domingo, 17 de noviembre de 2013

El conocimiento sobre el conocimiento en Educación: Un mosaico de posibilidades para construir un mejor futuro.

*Reseña leída en la presentación del libro en la Ibero Puebla.  
            1.-Conocimiento en Educación.
 “Hoy en día, el edificio del saber contemporáneo se eleva como una torre de Babel que nos domina en lugar de dominarla nosotros a ella”.[2]
            Si miramos con perspectiva histórica, la evolución del conocimiento en Educación como disciplina independiente de la Filosofía, es decir, el paso fundamental de la Pedagogía –como reflexión teórico-filosófica de carácter prescriptivo acerca de la formación del ser humano-  a las llamadas “ciencias de la Educación” –con la aspiración de Dewey de construir una “ciencia de la educación” autónoma- empíricas y con pretensiones de cientificidad es un evento relativamente reciente.
            En efecto, estamos hablando de la segunda mitad del siglo XIX con la emergencia del positivismo y el llamado “método científico” –tan presente aún en la conciencia de los investigadores como EL método único para construir conocimiento válido-, de la distinción fundamental de Dilthey entre “Ciencias de la naturaleza” y “Ciencias del Espíritu” con sus consecuentes finalidades distintas –respectivamente: explicar y comprender- y su consecuente diferenciación metodológica entre lo experimental y quasiexperimental y lo hermenéutico-interpretativo.
            De ahí que si mantenemos esta mirada histórica, fue apenas ayer -y todavía se estudia en los programas de Educación de las universidades- que en los sesentas y setentas se vivía el debate sobre lo que era realmente construir conocimiento empírico sobre el fenómeno educativo. Emblemático debate el de Schulman y seguidores que defendían la visión de “proceso-producto” para mirar lo educativo y la de Gage y otros que sustentaban la necesidad de mirar lo que pasa en las aulas como algo más complejo que esa caja negra en la que pasa algo con los insumos que genera ciertos productos distintos, llamados “sujetos educados”.
            En este marco de una disciplina en etapa de formación nos encontramos que en México la historia es aún más reciente. La construcción de conocimiento empírico de la Educación, al menos de una manera sistemática y más autónoma, se remonta a los años sesenta en que Pablo Latapí funda el Centro de Estudios Educativos.
No se trata aquí de hacer una historia detallada del proceso de nacimiento de este campo de la investigación educativa en nuestro país, que se encuentra ya muy bien documentado y magistralmente sintetizado por el mismo Latapí en su conferencia de clausura del IX Congreso Nacional de Investigación Educativa del COMIE en Mérida: ¿Recuperar la esperanza?[3] Se trata solamente de señalar dos elementos que contextualizan el trabajo que aquí se presenta y permiten hacer una adecuada valoración del mismo:
-Por un lado, que la construcción de conocimiento en Educación en México tiene una historia que se remonta a algo más de cuatro décadas y que responde sin duda a las condiciones de un país fuertemente centralizado en sus procesos y estructuras.
-Por otro, que esta construcción de conocimiento en educación, que la historia de la investigación educativa nacional está marcada por este debate histórico entre dos concepciones de ciencia: La concepción positivista que exige  al conocimiento educativo ceñirse al modelo de las ciencias naturales y usar “EL método científico” frente a la concepción hermenéutico-interpretativa que plantea el conocimiento educativo como descriptivo y comprensivo y excluye la posibilidad de experimentar y medir los fenómenos educativos.
            2.-Conocimiento sobre el conocimiento en Educación.
“Se puede comer sin conocer las leyes de la digestión, respirar sin conocer las leyes de la respiración, se puede pensar sin conocer las leyes ni la naturaleza del pensamiento, se puede conocer sin conocer el conocimiento. Pero, mientras que la asfixia y la intoxicación se dejan sentir inmediatamente como tales en la respiración y en la digestión, lo propio del error y de la ilusión es no manifestarse como error o ilusión”.[4]
            El libro que hoy se presenta es el resultado de un intento colaborativo por construir “conocimiento del conocimiento” de la Educación en Puebla. Es por ello que está marcado fuertemente por esta historia de una disciplina naciente y de un país centralizado y centralista. De esta búsqueda y de esta lucha da cuenta el trabajo de Laura Helena Porras que en sus “Reflexiones sobre la investigación educativa en Puebla” plantea justamente que el camino recorrido en nuestro estado en el campo de la investigación educativa es breve y ha implicado un trabajo para ganar reconocimiento de las instancias que legitiman la construcción de conocimiento educativo a nivel nacional. En este trabajo se plantea que Puebla vive un momento “fundamental para el despegue de la investigación educativa”…(p. 22), debido a que empieza a haber una masa crítica suficiente de investigadores en el campo, que se están concursando proyectos para obtener financiamientos nacionales y que las autoridades están buscando hacer de nuestra ciudad y estado un “punto de referencia” en educación superior. Para aprovechar este momento, se plantea la necesidad de seguir trabajando fuertemente por desconcentrar del DF los recursos humanos y formar investigadores jóvenes que “puedan tomar la estafeta del camino ya andado por los pioneros” de este campo.
            Del esfuerzo por integrar los procesos aislados de avance en la investigación educativa en Puebla para hacer sinergia en la construcción de conocimiento en Educación a partir de lo que en este trabajo de conocimiento del conocimiento educativo se detecta como necesario se habla en la introducción de Isabel Royo así como en el trabajo de Alma Yolanda Castillo que hace un “recuento de una experiencia para tejer redes” en el campo de la investigación educativa, compartiendo y debatiendo los temas, los sustentos teóricos, las metodologías diversas que se utilizan en los trabajos que se están realizando en el momento de la construcción del libro. La estrategia que se intenta es la de la organización de coloquios estatales de investigación educativa que se alternan en las sedes de las coordinadoras de este trabajo y la meta es la construcción de una red de investigación educativa en el estado de Puebla, objetivo que según registra el libro, está aún en proceso de consolidación.
            3.-Un horizonte abierto
“Pero la aptitud del conocimiento para tratarse como objeto y la aptitud del espíritu para considerarse a sí mismo permiten instaurar un sistema de metapuntos de vista sobre el conocimiento”.[5]
            La brevedad de esta historia en nuestro estado y la necesidad de construir redes que hagan sinergia y que puedan consolidar esta historia formando cuadros para el futuro de la investigación educativa en la región, así como la oportunidad histórica de la visión de Puebla como una ciudad referente en la educación universitaria hacen de la realidad de este campo, tal como lo señala el título del libro, un horizonte abierto, un horizonte en construcción y expansión que requiere del esfuerzo de todos los que trabajamos en la disciplina y concretamente en la construcción de conocimiento sobre lo educativo. Pero este esfuerzo, plantean las autoras y se ve a lo largo de todo el libro, no puede ser un trabajo que siga caminando en la dispersión y la desarticulación sino que tiene que generar redes, proyectos colaborativos, espacios para compartir y debatir, programas conjuntos, pasos colectivos.
            4.-Un mosaico de posibilidades
“Difícilmente nos damos cuenta de que nuestras ganancias inauditas de conocimiento se pagan con inauditas ganancias de ignorancia”.[6]
            La segunda  parte del libro muestra que este horizonte abierto es todo un mosaico de posibilidades de construcción de conocimiento en líneas que se abren pero necesitan continuidad y consolidación pues no pueden, no deberían quedar como proyectos únicos que nacen de la mente de un investigador o de un equipo de investigadores, se realizan en este mismo núcleo cerrado y culminan con un reporte de investigación –artículo, libro- que se socializa más o menos en el ámbito regional o nacional y termina ahí para reiniciar en otro proyecto con otra lógica, desde otro equipo o investigador que multiplica los temas, los campos, las teorías, los métodos, los campos o instituciones a conocer.
            Los recuentos sobre la investigación que se realiza en la UPN o en las normales poblanas (Pérez Vélez; Domínguez) y los informes de investigación que se publican muestran una amplia gama de temáticas, marcos teóricos y metodologías que van desde estudios sobre cultura política (Royo-Motolinia) o migración (Aguilera-Rodríguez) hasta patrones de interacción en el aula (Castillo) o estudio de telecentros –medios en educación- (Santos-Porras).
            El mismo mosaico se presenta en las reseñas de tesis de la parte IV: Una muy rica e interesante recopilación sistemática de trabajos de investigadores en formación en el momento de la elaboración del libro que muestra también un mosaico amplio y variado de temas, objetos de estudio y metodologías diversas.
            Encontramos ahí trabajos de corte administrativo como el de Villegas (simulador para el desarrollo del potencial directivo), centrados en procesos de aprendizaje como el de Neve (procesos de autorregulación en estudiantes de diseño gráfico), expectativas o motivación de estudiantes (como los de Huesca y Motolinia) o de corte sociológico (posibilidades de ingreso a la universidad de bachilleres con base en su capital cultural de Sarmiento) o curricular (Experiencias extracurriculum, de Blanco).
            Todas estas temáticas se enmarcan en líneas de investigación pertinente y necesaria para comprender lo que pasa en las instituciones educativas de Puebla. Sin embargo, cabe la pregunta si hay realmente una consistencia y una estructura académica institucional (en las diversas universidades y normales estudiadas) que acoja e integre estos proyectos en un marco más amplio que construya conocimiento consistente, amplio y sostenido sobre estos campos para contribuir a la mejora de la calidad educativa en el estado o si se trata de proyectos de investigación aislados que no tienen la continuidad deseable.
            Un trabajo de seguimiento en un siguiente proyecto de investigación sobre la investigación educativa –la construcción de los estados del conocimiento 2010 del COMIE es sin duda una oportunidad de oro para esta tarea- podrá ir dando respuestas respecto a qué tanto este mosaico temático, metodológico, teórico, está perfilando un conjunto de líneas de investigación que caractericen y representen a la construcción del conocimiento sobre la Educación en nuestro estado o seguimos estando ante un horizonte abierto que hay que seguir buscando consolidar.
            Desde la mera percepción superficial, daría la impresión de que no es mucho lo que se ha caminado en la construcción de redes y líneas de investigación institucionales e interinstitucionales en el campo educativo a pesar de la multiplicación de los programas de posgrado en Educación en Puebla. Un estudio más profundo y sistemático puede contestar con mayor pertinencia esta cuestión.
            5.-Especializaciones funcionales y conocimiento del conocimiento en Educación.
“La unidad de un tema en proceso de desarrollo es dinámica….El desarrollo parece partir pues, de un estado inicial de indiferenciación y evolucionar, por medio de un proceso de diferenciación y especialización, hacia una meta final en la que las funciones diferenciadas se ejercerán en el interior de una unidad integrada…”[7]
            En su libro: “Método en Teología” (1988)[8], Bernard Lonergan aporta lo que llama “Especializaciones funcionales” que caracterizan la construcción de conocimiento aplicable a todas las ciencias humanas. Este marco heurístico puede ser de utilidad para evitar caer en la “torre de Babel” que señala Morin en la cita anterior.
            Sin pretender explicar estas especialidades, creo que el libro que presentamos tiene la virtud de incluir a varias de ellas y mostrar la complementariedad y la cooperación necesaria entre todas para la construcción progresiva del campo de la Educación. Explicitar la especialidad en la que se encuentra cada parte presentada puede ser de gran utilidad para una mejor comprensión de los lectores sobre el contenido del libro.
            Una primera especialización es propiamente la de “investigación de los datos”. En este campo podemos ubicar la segunda y cuarta partes del libro, es decir la que presenta informes de investigación y tesis recopiladas.
            Una segunda especialización es la “sistematización”: Aquí podemos ubicar los trabajos de la primera parte del libro, exceptuando el de Octavi Fullat, puesto que hacen un análisis que relaciona todos los trabajos de investigación recopilados en el trabajo de investigación sobre la investigación educativa y le da un sentido y significado en el contexto de Puebla.
            Una tercera especialización es la “explicitación de fundamentos”, donde se pude ubicar precisamente el muy rico y erudito trabajo del Dr. Fullat titulado: Método y ciencias humanas. En este trabajo se hace un esbozo de los fundamentos epistemológicos de la investigación educativa, que plantea elementos para sustentar la sistematización que implica el trabajo de construcción de conocimiento sobre el conocimiento de la Educación.
            Por último, la entrevista con una investigadora del prestigio y solidez de la Dra. Frida Díaz- Barriga Arceo, representa la especialización: “Comunicación”. En esta entrevista la Dra. Díaz-Barriga comparte un poco de sus motivaciones para hacer trabajos desde la Psicología de la Educación y da cuenta de sus posiciones acerca del conocimiento en este campo de las llamadas “Ciencias de la Educación” y de los temas que ella ha investigado, incluyendo la línea del constructivismo socio-cultural en el que ha desarrollado trabajos que son referente a nivel nacional.
            Quedan fuera algunas otras especializaciones (la mitad) tales como: Interpretación, Historia, Dialécticas, Doctrinas, que son dimensiones adicionales que complementan el desarrollo progresivo de la unidad integrada de cualquier campo en las ciencias humanas y en este caso, de la Educación. Sería imposible que un libro incluyera todas las especialidades. Existen trabajos que se enfocan a las que aquí están ausentes.
            6.-Concluyendo.
            “El conocimiento del conocimiento debe llegar a ser, con toda legitimidad, científico al ciento por ciento, al objetivizar al máximo todos los fenómenos cognitivos. Pero al mismo tiempo debe y puede seguir siendo filosófico al ciento por ciento”.[9]
            El conocimiento del conocimiento, en el caso de este libro, el conocimiento del conocimiento de la Educación, debe llegar a ser científico con toda legitimidad. Este libro es una aproximación en la construcción de este conocimiento científico del conocimiento educativo. Pero el conocimiento del conocimiento debe también ser al mismo tiempo filosófico y este trabajo no olvida esta dimensión al incluir el trabajo de Fullat ya mencionado.
            La construcción de un conocimiento del conocimiento de la Educación es una tarea permanentemente desafiante que requiere de esta doble mirada científica y filosófica tejidas en su complementariedad y en sus contradicciones. El trabajo realizado por las Dras. Royo, Castillo y Porras es una muestra de que con buena voluntad, profesionalismo y colaboración, es posible enfrentar este desafío y construir progresivamente un mejor conocimiento del conocimiento educativo para mejorar los procesos de generación de conocimiento de la Educación y contribuir desde allí a la transformación profunda de las prácticas, las estructuras y las culturas educativas, tan necesarias en estos tiempos de crisis-cambio-globalización en que nos ha tocado vivir.


Royo, I.; Alma Y. Castillo y Laura H. Porras. (2010). La investigación educativa: un horizonte abierto. BUAP-UIA Puebla-UPAEP-UDLAP-Contracorriente-U. Pedagógica Nacional.


[1] Doctor en Educación. Coordinador del Doctorado Interinstitucional en Educación de la Universidad Iberoamericana Puebla.
[2] Morin, E. (1999). El Método III: El conocimiento del conocimiento. Madrid. Ed. Cátedra. P. 22
[3] Pablo Latapí. ¿Recuperar la esperanza? La investigación educativa entre pasado y futuro. Conferencia de clausura. IX Congreso Nacional de Investigación Educativa. Mérida, Yuc., 5-9 de noviembre de 2007.

[4] Op. cit. P. 17
[5] Op. cit. P. 26
[6] Op. cit. P. 21
[7] Lonergan, B. (1988). Método en Teología. Salamanca. Ed. Sígueme: p. 137.
[8] Op.cit.

[9]  Morin, E. (1999). El Método III: El conocimiento del conocimiento. Madrid. Ed. Cátedra: P. 28

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