ideas que poseemos y que muy a menudo “nos poseen” y nos quitan libertad para el análisis crítico objetivo y la acción libre y responsable.
Solamente a partir de la promoción de este “pensar bien” se puede aspirar a construir ciudadanos auténticamente tolerantes, convencidos de que el que piensa distinto puede también tener razón.
Este es el desafío crucial para la formación ciudadana hoy: el cambio de estrategia didáctica a partir del cambio de sustento filosófico y metodológico para analizar la realidad a partir de juicios y no de prejuicios, tarea especialmente complicada en un medio escolar y universitario que sigue demandando más “banderas, distintivos y frases hechas” que “lecturas, análisis y discusiones”.
**Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com
Publicado en LAS PLUMAS( Periódico Puebla on Line / 22 de febrero de 2011):
Etiquetado en Martín López Calva
Edgar Morin
A propósito de un hecho que despertó polémica en las últimas semanas, mi hija de veintiún años puso algún comentario crítico en su facebook que se alejaba de lo “políticamente correcto”. De inmediato una amiga respondió con un comentario: “solamente una pregunta: ¿Eres de derecha?”
Esta anécdota me hizo pensar en el estado que guarda la formación ciudadana en nuestro sistema educativo y lo mucho que todavía hay que trabajar para lograr una educación cívica pertinente para los desafíos del mundo contemporáneo.
Porque la pregunta venía de una joven educada en un colegio e inscrita en una universidad que se preocupan por formar la dimensión humana y social de sus estudiantes y enfatizan en sus planes y programas la formación de una conciencia crítica.
Sin embargo, parece ser que en los casos –todavía minoritarios- de escuelas y universidades que se ocupan explícitamente de atender la formación de ciudadanía, se sigue pensando que formar ciudadanos críticos tiene que ver con lo que Zaid llama: “los criterios de verdad por afiliación”.
Seguimos viviendo con la idea de que los términos izquierda y derecha son aún suficientes para explicar la complejidad del espectro socio-político y que en este marco explicativo dualista, izquierda quiere decir “lo bueno” o “lo decente” –como afirma el mismo Zaid- y derecha significa “lo malo” o lo “indecente”.
Pero si hacemos un análisis un poco más profundo de la realidad, caemos en la cuenta de que estas categorías tradicionales simplificadoras no alcanzan ya para definir lo que conviene a una sociedad compleja como la actual, puesto que “…Ni la izquierda ni la derecha son el valor absoluto que se enfrenta al antivalor absoluto. Hay valores que defiende la izquierda, valores que defiende la derecha y valores que pasan de unas banderías a otras…”
De manera que si queremos construir una verdadera formación ciudadana en nuestro sistema educativo –ya sea a través de asignaturas específicas como “Formación cívica y ética”, ética profesional y / o a través de otro tipo de actividades cocurriculares y extracurriculares- lo primero que tenemos que cambiar es la visión de simplificación por la visión de complejidad.
Una perspectiva compleja del fenómeno social y de la participación ciudadana tiene que trascender el análisis dualista y maniqueo de valor-antivalor, bien-mal, izquierda-derecha, revolucionario-conservador para promover procesos de aprendizaje dialógico en los que a través del desarrollo del pensamiento crítico auténticamente complejo en los educandos, se deje atrás la idea de “verdad por afiliación” (posees la verdad si estás del lado de tal o cual partido, de tal o cual líder político o social, de tal o cual periodista o analista) y se llegue a la verdad por reflexión personal y grupal.
Como afirma Morin en su obra, es necesario formar ciudadanos para la democracia y esta formación conlleva un trabajo por “pensar bien” para poder asumir posturas éticas y políticas sustentadas y para comprometerse en la construcción de una sociedad más humana y más justa a partir de la necesidad de “ser conservadores de todo lo que haya que conservar y revolucionantes de todo lo que haya que revolucionar”.
Esta capacidad para pensar bien inicia con el trabajo de superación de las visiones dualistas e implica el desarrollo de un verdadero pensamiento crítico que no puede prescindir de la autocrítica a las propias posturas y a esas ideas que poseemos y que muy a menudo “nos poseen” y nos quitan libertad para el análisis crítico objetivo y la acción libre y responsable.
Solamente a partir de la promoción de este “pensar bien” se puede aspirar a construir ciudadanos auténticamente tolerantes, convencidos de que el que piensa distinto puede también tener razón.
Este es el desafío crucial para la formación ciudadana hoy: el cambio de estrategia didáctica a partir del cambio de sustento filosófico y metodológico para analizar la realidad a partir de juicios y no de prejuicios, tarea especialmente complicada en un medio escolar y universitario que sigue demandando más “banderas, distintivos y frases hechas” que “lecturas, análisis y discusiones”.
**Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com
Publicado en LAS PLUMAS( Periódico Puebla on Line / 22 de febrero de 2011):
Etiquetado en Martín López Calva
jueves, 17 de febrero de 2011
La educación en valores como educación para la democracia
“Democracia: Es una superstición muy difundida, un abuso de la estadística”
Jorge Luis Borges.
La diferencia entre una democracia y una dictadura consiste en que en la democracia puedes votar antes de obedecer las órdenes.
(Charles Bukowski)
En el ámbito escolar y universitario de nuestros días se habla mucho de la necesidad de “educar en valores”, de que la moral “regrese a la escuela” –como tituló Latapí uno de sus libros al respecto-, de que los niños y jóvenes vuelvan a educarse en lo que es bueno y lo que es malo.
Sin embargo este clamor por volver a incluir la formación valoral en las escuelas y universidades que es compartido por autoridades, profesores, directores y padres de familia, significa muchas veces una especie de indoctrinación en la que se enseñe a los estudiantes “los valores” que se consideran como universales para vivir una vida individual honesta, recta y responsable.
Muy rara vez se relaciona educación en valores con formación social, con desarrollo de la conciencia de vivir en sociedad y de las herramientas básicas para convivir de manera democrática construyendo la justicia junto con los otros.
Sin embargo, desde una perspectiva ética compleja y acorde a nuestros tiempos, es necesario asumir que todo lo valoral es social y todo lo social es valoral.
Lo valoral es social desde la perspectiva de que cada proceso de valoración y decisión de un sujeto humano individual está siempre mediada e influida por los condicionamientos económicos, políticos y culturales de la sociedad en la que vive.
También lo valoral es social en tanto que toda valoración y decisión se hace de manera situada, es decir, dentro de un contexto socio-cultural específico. No se puede hablar de valoraciones o decisiones abstractas sino de procesos de valoración y decisión en unas condiciones sociales concretas y siempre dinámicas.
Pero más allá de esto, lo valoral es social en tanto que el ser humano, “estructuralmente moral”, es al mismo tiempo “estructuralmente social”. La estructura valorativa del ser humano es intersubjetiva y no puede realizarse ni potenciarse si no es en relación con otros sujetos y en relación con la sociedad en la que se vive.
El fundamento de lo moral o lo ético es precisamente, según afirma Edgar Morin, el hecho experimentable en cada persona de que los seres humanos no vivimos para sobrevivir, sino que sobrevivimos para vivir, vivimos para vivir. Este vivir para vivir significa vivir para disfrutar de la vida y de un proyecto de felicidad personal, pero también implica que este proyecto de vida se oriente a ayudar a vivir a otros, a dar vida a los demás.
En este sentido, lo ético o lo moral tiene que ver necesariamente con la convivencia y con la construcción de una convivencia democrática en la que todos puedan aspirar a este vivir para vivir a partir del compartir la vida, del ayudar a vivir a otros.
Ningún proceso, estructura o institución social son a-morales, es decir, no pueden estar al margen de lo moral. Tenemos así sociedades, estructuras o instituciones humanas “más o menos morales” o “más o menos inmorales” pero no podemos tener sociedades o instituciones a-morales, es decir, que sean axiológicamente neutrales, que no tengan en su modo de funcionamiento una carga valoral específica que puede ser humanizante o deshumanizante, justa o injusta, libre o esclavizante.
Lo social tiene una carga axiológica puesto que la sociedad funciona con base en ciertos valores aceptados convencionalmente o impuestos por los grupos de poder formal o fáctico. Lo axiológico tiene una carga social puesto que toda valoración afecta de un modo u otro el funcionamiento social y por ello todo proceso de valoración y decisión debe hacerse siempre pensando en el impacto que tendrá en la sociedad.
Finalmente, lo social es valoral en el sentido en que parecen inseparables la educación cívica y la educación moral, es decir, toda educación para la convivencia ciudadana es una educación moral en el sentido que forma para determinados modos de convivir en sociedad, del mismo modo que toda educación en valores es una educación social. Es por ello que actualmente muchos autores desarrollan el término “educación para la ciudadanía” o “educación ciudadana” para hablar de educación valoral, puesto que todo lo valoral tiene un componente político-social.
Es así que afirma la filósofa española Montserrat Payà que es “preferible educar para la reflexión que no para la sumisión; para la crítica que no para la aceptación pasiva: para la participación que no para la abstención”.
Desde esta perspectiva, la educación en valores tiene que contribuir a que la sociedad democrática deje de ser una “superstición muy difundida” como lo afirmaba Borges para tratar de formar personas capaces de convivir dialógicamente con los demás y de comprometerse en la construcción de instituciones que promuevan una organización social verdaderamente promotora de la participación y la equidad.
Porque en la situación del México de principios del siglo XXI en el que hemos logrado con mucho trabajo construir procesos electorales más o menos limpios y más o menos equitativos, instituciones electorales relativamente autónomas y una conciencia del voto asumida por un buen porcentaje de la población, es mucho lo que todavía hay que caminar para que podamos decir que estamos en un proceso de transición democrática, que nuestro país avanza para dejar de ser un lugar donde los ciudadanos votan y luego “obedecen las órdenes”.
En efecto, falta mucho todavía para poder avanzar hacia una sociedad verdaderamente democrática donde cada ciudadano entienda, desde una ética social y planetaria, que el voto es solamente una de las fases y compromisos de la democracia y que un sistema verdaderamente democrático tiene que ver con la participación activa y propositiva de la sociedad civil en la vida cotidiana y respecto a todos los ámbitos de la vida.
En este proceso que México tiene que enfrentar, un aspecto muy relevante aunque no el único para lograr esta transición efectiva hacia la democracia es el de la educación. Una educación en valores verdaderamente efectiva tiene que contribuir a la formación ciudadana más allá de reproducir los modos de convivencia pasiva o egoísta vigentes.
De manera que como dicen Escámez y Ortega, otros célebres especialistas en educación moral: “(…) si el proceso educativo no consigue personas que tengan predisposiciones para interrogar e interrogarse sobre la realidad que les rodea y sobre ellos mismos, predisposiciones para enjuiciar críticamente la información recibida, habría que suprimir lo de educativo”.
Resulta necesario cambiar nuestra visión de la educación valoral para poder contribuir de manera eficaz a la generación de un mejor país. Toda educación genera la sociedad que la genera y si la sociedad pasiva e individualista está generando una educación que no contribuye a la democracia, es hora de asumir nuestro compromiso y tratar de luchar porque desde la educación se rompa el círculo vicioso y se pueda contribuir a regenerar la sociedad en crisis que está generando nuestra crisis educativa.
Publicado en: El Columnista. 16 de febrero de 2011
Jorge Luis Borges.
La diferencia entre una democracia y una dictadura consiste en que en la democracia puedes votar antes de obedecer las órdenes.
(Charles Bukowski)
En el ámbito escolar y universitario de nuestros días se habla mucho de la necesidad de “educar en valores”, de que la moral “regrese a la escuela” –como tituló Latapí uno de sus libros al respecto-, de que los niños y jóvenes vuelvan a educarse en lo que es bueno y lo que es malo.
Sin embargo este clamor por volver a incluir la formación valoral en las escuelas y universidades que es compartido por autoridades, profesores, directores y padres de familia, significa muchas veces una especie de indoctrinación en la que se enseñe a los estudiantes “los valores” que se consideran como universales para vivir una vida individual honesta, recta y responsable.
Muy rara vez se relaciona educación en valores con formación social, con desarrollo de la conciencia de vivir en sociedad y de las herramientas básicas para convivir de manera democrática construyendo la justicia junto con los otros.
Sin embargo, desde una perspectiva ética compleja y acorde a nuestros tiempos, es necesario asumir que todo lo valoral es social y todo lo social es valoral.
Lo valoral es social desde la perspectiva de que cada proceso de valoración y decisión de un sujeto humano individual está siempre mediada e influida por los condicionamientos económicos, políticos y culturales de la sociedad en la que vive.
También lo valoral es social en tanto que toda valoración y decisión se hace de manera situada, es decir, dentro de un contexto socio-cultural específico. No se puede hablar de valoraciones o decisiones abstractas sino de procesos de valoración y decisión en unas condiciones sociales concretas y siempre dinámicas.
Pero más allá de esto, lo valoral es social en tanto que el ser humano, “estructuralmente moral”, es al mismo tiempo “estructuralmente social”. La estructura valorativa del ser humano es intersubjetiva y no puede realizarse ni potenciarse si no es en relación con otros sujetos y en relación con la sociedad en la que se vive.
El fundamento de lo moral o lo ético es precisamente, según afirma Edgar Morin, el hecho experimentable en cada persona de que los seres humanos no vivimos para sobrevivir, sino que sobrevivimos para vivir, vivimos para vivir. Este vivir para vivir significa vivir para disfrutar de la vida y de un proyecto de felicidad personal, pero también implica que este proyecto de vida se oriente a ayudar a vivir a otros, a dar vida a los demás.
En este sentido, lo ético o lo moral tiene que ver necesariamente con la convivencia y con la construcción de una convivencia democrática en la que todos puedan aspirar a este vivir para vivir a partir del compartir la vida, del ayudar a vivir a otros.
Ningún proceso, estructura o institución social son a-morales, es decir, no pueden estar al margen de lo moral. Tenemos así sociedades, estructuras o instituciones humanas “más o menos morales” o “más o menos inmorales” pero no podemos tener sociedades o instituciones a-morales, es decir, que sean axiológicamente neutrales, que no tengan en su modo de funcionamiento una carga valoral específica que puede ser humanizante o deshumanizante, justa o injusta, libre o esclavizante.
Lo social tiene una carga axiológica puesto que la sociedad funciona con base en ciertos valores aceptados convencionalmente o impuestos por los grupos de poder formal o fáctico. Lo axiológico tiene una carga social puesto que toda valoración afecta de un modo u otro el funcionamiento social y por ello todo proceso de valoración y decisión debe hacerse siempre pensando en el impacto que tendrá en la sociedad.
Finalmente, lo social es valoral en el sentido en que parecen inseparables la educación cívica y la educación moral, es decir, toda educación para la convivencia ciudadana es una educación moral en el sentido que forma para determinados modos de convivir en sociedad, del mismo modo que toda educación en valores es una educación social. Es por ello que actualmente muchos autores desarrollan el término “educación para la ciudadanía” o “educación ciudadana” para hablar de educación valoral, puesto que todo lo valoral tiene un componente político-social.
Es así que afirma la filósofa española Montserrat Payà que es “preferible educar para la reflexión que no para la sumisión; para la crítica que no para la aceptación pasiva: para la participación que no para la abstención”.
Desde esta perspectiva, la educación en valores tiene que contribuir a que la sociedad democrática deje de ser una “superstición muy difundida” como lo afirmaba Borges para tratar de formar personas capaces de convivir dialógicamente con los demás y de comprometerse en la construcción de instituciones que promuevan una organización social verdaderamente promotora de la participación y la equidad.
Porque en la situación del México de principios del siglo XXI en el que hemos logrado con mucho trabajo construir procesos electorales más o menos limpios y más o menos equitativos, instituciones electorales relativamente autónomas y una conciencia del voto asumida por un buen porcentaje de la población, es mucho lo que todavía hay que caminar para que podamos decir que estamos en un proceso de transición democrática, que nuestro país avanza para dejar de ser un lugar donde los ciudadanos votan y luego “obedecen las órdenes”.
En efecto, falta mucho todavía para poder avanzar hacia una sociedad verdaderamente democrática donde cada ciudadano entienda, desde una ética social y planetaria, que el voto es solamente una de las fases y compromisos de la democracia y que un sistema verdaderamente democrático tiene que ver con la participación activa y propositiva de la sociedad civil en la vida cotidiana y respecto a todos los ámbitos de la vida.
En este proceso que México tiene que enfrentar, un aspecto muy relevante aunque no el único para lograr esta transición efectiva hacia la democracia es el de la educación. Una educación en valores verdaderamente efectiva tiene que contribuir a la formación ciudadana más allá de reproducir los modos de convivencia pasiva o egoísta vigentes.
De manera que como dicen Escámez y Ortega, otros célebres especialistas en educación moral: “(…) si el proceso educativo no consigue personas que tengan predisposiciones para interrogar e interrogarse sobre la realidad que les rodea y sobre ellos mismos, predisposiciones para enjuiciar críticamente la información recibida, habría que suprimir lo de educativo”.
Resulta necesario cambiar nuestra visión de la educación valoral para poder contribuir de manera eficaz a la generación de un mejor país. Toda educación genera la sociedad que la genera y si la sociedad pasiva e individualista está generando una educación que no contribuye a la democracia, es hora de asumir nuestro compromiso y tratar de luchar porque desde la educación se rompa el círculo vicioso y se pueda contribuir a regenerar la sociedad en crisis que está generando nuestra crisis educativa.
Publicado en: El Columnista. 16 de febrero de 2011
viernes, 11 de febrero de 2011
LA EDUCACIÓN EN PUEBLA: ¿TRANSICIÓN O ALTERNANCIA?
“Hay que separar los intereses del sindicato de las decisiones de la educación. La educación de México no requiere tener al frente a un gran intelectual o un gran educador, sino a un gran desindicalizador en el sentido que hemos apuntado: dar al gremio lo que es del gremio y a la escuela lo que es de México, a saber, una educación de calidad.” (1)
El cambio de gobierno estatal en Puebla con la novedad de la llegada de una alianza de partidos hasta ahora de oposición, obliga a preguntarnos si se tratará de un mero cambio de nombres, rostros, personas y equipos de trabajo o de una verdadera transición hacia una organización social y política más democrática, justa y equitativa.
En el campo de la educación es evidente que a pesar de que se han realizado esfuerzos para mejorar la calidad de la formación que ofrecen nuestras escuelas, sigue siendo urgente una reforma profunda del sistema educativo puesto que como afirmaba bien Albert Einstein: “El principio de la locura es continuar haciendo las cosas de la misma manera y esperar obtener resultados diferentes”.
No es posible esperar que haya cambios significativos en la calidad educativa de nuestro estado si no se realiza una reforma de fondo en la manera en que están siendo seleccionados, formados, evaluados y promovidos los docentes así como en la forma en que se está realizando la gestión de los centros educativos.
Un elemento esencial para esta reforma es lo que Castañeda y Aguilar Camín señalan como la necesidad de “desindicalizar” las decisiones tendientes a la mejora de la calidad de la educación: “Dar al gremio lo que es del gremio y a la escuela lo que es de México”. Ya señalaba desde hace años Latapí que las mejores intenciones de mejora de los docentes y directores escolares quedaban siempre atrapadas entre dos muros prácticamente infranqueables: el del sindicato y el de la SEP.
¿Estará la Educación en Puebla a las puertas de una verdadera reforma, de una transición hacia un modelo que ponga las condiciones para una verdadera mejora de la calidad o simplemente en la antesala de una alternancia en la que “todo cambiará para seguir igual”? El tiempo y las decisiones que se tomen desde el inicio de este nuevo período gubernamental traerán la respuesta.
Artículo publicado en el diario Síntesis. Domingo 13 de febrero de 2011.
El cambio de gobierno estatal en Puebla con la novedad de la llegada de una alianza de partidos hasta ahora de oposición, obliga a preguntarnos si se tratará de un mero cambio de nombres, rostros, personas y equipos de trabajo o de una verdadera transición hacia una organización social y política más democrática, justa y equitativa.
En el campo de la educación es evidente que a pesar de que se han realizado esfuerzos para mejorar la calidad de la formación que ofrecen nuestras escuelas, sigue siendo urgente una reforma profunda del sistema educativo puesto que como afirmaba bien Albert Einstein: “El principio de la locura es continuar haciendo las cosas de la misma manera y esperar obtener resultados diferentes”.
No es posible esperar que haya cambios significativos en la calidad educativa de nuestro estado si no se realiza una reforma de fondo en la manera en que están siendo seleccionados, formados, evaluados y promovidos los docentes así como en la forma en que se está realizando la gestión de los centros educativos.
Un elemento esencial para esta reforma es lo que Castañeda y Aguilar Camín señalan como la necesidad de “desindicalizar” las decisiones tendientes a la mejora de la calidad de la educación: “Dar al gremio lo que es del gremio y a la escuela lo que es de México”. Ya señalaba desde hace años Latapí que las mejores intenciones de mejora de los docentes y directores escolares quedaban siempre atrapadas entre dos muros prácticamente infranqueables: el del sindicato y el de la SEP.
¿Estará la Educación en Puebla a las puertas de una verdadera reforma, de una transición hacia un modelo que ponga las condiciones para una verdadera mejora de la calidad o simplemente en la antesala de una alternancia en la que “todo cambiará para seguir igual”? El tiempo y las decisiones que se tomen desde el inicio de este nuevo período gubernamental traerán la respuesta.
[1] Castañeda, J. y H. Aguilar Camín. Regreso al futuro (Nexos, diciembre 2010
Artículo publicado en el diario Síntesis. Domingo 13 de febrero de 2011.
lunes, 31 de enero de 2011
MEJORAR LAS ESCUELAS: MISIÓN POSIBLE*
“En los últimos diez años, las comparaciones internacionales sobre el desempeño de los distintos sistemas educativos se han vuelto cada vez más importantes. Los datos muestran que los países pueden llevar a cabo mejoras espectaculares en sus resultados educativos en un período de tiempo relativamente corto, que puede ir desde unos pocos años, hasta una generación. Al mismo tiempo, existen pruebas convincentes de que la calidad y la equidad no se excluyen mutuamente, y de que es posible obtener excelentes resultados para casi todos los estudiantes” .
Si bien es cierto que la participación de nuestro país en las pruebas internacionales para medir la calidad educativa ha evidenciado los rezagos y carencias que tienen nuestras escuelas, lo que redunda en un nivel muy deficiente de aprendizaje de los niños y adolescentes mexicanos, también es verdad que si se miran desde un ángulo centrado en lo que se puede aprender y mejorar, el análisis de las comparaciones y estándares de estas pruebas puede aportar muchos elementos para construir una reforma educativa real y pertinente para este cambio de época.
Como afirma el documento de recomendaciones para la Educación en México, publicado por la OCDE con el título: “Mejorar las escuelas”, las comparaciones internacionales han mostrado que los países pueden mejorar de manera muy notable sus resultados educativos en tiempos relativamente cortos, es decir, que la mejora de las escuelas es una “misión posible” y al alcance de los países que se toman en serio el desafío de brindar una buena formación a sus nuevas generaciones y apuestan consistente y auténticamente por la educación como una vía para promover condiciones de desarrollo económico, social y cultural.
El documento en cuestión analiza dos grandes campos de transformación en los que nuestra sociedad y gobierno deberían trabajar si quieren unirse al grupo de países que han logrado estos cambios en un plazo máximo de una generación. Estos dos grandes campos son el de la “profesionalización de la docencia” y el de la construcción de un ”liderazgo y una gestión escolar de excelencia”.
Contar con cada vez mejores formadores para garantizar que lo que sucede en el aula apunte hacia aprendizajes significativos y desarrollo de competencias para la formación integral de los alumnos y garantizar desde la gestión de los directores que la organización escolar facilite estos procesos por su forma de funcionar, tomar decisiones y orientar los esfuerzos conjuntos son las dos claves que plantea este documento para poder aspirar a una reforma educativa eficaz.
En cuanto al primer campo de recomendaciones, la OCDE plantea la necesidad de: “reforzar la importancia del papel que juegan los docentes; determinar estándares claros de la práctica docente; garantizar programas de formación inicial docente (ITP, por sus siglas en inglés) de alta calidad; atraer mejores candidatos; profesionalizar la selección, contratación, y evaluación de docentes; y vincular a los docentes y su desarrollo profesional de forma más directa con las necesidades de las escuelas” .
Con respecto al segundo campo de recomendaciones, este documento propone: “redefinir y apoyar un liderazgo y una gestión escolar de excelencia; consolidar el papel de los directores escolares fijando estándares claros; proporcionando formación, selección y contratación profesionales, facilitando una autonomía escolar con estructuras de apoyo y garantizando la participación social…”
Con el fin de promover el diálogo y el debate sobre este documento y sus implicaciones para la educación en México y con el deseo de aportar elementos que formen opinión entre los educadores, directivos, padres de familia y personas interesadas en el cambio educativo para la transformación social en México, la Universidad Iberoamericana Puebla organiza este 10 de febrero de 8 a 14:30 hrs. el “Tercer foro de modelos y políticas educativas” titulado: “Mejorar las escuelas: diálogo académico sobre las recomendaciones de la OCDE: estrategias para la acción en México”.
Con la presencia de investigadores y actores de relevancia nacional en nuestro sistema educativo como la Mtra. Sylvia Schmelkes que impartirá la conferencia magistral de apertura y dos paneles orientados a analizar los campos de recomendaciones ya mencionados –profesionalización de la docencia y liderazgo y gestión escolar-, este foro será una extraordinaria oportunidad para pensar juntos en la “misión posible” y urgente de mejorar nuestras escuelas.
*Artículo escrito para publicación en: e-consulta. (Pendiente de publicarse desde el 24 de enero de 2011)
Si bien es cierto que la participación de nuestro país en las pruebas internacionales para medir la calidad educativa ha evidenciado los rezagos y carencias que tienen nuestras escuelas, lo que redunda en un nivel muy deficiente de aprendizaje de los niños y adolescentes mexicanos, también es verdad que si se miran desde un ángulo centrado en lo que se puede aprender y mejorar, el análisis de las comparaciones y estándares de estas pruebas puede aportar muchos elementos para construir una reforma educativa real y pertinente para este cambio de época.
Como afirma el documento de recomendaciones para la Educación en México, publicado por la OCDE con el título: “Mejorar las escuelas”, las comparaciones internacionales han mostrado que los países pueden mejorar de manera muy notable sus resultados educativos en tiempos relativamente cortos, es decir, que la mejora de las escuelas es una “misión posible” y al alcance de los países que se toman en serio el desafío de brindar una buena formación a sus nuevas generaciones y apuestan consistente y auténticamente por la educación como una vía para promover condiciones de desarrollo económico, social y cultural.
El documento en cuestión analiza dos grandes campos de transformación en los que nuestra sociedad y gobierno deberían trabajar si quieren unirse al grupo de países que han logrado estos cambios en un plazo máximo de una generación. Estos dos grandes campos son el de la “profesionalización de la docencia” y el de la construcción de un ”liderazgo y una gestión escolar de excelencia”.
Contar con cada vez mejores formadores para garantizar que lo que sucede en el aula apunte hacia aprendizajes significativos y desarrollo de competencias para la formación integral de los alumnos y garantizar desde la gestión de los directores que la organización escolar facilite estos procesos por su forma de funcionar, tomar decisiones y orientar los esfuerzos conjuntos son las dos claves que plantea este documento para poder aspirar a una reforma educativa eficaz.
En cuanto al primer campo de recomendaciones, la OCDE plantea la necesidad de: “reforzar la importancia del papel que juegan los docentes; determinar estándares claros de la práctica docente; garantizar programas de formación inicial docente (ITP, por sus siglas en inglés) de alta calidad; atraer mejores candidatos; profesionalizar la selección, contratación, y evaluación de docentes; y vincular a los docentes y su desarrollo profesional de forma más directa con las necesidades de las escuelas” .
Con respecto al segundo campo de recomendaciones, este documento propone: “redefinir y apoyar un liderazgo y una gestión escolar de excelencia; consolidar el papel de los directores escolares fijando estándares claros; proporcionando formación, selección y contratación profesionales, facilitando una autonomía escolar con estructuras de apoyo y garantizando la participación social…”
Con el fin de promover el diálogo y el debate sobre este documento y sus implicaciones para la educación en México y con el deseo de aportar elementos que formen opinión entre los educadores, directivos, padres de familia y personas interesadas en el cambio educativo para la transformación social en México, la Universidad Iberoamericana Puebla organiza este 10 de febrero de 8 a 14:30 hrs. el “Tercer foro de modelos y políticas educativas” titulado: “Mejorar las escuelas: diálogo académico sobre las recomendaciones de la OCDE: estrategias para la acción en México”.
Con la presencia de investigadores y actores de relevancia nacional en nuestro sistema educativo como la Mtra. Sylvia Schmelkes que impartirá la conferencia magistral de apertura y dos paneles orientados a analizar los campos de recomendaciones ya mencionados –profesionalización de la docencia y liderazgo y gestión escolar-, este foro será una extraordinaria oportunidad para pensar juntos en la “misión posible” y urgente de mejorar nuestras escuelas.
*Artículo escrito para publicación en: e-consulta. (Pendiente de publicarse desde el 24 de enero de 2011)
viernes, 14 de enero de 2011
Exámenes finales
I
Un día llegó a la vida y no llevaba formulario ni acordeón, ni nerd que le soplara las respuestas, ni cuestionario del maestro previniéndolo de lo que venía en el examen…
II.
Tenía todos los libros abiertos pero la vida le puso un problema que no venía en los ejercicios de tarea…
III.
Una noche salió con puro diez a la calle… sabía todas las respuestas de los libros pero nunca imaginó que hubiera preguntas como ésta.
IV.
Le habían enseñado tantas respuestas que jamás se le ocurrió que hubiera más preguntas…
V.
“Pregúntame lo que quieras sobre la vida –le dijo aquel sabio misterioso que se apareció- que yo te daré la respuesta” … a pesar de sus ansias no pudo hacerlo. Después de tantos años de escuela su curiosidad estaba seca…
VI.
La vida le puso un examen sorpresa… pero no había vuelto a pensar desde que entró a la escuela…
VII.
Un día tuvo que elegir y nunca supo por qué en la vida no había extraordinarios…
VIII.
Le llegó la hora de tomar decisiones y no supo cómo hacerlo… volteaba a todos lados buscando al maestro…
IX.
Siempre fue el “maldito” de la clase… pero ahora anda “de pinta” por la vida.
X.
Cuando aprendió a pensar… pensó que era demasiado tarde…
Un día llegó a la vida y no llevaba formulario ni acordeón, ni nerd que le soplara las respuestas, ni cuestionario del maestro previniéndolo de lo que venía en el examen…
II.
Tenía todos los libros abiertos pero la vida le puso un problema que no venía en los ejercicios de tarea…
III.
Una noche salió con puro diez a la calle… sabía todas las respuestas de los libros pero nunca imaginó que hubiera preguntas como ésta.
IV.
Le habían enseñado tantas respuestas que jamás se le ocurrió que hubiera más preguntas…
V.
“Pregúntame lo que quieras sobre la vida –le dijo aquel sabio misterioso que se apareció- que yo te daré la respuesta” … a pesar de sus ansias no pudo hacerlo. Después de tantos años de escuela su curiosidad estaba seca…
VI.
La vida le puso un examen sorpresa… pero no había vuelto a pensar desde que entró a la escuela…
VII.
Un día tuvo que elegir y nunca supo por qué en la vida no había extraordinarios…
VIII.
Le llegó la hora de tomar decisiones y no supo cómo hacerlo… volteaba a todos lados buscando al maestro…
IX.
Siempre fue el “maldito” de la clase… pero ahora anda “de pinta” por la vida.
X.
Cuando aprendió a pensar… pensó que era demasiado tarde…
viernes, 31 de diciembre de 2010
Ante lo improbable, nuestra esperanza…
“Mi esperanza se funda en lo improbable”
Edgar Morin .
Este archivo, conteniendo simplemente el título y el epígrafe de Morin que me ha parecido siempre una frase muy contundente e inspiradora para estos tiempos difíciles que nos ha tocado vivir, lleva meses, alrededor de seis, en una carpeta de pendientes en el escritorio de mi computadora.
Lo rescato hoy, 31 de diciembre de 2010 porque me parece que esta frase viene muy bien para describir un poco de lo que deseo para mí y para todos y todas, para México y para el mundo hacia el inicio de un nuevo año que parece empezar con el pie izquierdo, con poco ánimo colectivo por las evidencias de violencia, injusticia, crisis, desgobierno, etc. que han caracterizado los últimos tiempos no solamente en nuestro país sino en el mundo entero. En México en concreto se percibe un ambiente de desmoralización general que ha opacado incluso algunas buenas noticias objetivas que comentan algunos analistas (crecimiento económico del 5% en lugar del 3% pronosticado, inflación de alrededor del 4%, creación récord de empleos –quizá precarios, pero revirtiendo tendencias-, etc.)
La desmoralización general proviene sin duda del sentimiento generalizado de inseguridad, de vulnerabilidad creciente ante la violencia, de incertidumbre acerca de qué tanto pueden durar los pequeños avances económicos logrados, la comparación inevitable que lleva a ver que estos avances son mínimos respecto a los desafíos sociales que tenemos pendientes y la constatación cotidiana de que esta llamada “generación del NO” de políticos que están en el poder en todos los partidos –y cambiando continuamente de partido- han sido y serán incapaces de crear las reformas profundas que requiere nuestra estructura económica, política, social y cultural (incluyo aquí la urgente reestructura del sistema educativo basado en un pacto corporativo anacrónico) ya sea porque no tienen el talento para hacerlo o para llegar a acuerdos mínimos o bien, lo que sería más grave aún, porque simplemente no quieren hacerlo dado que se han beneficiado y se siguen beneficiando de estas estructuras caducas.
El año nuevo es sin embargo una época de “renovación de la esperanza” a pesar de que hoy en día se haya convertido en un pretexto más para el consumo, las compras y las frases hechas: “Que todos tus deseos se cumplan” –¿el año nuevo como lámpara de Aladino?- y otras cosas por el estilo nos decimos unos a otros sin siquiera imaginar que quizá el imposible cumplimiento de todos nuestros deseos se volvería un infierno para nosotros mismos y para el mundo.
Mi querido amigo Paco Galán se preguntaba recientemente en su muro de facebook: ¿Qué es lo que realmente deberíamos decirnos en año nuevo? Esto realmente me ha puesto a pensar y me hizo regresar a la frase de Morin porque creo que lo que deberíamos decirnos –no sé en qué términos exactamente ni tendría que haber una fórmula precisa aplicable a todos- es algo que nos haga recuperar la esperanza, esa esperanza fundada en lo improbable.
Recuerdo que un profesor me dijo una vez que usé esta frase en una presentación, que eso era “absurdo”, que “uno no podía fundar su esperanza en lo improbable” porque lo ”improbable es algo que difícilmente va a suceder y por ello no podemos esperar en eso”.
Creo que esta reacción refleja bien la degradación que ha sufrido la idea misma de esperanza en estos tiempos pragmáticos y economicistas que vivimos. Porque la esperanza consiste precisamente en desear y trabajar porque ocurra lo que soñamos y lo que vemos como lejano y poco factible, pero nuestro horizonte nos ha hecho pensar que podemos controlarlo todo y que no debemos buscar el logro de lo que deseamos sino solamente desear lo que en términos lógicos es posible de lograr.
Desde esta perspectiva, no podemos desear o esperar para México la reversión de esta cultura de la violencia donde José Alfredo Jiménez se ha vuelto una especie de profeta y llegamos a una cultura en que “la vida no vale nada”. No podemos esperar que haya justicia porque es algo poco probable si miramos el egoísmo y el ansia de tener, de poder y de oprimir a otros que está presente en la naturaleza humana y pareciera que no es posible de controlar o revertir. No podemos esperar la humanización de la humanidad si basta con echar un vistazo a todos los noticiarios y periódicos para darnos cuenta de que eso es “prácticamente imposible” porque lo que predomina hoy es que el hombre es el lobo del hombre.
Sin embargo, la esperanza se funda en lo improbable y como dice Morin en sus “principio de esperanza en la desesperanza”, si analizamos el proceso del universo, de la vida y de la historia de la humanidad podemos constatar que existe un principio de lo inconcebible (donde lo que nadie preveía o podía entender emergió de los procesos de orden-desorden-organización, como fruto de las decisiones y del azar), un principio de lo improbable (donde lo que menos se pensaba que podría suceder ha ocurrido en procesos naturales y sociales también a partir de la combinación de lo buscado y lo aleatorio), existe un principio del “topo” (que plantea el hecho de que lo que va transformando radicalmente las cosas es algo que inicia y se desarrolla normalmente de modo “subterráneo”, sin ser visto ni ocupar las primeras planas de los diarios) y existe un principio de “salvataje” que postula que “donde existe mayor riesgo, emergen mayores probabilidades de salvación y transformación –“donde abundó el pecado sobreabundó la Gracia”, se diría en términos cristianos-).
Como “profesional de la esperanza” (educador y educólogo), considero imprescindible que lo que nos digamos esta noche tenga que ver con “remoralizarnos”, con recuperar y hacer crecer “nuestro deseo de vivir más humanamente”, es decir, nuestra moral colectiva, con volver a hacer que la esperanza se llame esperanza y no “metas”, “escenarios futuribles” o “futuros estratéticamente planeados”.
Les deseo a todos mis lectores y a todos mis amigos –que creo que son pocos y sospecho que son los mismos- que en este año nuevo volvamos a fundar nuestra esperanza en lo improbable y que esperemos (es decir, que creamos firmemente y luchemos consistentemente) que esto improbable que es hoy la paz, la democracia, la justicia, la fraternidad humana que puedan “salvar a la humanidad realizándola”, se vuelva el fundamento de la esperanza colectiva y el motor de la acción cooperativa desde todos los frentes y en todos los campos.
Sólo así podremos hacer que, como dice Morin en sus “mandamientos”, podamos “resistir a la crueldad del mundo y al a barbarie humana”, pensando en “aumentar la vida de nuestros días más que los días de nuestra vida”.
Edgar Morin .
Este archivo, conteniendo simplemente el título y el epígrafe de Morin que me ha parecido siempre una frase muy contundente e inspiradora para estos tiempos difíciles que nos ha tocado vivir, lleva meses, alrededor de seis, en una carpeta de pendientes en el escritorio de mi computadora.
Lo rescato hoy, 31 de diciembre de 2010 porque me parece que esta frase viene muy bien para describir un poco de lo que deseo para mí y para todos y todas, para México y para el mundo hacia el inicio de un nuevo año que parece empezar con el pie izquierdo, con poco ánimo colectivo por las evidencias de violencia, injusticia, crisis, desgobierno, etc. que han caracterizado los últimos tiempos no solamente en nuestro país sino en el mundo entero. En México en concreto se percibe un ambiente de desmoralización general que ha opacado incluso algunas buenas noticias objetivas que comentan algunos analistas (crecimiento económico del 5% en lugar del 3% pronosticado, inflación de alrededor del 4%, creación récord de empleos –quizá precarios, pero revirtiendo tendencias-, etc.)
La desmoralización general proviene sin duda del sentimiento generalizado de inseguridad, de vulnerabilidad creciente ante la violencia, de incertidumbre acerca de qué tanto pueden durar los pequeños avances económicos logrados, la comparación inevitable que lleva a ver que estos avances son mínimos respecto a los desafíos sociales que tenemos pendientes y la constatación cotidiana de que esta llamada “generación del NO” de políticos que están en el poder en todos los partidos –y cambiando continuamente de partido- han sido y serán incapaces de crear las reformas profundas que requiere nuestra estructura económica, política, social y cultural (incluyo aquí la urgente reestructura del sistema educativo basado en un pacto corporativo anacrónico) ya sea porque no tienen el talento para hacerlo o para llegar a acuerdos mínimos o bien, lo que sería más grave aún, porque simplemente no quieren hacerlo dado que se han beneficiado y se siguen beneficiando de estas estructuras caducas.
El año nuevo es sin embargo una época de “renovación de la esperanza” a pesar de que hoy en día se haya convertido en un pretexto más para el consumo, las compras y las frases hechas: “Que todos tus deseos se cumplan” –¿el año nuevo como lámpara de Aladino?- y otras cosas por el estilo nos decimos unos a otros sin siquiera imaginar que quizá el imposible cumplimiento de todos nuestros deseos se volvería un infierno para nosotros mismos y para el mundo.
Mi querido amigo Paco Galán se preguntaba recientemente en su muro de facebook: ¿Qué es lo que realmente deberíamos decirnos en año nuevo? Esto realmente me ha puesto a pensar y me hizo regresar a la frase de Morin porque creo que lo que deberíamos decirnos –no sé en qué términos exactamente ni tendría que haber una fórmula precisa aplicable a todos- es algo que nos haga recuperar la esperanza, esa esperanza fundada en lo improbable.
Recuerdo que un profesor me dijo una vez que usé esta frase en una presentación, que eso era “absurdo”, que “uno no podía fundar su esperanza en lo improbable” porque lo ”improbable es algo que difícilmente va a suceder y por ello no podemos esperar en eso”.
Creo que esta reacción refleja bien la degradación que ha sufrido la idea misma de esperanza en estos tiempos pragmáticos y economicistas que vivimos. Porque la esperanza consiste precisamente en desear y trabajar porque ocurra lo que soñamos y lo que vemos como lejano y poco factible, pero nuestro horizonte nos ha hecho pensar que podemos controlarlo todo y que no debemos buscar el logro de lo que deseamos sino solamente desear lo que en términos lógicos es posible de lograr.
Desde esta perspectiva, no podemos desear o esperar para México la reversión de esta cultura de la violencia donde José Alfredo Jiménez se ha vuelto una especie de profeta y llegamos a una cultura en que “la vida no vale nada”. No podemos esperar que haya justicia porque es algo poco probable si miramos el egoísmo y el ansia de tener, de poder y de oprimir a otros que está presente en la naturaleza humana y pareciera que no es posible de controlar o revertir. No podemos esperar la humanización de la humanidad si basta con echar un vistazo a todos los noticiarios y periódicos para darnos cuenta de que eso es “prácticamente imposible” porque lo que predomina hoy es que el hombre es el lobo del hombre.
Sin embargo, la esperanza se funda en lo improbable y como dice Morin en sus “principio de esperanza en la desesperanza”, si analizamos el proceso del universo, de la vida y de la historia de la humanidad podemos constatar que existe un principio de lo inconcebible (donde lo que nadie preveía o podía entender emergió de los procesos de orden-desorden-organización, como fruto de las decisiones y del azar), un principio de lo improbable (donde lo que menos se pensaba que podría suceder ha ocurrido en procesos naturales y sociales también a partir de la combinación de lo buscado y lo aleatorio), existe un principio del “topo” (que plantea el hecho de que lo que va transformando radicalmente las cosas es algo que inicia y se desarrolla normalmente de modo “subterráneo”, sin ser visto ni ocupar las primeras planas de los diarios) y existe un principio de “salvataje” que postula que “donde existe mayor riesgo, emergen mayores probabilidades de salvación y transformación –“donde abundó el pecado sobreabundó la Gracia”, se diría en términos cristianos-).
Como “profesional de la esperanza” (educador y educólogo), considero imprescindible que lo que nos digamos esta noche tenga que ver con “remoralizarnos”, con recuperar y hacer crecer “nuestro deseo de vivir más humanamente”, es decir, nuestra moral colectiva, con volver a hacer que la esperanza se llame esperanza y no “metas”, “escenarios futuribles” o “futuros estratéticamente planeados”.
Les deseo a todos mis lectores y a todos mis amigos –que creo que son pocos y sospecho que son los mismos- que en este año nuevo volvamos a fundar nuestra esperanza en lo improbable y que esperemos (es decir, que creamos firmemente y luchemos consistentemente) que esto improbable que es hoy la paz, la democracia, la justicia, la fraternidad humana que puedan “salvar a la humanidad realizándola”, se vuelva el fundamento de la esperanza colectiva y el motor de la acción cooperativa desde todos los frentes y en todos los campos.
Sólo así podremos hacer que, como dice Morin en sus “mandamientos”, podamos “resistir a la crueldad del mundo y al a barbarie humana”, pensando en “aumentar la vida de nuestros días más que los días de nuestra vida”.
viernes, 24 de diciembre de 2010
Dios con nosotros.
“…la única gran paradoja y escándalo de la revelación cristiana es, justamente, la encarnación de Dios, la kenosis…es decir, el abajamiento de Dios al nivel del hombre…La kenosis, iniciada con la encarnación de Cristo – y antes ya con el pacto entre Dios y “su” pueblo- continúa realizándose en términos cada vez más claros, al seguir la obra de la educación del hombre hacia la superación originaria de la esencia violenta de lo sagrado y de la misma vida social…”
Gianni Vattimo. Creer que se cree.
La mía no es fácil, no ha sido fácil desde la infancia y está siendo especialmente difícil en los últimos tiempos por razones que mis cuatro amigos y mis tres lectores habituales conocen bien y que los demás no tienen necesidad de aburrirse conociendo.
Durante la infancia la navidad era momento de tensión, momento de expresión conflictiva de los orígenes culturales –reales y también imaginarios- de mis dos familias de origen. Tensión que explotaba con cualquier pretexto (no hay dinero para dar regalos hasta al nieto de la hija del cuñado de la muchacha que nos ayudaba en casa o tenemos que organizarnos para ir a visitar al abuelo materno y a la abuela paterna cuyos cumpleaños fatalmente coincidían el mero veinticuatro de diciembre) y hacían que cualquier asomo de sentimiento positivo generado en la escuela o en el ambiente de las posadas, los adornos, la expectativa de los reyes magos, etc. deviniera en miedo a decir o hacer cualquier cosa que pudiera molestar y hacer más grande el conflicto entre nuestros papás. Entre eso y la vocación a ver la vida como “valle de lágrimas” que era algo en lo que sí coincidían con mucha energía ambos lados de la familia, crecimos con un hueco navideño en nuestra afectividad que nos cuesta hasta la fecha en distintas medidas.
En el presente está el dolor. El dolor inexplicable, injusto, a ratos insufrible, inaguantable, siempre inexplicable. Un dolor al que sabemos no se le pude entender ni buscar causas, culpables o posibilidades de haberse evitado pero que aún así se vive con momentos de gracia pero con enormes períodos de vacío, de rebeldía y de rabia. En el presente está una navidad en terapia intensiva (no todos, pero de alguna forma sí), un año nuevo en un cuarto de hospital en medio del silencio que rodea ese ambiente y lo aisla de todo el mundo celebrando afuera (a una cuadra, que en ese momento significa como mil kilómetros de distancia). En el presente está otra estancia hospitalaria, una vuelta al infierno que significa el miedo que nos congela las entrañas. En el presente está la gratitud incompleta, la gratitud de haber salido antes de esta nochebuena pero la incompletud de saber que la nochebuena no podrá ser tan buena porque todavía falta “algo”, un “pequeño detalle”, un “maldito detalle”, que no nos dejará celebrar completamente.
Es en este contexto desde el que miro (en la calle, en el facebook, en la tele, en internet, en el radio) toda esta estrafalaria y artificial celebración de quienes se dicen “invadidos por el espíritu navideño” que significa que han estado de reunión en reunión, de cena en cena, de intercambio de regalos baratos y por sorteo en intercambio de regalos caros y sin sorteo por un mes o más, cada vez más.
Es desde esta mirada que hoy me pregunto, ante la avalancha de llamadas, mensajes, mails, etc. que me llegan - sin duda con la mejor intención y el más auténtico sentimiento – con las fórmulas habituales para estas ocasiones: ¿En qué creo yo en realidad respecto a la navidad? ¿Qué significa para mí, más allá de mis traumas infantiles y mi dolor actual, más allá de mi genuina disposición a disfrutar la navidad por ver felices a mis hijas, esta fecha? ¿Qué me queda –si es que queda algo- de lo que aprendí que era la navidad en mi familia y en mis etapas de “activismo” cristiano?
Me parece que esencialmente creo en el Emmanuel, el Dios con nosotros, el Dios que como dice Vattimo se abaja, se hace débil como nosotros, se encarna y en ese encarnarse se vuelve imperfecto, necesitado, indigente como todos los humanos desde el más poderoso hasta el más pobre.
Creo que por eso Dios está con nosotros y puede decirnos: “te comprendo”, aún en los momentos de dolor más terrible o de incertidumbre más devastadora o de miedo más incontenible. Creo que Dios está con nosotros, aunque a veces no pueda remediar lo que la vida tiene de contradictoria, de injusta, de incomprensible. Creo en ese “Dios con nosotros”, incluso a pesar de nosotros, como un hermano está junto y se mantiene en silencio o no interviene cuando necesitamos de la soledad o ese padre o madre que nos mira sufrir y se conmueve a pesar de que nosotros estemos rebelándonos contra él. Creo en fin, en esa obra educadora del ser humano, de ti y de mí, por medios que a veces se tornan inaceptables con criterios humanos pero que seguramente –y ahí sí hay un salto de fe- “serán para nuestro bien” y para el bien humano, aunque nosotros no podamos entenderlo.
¿Qué es la navidad entonces? Para mí, es la conmemoración de que Dios se hace débil y que así como nosotros sufrimos solamente para poder decirle a otro ser humano quesufre: “te comprendo”, él se hace débil, necesitado, imperfecto, solamente para poder acompañarnos empáticamente, para con-moverse con nuestro dolor, para con-gozarse con nuestro gozo y para com-padecerse con nuestros padeceres.
Es por ello que más allá de los regalos, los foquitos, los cursis villancicos y las cada vez más plásticas manifestaciones de “espíritu” navideño, desde una paz profunda que ahora tiene indiferencia y dolor en la superficie, puedo decir que creo –que al menos creo que creo, como dice Vattimo- en ese Dios que se hizo como nosotros, en ese logos-mythos (Palabra racional e irracional) que se hizo carne y “habitó entre nosotros”, habita entre nosotros, porque la kenosis continúa y porque él sigue naciendo y acompañándonos aún en estos tiempos de absurdo social y aberración cultural en que nos ha tocado vivir.
“Desde este punto de vista no es en absoluto escandaloso pensar en la revelación bíblica como una historia que continúa, en la que estamos implicados y que, por tanto, no se ofrece al “redescubrimiento” de un núcleo de doctrina, dado de una vez por todas y permanente…La revelación no revela una verdad-objeto; habla de una salvación en curso…”
Gianni Vattimo. Creer que se cree.
viernes, 10 de diciembre de 2010
Hojas sueltas
Para algunos maestros, el universo es del tamaño del pizarrón, para otros, el universo entero puede caber en el pizarrón.
Para algunos maestros, la palabra es sonido que se repite, para otros, concepto que se memoriza, para algunos más es canción que se canta o sueño que se comparte.
Para muy pocos la palabra es vida que se construye, inteligencia que se hace presencia.
viernes, 26 de noviembre de 2010
Cumpleaños
Cumpleaños
Angel González
Yo lo noto: cómo me voy volviendo
menos cierto, confuso,
disolviéndome en aire
cotidiano, burdo
jirón de mí, deshilachado
y roto por los puños.
Yo comprendo: he vivido
un año más, y eso es muy duro.
¡Mover el corazón todos los días
casi cien veces por minuto!
Para vivir un año es necesario
morirse muchas veces mucho.
-A propósito del 27 de noviembre...comparto este bello poema del poeta español Angel González
Angel González
Yo lo noto: cómo me voy volviendo
menos cierto, confuso,
disolviéndome en aire
cotidiano, burdo
jirón de mí, deshilachado
y roto por los puños.
Yo comprendo: he vivido
un año más, y eso es muy duro.
¡Mover el corazón todos los días
casi cien veces por minuto!
Para vivir un año es necesario
morirse muchas veces mucho.
-A propósito del 27 de noviembre...comparto este bello poema del poeta español Angel González
miércoles, 24 de noviembre de 2010
Calidad de la Educación: la revolución pendiente
"La educación tendrá que fortalecer las actitudes y aptitudes que permitan superar los obstáculos enquistados en la dinámica social producidos por las estructuras burocráticas y las institucionalizaciones de las políticas unidimensionales".[1]
Este artículo no tiene como objetivo sumarse a la ola de desánimo nacional que se está convirtiendo en toda una cultura que frena cualquier valoración objetiva que nos permita avanzar como sociedad y como nación.
De manera que no va a desarrollarse una reflexión partiendo de la afirmación falsa de que "en cien años desde la revolución mexicana el país no ha avanzado nada en materia educativa".
Es evidente que no estamos como en 1910. En materia educativa cualquier análisis objetivo, fundado en datos cuanti o cualitativos puede dar cuenta de todo lo que se ha crecido en abatimiento del analfabetismo, cobertura educativa, construcción de un currículo educativo nacional para todos los niveles, existencia de instituciones formadoras de docentes, crecimiento de la investigación educativa, esfuerzos por contar con materiales didácticos adecuados -los libros de texto gratuitos son un esfuerzo notable en este rubro- y más recientemente los proyectos para empezar a llevar las nuevas tecnologías para el aprendizaje a las escuelas y para establecer mecanismos nacionales transparentes de evaluación del rendimiento escolar, son algunos ejemplos de que sin duda sí se han hecho cosas como país en materia educativa desde la revolución mexicana hasta la fecha.
Sin embargo también resulta evidente que el llamado "régimen de la revolución" construyó un sistema educativo desde la lógica corporativista, vertical, rígida y no democrática que está mostrando desde hace más de una década no ser operante para apoyar en la construcción del México del siglo XXI. Un sistema vertical desde el lado oficial en el que a pesar de lo declarado y normado hay una descentralización truncada y un control de las decisiones más relevantes en el nivel federal. Un sistema vertical también y corporativo en el ángulo sindical, en el que sin importar el nombre del (o la) líder del SNTE en turno, no existe democracia, transparencia ni rendición de cuentas a los trabajadores de la educación ni a la sociedad.
Este sistema de arreglos corporativos, de "burocracia e institucionalizaciones unidimensionales" como dice Morín ya no resulta pertinente para los tiempos de complejidad y exigencias globales de calidad educativa que vive el mundo contemporáneo. Los resultados de todas las evaluaciones nacionales e internacionales lo demuestran. La sociedad reclama con cada vez mayor urgencia una radical transformación de este sistema para construir una "educación a la altura de nuestros tiempos". Cito a continuación algunos ejemplos que coincidentemente sucedieron durante el transcurso de las dos semana pasadas en nuestro país y que convergen en este reclamo para realizar "la revolución pendiente", la de la mejora progresiva pero seria y sistemática de la calidad educativa en nuestro país.
El día 10 de noviembre en La Ibero Puebla se realizó el "Segundo foro de modelos y políticas educativas: Desafíos de la agenda educativa en México". En este foro, la Dra. Margarita Zorrilla (Directora general del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación -INEE-) y el Dr. Carlos Muñoz Izquierdo (reconocido investigador del Instituto de Investigación para el Desarrollo de la Educación -INIDE- de La Ibero ciudad de México) coincidieron en sus conferencias al presentarnos un panorama en el que se muestra como, a pesar de que hay ciertos avances en las evaluaciones del aprendizaje de los estudiantes, estos avances son mucho mayores en el ámbito urbano y en los estados de mayor nivel socioeconómico y muy marginales en las zonas rurales e indígenas y en los estados más pobres del país. Es decir, el panorama muestra que la educación está tendiendo a ahondar la brecha entre los sectores favorecidos y los sectores marginados.
La semana pasada la fundación "Mexicanos primero" presentó su informe "Brechas", sobre la calidad educativa. En dicho informe se resalta -además de un cuestionamiento que matiza mucho la afirmación de que se ha abatido el problema de cobertura educativa en el país- que la educación no está siendo el factor de movilidad social que debiera sino que por el contrario: "entre más pobre sea una familia, peor será la calidad de la educación que reciba".
Los días 15 y 16 de este mes -también la semana anterior- el INIDE de La Ibero ciudad de México realizó el "debate académico: Propuestas para la calidad educativa en México" en el que se puso a discusión el documento de recomendaciones de la OCDE para la mejora de la calidad educativa en México. En el documento que se discute se presentan quince recomendaciones que tienen que ver sin duda con la necesidad de replanteamiento de fondo del sistema educativo en sus reglas de funcionamiento.
Las recomendaciones van principalmente en torno a la profesionalización docente, la acreditación de las instituciones formadoras de docentes, el establecimiento de estándares de calidad para la docencia, la apertura del proceso de asignación de plazas por concurso, el establecimiento de un sistema riguroso de evaluación docente y de un programa de formación permanente del profesorado, el desarrollo de estándares profesionales para la gestión escolar, la profesionalización de la selección y evaluación de los directivos escolares, la promoción de redes de colaboración entre escuelas, el incremento de la autonomía escolar y la promoción de la innovación, la reducción de la desigualdad en la distribución de recursos para las escuelas, el fortalecimiento de la participación social en la educación y la creación de un comité para la instrumentación de la propuesta.
El día 20 de noviembre en la ciudad de Puebla se presentó una iniciativa que contiene en esencia el mismo diagnóstico y propone básicamente un replanteamiento del sistema educativo en las líneas de los ejemplos que se describen líneas arriba. "La coalición ciudadana por la Educación en Puebla", conformada por varias organizaciones de la sociedad civil y en el marco de la "Coalición por la Educación" que está surgiendo a nivel nacional presentó un documento en el que se plantean cuatro grandes peticiones al gobernador electo del estado que van en la línea de esta democratización, transparencia y rendición de cuentas que plantean todos los analistas educativos como urgente para poder caminar hacia la mejora de la calidad educativa.
Es tiempo de que la Educación promueva "las aptitudes y actitudes para superar los obstáculos enquistados en la dinámica social producidos por las estructuras burocráticas y las institucionalizaciones de las políticas unidimensionales. Es tiempo de sumarnos a la construcción de esta revolución pacífica pendiente para construir el país que queremos y merecemos.
El Columnista (Puebla) País: /México Fuente: Periódico
Sección: Opinión Tipo Nota: Columna
Publicación: 24/11/2010
Autores: Martín López Calva
Este artículo no tiene como objetivo sumarse a la ola de desánimo nacional que se está convirtiendo en toda una cultura que frena cualquier valoración objetiva que nos permita avanzar como sociedad y como nación.
De manera que no va a desarrollarse una reflexión partiendo de la afirmación falsa de que "en cien años desde la revolución mexicana el país no ha avanzado nada en materia educativa".
Es evidente que no estamos como en 1910. En materia educativa cualquier análisis objetivo, fundado en datos cuanti o cualitativos puede dar cuenta de todo lo que se ha crecido en abatimiento del analfabetismo, cobertura educativa, construcción de un currículo educativo nacional para todos los niveles, existencia de instituciones formadoras de docentes, crecimiento de la investigación educativa, esfuerzos por contar con materiales didácticos adecuados -los libros de texto gratuitos son un esfuerzo notable en este rubro- y más recientemente los proyectos para empezar a llevar las nuevas tecnologías para el aprendizaje a las escuelas y para establecer mecanismos nacionales transparentes de evaluación del rendimiento escolar, son algunos ejemplos de que sin duda sí se han hecho cosas como país en materia educativa desde la revolución mexicana hasta la fecha.
Sin embargo también resulta evidente que el llamado "régimen de la revolución" construyó un sistema educativo desde la lógica corporativista, vertical, rígida y no democrática que está mostrando desde hace más de una década no ser operante para apoyar en la construcción del México del siglo XXI. Un sistema vertical desde el lado oficial en el que a pesar de lo declarado y normado hay una descentralización truncada y un control de las decisiones más relevantes en el nivel federal. Un sistema vertical también y corporativo en el ángulo sindical, en el que sin importar el nombre del (o la) líder del SNTE en turno, no existe democracia, transparencia ni rendición de cuentas a los trabajadores de la educación ni a la sociedad.
Este sistema de arreglos corporativos, de "burocracia e institucionalizaciones unidimensionales" como dice Morín ya no resulta pertinente para los tiempos de complejidad y exigencias globales de calidad educativa que vive el mundo contemporáneo. Los resultados de todas las evaluaciones nacionales e internacionales lo demuestran. La sociedad reclama con cada vez mayor urgencia una radical transformación de este sistema para construir una "educación a la altura de nuestros tiempos". Cito a continuación algunos ejemplos que coincidentemente sucedieron durante el transcurso de las dos semana pasadas en nuestro país y que convergen en este reclamo para realizar "la revolución pendiente", la de la mejora progresiva pero seria y sistemática de la calidad educativa en nuestro país.
El día 10 de noviembre en La Ibero Puebla se realizó el "Segundo foro de modelos y políticas educativas: Desafíos de la agenda educativa en México". En este foro, la Dra. Margarita Zorrilla (Directora general del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación -INEE-) y el Dr. Carlos Muñoz Izquierdo (reconocido investigador del Instituto de Investigación para el Desarrollo de la Educación -INIDE- de La Ibero ciudad de México) coincidieron en sus conferencias al presentarnos un panorama en el que se muestra como, a pesar de que hay ciertos avances en las evaluaciones del aprendizaje de los estudiantes, estos avances son mucho mayores en el ámbito urbano y en los estados de mayor nivel socioeconómico y muy marginales en las zonas rurales e indígenas y en los estados más pobres del país. Es decir, el panorama muestra que la educación está tendiendo a ahondar la brecha entre los sectores favorecidos y los sectores marginados.
La semana pasada la fundación "Mexicanos primero" presentó su informe "Brechas", sobre la calidad educativa. En dicho informe se resalta -además de un cuestionamiento que matiza mucho la afirmación de que se ha abatido el problema de cobertura educativa en el país- que la educación no está siendo el factor de movilidad social que debiera sino que por el contrario: "entre más pobre sea una familia, peor será la calidad de la educación que reciba".
Los días 15 y 16 de este mes -también la semana anterior- el INIDE de La Ibero ciudad de México realizó el "debate académico: Propuestas para la calidad educativa en México" en el que se puso a discusión el documento de recomendaciones de la OCDE para la mejora de la calidad educativa en México. En el documento que se discute se presentan quince recomendaciones que tienen que ver sin duda con la necesidad de replanteamiento de fondo del sistema educativo en sus reglas de funcionamiento.
Las recomendaciones van principalmente en torno a la profesionalización docente, la acreditación de las instituciones formadoras de docentes, el establecimiento de estándares de calidad para la docencia, la apertura del proceso de asignación de plazas por concurso, el establecimiento de un sistema riguroso de evaluación docente y de un programa de formación permanente del profesorado, el desarrollo de estándares profesionales para la gestión escolar, la profesionalización de la selección y evaluación de los directivos escolares, la promoción de redes de colaboración entre escuelas, el incremento de la autonomía escolar y la promoción de la innovación, la reducción de la desigualdad en la distribución de recursos para las escuelas, el fortalecimiento de la participación social en la educación y la creación de un comité para la instrumentación de la propuesta.
El día 20 de noviembre en la ciudad de Puebla se presentó una iniciativa que contiene en esencia el mismo diagnóstico y propone básicamente un replanteamiento del sistema educativo en las líneas de los ejemplos que se describen líneas arriba. "La coalición ciudadana por la Educación en Puebla", conformada por varias organizaciones de la sociedad civil y en el marco de la "Coalición por la Educación" que está surgiendo a nivel nacional presentó un documento en el que se plantean cuatro grandes peticiones al gobernador electo del estado que van en la línea de esta democratización, transparencia y rendición de cuentas que plantean todos los analistas educativos como urgente para poder caminar hacia la mejora de la calidad educativa.
Es tiempo de que la Educación promueva "las aptitudes y actitudes para superar los obstáculos enquistados en la dinámica social producidos por las estructuras burocráticas y las institucionalizaciones de las políticas unidimensionales. Es tiempo de sumarnos a la construcción de esta revolución pacífica pendiente para construir el país que queremos y merecemos.
El Columnista (Puebla) País: /México Fuente: Periódico
Sección: Opinión Tipo Nota: Columna
Publicación: 24/11/2010
Autores: Martín López Calva
miércoles, 17 de noviembre de 2010
Buscarnos entre los otros: Dinámica de grupos y educación personalizante
"...Soy otro cuando soy, los actos míos
son más míos si son también de todos,
para que pueda ser he de ser otro,
salir de mí, buscarme entre los otros,
los otros que no son si yo no existo,
los otros que me dan plena existencia..."
Octavio Paz.
Mucho se ha dicho y escrito sobre "Dinámica de Grupos" en las últimas décadas. Mucho se ha caminado en el estudio sistemático de lo que sucede en los grupos escolares de unos veinte o veinticinco años a la fecha. Muchísimos cursos se habrán impartido a cientos de profesores en todo este tiempo de "enseñanza activa", desde la "Reforma" echeverrista hasta la "Modernización" salinista de nuestro sistema educativo nacional que se renueva y "renace" cada seis años.
Sin embargo, la mayoría de estos textos, estudios y cursos parecen concretarse a la recopilación, descripción y capacitación sobre el uso de "técnicas de facilitación o trabajo grupal" -mal llamadas "dinámicas"-, elementos técnicos indudablemente útiles pero insuficientes para comprender la dimensión educativa de los grupos escolares en toda su perspectiva.
Esto es lo que sucede en casi todos los cursos y en muchísimos textos de "Dinámica de Grupos": Se enfocan exclusivamente a enseñar al maestro cómo hacer mejor en el aula, aprovechando los recursos de la Tecnología Educativa para hacer una clase más participativa y dar al alumno un papel más activo en el Proceso de Enseñanza-Aprendizaje. Pero la mayoría de estos cursos o textos olvidan dos preguntas fundamentales sobre este proceso: ¿Por qué es necesario o conveniente hacer la clase más dinámica? (el fundamento), y ¿para qué las técnicas grupales, para qué la Dinámica de Grupos? (el sentido) Además de estas dos preguntas ausentes, o precisamente por ignorar estos cuestionamientos fundamentales, en muchas de estas experiencias, los frutos son acervos más o menos abundantes de técnicas para los profesores, alguna experiencia o nociones básicas para su aplicación y, en el mejor de los casos, el desarrollo o asimilación de ciertos criterios para su uso.
Pero: ¿Dónde está la relación de estas técnicas con la educación auténtica?, ¿el simple hecho de aplicarlas hace que un proceso sea educativo? , ¿la Dinámica de Grupos se reduce al conocimiento suficiente ya la aplicáción eficiente de técnicas grupales?
Si nos atenemos a su significado etimológico, podemos ver que la "Dinámica de Grupos" es mucho más que eso. Dinámica (Dunamikos, Dunamis) es fuerza, fuerza que produce movimiento. La dinámica de un grupo es precisamente la fuerza que lo lleva a moverse, a avanzar, a lograr metas previamente establecidas. La dinámica de un grupo es la resultante de todo un conjunto de múltiples fuerzas internas y multidireccionales que están presentes en su vida desde su formación hasta su desaparición; conjunto de interacción de fuerzas, que dependen de diversas y muy complejas variables y que determinan el modo de ser, la duración y el alcance que puede tener un grupo u otro.
Visto de esta manera podemos entender que el problema al que se enfrenta la .'Dinámica de Grupos" es un problema sumamente complejo: el problema de observar, entender, analizar y de algún modo orientar o influir en el juego de fuerzas que mueven a un grupo, en este caso a un grupo escolar.
Sin embargo éste no deja de ser un problema técnico (un problema de cómo hacer), o científico (un problema de cómo explicar), si no se enfoca desde toda su profundidad humana y se analiza en toda su riqueza.
En efecto este tema puede ser abordado desde una perspectiva puramente técnica o "científica ", aun si se estudian grupos escolares. Es el caso de la llamada 'Tecnología Educativa" que es el ámbito teórico en el que nace y se ha desarrollado esta disciplina.
Sin embargo, si se pretende analizar el fenómeno grupal desde una perspectiva auténticamente educativa, es decir, desde la perspectiva del desarrollo humano integral de los sujetos que protagonizan cotidianamente el "Proceso de Enseñanza-Aprendizaje", es necesario entender que la fuerza o el rejuego de fuerzas que hacen moverse a un grupo no es un fenómeno físico sino un proceso humano y que por tanto, nos encontramos, como diría Marcel, más que ante un problema, ante el misterio.
De manera que bien entendido, el fenómeno de la "Dinámica de Grupos" nace de la necesidad o característica humana de ser en relación, de la inevitable necesidad humana de construirse con los otros, de irse definiendo en convivencia con los demás. El hombre es un ser inacabado, un ser que necesita hacerse a sí mismo, pero que tiene que hacerse a sí mismo en íntima relación con sus semejantes.
No parece desprenderse de esta necesidad la realidad de nuestra educación escolar que educa en grupo más por comodidad o economía de recursos, pero "educa" individuos centrados en sí mismos. No parece dar cuenta de esta exigencia humana la vida cotidiana en las aulas en las que se aprende en grupo pero para competir, para probar quién sabe más o tiene más o logra acumular más que los demás.
Vivimos una época y una educación individualistas, una época y una educación competitivas, una época y una educación que nos encierra en metas personales.
Vivimos una época y una educación que piden a gritos un cambio. Una época y una educación que claman por construir grupal o comunitariamente. Una época y una educación sedientas de nosotros.
Ésta es la importancia de la auténtica "Dinámica de Grupos" en la Educación contemporánea: ayudar a maestros y alumnos a "salir de su individualismo, a buscarse entre los otros...", a reconocerse y construirse con los otros, a formar el nosotros que quiere emerger como reclamo urgente de nuestra época.
Éste es el reto de los docentes de hoy: transformar la educación para que empiece a formar en grupos auténticos, que forme para crear y compartir y no para competir y consumir, que forme hombres y mujeres con y para los demás.
Porque “...la vida no es de nadie, todos somos la vida". Porque "...no soy -sin los demás-, no hay yo -encerrado en sí mismo-, siempre somos nosotros...”
-Fragmento del artículo publicado en mi libro: "Educacíón personalizante. Una perspectiva integradora". Ed. Trillas. México. (Un desarrollo más amplio del tema está en el libro: "Dinámica de grupos en el aula. Un enfoque humanista" publicado en la misma editorial.
son más míos si son también de todos,
para que pueda ser he de ser otro,
salir de mí, buscarme entre los otros,
los otros que no son si yo no existo,
los otros que me dan plena existencia..."
Octavio Paz.
Mucho se ha dicho y escrito sobre "Dinámica de Grupos" en las últimas décadas. Mucho se ha caminado en el estudio sistemático de lo que sucede en los grupos escolares de unos veinte o veinticinco años a la fecha. Muchísimos cursos se habrán impartido a cientos de profesores en todo este tiempo de "enseñanza activa", desde la "Reforma" echeverrista hasta la "Modernización" salinista de nuestro sistema educativo nacional que se renueva y "renace" cada seis años.
Sin embargo, la mayoría de estos textos, estudios y cursos parecen concretarse a la recopilación, descripción y capacitación sobre el uso de "técnicas de facilitación o trabajo grupal" -mal llamadas "dinámicas"-, elementos técnicos indudablemente útiles pero insuficientes para comprender la dimensión educativa de los grupos escolares en toda su perspectiva.
Esto es lo que sucede en casi todos los cursos y en muchísimos textos de "Dinámica de Grupos": Se enfocan exclusivamente a enseñar al maestro cómo hacer mejor en el aula, aprovechando los recursos de la Tecnología Educativa para hacer una clase más participativa y dar al alumno un papel más activo en el Proceso de Enseñanza-Aprendizaje. Pero la mayoría de estos cursos o textos olvidan dos preguntas fundamentales sobre este proceso: ¿Por qué es necesario o conveniente hacer la clase más dinámica? (el fundamento), y ¿para qué las técnicas grupales, para qué la Dinámica de Grupos? (el sentido) Además de estas dos preguntas ausentes, o precisamente por ignorar estos cuestionamientos fundamentales, en muchas de estas experiencias, los frutos son acervos más o menos abundantes de técnicas para los profesores, alguna experiencia o nociones básicas para su aplicación y, en el mejor de los casos, el desarrollo o asimilación de ciertos criterios para su uso.
Pero: ¿Dónde está la relación de estas técnicas con la educación auténtica?, ¿el simple hecho de aplicarlas hace que un proceso sea educativo? , ¿la Dinámica de Grupos se reduce al conocimiento suficiente ya la aplicáción eficiente de técnicas grupales?
Si nos atenemos a su significado etimológico, podemos ver que la "Dinámica de Grupos" es mucho más que eso. Dinámica (Dunamikos, Dunamis) es fuerza, fuerza que produce movimiento. La dinámica de un grupo es precisamente la fuerza que lo lleva a moverse, a avanzar, a lograr metas previamente establecidas. La dinámica de un grupo es la resultante de todo un conjunto de múltiples fuerzas internas y multidireccionales que están presentes en su vida desde su formación hasta su desaparición; conjunto de interacción de fuerzas, que dependen de diversas y muy complejas variables y que determinan el modo de ser, la duración y el alcance que puede tener un grupo u otro.
Visto de esta manera podemos entender que el problema al que se enfrenta la .'Dinámica de Grupos" es un problema sumamente complejo: el problema de observar, entender, analizar y de algún modo orientar o influir en el juego de fuerzas que mueven a un grupo, en este caso a un grupo escolar.
Sin embargo éste no deja de ser un problema técnico (un problema de cómo hacer), o científico (un problema de cómo explicar), si no se enfoca desde toda su profundidad humana y se analiza en toda su riqueza.
En efecto este tema puede ser abordado desde una perspectiva puramente técnica o "científica ", aun si se estudian grupos escolares. Es el caso de la llamada 'Tecnología Educativa" que es el ámbito teórico en el que nace y se ha desarrollado esta disciplina.
Sin embargo, si se pretende analizar el fenómeno grupal desde una perspectiva auténticamente educativa, es decir, desde la perspectiva del desarrollo humano integral de los sujetos que protagonizan cotidianamente el "Proceso de Enseñanza-Aprendizaje", es necesario entender que la fuerza o el rejuego de fuerzas que hacen moverse a un grupo no es un fenómeno físico sino un proceso humano y que por tanto, nos encontramos, como diría Marcel, más que ante un problema, ante el misterio.
De manera que bien entendido, el fenómeno de la "Dinámica de Grupos" nace de la necesidad o característica humana de ser en relación, de la inevitable necesidad humana de construirse con los otros, de irse definiendo en convivencia con los demás. El hombre es un ser inacabado, un ser que necesita hacerse a sí mismo, pero que tiene que hacerse a sí mismo en íntima relación con sus semejantes.
No parece desprenderse de esta necesidad la realidad de nuestra educación escolar que educa en grupo más por comodidad o economía de recursos, pero "educa" individuos centrados en sí mismos. No parece dar cuenta de esta exigencia humana la vida cotidiana en las aulas en las que se aprende en grupo pero para competir, para probar quién sabe más o tiene más o logra acumular más que los demás.
Vivimos una época y una educación individualistas, una época y una educación competitivas, una época y una educación que nos encierra en metas personales.
Vivimos una época y una educación que piden a gritos un cambio. Una época y una educación que claman por construir grupal o comunitariamente. Una época y una educación sedientas de nosotros.
Ésta es la importancia de la auténtica "Dinámica de Grupos" en la Educación contemporánea: ayudar a maestros y alumnos a "salir de su individualismo, a buscarse entre los otros...", a reconocerse y construirse con los otros, a formar el nosotros que quiere emerger como reclamo urgente de nuestra época.
Éste es el reto de los docentes de hoy: transformar la educación para que empiece a formar en grupos auténticos, que forme para crear y compartir y no para competir y consumir, que forme hombres y mujeres con y para los demás.
Porque “...la vida no es de nadie, todos somos la vida". Porque "...no soy -sin los demás-, no hay yo -encerrado en sí mismo-, siempre somos nosotros...”
-Fragmento del artículo publicado en mi libro: "Educacíón personalizante. Una perspectiva integradora". Ed. Trillas. México. (Un desarrollo más amplio del tema está en el libro: "Dinámica de grupos en el aula. Un enfoque humanista" publicado en la misma editorial.
jueves, 11 de noviembre de 2010
La calidad educativa y el "gen finlandés"
*Comparto con los lectores del blog un "viejo artículo" publicado en La Jornada de Oriente en 2009, a propósito de la permanente discusión sobre la calidad educativa en nuestro país, que ayer fue revivida en la Ibero Puebla en el "Segundo Foro de Modelos y Políticas Educativas: Desafíos de la agenda educativa de México". Espero sea de interés. Al final del artículo pongo la liga al artículo que inspiró estas líneas.
La periodista Toni Martínez publicó el domingo 22 de marzo de 2009 en “El país semanal” una ingeniosa entrevista ficticia a una investigadora española también de ficción que nos da mucho qué pensar sobre la tan necesaria y tantas veces intentada y frustrada “reforma educativa”.
Citar este ejercicio de ironía sobre la reforma educativa española viene a cuento ahora que está en el centro de la discusión la tan traída y llevada “Alianza por la calidad de la educación”.
En esta entrevista se informa que una investigadora en Biología molecular ha sido comisionada por el Ministerio de Educación para “encontrar el gen finlandés, que permitirá, una vez injertado en los recién nacidos españoles…” poner a la educación de España en los primeros lugares del ranking mundial.
El encargo parte del supuesto de que es más fácil descubrir e injertar el “gen finlandés” en los niños españoles que destrabar todas las redes de obstáculos que impiden lograr una reforma educativa exitosa.
Cuando leía el texto, a la vez que reía de este ejercicio humorístico sobre el fracaso de los intentos de reforma del sistema educativo español, pensaba con preocupación y frustración que su contenido podría ser aplicable a la realidad de nuestro país.
¿Será más sencillo descubrir e injertar el “gen finlandés” en nuestras futuras generaciones que construir propuestas inteligentes y viables para elevar la calidad educativa en México? ¿Será más viable buscar el gen que hace que los niños y jóvenes finlandeses obtengan excelentes resultados de aprendizaje que lograr poner de acuerdo a los diferentes actores sociales responsables de reformar un sistema educativo que demuestra evaluación tras evaluación sus profundas debilidades?
Es necesario caer en la cuenta de la enorme complejidad del desafío de reformar la educación y elevar la calidad del aprendizaje porque esto requiere de una profunda transformación de las prácticas educativas, pero trasciende este nivel porque necesita como condiciones de posibilidad la transformación igualmente radical de las estructuras organizativas (la SEP, el SNTE, las asociaciones de padres de familia, etc.) y de la cultura que permea tanto las prácticas como las estructuras.
Lo anterior requiere de una participación social informada, inteligente y responsable que se sustente en datos sólidos, interpretaciones significativas, reflexión crítica, propuestas innovadoras y políticas públicas renovadas que construyan probabilidades reales de cambio.
Es por ello que la consolidación de programas de posgrado –como el doctorado interinstitucional en Educación de la UIA Puebla que inicia el proceso para su tercera generación- que formen nuevos y buenos investigadores, capaces de incidir en la construcción de una cada vez más amplia y mejor participación social, en la propuesta de políticas públicas que regeneren las estructuras educativas en descomposición y en la reflexión filosófica que transforme la cultura educativa, es imprescindible para evitar que la única posibilidad de mejora sea “el gen finlandés”.
Este es el link de El País Semanal de ese día aunque no logré encontrar el artículo específico que dio origen a mi reflexión debido a que no eran :
http://www.elpais.com/diario/eps/?d_date=20090322
La periodista Toni Martínez publicó el domingo 22 de marzo de 2009 en “El país semanal” una ingeniosa entrevista ficticia a una investigadora española también de ficción que nos da mucho qué pensar sobre la tan necesaria y tantas veces intentada y frustrada “reforma educativa”.
Citar este ejercicio de ironía sobre la reforma educativa española viene a cuento ahora que está en el centro de la discusión la tan traída y llevada “Alianza por la calidad de la educación”.
En esta entrevista se informa que una investigadora en Biología molecular ha sido comisionada por el Ministerio de Educación para “encontrar el gen finlandés, que permitirá, una vez injertado en los recién nacidos españoles…” poner a la educación de España en los primeros lugares del ranking mundial.
El encargo parte del supuesto de que es más fácil descubrir e injertar el “gen finlandés” en los niños españoles que destrabar todas las redes de obstáculos que impiden lograr una reforma educativa exitosa.
Cuando leía el texto, a la vez que reía de este ejercicio humorístico sobre el fracaso de los intentos de reforma del sistema educativo español, pensaba con preocupación y frustración que su contenido podría ser aplicable a la realidad de nuestro país.
¿Será más sencillo descubrir e injertar el “gen finlandés” en nuestras futuras generaciones que construir propuestas inteligentes y viables para elevar la calidad educativa en México? ¿Será más viable buscar el gen que hace que los niños y jóvenes finlandeses obtengan excelentes resultados de aprendizaje que lograr poner de acuerdo a los diferentes actores sociales responsables de reformar un sistema educativo que demuestra evaluación tras evaluación sus profundas debilidades?
Es necesario caer en la cuenta de la enorme complejidad del desafío de reformar la educación y elevar la calidad del aprendizaje porque esto requiere de una profunda transformación de las prácticas educativas, pero trasciende este nivel porque necesita como condiciones de posibilidad la transformación igualmente radical de las estructuras organizativas (la SEP, el SNTE, las asociaciones de padres de familia, etc.) y de la cultura que permea tanto las prácticas como las estructuras.
Lo anterior requiere de una participación social informada, inteligente y responsable que se sustente en datos sólidos, interpretaciones significativas, reflexión crítica, propuestas innovadoras y políticas públicas renovadas que construyan probabilidades reales de cambio.
Es por ello que la consolidación de programas de posgrado –como el doctorado interinstitucional en Educación de la UIA Puebla que inicia el proceso para su tercera generación- que formen nuevos y buenos investigadores, capaces de incidir en la construcción de una cada vez más amplia y mejor participación social, en la propuesta de políticas públicas que regeneren las estructuras educativas en descomposición y en la reflexión filosófica que transforme la cultura educativa, es imprescindible para evitar que la única posibilidad de mejora sea “el gen finlandés”.
Este es el link de El País Semanal de ese día aunque no logré encontrar el artículo específico que dio origen a mi reflexión debido a que no eran :
http://www.elpais.com/diario/eps/?d_date=20090322
lunes, 8 de noviembre de 2010
Algunos artículos en revistas electrónicas
Creo que el blog puede ser un espacio para divulgar algunos artículos académicos publicados en revistas electrónicas que quizá de otro modo tendrían un acceso más restringido. De manera que comparto aquí, en la actualización de esta semana, algunas ligas a artículos publicados del 2008 a la fecha que pueden resultar del interés de los seguidores y del público que eventualmente lee este espacio de "Educación personalizante".
Van:
http://www.interscienceplace.org/interscienceplace/article/view/22 (Complejidad, humanización y educación...)
http://www.sinectica.iteso.mx/index.php?cur=32&art=32_01 (Desafíos de la educación humanista en la sociedad de la información)
http://www.iisue.unam.mx/seccion/perfiles/ (Visión ética renovada...)
http://www.rinace.net/reice/numeros/vol7num2.htm (Educación de la libertad)
http://redie.uabc.mx/contenido/NumEsp2/contenido-calva.html (La ética profesional como religación social).
Van:
http://www.interscienceplace.org/interscienceplace/article/view/22 (Complejidad, humanización y educación...)
http://www.sinectica.iteso.mx/index.php?cur=32&art=32_01 (Desafíos de la educación humanista en la sociedad de la información)
http://www.iisue.unam.mx/seccion/perfiles/ (Visión ética renovada...)
http://www.rinace.net/reice/numeros/vol7num2.htm (Educación de la libertad)
http://redie.uabc.mx/contenido/NumEsp2/contenido-calva.html (La ética profesional como religación social).
miércoles, 27 de octubre de 2010
La boca llena de razón
VI
Daniela dice algo que le hace mucho sentido a Jorge. Jorge le comenta:
-Tienes la boca llena de razón, Daniela.
-Dirás que tengo el cerebro lleno de razón, porque la boca sólo lo dice. Responde Daniela.
Daniela dice algo que le hace mucho sentido a Jorge. Jorge le comenta:
-Tienes la boca llena de razón, Daniela.
-Dirás que tengo el cerebro lleno de razón, porque la boca sólo lo dice. Responde Daniela.
jueves, 21 de octubre de 2010
La educación en valores como educación para la transformación social
Resulta indudable la relevancia que está cobrando en los últimos tiempos la educación en valores o educación moral bajo diversas formas y planteamientos curriculares y didácticos: formación cívica y ética, enseñanza de valores, formación de ciudadanía, educación para la paz y los derechos humanos, convivencia escolar, entre otros.
La situación social está pidiendo de manera urgente un replanteamiento educativo de tal manera que lo que tradicionalmente se ha llamado "valores" o "ética", vuelva a tener relevancia en la escuela para tratar de formar una conciencia distinta en las futuras generaciones sobre lo esencial que resulta, por encima de todos los conocimientos técnicos, el aprender a ser un "buen ser humano" y el "aprender a convivir con otros seres humanos".
Esta exigencia social apunta a que la escuela, como un primer paso, reconozca explícitamente que la dimensión moral o valoral está presente de manera explícita o implícita en todo proceso educativo.
Pongamos como ejemplo la idea de Marín Ibañez que se plantea al inicio de este artículo, en el sentido que hay que reconocer que toda educación tiene una carga axiológica implícita o explícita y en ese sentido, toda educación, aunque se enseñe una asignatura de las llamadas "ciencias duras", implica una formación valoral. Reconocer esto "sin temor" es algo relativamente reciente en el campo de la Educación y la Pedagogía, pero parece que hoy no hay dudas ni resistencias mayores, al menos a nivel discursivo y de legitimación teórica e investigativa, de que esto es así, de que "toda educaciòn, por aséptica que pretenda ser, es educación en valores".
Esta afirmación es importante puesto que además de reconocer la relevancia de los programas específicos de formación valoral, tiene implícita la consecuencia de que se debe explicitar e intencionar la educación en todo el currículo, para hacerla una educación en valores convergente con lo que los programas específicos plantean. En pocas palabras, esta cita nos lleva a afirmar sin lugar a dudas que la formación valoral es tarea de todos y debe estar planteada como fundamento y eje transversal de todos los planes de estudio y considerarse dentro de la formación docente no solamente en materias específicas sino de todos los profesores.
Payá (op. cit.) plantea respecto a la educación como educación en valores que hay dos grandes bloques relativos a las finalidades de la educación: "la socialización y la autonomía" (p. 148), es decir, "la integración de la persona en la sociedad y la conciencia crítica". Lo anterior supone, dice la misma autora, que se deben considerar dentro de los procesos educativos todos los condicionantes históricos, sociales, políticos, ideológicos y culturales de la educación, pero concebirlos no como determinaciones imposibles de trascender sino desde la interacción con lo educativo y desde la construcción permanente que puede ser apoyada por la educación.
En este sentido cobra fuerza la idea compleja de que "toda educación genera la sociedad que la genera" y "toda educación produce una visión ética que la produce". Existe pues una relación recursiva y retroactiva entre educación y ética, entre educación y sociedad y por lo tanto también, entre ética y sociedad.
Se educa entonces para el desarrollo social, es decir, para la actuación valoral que genere la mejora continua de la sociedad y se educa al mismo tiempo para que cada educando sea mejor: se educa para aprender a ser y para aprender a convivir , ejes que le dan un sentido diferente al aprender a conocer y aprender a hacer, puesto que les imprimen un sello inevitablemente valoral, dado que no hay conocimiento neutral ni práctica neutral.
Desde esta perspectiva, podemos afirmar con suficiente sustento que todo lo valoral es social y todo lo social es valoral y que con esta perspectiva se debiera abordar lo que en las escuelas y universidades se llama: "Educación en valores".
Lo valoral es social en la perspectiva de que cada proceso de valoración y decisión de un sujeto humano individual está siempre mediada e influida por los condicionamientos económicos, políticos y culturales de la sociedad en la que vive (el "imprinting" cultural configura en gran medida aunque no determina del todo, la manera en que cada sujeto valora y decide).
También lo valoral es social en tanto que toda valoración y decisión se hace de manera situada, es decir, dentro de un contexto socio-cultural específico. No se puede hablar de valoraciones o decisiones abstractas sino de procesos de valoración y decisión en unas condiciones sociales concretas y siempre dinámicas.
Pero más allá de esto, lo valoral es social en tanto que el ser humano, "estructuralmente moral", es al mismo tiempo "estructuralmente social". La estructura valorativa del ser humano es intersubjetiva y no puede realizarse ni potenciarse si no es en relación con otros sujetos y en relación con la sociedad en la que se vive.
Por otra parte, lo social es valoral en la medida en que como ya se afirmó, ningún proceso, estructura o institución social son a-morales, es decir, no pueden estar al margen de lo moral. Tenemos así sociedades, estructuras o instituciones humanas "más o menos morales" o "más o menos inmorales" pero no podemos tener sociedades o instituciones a-morales, es decir, que sean axiológicamente neutrales, que no tengan en su modo de funcionamiento una carga valoral específica que puede ser humanizante o deshumanizante, justa o injusta, libre o esclavizante.
Es así que afirma Payá (op. cit.: p. 149) que es "preferible educar para la reflexión que no para la sumisión; para la crítica que no para la aceptación pasiva: para la participación que no para la abstención".
De manera que como dicen Escámez y Ortega: "(…) si el proceso educativo no consigue personas que tengan predisposiciones para interrogar e interrogarse sobre la realidad que les rodea y sobre ellos mismos, predisposiciones para enjuiciar críticamente la información recibida, habría que suprimir lo de educativo". (En Payá, op. cit: p. 149)
Es por ello que el componente moral o ético de los educandos debe ser educado o desarrollado al igual que se educan y desarrollan las dimensiones física, intelectual, racional, cognitiva, lingûística, etc. Pero el problema está en la manera en que se entienda este componente moral y en el modo en que se proponga, desde estas comprensiones distintas, educarlo o desarrollarlo.
Síntesis adaptada de: López Calva, M. (2010). La formación valoral-social: Tendencias y horizontes. En: Cuadernos de formación valoral social. Ed. Sistema de Colegios Jesuitas. México.
El artículo expresa la opinión personal del autor, que es académico de la Universidad Iberoamericana Puebla
Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com/
El Columnista (Puebla) País: /México Fuente: Periódico
Sección: Opinión Tipo Nota: Columna
Publicación: 13/10/2010
La situación social está pidiendo de manera urgente un replanteamiento educativo de tal manera que lo que tradicionalmente se ha llamado "valores" o "ética", vuelva a tener relevancia en la escuela para tratar de formar una conciencia distinta en las futuras generaciones sobre lo esencial que resulta, por encima de todos los conocimientos técnicos, el aprender a ser un "buen ser humano" y el "aprender a convivir con otros seres humanos".
Esta exigencia social apunta a que la escuela, como un primer paso, reconozca explícitamente que la dimensión moral o valoral está presente de manera explícita o implícita en todo proceso educativo.
Pongamos como ejemplo la idea de Marín Ibañez que se plantea al inicio de este artículo, en el sentido que hay que reconocer que toda educación tiene una carga axiológica implícita o explícita y en ese sentido, toda educación, aunque se enseñe una asignatura de las llamadas "ciencias duras", implica una formación valoral. Reconocer esto "sin temor" es algo relativamente reciente en el campo de la Educación y la Pedagogía, pero parece que hoy no hay dudas ni resistencias mayores, al menos a nivel discursivo y de legitimación teórica e investigativa, de que esto es así, de que "toda educaciòn, por aséptica que pretenda ser, es educación en valores".
Esta afirmación es importante puesto que además de reconocer la relevancia de los programas específicos de formación valoral, tiene implícita la consecuencia de que se debe explicitar e intencionar la educación en todo el currículo, para hacerla una educación en valores convergente con lo que los programas específicos plantean. En pocas palabras, esta cita nos lleva a afirmar sin lugar a dudas que la formación valoral es tarea de todos y debe estar planteada como fundamento y eje transversal de todos los planes de estudio y considerarse dentro de la formación docente no solamente en materias específicas sino de todos los profesores.
Payá (op. cit.) plantea respecto a la educación como educación en valores que hay dos grandes bloques relativos a las finalidades de la educación: "la socialización y la autonomía" (p. 148), es decir, "la integración de la persona en la sociedad y la conciencia crítica". Lo anterior supone, dice la misma autora, que se deben considerar dentro de los procesos educativos todos los condicionantes históricos, sociales, políticos, ideológicos y culturales de la educación, pero concebirlos no como determinaciones imposibles de trascender sino desde la interacción con lo educativo y desde la construcción permanente que puede ser apoyada por la educación.
En este sentido cobra fuerza la idea compleja de que "toda educación genera la sociedad que la genera" y "toda educación produce una visión ética que la produce". Existe pues una relación recursiva y retroactiva entre educación y ética, entre educación y sociedad y por lo tanto también, entre ética y sociedad.
Se educa entonces para el desarrollo social, es decir, para la actuación valoral que genere la mejora continua de la sociedad y se educa al mismo tiempo para que cada educando sea mejor: se educa para aprender a ser y para aprender a convivir , ejes que le dan un sentido diferente al aprender a conocer y aprender a hacer, puesto que les imprimen un sello inevitablemente valoral, dado que no hay conocimiento neutral ni práctica neutral.
Desde esta perspectiva, podemos afirmar con suficiente sustento que todo lo valoral es social y todo lo social es valoral y que con esta perspectiva se debiera abordar lo que en las escuelas y universidades se llama: "Educación en valores".
Lo valoral es social en la perspectiva de que cada proceso de valoración y decisión de un sujeto humano individual está siempre mediada e influida por los condicionamientos económicos, políticos y culturales de la sociedad en la que vive (el "imprinting" cultural configura en gran medida aunque no determina del todo, la manera en que cada sujeto valora y decide).
También lo valoral es social en tanto que toda valoración y decisión se hace de manera situada, es decir, dentro de un contexto socio-cultural específico. No se puede hablar de valoraciones o decisiones abstractas sino de procesos de valoración y decisión en unas condiciones sociales concretas y siempre dinámicas.
Pero más allá de esto, lo valoral es social en tanto que el ser humano, "estructuralmente moral", es al mismo tiempo "estructuralmente social". La estructura valorativa del ser humano es intersubjetiva y no puede realizarse ni potenciarse si no es en relación con otros sujetos y en relación con la sociedad en la que se vive.
Por otra parte, lo social es valoral en la medida en que como ya se afirmó, ningún proceso, estructura o institución social son a-morales, es decir, no pueden estar al margen de lo moral. Tenemos así sociedades, estructuras o instituciones humanas "más o menos morales" o "más o menos inmorales" pero no podemos tener sociedades o instituciones a-morales, es decir, que sean axiológicamente neutrales, que no tengan en su modo de funcionamiento una carga valoral específica que puede ser humanizante o deshumanizante, justa o injusta, libre o esclavizante.
Es así que afirma Payá (op. cit.: p. 149) que es "preferible educar para la reflexión que no para la sumisión; para la crítica que no para la aceptación pasiva: para la participación que no para la abstención".
De manera que como dicen Escámez y Ortega: "(…) si el proceso educativo no consigue personas que tengan predisposiciones para interrogar e interrogarse sobre la realidad que les rodea y sobre ellos mismos, predisposiciones para enjuiciar críticamente la información recibida, habría que suprimir lo de educativo". (En Payá, op. cit: p. 149)
Es por ello que el componente moral o ético de los educandos debe ser educado o desarrollado al igual que se educan y desarrollan las dimensiones física, intelectual, racional, cognitiva, lingûística, etc. Pero el problema está en la manera en que se entienda este componente moral y en el modo en que se proponga, desde estas comprensiones distintas, educarlo o desarrollarlo.
Síntesis adaptada de: López Calva, M. (2010). La formación valoral-social: Tendencias y horizontes. En: Cuadernos de formación valoral social. Ed. Sistema de Colegios Jesuitas. México.
El artículo expresa la opinión personal del autor, que es académico de la Universidad Iberoamericana Puebla
Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com/
El Columnista (Puebla) País: /México Fuente: Periódico
Sección: Opinión Tipo Nota: Columna
Publicación: 13/10/2010
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