lunes, 8 de abril de 2013

NO DESEARÁS LA DOCENCIA DE TU PRÓJIMO.


La autenticidad como fundamento de una práctica docente para el desarrollo humano.



1.-La apestosa cosecha: La práctica docente contra el desarrollo humano.

Kindergarten

“Eso: jardines,
donde cultivan y podan,
siembran niños.

Con elíxires suaves

Los riegan y rocían,
O los abonan
Con maternos poemitas y canciones
De tierno fusto rosa
O tornasol.
¿Y para qué, preciosas jardineras?
Contémplese a la espalda
Y al futuro,
La apestosa cosecha.”
Eduardo Lizalde.

            La apestosa cosecha de estos jardínes donde siembran niños, donde cultivamos y podamos niños es este mundo en crisis, esta humanidad en crisis, esta época que parece estar exigiendo un cambio porque no solamente no nos gusta sino que nos está llevando a la autodestrucción como individuos, como sociedades, como especie. (Cfr. Morin, 1999).
            La apestosa cosecha es un ser humano ocupado en comprar y consumir, una sociedad injusta, desigual y regida por el tener y el poder, una cultura de la muerte, una especie en peligro de muerte.
            Si bien es cierto que no toda la culpa es de la educación formal o escolarizada, que no todo el peso de este proceso de declinación es fruto de esos jardines donde se cultivan niños, no podemos negar que en una alta proporción la sociedad es el producto de su educación. Es por ello que con buena dosis de razón, la sociedad actual está exigiendo que la escuela se transforme y que contribuya a la construcción de un ser humano nuevo y distinto que pueda afrontar los retos de este mundo globalizado en lo económico y lo tecnológico pero cada vez más aislado en lo humano y fragmentado en lo social.
            Transformar la educación es un reto que trasciende lo que sucede en el aula y tiene que llegar al nivel de las estructuras institucionales y al sistema educativo en general, logrando además un cambio en los significados sociales acerca del hecho educativo. Sin embargo, no puede haber revolución educativa real si no se parte del aula y se llega al aula. Es por ello que el presente trabajo  tiene como finalidad desarrollar una reflexión sobre la práctica docente en relación al desarrollo humano. Se abordará en él,  solamente el nivel del salón de clases y la relación pedagógica dentro de este espacio, en el que como bien dicen muchos autores, sucede lo verdaderamente importante de la educación.
            Una auténtica transformación educativa tiene que realizarse si se quiere cambiar esa apestosa cosecha. Esa transformación debe partir de una genuina, profunda y radical TRANS-formación docente que refleje en el aula un auténtico compromiso educador, que quiere decir, un auténtico compromiso con el desarrollo humano de los educandos.
            Una práctica docente que no busque explícitamente este desarrollo humano es una práctica docente que aún sin quererlo, se va volviendo en un elemento en contra del desarrollo humano. Ninguna docencia es neutral ni aséptica, toda docencia tiene implícita una noción de ser humano y de sociedad y parece ser que la docencia que vivimos en nuestros días es el resultado de un proceso progresivo de tecnificación y búsqueda de eficiencia que ha ido olvidando que el centro de la educación es el sujeto humano en desarrollo.
            Ninguna época había sido tan insistente en la profesionalización de los docentes, en ningún tiempo se había tenido tanta información sobre métodos, técnicas didácticas, formas de planeación y evaluación, medios audiovisuales o impresos, técnicas grupales, etc. Sin embargo, parece ser que en esta época preocupada por la profesionalización y la eficiencia de los procesos docentes, la práctica docente se está volviendo una práctica enajenante que bloquealos procesos de desarrollo humano porque comunica a los educandos una noción de ser humano truncado, la noción de un homo economicus nacido para producir y consumir sin un sentido más amplio para la vida.
            Algunos principios de esta docencia contra el desarrollo humano parecen ser los siguientes:
            -Entre más mejor: La idea de que una educación de calidad es una educación que llena de más conceptos a los estudiantes.
            -Cuanto antes mejor: La prisa de la vida se refleja en la escuela donde las escuelas compiten en un mercado que les exige que los niños aprendan más rápido más cosas, sin importar sus ritmos de desarrollo ni el cuidado de dimensiones humanas básicas.
            -Mejor el ruido que las nueces: La era de la publicidad y la mercadotecnia, el mundo de los medios se refleja en una cultura escolar que busca más los aprendizajes espectaculares aunque no sean profundos o pertinentes.

2.-Vino el patrón y nos dejó su niño: La práctica docente como reproducción de modelos  ¿humanos?.

Kindergarten.

“Vino el patrón y nos dejó su niño
casi tres horas nos dejó su niño.
Indefenso, sonriente, millonario,
Un angelito gordo y sin palabras.

Lo sentamos allí frente a la máquina
Y él se puso a romper su patrimonio.
Como un experto desgarró la cinta
Y le gustaron efes y paréntesis.

Nosotros, satisfechos como tías,
Lo dejamos hacer. Después de todo,
Sólo dice “papá”. El año que viene
dirá estadespedido y noseaidiota.”
Mario Benedetti.

            La escuela y los maestros no son totalmente responsables de ir caminando hacia esta docencia contra el desarrollo humano. El mundo en que nos ha tocado vivir empuja al sistema educativo hacia estas exigencias de cantidad, velocidad e impacto que impiden muchas veces la calidad, la profundidad y el sentido de la educación que reciben concretamente los niños y los jóvenes.
            Como bien han estudiado algunos sociólogos de la educación (cfr. Bordieu y Passeron,1977) cada sociedad y más concretamente, los grupos dominantes de cada sociedad van imponiendo sus intereses y sus significados al sistema educativo que cumple una función de reproducción del status quo. La escuela tiene como función reproducir las estructuras sociales vigentes y por tanto, los modelos de hombre y de sociedad que están legitimados en cada momento histórico. Por eso el “patrón” deja a su hijo en la escuela para que la escuela lo deje hacer y le enseñe a decir “estadespedido y noseaidiota” mientras que el empleado, el subordinado deja a su hijo en otra escuela para que aprenda a decir “siseñor y comousteddiga”.
            Se puede decir que desde esta perspectiva, la práctica docente que aquí se ha llamado contraria al desarrollo humano está cumpliendo con su misión de desarrollar al ser humano, a un tipo concreto y exigido de ser humano que corresponde al modelo de ser humano vigente. ¿Entonces, dónde está el problema?
            El problema está en que la educación no puede conformarse con este papel de maquiladora de piezas para la maquinaria del mercado global. Este es el papel que parecen querer asignarle muchos pero cabría preguntarse: ¿Es este modelo de ser humano, realmente humano? ¿Debe la educación conformarse con adaptar al educando al mundo o debe luchar por ir adaptando al mundo para que sea un mundo más propicio para la humanización? ¿La educación forma para la realidad tal como es o debería buscar la formación para el mundo que quisiéramos construir? En última instancia: ¿Existe un modelo de ser humano conforme al cual educar? ¿Es este único modelo el que está hoy vigente? ¿Por qué?
            Desde el mismo mundo de la educación ha habido respuestas contundentes. Freire (19982) hizo toda una obra pedagógica y vivió toda una vida de compromiso contra esta idea de la educación como reproductora de la sociedad vigente. La dimensión emancipatoria, la función liberadora de la educación que debe luchar por un mundo más justo, es una constante en su obra. Para ello el educador debe desarrollar su capacidad de indignación y su esperanza, su fe en el ser humano que no puede ser capturado en un modelo único.
            Giroux y Mc. Claren (1992) descubren que además de o a pesar de la dimensión reproductora de la educación, existe una dimensión de resistencia que se desarrolla en el aula y en la escuela cuando se trata de trabajar por la transformación de esta sociedad. La función reproductora de la escuela no es un destino del que no se pueda escapar. Diríamos hoy, con una visión de complejidad que la educación reproduce y transforma y que el reto de los educadores es propiciar que existan mayores probabilidades de transformación que de reproducción a partir de la generación de conciencia sobre las propias posibilidades de cambio personal de cada educando y las posibilidades y necesidades de cambio social.
            Por otra parte, hoy en día ya es casi nula la visión de que exista un modelo de ser humano de acuerdo al cual se tenga que formar a todos los educandos. La idea de que cada sujeto tiene que irse construyendo, que parte de la visión del ser humano como un ser inacabado (Fullat, 1992) es cada vez más aceptada.

3.-“La cosecha de lo humano nunca se acaba”: El dinamismo humanizante y la autenticidad.

            Esta dialéctica reproducción-transformación que está presente en la educación y es fruto de la tensión entre herencia y descubrimiento que señala Crowe (1985), es un reto permanente que se deriva precisamente de que el ser humano es un sujeto en permanente autoconstrucción individual y colectiva. Cada sujeto humano se va autoconstruyendo a lo largo de su vida sin que exista un modelo al cual ceñirse, pero el sujeto colectivo humanidad se va autoconstruyendo a lo largo de la historia, “en el instante de su ser que es todo el tiempo” (Lonergan, 1999).
            La cosecha de lo humano nunca se acaba y la tarea de sembrar, cultivar y cuidar el desarrollo de la planta es sin duda del educador. La educación es entonces un reto permanente, no por producir seres humanos de acuerdo a un modelo sino por reflexionar permanentemente sobre las exigencias de humanización y su concreción histórica y por planificar y actuar para facilitar que los educandos descubran y actualicen estas exigencias de humanización que operan en su propio dinamismo.

            3.1.-El deber de ser humanos.

“Ser humano es también un deber”
Graham Greene.

            Nacemos humanos pero no podemos decir nunca que ya somos plenamente humanos, caminamos permanentemente en un proceso de humanización que es una tarea que no se puede realizar en soledad.
            Ser humano es también un deber, un deber y un reto permanente por ir actualizando, diferenciando, integrando y apropiando la propia humanidad a partir de la humanidad que nos es dada por los demás dentro de la realidad concreta.
            ¿En qué consiste ese deber de humanizarnos? ¿Dónde está la clave para ir cumpliendo este deber?
            Este deber de humanización consiste en ir progresivamente desplegando la estructura dinámica de operaciones conscientes e intencionales que constituyen nuestra búsqueda.
            Esta estructura se va desplegando a partir de nuestra actividad biólogica y tiene que ir diferenciando e integrando distintos tipos de operaciones:
            -Las operaciones primordiales en las que se enfoca el desarrollo humano en sus primeras etapas que son las operaciones empíricas relacionadas con nuestros sentidos y nuestra capacidad interior de percibir y guardar información de la experiencia: ver, oír, oler, tocar, saborear, sentir (sensaciones físicas, sentimientos) y recordar.
            -Las operaciones que tienen que ver con el deseo de entender que nos mueve a relacionarnos con la realidad que nos impacta sensorialmente, de una manera cualitativamente distinta: a partir del preguntar (¿qué es? ¿cómo es? ¿para qué sirve? Etc. ) , pasando por el imaginar hasta el acto misterioso y preconceptual de la comprensión y posteriormente a la concepción de la idea (construcción de un concepto) y la formulación en lenguajes diversos de esta comprensión.
            -Las operaciones que manifiestan este deseo humano de afirmar la realidad, de estar plenamente en la realidad más allá de las percepciones o intelecciones: Preguntar para la reflexión (¿de verdad es así? ¿Es realmente esto como lo entendí?), reunir pruebas, sopesarlas, juzgar, afirmar la verdad de las cosas.
            -Finalmente (o inicialmente), el nivel de las operaciones que tienen relación con la búsqueda de un sentido para la existencia, la dimensión o el mundo de los valores y las decisiones y acciones: preguntar para la deliberación, deliberar, valorar, decidir, actuar.
            Cada uno de estos niveles de operaciones forma parte indivisible del flujo unitario del dinamismo humanizante, de  manera que el desarrollo humano implica desarrollo en todos estos niveles y en cada uno de acuerdo a su propia especificidad. En cada uno de ellos emerge el sujeto en diferente perspectiva: el sujeto empírico, el sujeto inteligente, el sujeto conocedor, el sujeto existencial. Cada uno de estos niveles tiene un precepto o exigencia básica de autenticidad: en el nivel empírico, la atención; en el nivel de la comprensión, la inteligencia; en el nivel del conocimiento, la razonabilidad; en el nivel existencial, la responsabilidad libre o la libertad responsable.
            De manera que un sujeto auténtico es el que es atento, inteligente, razonable y responsablemente libre.
            La única clave para cumplir el deber de humanización está en ir descubriendo y actuando conforme a estas exigencias de autenticidad impresas en la propia actividad consciente intencional humana que está en permanente desarrollo y autoestructuración.

            3.2.-Dios creó el mundo: La humanización no es perfección.

Geografia

“Con estos cubos de colores
yo puedo construir un altar y una casa,
y una torre y un túnel,
y puedo derribarlos.

Pero en la escuela
Querrán que yo haga un mapa con un lápiz,
Querrán que yo trace el mundo
Y el mundo me da miedo.

Dios creó el mundo,
Yo sólo puedo
Construir un altar y una casa.”
Salvador Novo.

            Es importante señalar que esta visión del sujeto humano individual y colectivo parte de una idea central sobre lo humano: la idea de imperfección. El desarrollo humano es un impulso hacia la permanente humanización que siempre es limitada y parcial. Así como no existe un modelo ideal de ser humano al cual irse acercando tampoco existe una realidad humana perfecta o ideal, ser humano es un continuo ya y todavía no.
            De manera que desarrollo humano no es perfeccionamiento humano. La perfección limita, cierra, llega incluso a frustrar y producir sufrimiento.
            El primer dato que tiene el ser humano en su propia experiencia vital es el del límite, somos seres limitados y eso se manifiesta en cada sensación, en cada intelección e idea, en cada juicio, en cada valoración o decisión. Tenemos el deseo de experimentar todo acerca de todo, de entender todo acerca de todo, de conocer todo acerca de todo, de elegir y vivir todo respecto a todo. Sin embargo, tenemos acceso a un campo limitado de experiencias, podemos entender un cierto grado de cosas , conocemos siempre parcialmente y provisionalmente, elegimos y vivimos siempre en el límite. El límite nos lleva a ser concientes de nuestra indigencia y la indigencia tiene como salida la comunicación, la vida en común, la búsqueda sana y sensata de humanización, nunca la idea de perfección. (Peter, 1998)
            El dinamismo humanizante es por tanto un dinamismo siempre en construcción, siempre limitado y siempre parcial, un dinamismo que se bloquea muchas veces por limitaciones biológicas o fisiológicas, por prejuicios psicológicos o individuales, por prejuicios grupales o de clase, por prejuicios generales.
            La materia con la que trabaja cada ser humano para su propio autodesarrollo está en permanente redefinición y reconstrucción.


            3.3.- La principal asignatura: Ser humano es algo que se aprende.

“La principal asignatura que se enseñan los hombres unos a otros
es en qué consiste ser hombre”.

Fernando Savater


            Nuestra indigencia nos hace necesitar de los demás. Para no cesar, para seguir viviendo y para que nuestro deseo de vivir se vaya realizando humanamente, necesitamos siempre de otros. Se nace humano pero sólo potencialmente humano, estructuralmente humano. Sin embargo, la tarea de irse haciendo humano de cada sujeto individual es imposible sin la ayuda de otros , así como la tarea de humanización del sujeto humanidad es impensable sin la cooperación de todos los seres humanos que han sido, que están siendo y que serán.
            La humanidad se nos regala, nos es dada en principio por otros, tanto en el nivel biológico como en el psicológico y en el social. Para nacer como miembros de la especie necesitamos que otros nos den la vida, para ir naciendo  como individuos y como parte de una sociedad necesitamos que otros nos vayan también engendrando.
            A ser humano se aprende, se aprende siempre con limitaciones y con bloqueos y prejuicios porque se aprende de otros seres humanos que son imperfectos y que están llenos de prejuicios y en proceso permanente de desarrollo al igual que nosotros. Sin embargo no hay otra forma de aprenderlo. A ser humano se aprende de otros seres humanos.
            Este es el reto educativo básico, la razón de ser de la educación y el único sentido válido para que siga existiendo: la educación es la intervención planificada e intencionada que persigue (o debería perseguir) que cada nuevo miembro de la sociedad humana vaya aprendiendo en qué consiste ser humano, vaya descubriendo y diferenciando las distintas operaciones y niveles de su propia estructura humana y encontrando el sentido de su aplicación concreta en una realidad determinada.
           
4.-Todo lo aprendí en el Kinder: Práctica docente y desarrollo humano.

“Todo lo que realmente he necesitado saber sobre cómo vivir, qué hacer y cómo ser, lo aprendí en el kinder.
Mi sabiduría no la obtuve en la cima de los años universitarios al recibir mi diploma de graduación, sino en mi mesita del kinder cuando moldeaba plastilina.

Esto es lo que aprendí:
-Compartir todo, jugar limpio, no pegarle a los demás.
-Poner las cosas en su lugar. Recoger mi tiradero. No tomar cosas ajenas.
-Decir “lo siento”, cuando es necesario.
-Lavarme las manos antes de comer. Jalar la cadena al salir del baño. Comer galletas con leche fría de vez en cuando.
-Vivir de manera balanceada: aprender, pensar, dibujar, cantar, pintar, bailar, jugar y trabajar un poco cada día. Descansar un rato en la tarde.
-Observar el semáforo al salir al mundo de afuera. No soltarme de la mano ni separarme...
-Los peces, los hamsters, el ratón blanco y aún el frijolito, todo muere. Todos mueren, nosotros también.
            ...Hoy puedo tomar cualquiera de estos temas y traducirlo a los sofisticados términos de los adultos y aplicarlo a mi vida familiar, a mi trabajo, a mi gobierno y al mundo e integrar todo con verdad, claridad y firmeza.
            El mundo sería mejor si nosotros, el planeta entero tuviéramos galletas y leche al atardecer y pudiéramos descansar entre sábanas limpias. Sería mejor si todos los gobiernos fueran corteses, regresaran siempre las cosas a su lugar y limpiaran el desorden.
            No importa qué tan viejo seas. Cuando salgas al mundo afuera, es bueno tomarse de las manos y permanecer juntos.”
Robert Fulghum.


            Es por ello que lo esencial de lo humano se aprende en el kinder. Pero no porque como pretende el autor de este texto, aprendamos esta serie de hábitos y reglas, porque ¿Cómo saber que estas reglas son las verdaderas para un desarrollo y una convivencia humanas? ¿Por qué seguir estas reglas y no otras? ¿Sería realmente humanizante simplemente comportarnos así incluso sin saber por qué?
            Todo lo que es necesario para saber vivir se aprende en el kinder porque allí se empieza el proceso de autodescubrimiento del propio cuerpo, del propio espacio vital, de las propias ideas, del mundo personal, porque allí se va descubriendo de pronto que lo propio no es lo único, que existen otras realidades corporales, otros espacios vitales, otras ideas, otros mundos, que existe sin embargo EL MUNDO en el que tenemos que convivir.
            Lo esencial se aprende en el kinder porque a partir del descubrimiento de uno mismo como sujeto empírico y del desarrollo de esta dimensión, de la diferenciación de las percepciones de cada uno de los sentidos, de la integración de las percepciones en experiencias completas, del juego y el gozo estético, de las primeras preguntas e inquietudes en las que va emergiendo el irrestricto deseo de conocer, se va cayendo en la cuenta de la especificidad de nuestro propio caer en la cuenta humano y se posibilita que se vaya desarrollando la inteligencia, el juicio, la valoración y la toma de decisiones, la curiosidad intelectual, la comunicación verbal y no verbal...la conciencia de uno mismo, la conciencia del otro, la conciencia del mundo.
            Lo verdaderamente importante se aprende en el kinder –o se aprendía, porque hoy se pretende que se aprenda a leer, a escribir, a sumar, restar, a hablar inglés, a manejar computadoras y otras cosas más “modernas”- siempre y cuando haya una genuina preocupación por el desarrollo humano de los educandos. Si no es así, se aprenden simplemente cosas: colores, números, conceptos abstractos, letras que se repiten y no significan nada, formas predeterminadas por la maestra, cosas que apuntan a una especialización prematura y que no tocan la vida y el dinamismo personal de cada educando.
            En el kinder se aprende lo esencial para la vida porque es allí, donde con mayor libertad se permite al educando empezar a explorar su propio dinamismo humanizante y caer en la cuenta de ese dinamismo que nos lleva a ver la vida con asombro, como una aventura irrepetible, como un misterio por develar. En el kinder se aprende lo esencial porque se aprende lo permanente que es este dinamismo que nos mueve a autoconstruirnos y a hacernos cargo de la realidad que nos toca.
            Lo importante para vivir se aprende en el kinder pero no de una vez y para siempre, porque este dinamismo humanizante es permanente pero dinámico, siempre en proceso, siempre en búsqueda. Por ello se aprende en el kinder pero se tiene que ir reaprendiendo toda la vida incluso al salir de la universidad. Porque la vida humana no admite recetas (“lávate las manos antes de comer”) sino actitudes de apertura, de búsqueda, de compromiso y consistencia, de fidelidad a uno mismo y a lo que se va descubriendo por uno mismo con ayuda de los demás.
            Se aprende y se reaprende y nunca se deja de ser empírico o lúdico o estético o existencial y entonces no se entiende por qué todas estas dimensiones están ausentes en una escuela preocupada por reproducir conceptos, por enseñar hábitos mecánicos, por homogeneizar y despersonalizar a los estudiantes para llevarlos a ser “productivos”, “competitivos”, “eficientes”, “exitosos”, que no felices, competentes, concientes, comprometidos.

            4.1.-Vivir antes que todo: La práctica docente para el desarrollo humano.

“Toda educación entraña una imagen del mundo
y reclama un programa de vida”.
Octavio Paz.

            Vivir antes que todo. Vivir es la realidad de la que se parte y la meta a la que se debería aspirar en las aulas. Educar en el vivir y para vivir, educar en el vivir humano y para vivir humanamente, esta sería la premisa fundamental y el contenido de estas metas nunca estaría respondido.
            Es por ello que la práctica docente debería, a partir de una resignificación profunda, poner a la vida humana en el centro y por encima de planes y programas, reglamentaciones, temarios, conceptos, técnicas o métodos de enseñanza, teorías educativas o caprichos del profesor o del director.
            Esta resignificación llevaría a trascender la noción de docencia como transmisión de conceptos (bancaria, según Freire) y llevaría a una noción de docencia como facilitación de actos de comprensión empíricos (inteligencia sentiente), intelectuales, reflexivos, deliberativos, para el mejoramiento progresivo de la vida humana particular de cada alumno y de la vida humana general .(Carley, 1989)
            Una práctica docente comprometida con el desarrollo humano es una práctica que considera al educando como una persona con una historia concreta y unas aspiraciones existenciales particulares. Una persona que comparte con nosotros esa dimensión empírica que necesita experiencias innovadoras, significativas, una dimensión intelectual que tiene que partir de sus propias preguntas y no de respuestas hechas, que tiene que imaginar, que llegar a comprender una realidad concreta para poder después construir un concepto y formularlo en diversos lenguajes; una dimensión reflexiva que tiene que desarrollar la capacidad de preguntarse por la realidad de las cosas, de dudar de lo que se le enseña, de no aceptar acríticamente la palabra del profesor, de no emitir juicios a la ligera, de buscar dar razón de lo que afirma; una dimensión existencial en la que se está buscando construir la propia libertad y que para ello no basta con enseñar ciertos valores o decir esto es bueno o malo sino que es necesario desarrollar la capacidad deliberativa, la capacidad de valoración y la toma de decisiones responsables empezando por lo sencillo y pequeño.
            Una docencia que busca el desarrollo humano debe entonces preocuparse por desarrollar todas estas dimensiones de los educandos y construir, mediante el diálogo ciertos significados y valores comunes mínimos que permitan ir avanzando en esta línea en la que cada educando tratará de ser cada vez más auténtico.
            Para ello se necesita cambiar nuestra imagen del mundo como un gran mall (centro comercial) en el que todos compramos y vendemos. Para ello se tiene que ir facilitando que, en cada etapa , los educandos vayan perfilando un proyecto de vida acorde con la humanización que requiere cada época. Un proyecto de vida que sólo se podrá dar, si la escuela y los profesores tienen su propio proyecto de vida y tienen clara su visión del mundo e incorporan su propia práctica dentro de su proyecto de vida y de su visión del mundo.
4.2.-Sin embargo, yo soy tal como ustedes: La práctica docente como desarrollo humano.

“Y sin embargo, yo fui tal como ustedes,
joven,lleno de bellos ideales,
soñé fundiendo el cobre
y limando las caras del diamante:
Aquí me tienen hoy
Detrás de este mesón inconfortable,
Embrutecido por el sonsonete
De las quinientas horas semanales.”
Nicanor Parra.

            Y sin embargo, yo fui tal como ustedes, podrán decir muchos maestros cansados por los años, atrapados por la rutina, encerrados en la chamba. Yo fui tal como ustedes y tuve ideales, pero estoy ahora aquí, embrutecido por el sonsonete que yo mismo he creado y que no he tratado de modificar.
            Un caso triste sería este en el que el profesor o la maestra ya no están en posibilidades de facilitar el desarrollo humano de sus estudiantes porque asumen que ellos “alguna vez fueron humanos”, pero instalados en el “ya”, han perdido totalmente cualquier intento de descubrir ese “todavía no” que su vida tiene por horizonte inacabable.
            Caso triste porque, como dice Hansen (1995), la docencia es una de las profesiones donde es clave la persona que la ejerce. En muchas profesiones basta con tener a cualquier persona que sepa los procesos, los pasos, el manejo de las máquinas. En la docencia hay siempre una relación interpersonal, una relación entre visiones del mundo y proyectos de vida, y cuando el proyecto de vida del profesor se ha dado por terminado, lo único que podrá comunicarse es desánimo y desesperanza.
            Sin embargo, si el profesor asume una actitud distinta, si el profesor se convence de que no fue, sino que ES uno de ellos, es decir, un ser humano en proceso de desarrollo que no cesa nunca, entonces podrá facilitar el desarrollo humano de sus estudiantes. Para ello se necesita vocación, que en términos del mismo Hansen quiere decir: encontrar en la profesión un camino de realización personal (razones para vivir) y una oportunidad de servicio real a la transformación social (motivos para luchar). Con esto no se nace , la vocación, como todo lo humano es un permanente descubrimiento y conquista.
            Cuando el profesor tiene una actitud de : “y sin embargo, soy como ustedes”, cuando el profesor va descubriendo su vocación docente, no solamente orienta su práctica docente hacia el desarrollo humano sino que es un profesor que encuentra en su misma práctica docente un camino de desarrollo humano permanente e inagotable. Cada alumno se convierte en una aventura, cada aula es un misterio que hay que ir viviendo de manera gozosa y descubriendo progresivamente.
            Esta actitud siempre es fruto de una doble conversión: la conversión intelectual del docente que quiere seguir entendiendo, resignificando continuamente su tarea y su materia. La conversión moral del docente que sigue permanentemente preguntándose por el sentido de lo que hace y reencontrándose consigo mismo en su labor, reenamorándose de la docencia en cada nuevo grupo que recibe. Es entonces que se hace realidad la frase de Henry Adams que dice que “cada profesor afecta el infinito, porque nunca se sabe hasta donde puede llegar su influencia”. (López Calva, 1999)
            En pocas palabras, para que el profesor pueda facilitar el desarrollo humano de sus estudiantes tiene que ser un sujeto que esté en permanente desarrollo humano personal y , cuando el docente busca generar el desarrollo humano de sus alumnos, va encontrando en la propia práctica docente un camino de desarrollo humano en el que hay siempre razones para vivir y motivos para luchar.
            Para ello es necesario invertir la visión dominante en nuestro horizonte pragmático que nos pide “ver para creer” y empezar a entrar en la dinámica contraria. Para ser un docente facilitador de desarrollo humano es necesario empezar por creer en la libertad humana y en las posibilidades de desarrollo de cada sujeto que tenemos enfrente dentro de todos los condicionamientos que su realidad le impone pero que pueden en cierta medida ser trascendidos, es necesario "creer para ver”. (López Calva, 2000)
           

Conclusiones: El maestro ideal es...

“El maestro ideal es:
Un guía
Un maestro (sic)
Un innovador
Un investigador
Un consejero
Un creador

Un sabio

Un sugeridor (sic)
Un impulsor

Un formador de hábitos, habilidades y actitudes

Un narrador
Un actor
Un escenógrafo
Un formador de colectividades
Un estudiante
Un enfrentador de la realidad
Un emancipador
Un evaluador
Un protector que redime o salva
Un realizador
Una persona.”
Pullias V. Barl.

            El maestro ideal es algo inalcanzable, algo utópico, algo incluso indeseable. Si lo vemos desde esta perspectiva , el profesor ideal es algo así como un hombre perfecto, y ya se dijo que no hay hombres o mujeres perfectos. El maestro ideal es una abstracción, es una idea más o menos bonita, un conjunto de buenos deseos o frases poéticas para vender libros.
            La educación es concreta siempre y los maestros que importan no son los maestros ideales sino los profesores y profesoras reales.
            Desde esta perspectiva de desarrollo humanizante, el asunto de la formación de profesores no está en esta tendencia común de buscar perfiles ideales con conocimientos, habilidades y actitudes homogéneos. El problema no es de perfiles sino de autenticidad. De nada sirve que todos los profesores tengan los mismos conocimientos o habilidades o incluso actitudes si no han experimentado estas conversiones intelectual y ética y si no se encuentran en una búsqueda de autenticidad.
            Siendo consistentes con lo presentado diríamos que el mejor profesor es el que va siendo más auténticamente él o ella misma, el que va siendo más fiel a sus propios procesos de desarrollo y a los preceptos trascendentales: sé atento, sé inteligente, sé razonable, sé responsablemente libre.
            Una vez que se entra en esta dinámica de búsqueda permanente, cada profesor va descubriendo sus propios caminos más allá de toda receta o teoría de moda. Cada docente se preocupa por autentificar su práctica personal y adecuarla a su propio modo de ser, de creer y de sentir. Entonces deja de pedir que le digan qué hacer o cómo hacerlo, porque tiene claro un para qué y un por qué y va construyendo sus propios medios y contenidos. Entonces deja de desear la docencia de su prójimo y ante la evidencia de “apestosas cosechas” porque la lucha es a contracorriente, dice, desde el fondo de su ser inteligente y crítico: “Quién dijo que todo está perdido, yo vengo a ofrecer mi corazón”. (Fito Paez).

Referencias.
Berrum de Labra, J. Y V.M. Méndez. (1995). Maestro de excelencia. Fernández editores. México.
Bordieu, P. Y J.C. Passeron. (1977). Reproduction in education, society and culture. Beverly Hills, Ca. Ed. Sage.
Carley, M. (1989). Bernar J.F. Lonergan on teaching. Tesis doctoral. Graduate school of Education. Harvard University. Cambridge, MA.
Crowe, F. (1985). Old things and new. A strategy for education. Atlanta, GA. Scholars press.
Fullat, O. (1992). Filosofías de la educación. Paideia. Barcelona. Ediciones CEAC.
Freire, P. (1982): Pedagogía del oprimido. Ed. Siglo XXI. México.
Hansen, D. (1995). The call to teach. New York. Teachers college press. Columbia University.
Lonergan, B. (1988). Método en Teología. Ed. Sígueme. Salamanca.
Lonergan, B. (19999). Insight. Estudio sobre la comprensión humana. UIA-Sígueme. Salamanca.
López Calva. (1999): Educación personalizante y transformación docente. Una visión reflexiva de la educación desde la perspectiva de Bernard J. F. Lonergan. Tesis doctoral. Universidad Autónoma de Tlaxcala. Tlaxcala.
López Calva, M. (2000). Práctica docente y desarrollo humano. Ed. Trillas. México.
Marina. J.A. (1995). Ética para náufragos. Ed. Anagrama. Barcelona.
Morin, E. (1999). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Ed. UNESCO. París.
Peter, R. (1998). Honra tu límite. Fundamentos antropológicos de la terapia de la imperfección. Ed. BUAP. Puebla.
Savater, (1997). El valor de educar. Ed. Ariel. México.

lunes, 1 de abril de 2013

Cuestión de decisión

A propósito de la Pascua de resurrección de este 2013 recordé la anécdota que contó una vez en Boston College, al finalizar una de las sesiones del seminario de Lonergan de los viernes, Sue Lawrence, la esposa del gran profesor Fred Lawrence, un teólogo de primera categoría y profundo conocedor de la invitación y la obra de Lonergan.
Contaba Sue -una mujer sencilla, sabia y coherente como pocas he conocido- que una amiga suya al erminar los ejercicios espirituales había dicho: "Nunca me había fijado que la realidad es en technicolor". Esta afirmación procedía de su proceso de conversión durante los ejercicios y de la experiencia de la "contemplación para alcanzar amor" que propone Ignacio al final del proceso, en la que vamos empezando a ver a Dios en todas las cosas creadas por él.
Creo que la Resurrección de Jesús es una experiencia similar si nos abrimos a experimentarla como un hecho presente y no solamente como una conmemoración de algo ocurrido hace dos mil años. La resurrección implica abrirnos a la vida y a ver a los demás, a las cosas y a nosotros mismos como Dios nos ve. De este modo, creo que vivir la resurrección es abrirnos a un cambio profundo en el que empezaremos a ver la realidad en technicolor -o en la versión más actual del color más real y resplandeciente, de alta fidelidad que exista en la tecnología cinematográfica o televisiva- y a tratar a todo lo que nos rodea con esa veneración y respeto que produce el amor verdadero.
Si vivimos la resurrección seremos capaces de tratar todos los días de ajustar a la realidad al plan de Dios, de hacer que el mundo funcione y se mueva "como Dios manda", es decir, conforme a la única ley del amor que implica justicia, servicio, paz y armonía en la tensión del orden-desorden del mundo limitado en que vivimos.
Pero vivir la resurrección implica primero "no buscar entre los muertos al que está vivo", es decir, sin negar la cruz y la pasión de Cristo que son la muestra máxima de entrega y aceptación del dolor y de la muerte como realidades humanas, trascender la cruz y la pasión y ser capaces de vivir como seguidores del que está vivo. "Si Jesús no hubiera resucitado nuestra fe sería vana" dice San Pablo y dice bien porque el cristiano que vive anclado a la cruz y al sufrimiento de Cristo no tiene la experiencia de la vida plena que esa cruz que culminó más allá de la muerte, en nueva vida, nos regaló.
Y la vivencia de la resurrección implica después un acto de decisión, como afirma Lonergan: ¿Lo amaré para corresponderle o lo rechazaré? Ese es el gran acto de decisión que nos pide realizar la pascua de resurrección. Responder que lo amaremos para corresponderle es el acto de decisión fundamental para vivir la resurrección y poder ver la realidad en technicolor y hacernos cargo del mundo, de nuestro mundo, con ojos de esperanza y con visión de compromiso social en perspectiva de trascendencia.
¡Felices Pascuas!

lunes, 18 de marzo de 2013

LA DOCENCIA EN LOS TIEMPOS DE LA VIOLENCIA

 
¿Qué decirle a un gremio como el de los docentes –los “profesionales de la esperanza”, según decía Xabier Gorostiaga- en estos tiempos marcados por la violencia, la muerte, la extorsión, la impunidad,  el hartazgo socia y por todo ello caracterizados por una desmoralización generalizada que sin duda impacta el trabajo que día a día se tiene que hacer en las aulas por formar a las nuevas generaciones de este país que necesita de reformas urgentes para volverse la patria-matria que todos soñamos, anhelamos, buscaos y merecemos?
Indispensable porque precisamente por la desmoralización en que nos encontramos, se necesitan agentes remoralizadores –no moralizantes en el sentido fútil de la moralina sino reconstructores de la moral colectiva, constructores de una “alta moral”, de un alto deseo de vivir humanamente- que trabajen con nuestros niños, adolescentes y jóvenes, con nuestros padres de familia, con la sociedad toda para tratar de revertir este proceso de declinación social cada vez más generalizada y cada vez más generador de impotencia y parálisis de las acciones auténticamente humanizantes que se requieren con tanta urgencia.
México necesita más que nunca de “organizadores de la esperanza”, es decir, de profesores con vocación: consistentes en el empeño de formar para la transformación del mundo y tolerantes a la frustración que genera la falta de resultados palpables e inmediatos.
México necesita hoy más que nunca de profesores que sean capaces de sobreponerse al desánimo colectivo para crear, a partir de su labor cotidiana y de la acción grupal en cada escuela y universidad del país, las condiciones para que emerjan probabilidades de re-humanización de nuestra realidad tan llena de signos y actos inhumanos.

1.-Sin embargo, yo soy tal como ustedes: la desmoralización individual.
“Y sin embargo, yo fui tal como ustedes,
joven,lleno de bellos ideales,
soñé fundiendo el cobre
y limando las caras del diamante:
Aquí me tienen hoy
Detrás de este mesón inconfortable,
Embrutecido por el sonsonete
De las quinientas horas semanales.”
Nicanor Parra.
            Y sin embargo, yo fui tal como ustedes, podrán decir muchos maestros cansados por los años, atrapados por la rutina, encerrados en la chamba, agobiados por su propia situación personal o laboral, contagiados por la desmoralización social. Yo fui tal como ustedes y tuve ideales, pero estoy ahora aquí, embrutecido por el sonsonete que yo mismo he creado y que no he tratado de modificar o que el sistema no me ha permitido modificar al menos en el grado que yo quisiera.
            Un caso triste sería este en el que el profesor o la maestra ya no están en posibilidades de facilitar el desarrollo humano de sus estudiantes, de educarlos en el sentido pleno y necesario para el país de hoy, porque asumen que ellos “alguna vez fueron humanos”, pero instalados en el “ya” de lo logrado y lo no conseguido, han perdido totalmente cualquier intento de descubrir ese “todavía no” que su vida tiene por horizonte inacabable.
            Caso triste porque, como dice Hansen (1995), la docencia es una de las profesiones donde es clave la persona que la ejerce. En muchas profesiones basta con tener a cualquier persona que sepa los procesos, los pasos, el manejo de las máquinas. En la docencia hay siempre una relación interpersonal, una relación entre visiones del mundo y proyectos de vida, y cuando el proyecto de vida del profesor se ha dado por terminado, lo único que podrá comunicarse es desánimo y desesperanza.
            Sin embargo, si el profesor asume una actitud distinta, si el profesor se convence de que no fue, sino que ES uno de ellos, es decir, un ser humano en proceso de desarrollo que no cesa nunca, entonces podrá facilitar el desarrollo humano de sus estudiantes. Para ello se necesita vocación, que en términos del mismo Hansen quiere decir: encontrar en la profesión un camino de realización personal (razones para vivir) y una oportunidad de servicio real a la transformación social (motivos para luchar). Con esto no se nace , la vocación, como todo lo humano es un permanente descubrimiento y conquista.
            Por ello el primer buen deseo, el primer regalo para los profesores en su día, es que puedan escapar a la desmoralización individual combatiendo la rutina y cultivando día a día la vocación como forjadores de la esperanza.

2.-“El dinosaurio todavía está allí”: Reformar el sistema.
            Pero en la desmoralización de los profesores también tiene mucho que ver la descomposición de las estructuras de nuestro sistema educativo nacional. La estructura de la SEP y la estructura del SNTE , con sus elementos de burocracia, poder, intereses y conflicto de grupos, así como la relación entre estas dos enormes y pesadas estructuras y el efecto que esta relación produce en las escuelas y en las aulas, efecto que, desde mi experiencia de contacto con docentes, se percibe a veces como inmovilizador e inhibidor del cambio en lugar de ser promotor del mismo, tiene sin duda que ser revisado a profundidad si se desea genuinamente que la organización escolar sea promotora de formación auténtica con calidad integral.
            El sistema educativo nacional está sustentado en cimientos de otro tiempo y de otro mundo totalmente distintos a lo que hoy vivimos y necesitamos. Si aspiramos a construir un país realmente democrático, justo, pacífico y digno, tenemos que contribuir desde todas las trincheras a reestructurar de fondo este sistema burocrático y vertical de muy baja complejidad en el que como de milagro sigue soportándose el funcionamiento cotidiano de las escuelas y el intento de educar a nuestros ciudadanos del futuro.
            Por ello mi segundo deseo, mi segundo regalo para los profesores en este quince de mayo es que sobreponiéndose a la desmoralización imperante, a la desmovilización producto de la decepción y de las múltiples movilizaciones sobreideologizadas, partidistas, que buscan intereses de grupo y no el auténtico bien de la educación, puedan comprometerse con la “reforma del espíritu” necesaria para esta nación, a partir de una reforma profunda del sistema educativo que ya no está a la altura de los tiempos.
3.-Vivir antes que todo: la docencia en los tiempos de la violencia
“Toda educación entraña una imagen del mundo
y reclama un programa de vida”.
Octavio Paz.
            Vivir antes que todo. Vivir es la realidad de la que se parte y la meta a la que se debería aspirar en las aulas. Educar en el vivir y para vivir, educar en el vivir humano y para vivir humanamente, esta sería la premisa fundamental de una educación que quiera cambiar la realidad de estos tiempos de violencia.
            Es por ello que la práctica docente debería, a partir de una resignificación profunda, poner a la vida humana en el centro y por encima de planes y programas, reglamentaciones, temarios, conceptos, técnicas o métodos de enseñanza, teorías educativas o caprichos del profesor o del director.
            Para ello se necesita cambiar nuestra imagen del mundo como un gran centro comercial en el que todos compramos y vendemos o como una gran guerra en la que todos tenemos que vivir para sobrevivir y para ello necesitamos agredir al otro o defendernos del otro.
          

sábado, 16 de marzo de 2013

La educación: Tarea de todos.

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“Me pregunto cuándo –en algún
momento de las últimas décadas-
 todos pusimos lo que estaba de
 nuestra  parte para acercarnos
 al borde del precipicio”.
Pablo Latapí.**
           
Mucho se ha dicho y escrito en los últimos tiempos sobre el deficiente estado de nuestra educación. Los resultados de las pruebas internacionales y nacionales que evalúan el desempeño de los estudiantes en las distintas asignaturas muestran resultados  preocupantes.
            ¿Cómo visualizar un mejor futuro si las futuras generaciones no están siendo preparadas adecuadamente para responder a los retos que el mundo  está presentando?
            Difícil sin duda se presenta el futuro y podríamos pensar, como el Dr. Latapí, que “nos encontramos al borde del precipicio”.
            ¿Quién tiene que asumir la responsabilidad de esta desastrosa condición actual de nuestro sistema educativo?
            Normalmente se tiende a pensar en que toda la responsabilidad recae la Secretaría de Educación Pública,  o bien en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, organismos que tienen sin duda una buena parte del compromiso de mejora de los procesos educativos y que han dado muestras de no avanzar en la dirección deseable.
            Sin embargo, como afirma también Latapí en la cita que encabeza este artículo, es necesario preguntarnos “en qué momento, TODOS PUSIMOS lo que estaba de nuestra parte…” para caminar en esta dirección negativa.
            Porque la responsabilidad por la calidad de la educación no es exclusiva del gobierno o del sindicato magisterial. Tampoco es cuestión solamente de la voluntad de los profesores o los directores escolares. La calidad de la educación es un objetivo que requiere de la participación de toda la sociedad.
            Cada uno de los sectores de la sociedad tiene un papel distinto pero esencial para el mejoramiento del sistema educativo.
            ¿Cómo construir participación social para el mejoramiento de la calidad de la educación?
            Esta es la tarea reflexiva que corresponde emprender.

Tres imágenes para el día del maestro.

*De mi columna Educación personalizante. Lado B. Mayo de 2012. 1.-Preparar el futuro, “Qué lindo era el futuro...