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lunes, 22 de septiembre de 2014

Campos de significación y formación integral universitaria





*Tomado de un trabajo realizado para aportar elementos de fundamentación del Área de Reflexión Universitaria en el currículo de la Nueva Estructura Curricular de la Universidad Iberoamericana.


“Una primera función de la significación es de orden cognoscitivo. Ella nos saca del mundo de la inmediatez , que es propio del niño, y nos coloca en el mundo del adulto, que es un mundo mediado por el significado.”
B. Lonergan. Método en Teología. P. 79

            A.-El mundo humano como mundo mediado por la significación.

            Vivimos en efecto en un mundo mediado por la significación. La significación nos saca del mundo inmediato del bebé, que consiste en lo experimentado mediante la vista, el oído, el tacto, el olfato y el gusto y hace que entremos al mundo del adulto en el que aún esas experiencias casi inmediatas, tienen una mediación por los significados.
            Este proceso es gradual y progresivo, acumulativo y permanente en todos los humanos y empieza desde muy temprana edad, prácticamente desde que se empieza a tener contacto con otros seres humanos y muy claramente cuando se accede al luneguaje como un vehículo privilegiado de la significación humana.
            No hay experiencia que sea totalmente inmediata. El mundo real al que nos referimos es siempre un mundo mediado por la significación y como dice Lonergan, un mundo inseguro porque la significación tiende fácilmente a desviarse y por ello existe el mito tanto como la ciencia, la verdad tanto como el error, el fraude tanto como la honestidad. (Lonergan, 1988, p. 80).
            Es por esto que si pretendemos educar, tenemos que tener en cuenta esta significación que se encarna en los horizontes concretos de significados de los estudiantes que llegan a nuestras aulas. Esta necesidad se hace mayor si pensamos en una educación humanista integral y si tratamos de pensar en algunas estrategias para lograrla.
            Las siguientes líneas persiguen abordar algunos elementos de la significación humana, principalmente los campos en que ella se desarrolla, como claves metodológicas para el diseño, operación y evaluación del Area de Reflexión Universitaria que se propone en la nueva estructura curricular del SEUIA como parte de la Dimensión de Formación Integral Universitaria.
           
            B.-Campos de la significación.

            Lonergan menciona tres campos fundamentales de la significación: El campo del sentido común, el de la teoría y el de la interioridad.
            El campo del sentido común es el campo de la significación que se desarrolla en la vida cotidiana, a través de la acumulación de intelecciones que van capacitando al sujeto humano para vivir en un contexto concreto y  con otras personas concretas.
            Este campo se caracteriza por describir los objetos o eventos de la realidad desde la perspectiva de la experiencia subjetiva del sujeto que se enfrenta a ellos o los vive. Es un campo que busca lo particular concreto, un campo profundamente práctico y con visión inmediata. En el sentido común por tanto pueden caber muchas interpretaciones incluso contradictorias entre sí que pueden ser verdaderas aplicadas a un caso particular y concreto que se viva. Es un campo especializado en el saber vivir en el sentido de resolver la vida concreta con lo que se tiene a la mano sin importar una visión global o explicativa.
            El campo de la teoría en cambio, es un campo en el que se busca lo universal concreto, el saber de la realidad en todos sus aspectos o bajo todas sus formas. Es explicativo, es decir, relaciona los objetos o elementos o eventos de la realidad entre sí, más allá de la percepción o la experiencia particular de un espectador. No es práctico ni se interesa en la aplicación inmediata de lo que va descubriendo o explorando y por lo tanto no es inmediatista ni tiene un interés de resolver situaciones en el corto plazo.
            Además de estos dos campos, existe el campo de la interioridad. Este campo surge de la mediación de la inmediatez, como afirma Lonergan, surge de la explicitación y análisis de las operaciones y estructura normativa de la propia actividad consciente intencional del sujeto para descubrir el método intrínseco en ella y apropiarlo, es decir, busca la autoapropiación. Por esto mismo, este campo relaciona al sujeto consigo mismo, con su propia estructura dinámica de operaciones, busca lo invariante de los seres humanos dentro de sus expresiones variables, lo transcultural dentro de sus expresiones culturales, lo transhistórico dentro de sus productos históricos.
            El mundo del sentido común nos permite sobrevivir e ir construyendo comunidad a partir de la experiencia cotidiana. El mundo de la teoría nos permite ir llegando a un conocimiento objetivo de la realidad más allá de las experiencias particulares o de las aplicaciones prácticas concretas. El mundo de la interioridad nos ayuda a autoconocernos, a autoapropiarnos progresiva y limitadamente para ir encontrando las claves de nuestro propio desarrollo y del desarrollo del sentido común y de la teoría.
            Porque el introducirse en el campo de la interioridad no es un fin en sí mismo, sino un medio, el medio privilegiado para regresar al campo del sentido común y al de la teoría pero con la habilidad para encontrar las exigencias metódicas que ayuden a comprender y criticar el sentido común y a entender  e integrar los conocimientos y procedimientos científicos.
            Estos tres campos de la significación humana están pues, íntimamente relacionados entre sí, son campos que nos permiten una emergencia de probabilidades de desarrollo pero también , por la tendencia a la desviación de la significación, las probabilidades de declinación o involución de las personas o las sociedades humanas.

            C.-Vehículos de la significación.

            Lonergan habla en el capítulo de la significación de Método en Teología, de algunos vehículos o soportes de la significación: la intersubjetividad humana, el arte, los símbolos, el lenguaje y las vidas y hechos de las personas.
            La significación se hace presente en la vida humana a través de estos vehículos y la comunicación que es el proceso por el cual un significado se vuelve común, se hace posible a través de estos elementos.
            En efecto, los significados son comunicados y asimilados a través de la intersubjetividad, de la interacción espontánea, de la comunicación no verbal: de los gestos, las señas, los cuerpos, los climas humanos concretos. Los significados también se viven o comunican por medio del arte que es “la objetivación de un patrón puramente experiencial” y que en su riqueza de connotaciones y denotaciones nos pone plenamente en el mundo de la significación en una apertura a la interpretación personal o grupal de los espectadores.
            La significación también se expresa a través de símbolos que son “imágenes de objetos reales o imaginarios que evocan un sentimiento o son evocados por un sentimiento”. La educación es rica en símbolos y rituales que comunican significados más allá de lo que muchas veces se percibe. La significación se expresa también a través del lenguaje que es el medio privilegiado para esta comunicación. Mediante el lenguaje los humanos tratamos de construir significados en común.
            Finalmente, la significación se expresa a través de la vida y los hechos de personas concretas que se convierten en significado personificado para quienes interactúan con ellas.

            D.-El mundo del estudiante.

            El mundo del estudiante universitario es un mundo rico en acumulación de intelecciones del sentido común. La vivencia de experiencias durante muchos años escolares y la acumulación de conceptos, de juicios, de valoraciones que ha aprendido de manera directa y vivencial en su convivir con los otros que le rodean tanto dentro como fuera de la escuela, hacen que su sentido común sea muy rico en expresiones y contenidos.
            El interés del estudiante es además el del sentido común en tanto que mayoritariamente llega a la universidad en busca de un título que le permita ejercer una profesión para ganarse la vida, para tener ingresos, para insertarse en la sociedad en mejores condiciones y “habérselas con situaciones nuevas” con más herramientas. Este interés lo hace tener una visión práctica  e inmediatista (“viene o no en el examen”, “me sirve o no para adelantar en mi carrera”, “es o no de mi carrera este contenido”, etc.)
            La mayoría de sus conocimientos son más descriptivos que explicativos y cuando expresa sus puntos de vista lo hace desde esta perspectiva  e interpretando hechos y situaciones desde su propia vivencia o desde ejemplos de casos particulares. Su contacto con el mundo de la teoría en general ha sido muy pobre, a menos que llamemos teoría a aprender casi de memoria o de memoria conceptos y contenidos a los que no les encuentra relación ni sentido.

            E.-El mundo de la universidad.

            Muy a menudo el mundo de la universidad es un mundo de teorías o discursos teóricos o científicos desconectados de la vida práctica. La manera en que desde esta lógica se persigue “educar” al alumno es precisamente desconectándolo de su propio mundo o despojándolo de su propio sentido común para “insertarlo” o “llenarlo” de teorías para que las aprenda (memorice, mecanice, aplique, rara vez comprenda o juzgue).

            F.-La interioridad en estos mundos.

            La interioridad del estudiante está a menudo olvidada o silenciada por falta de un hábito y un método introspectivo, por demasiado ruido exteriori, por miedo a enfrentarse consigo mismo, por falta de sentido y en nuestra época, por esta especie de “aplanamiento vital” propio de la globalización y la posmodernidad.
            La interioridad de los universitarios o de la universidad está a menudo olvidada o reprimida o sepultada para siempre en medio del conceptualismo que enfrenta en arenas diversas a teorías contra teorías, autores contra autores, gurus contra gurus, paradigmas contra paradigmas, excluyendo de tajo el deseo genuino de comprender la realidad.
            La interioridad en la universidad es también menospreciada como poco científica o propia de lo mítico o de lo religioso.

            G.-Formación integral y campos de la significación humana.

            Si analizamos los tres campos de la significación humana y su interrelación, veremos que una educación integral no puede olvidar a ninguno de ellos , ni encerrarse en uno solo porque quedaría truncada.
            El campo del sentido común es o debería ser el punto de partida para hacer significativo el aprendizaje. Como sostienen los enfoques constructivistas, los conocimientos y experiencias previas deben ser la base de los nuevos aprendizajes a cualquier nivel. Este campos aporta un elemento importante en cuanto permite conocer para enriquecer la percepción del sujeto sobre su mundo. El sentido común aporta datos, información congnoscitiva y afectiva para ir construyendo aprendizaje y debe ser además también, un campo de llegada de este aprendizaje que pasando por la teoría y la interioridad, enriquecerá la vida cotidiana de los estudiantes, capacitándolos para afrontar mejor el mundo en el que viven.
            El campo de la teoría aporta los marcos que pueden ayudar a entender la realidad más allá de las percepciones subjetivas particulares y de los intereses prácticos inmediatos de los estudiantes. Este es un campo vital o el campo propio de lo universitario en su dimensión disciplinar y profesional.
            El campo de la interioridad aporta el SENTIDO que esto que se comprende puede tener hacia la humanización del que aprende y del mundo en el que aprende o para el que aprende. Este mundo es clave para trascender el pragmatismo del sentido común y el conceptualismo que puede encerrar la teoría para encontrar las normas y exigencias que permitan comprender, criticar, distinguir  e integrar lo que se encuentra en el sentido común y en la teoría.
           


domingo, 4 de mayo de 2014

DE LA ESPERANZA Y LOS TIEMPOS DE CAMBIO. Algunas reflexiones para pensar el papel de los universitarios en el futuro de México.




a.-Nada.

“Nada. No se puede decir nada.
Déjenme hablar ahora; no es posible.
Quiero decir que eso, que lo otro, que todo
Aquí me tiene muerto, medio muerto, llorando.
Porque nos pasa a veces, nos sucede que el mundo
-no sólo el mundo- se complica, se amarga,
se vuelve de repente un niño sin cabeza,
idiota, idiota, idiota.
Y el café ya no sirve, ni el cigarro,
Ni hablar de soledad, de insomnio, de locura,
Ni el lamentar a voces el corazón de rana que uno tiene
En el pecho
Ni el sollozar tan largo que nadie nos escuche…”
            Jaime Sabines.


            Tiempos de cambio y a la vez, tiempos de nada. Tiempos en que los cambios parecen no significar nada, no decirnos nada, no ofrecernos nada, no hacernos abrigar ni una leve esperanza.
            Cambios que no son cambios, cambios que parecen nada, que nos tienen medio muertos, llorando por dentro o por fuera, porque el mundo –y no solamente el mundo- se complica y se amarga, parece de pronto quedarse sin pies ni cabeza y no tener sentido, ni remedio…ni nada…
            No se puede decir nada de estos tiempos de cambio, como no sea que la desilusión se apodera de nosotros y que parece que estamos en un momento en que no sirven ni el café, ni el cigarro, ni hablar del corazón que uno tiene en el pecho, no sollozar tan largo que nadie nos escuche. No se puede decir nada en estos tiempos de cambio donde parece que no importan las palabras, que todas son iguales, que han perdido su fondo y su significado, que no producen ningún efecto más que el ruido y la confusión generalizada. Queremos decir que eso, que lo otro, que todo, pero no podemos, o no queremos pronunciar nuestra palabra, porque hay tanto oído sordo en este mundo de cambio, porque hay tanto cambio hueco en este tiempo de sordos.

b.-Pero no descansa.

“He mirado a estas horas muchas cosas sobre la tierra
y sólo me ha dolido el corazón del hombre.
Sueña y no descansa.
No tiene casa sobre el mundo.
Es solo.
Se apoya en Dios o cae sobre la muerte
Pero no descansa…”
            Jaime Sabines.

            Pero el corazón del hombre no descansa, no tiene casa sobre el mundo porque está permanentemente de viaje hacia algún sitio desconocido, aventurado, a veces, como en estos tiempos de cambio, confuso y oscuro como nuestra ceguera colectiva. Pero no descansa, el corazón humano sueña y no descansa, se apoya en Dios o cae sobre la muerte, pero no descansa.
            El corazón del hombre no descansa y sigue firme construyendo sueños o tratando de reconstruir los sueños destruidos por esta realidad absurda que cambia hacia ninguna parte y parece empeñada en romper todos los sueños humanos. Sigue empeñado en edificar sueños humanos, sueños de “ríos buscando su cauce” (Paz), el cauce de la humanización y la justicia, tan lejano en apariencia pero al mismo tiempo tan presente y urgente.
            Y sin embargo, a pesar de que estos tiempos de cambios mundiales, de cambios de gobierno locales, de cambios en el mundo de la universidad y las universidades, de cambios que parecen ser solamente parte de la misma rutina, “más de lo mismo” en este ciclo de sinsentidos, el corazón del hombre. El corazón del hombre y la mujer del mundo, de México, de Puebla, de los universitarios, sigue empeñado en soñar y no descansa…a pesar del cansancio acumulado, a pesar de los sueños rotos, a pesar de la desesperanza que a veces asoma por todas las ventanas.

c.-El día que vendrá.

“Entreteneos aquí con la esperanza.
El júbilo del día que vendrá
Os germina en los ojos como una luz reciente.
Pero ese día que vendrá no ha de venir: es este.
            Jaime Sabines.

            La universidad y los universitarios somos quienes menos debemos descansar en este empeño de soñar en construir y organizar la esperanza social y personal. La crisis de futuro nos invita a la desilusión y al inmovilismo, pero la universidad debe ser una incanzable regeneradora del corazón del hombre, del corazón humano que no descansa, que ahora menos que nunca debe sentarse a descansar.
            No descansar y seguir soñando, pero soñando con los pies en la tierra y con la conciencia clara de que la esperanza no es algo que sirve para entretenernos aguardando un día que quizá no vendrá, sino una manera de enfrentar el presente con la convicción profunda de que la vida tiene sentido, la humanidad tiene futuro, la sociedad tiene remedio.
            Seguir soñando no en el júbilo del día que vendrá sino en la posibilidad real de este día, de cada día, presente, como oportunidad de construir, con inteligencia, reflexión y decisión comprometida y comunitaria, un sueño que sea probable de ser vivido por todos.  Hoy, en el momento inminente de arranque de las campañas presidenciales para el 2006, sería bueno tener esto en cuenta y reforzar la esperanza activa que se requiere, hoy igual que siempre, quizá hoy más que nunca.

*Publicado en el diario Síntesis en Noviembre de 2005.

lunes, 14 de octubre de 2013

DE LA ESPERANZA Y LOS TIEMPOS DE CAMBIO.






Algunas reflexiones para pensar el papel de los universitarios en el futuro de México*.

a.-Nada.

“Nada. No se puede decir nada.
Déjenme hablar ahora; no es posible.
Quiero decir que eso, que lo otro, que todo
Aquí me tiene muerto, medio muerto, llorando.
Porque nos pasa a veces, nos sucede que el mundo
-no sólo el mundo- se complica, se amarga,
se vuelve de repente un niño sin cabeza,
idiota, idiota, idiota.
Y el café ya no sirve, ni el cigarro,
Ni hablar de soledad, de insomnio, de locura,
Ni el lamentar a voces el corazón de rana que uno tiene
En el pecho
Ni el sollozar tan largo que nadie nos escuche…”
            Jaime Sabines.


            Tiempos de cambio y a la vez, tiempos de nada. Tiempos en que los cambios parecen no significar nada, no decirnos nada, no ofrecernos nada, no hacernos abrigar ni una leve esperanza.
            Cambios que no son cambios, cambios que parecen nada, que nos tienen medio muertos, llorando por dentro o por fuera, porque el mundo –y no solamente el mundo- se complica y se amarga, parece de pronto quedarse sin pies ni cabeza y no tener sentido, ni remedio…ni nada…
            No se puede decir nada de estos tiempos de cambio, como no sea que la desilusión se apodera de nosotros y que parece que estamos en un momento en que no sirven ni el café, ni el cigarro, ni hablar del corazón que uno tiene en el pecho, no sollozar tan largo que nadie nos escuche. No se puede decir nada en estos tiempos de cambio donde parece que no importan las palabras, que todas son iguales, que han perdido su fondo y su significado, que no producen ningún efecto más que el ruido y la confusión generalizada. Queremos decir que eso, que lo otro, que todo, pero no podemos, o no queremos pronunciar nuestra palabra, porque hay tanto oído sordo en este mundo de cambio, porque hay tanto cambio hueco en este tiempo de sordos.

b.-Pero no descansa.

“He mirado a estas horas muchas cosas sobre la tierra
y sólo me ha dolido el corazón del hombre.
Sueña y no descansa.
No tiene casa sobre el mundo.
Es solo.
Se apoya en Dios o cae sobre la muerte
Pero no descansa…”
            Jaime Sabines.

            Pero el corazón del hombre no descansa, no tiene casa sobre el mundo porque está permanentemente de viaje hacia algún sitio desconocido, aventurado, a veces, como en estos tiempos de cambio, confuso y oscuro como nuestra ceguera colectiva. Pero no descansa, el corazón humano sueña y no descansa, se apoya en Dios o cae sobre la muerte, pero no descansa.
            El corazón del hombre no descansa y sigue firme construyendo sueños o tratando de reconstruir los sueños destruidos por esta realidad absurda que cambia hacia ninguna parte y parece empeñada en romper todos los sueños humanos. Sigue empeñado en edificar sueños humanos, sueños de “ríos buscando su cauce” (Paz), el cauce de la humanización y la justicia, tan lejano en apariencia pero al mismo tiempo tan presente y urgente.
            Y sin embargo, a pesar de que estos tiempos de cambios mundiales, de cambios de gobierno locales, de cambios en el mundo de la universidad y las universidades, de cambios que parecen ser solamente parte de la misma rutina, “más de lo mismo” en este ciclo de sinsentidos, el corazón del hombre. El corazón del hombre y la mujer del mundo, de México, de Puebla, de los universitarios, sigue empeñado en soñar y no descansa…a pesar del cansancio acumulado, a pesar de los sueños rotos, a pesar de la desesperanza que a veces asoma por todas las ventanas.

c.-El día que vendrá.

“Entreteneos aquí con la esperanza.
El júbilo del día que vendrá
Os germina en los ojos como una luz reciente.
Pero ese día que vendrá no ha de venir: es este.
            Jaime Sabines.

            La universidad y los universitarios somos quienes menos debemos descansar en este empeño de soñar en construir y organizar la esperanza social y personal. La crisis de futuro nos invita a la desilusión y al inmovilismo, pero la universidad debe ser una incanzable regeneradora del corazón del hombre, del corazón humano que no descansa, que ahora menos que nunca debe sentarse a descansar.
            No descansar y seguir soñando, pero soñando con los pies en la tierra y con la conciencia clara de que la esperanza no es algo que sirve para entretenernos aguardando un día que quizá no vendrá, sino una manera de enfrentar el presente con la convicción profunda de que la vida tiene sentido, la humanidad tiene futuro, la sociedad tiene remedio.
            Seguir soñando no en el júbilo del día que vendrá sino en la posibilidad real de este día, de cada día, presente, como oportunidad de construir, con inteligencia, reflexión y decisión comprometida y comunitaria, un sueño que sea probable de ser vivido por todos.   
En estos días de confusión y polarización que vivimos en México, sería bueno tener esto en cuenta y reforzar la esperanza activa que se requiere, hoy igual que siempre, quizá hoy más que nunca.

*Artículo publicado en el diario Síntesis en el año 2006.

domingo, 23 de junio de 2013

ALTERNATIVAS PARA LA FORMACIÓN CRÍTICA DE LOS UNIVERSITARIOS. Una perspectiva desde la investigación.




1.-¿Qué es una formación crítica?
“Esta especialización da como resultado una noción de la educación
 semejante a un carcaj de información, que les da a los alumnos
muchos fragmentos y les deja la tarea de ensamblar lo que los
 profesores mismos no pudieron ensamblar. Einstein subraya en su autobiografía que cuando era un joven las cosas estaban bastante mal,
 porque se tenían que preparar tantas cosas para los exámenes que era imposible que actuara la inteligencia. …inteligencia es una planta muy delicada, y requiere circunstancias muy favorables para desarrollarse. Einstein no cree
 que pudiera sobrevivir en las presentes estructuras de currículos
 universitarios y exámenes obligatorios”.
(Lonergan, 1998; p. 44)

            La idea de una formación crítica es compartida como finalidad, al menos a nivel del discurso, por la mayoría de los educadores, directivos, padres de familia y funcionarios del sistema educativo. Sin embargo, si pudiéramos indagar un poco sobre qué entiende cada uno de los sujetos de la educación por una “formación crítica” nos encontraríamos con una gran dispersión de conceptos.
            En lo que seguramente habría mayor coincidencia es en la inconformidad y rebeldía ante una educación que se entiende básicamente como un proceso de transmisión de información, desde la idea de “educación bancaria” de Freire, un proceso que le da a los alumnos “muchos fragmentos” y que pretende que ellos integren o “ensamblen” lo que los mismos profesores no han podido integrar o ensamblar.
            Este es sin duda el principio de una formación crítica: el combate contra esta educación reducida a información y diseñada y vivida de manera fragmentada y rutinaria. La sana rebeldía y el escepticismo razonable son los disparadores de todo proceso de formación crítica.
            Sin embargo, aunque la formación crítica empieza con estos disparadores, una auténtica formación crítica trasciende la mera rebeldía o la inconformidad estéril y tiene que llegar a un proceso en el que se desarrolle y florezca la inteligencia en sus dimensiones directa y reflexiva, es decir, en la búsqueda de comprensión de relaciones y articulaciones de los datos que percibimos o se nos comunican y en la pregunta sobre la realidad o la veracidad de estos datos comprendidos, es decir, la relación entre las ideas y la realidad.
            De manera sintética podemos decir que la formación crítica es la formación que parte de la no conformidad con la mera recepción de información y desarrolla las competencias para la búsqueda de conocimiento, para el desarrollo del proceso complejo de construcción y descubrimiento que es el conocimiento humano. Porque el conocimiento es un elemento central en el proceso educativo pero la visión de conocimiento imperante en nuestra sociedad y en nuestro sistema educativo es una de las principales responsables de la crisis en que nos encontramos en la actualidad. Porque así como el desarrollo social se ha generado a partir de la praxis del conocimiento humano a lo largo de la historia que ha configurado el enorme bagaje de conceptos, ideas, leyes, explicaciones, juicios verdaderos que se acumulan hoy como herencia de la humanidad, así también la crisis y la decadencia de la especie se ha venido produciendo a partir de la visión parcial y sesgada que se tiene de lo que es el conocimiento y de las condiciones que debe cumplir un conocimiento para ser validado. Tanto los elementos positivos de aporte al desarrollo como los elementos negativos de producción de declinación social desde la perspectiva del conocimiento humano son elementos que están articulados dialógicamente con el proceso educativo. De este modo, detrás de todo proceso educativo hay una visión del conocimiento desde la cual se persigue formar a las nuevas generaciones y un conjunto de conocimientos que se persigue que estos aprendan para integrarse de mejor manera a la sociedad y la cultura a la que pertenecen. La educación genera una visión del conocimiento que la genera.
Buena parte del problema de la falta de formación crítica en la educación es la visión de hiperespecialización ciega y dispersante del conocimiento. Esta visión del conocimiento socialmente legitimada, se puede ver claramente en la dinámica que ha convertido el proceso educativo en un enorme archivo de información aislada que se transmite al estudiante de la misma manera desarticulada, dejándole la tarea de armar en su mente este confuso rompecabezas que ni los profesores pueden armar. De esta manera, cada asignatura, cada disciplina va corriendo por un eje paralelo y totalmente ajeno y separado de las demás, cada una ocupada frenéticamente de añadir cada vez más y más contenidos pues la producción de nuevo conocimiento no cesa, haciendo, como decía Einstein, imposible la labor y la supervivencia de la inteligencia. La única inteligencia que se desarrolla es una inteligencia práctica que podríamos llamar “inteligencia escolar”, que se ocupa de desarrollar estrategias, no para aprender ese cúmulo enorme de conocimientos, no para construir una visión articulada de ellos ni una interpretación o una crítica de los mismos, sino para “aprobar cursos y materias”, para “pasar exámenes” y para ir pasando por el sistema educativo en sus distintos niveles con los menores problemas posibles.
            Es por ello que la primera cuestión a trabajar en el sistema educativo si se quiere lograr una formación crítica de los estudiantes es la cuestión epistemológica: El profundo cuestionamiento y trans-formación del concepto de conocimiento que está detrás del proceso educativo y que se refleja en los currículos y en las prácticas educativas.
            Sintéticamente podríamos decir que esta transformación pasa por tres cambios fundamentales: El cambio de una visión del conocimiento como acto simple al de un proceso complejo, el cambio de una visión del conocimiento que se basa en la analogía con la visión (el acto de ver) al de una perspectiva del conocimiento que se sustenta en la aprehensión de realidad que se da en el juzgar (proceso de afirmación de juicios de hecho) y por último, el cambio en la noción de objetividad, que reintegre al sujeto cognoscente en su conocimiento.
2.-Aportes desde la investigación.
            “Mientras que la psicología genética concibe el desarrollo y el aprendizaje como resultado de una interacción constante entre el sujeto y el objeto, en el aprendizaje escolar el problema reside en saber cómo el profesor puede ejercer una influencia sobre el proceso de construcción de conocimiento del estudiante actuando como mediador entre éste y el contenido de aprendizaje”
                                                                                                                     Coll Martí(1996)
            El aporte de la investigación educativa, sobre todo en la línea de la Psicología del aprendizaje con el paradigma constructivista tanto en su vertiente de epistemología genética (Piaget) como en el de la perspectiva socio-cultural (Vigotsky) nos llevan hacia la construcción necesaria de una formación crítica en los estudiantes al proponer una idea dinámica y activa del aprendizaje contra la tradicional visión estática y prescriptiva. El educando solamente puede aprender en la interacción constante con los objetos de aprendizaje de las diversas disciplinas y esos objetos no son cosas inertes sino conjuntos dinámicos de información, conceptos, relaciones y aplicaciones. No puede haber aprendizaje si no hay actividad cognitiva del educando así como no puede haber aprendizaje si no existe interacción del educando con el contexto natural, social y cultural en el que está inserto.
            La concepción del aprendizaje como proceso dinámico en el que el educando es sujeto y no objeto, si se toma con la debida seriedad y compromiso por parte de los educadores puede ser un camino que genere estrategias docentes para una formación crítica en los estudiantes universitarios. Además del uso de los “mapas conceptuales” o de los “mapas mentales” y la metáfora o la analogía como herramientas en el proceso educativo, cada profesor puede, -si comprende el paradigma constructivista no como una teoría cerrada sino como una perspectiva pedagògica que puede incluir muchas y muy distintas teorías, métodos y técnicas-, generar creativamente sus propias estrategias para promover el aprendizaje crítico en sus estudiantes.
“Los profesores debemos actuar como mediadores entre el sujeto y el objeto para la construcción de conocimiento, es decir, entre estudiantes  y contenidos; provocando un desequilibrio manejable por las posibilidades de comprensión del estudiante”
                                                                                                                     Coll Martí(1996)
            Los profesores deben asumirnse como mediadores culturales, como agentes cuya tarea es el diseño de experiencias que pongan en contacto a los educandos con los distintos objetos de conocimiento de las disciplinas que están aprendiendo, es decir, generadores de actividades de búsqueda de información, generación de preguntas relevantes para comprender las relaciones entre los distintos datos, producción conjunta de imágenes que faciliten actos de comprensión (Insights directos o inversos) (Lonergan, 1999), promoción de actividades de expresión adecuada de las ideas en distintos lenguajes (científicos, artísticos, filosóficos, de la vida diaria, etc.), producción de preguntas reflexivas del tipo: ¿de veras es así? ¿Es correcto esto que estamos entendiendo? para la búsqueda de pruebas y evidencias que lleven a un buen juicio de hecho.
            El camino anterior es el que sigue todo proceso crítico, aunque en la visión constructivista se hace énfasis en el nivel de la inteligencia, la comprensión y la expresión de ideas y no se ha explorado suficientemente –porque parece ser que no se ha hecho esta distinción que hace Lonergan (1999)- el nivel de la reflexión y el juicio crítico, pues se plantea como hacen la mayoría de los autores, el desarrollo del juicio en el nivel de la inteligencia y de la lógica. (Cfr. Escuelas del llamado “Critical Thinking”).
“El conocimiento complejo necesita del diálogo en bucle ininterrumpido
 de las aptitudes complementarias/concurrentes/antagonistas que son análisis/síntesis, concreto/abstracto, intuición/cálculo, comprensión/explicación”.
(Morin, 1999; p. 103)
            La perspectiva de complejidad aporta también elementos que pueden ser pistas valiosas para la formación crítica de los universitarios. Uno de estos elementos es la necesidad de ver el proceso cognitivo como un proceso complejo constituido por múltiples elementos y necesitado de ejercitar simultáneamente las habilidades de “análisis-síntesis”, “concreción-abstracción”, “intuición-cálculo”, “comprensión-explicación”. Un elemento de cada uno de estos bucles está generalmente olvidado o relegado en nuestra educación centrada en lo que Gardner plantea como la “inteligencia lógico-matemática” y la “inteligencia lingüística”, despreciando todas las demás inteligencias humanas.
“La representación es el acto constitutivo idéntico y
radical de lo real y lo imaginario. Pero el espíritu
 humano sabe distinguir, en sus representaciones,
 lo imaginario, el pasado (recuerdo), lo real inmediato.
 Sabe que fantasmea con el fantasma”.
(Morin, 1999; p. 122)
Otro elemento central para la formación crítica es el de la capacidad de distinción del ser humano. El pensamiento crítico no es el que llega a verdades absolutas desde perspectivas únicas sino el que, asumiendo claramente que en cada problema o realidad existen múltiples perspectivas de abordaje, sabe hacer las distinciones necesarias entre lo imaginario y lo “real” –en cada tipo de realidad-entre lo soñado y lo vivido, entre lo posible y lo deseable.
Esta capacidad de distinción que es inherente a la construcción de conocimiento es plenamente humana y por ello es imposible separar, como lo han hecho las ciencias modernas, al sujeto que conoce de su proceso de conocimiento. Una nueva y distinta noción de objetividad que incluya al sujeto es necesaria para la formación crítica de los universitarios.
En este sentido Lonergan (1999) aporta la noción de que la objetividad es “el producto del ejercicio auténtico de la subjetividad”. No es posible seguir entendiendo el conocimiento objetivo como el “ver lo que está aquí, afuera, ahora” sino como el producto del proceso complejo del experimentar con atención, el comprender con inteligencia y el juzgar con razonabilidad. Ser atentos, inteligentes y razonables en el proceso de llegar a un juicio de hecho es lo que hace a este juicio y a nuestra persona que lo afirma, ser auténticamente objetivos, y por ello, capaces de afirmar la realidad de las cosas más allá de nuestras emociones o percepciones subjetivas, sin necesidad de separarnos de nuestro conocimiento o de dejar de ser sujetos.
“Este deseo de conocer es la “orientación dinámica
que se manifiesta en las preguntas para la inteligencia
y para la reflexión…”
(Beshear, 2002; p. 156)
La formación crítica de los universitarios implica el desarrollo y orientación del “deseo de conocer” propio de todo ser humano y pasa necesaria y prioritariamente por la potenciación de la capacidad de plantear buenas y nuevas preguntas para la inteligencia (¿Qué es esto? ¿Cómo es? ¿Por qué existe? ¿Para qué comprenderlo?) y para la reflexión (¿De veras es así? ¿Nuestra manera de entenderlo es correcta? ¿Es verdadero o es falso?).
“Conocer va un paso más allá que pensar. El paso adicional
es la comprensión reflexiva que conduce al juicio”.[1]
(Cronin, 1999; p. 194)
            La formación crítica es formación para el conocer y el conocer va “un paso más allá del pensar”, un paso más allá del entender. Los universitarios formados críticamente son personas capaces de dar este paso más allá, de abrirse a la realidad de las cosas trascendiendo sus propias ideas o convicciones personales, de preguntarse y contestarse de manera pertinente y eficaz por la manera en que las cosas son, más allá de cómo las cosas son percibidas por nosotros y aún más allá del cómo esas cosas son entendidas por nuestra persona o nuestro horizonte.
3.-Alternativas para una formación crítica auténtica.
            Sintetizando las alternativas para una formación crítica auténtica de los universitarios podrían dividirse en dos: las alternativas teórico-reflexivas que irían en la línea de cambiar el sustento epistemológico de nuestras instituciones y sistema educativo y las alternativas práxicas que irían en la línea de buscar un cambio en nuestro planteamiento educativo en las aulas.
            1.-Alternativas teóricas: Como alternativas teóricas tendríamos que trabajar seriamente hacia el cambio en la visión del conocimiento que genera y es generada por nuestra educación. Lo anterior en tres vertientes básicas: De visión del conocimiento como acción simple a visión como proceso complejo, de visión que compara el conocer con el ver a visión que se sustenta en el proceso de afirmación de juicios de hecho a partir de la experiencia atenta y la comprensión inteligente. Por último, de la visión de objetividad como distanciamiento o aislamiento del sujeto respecto a su propio conocimiento a visión que concibe la objetividad como el “producto del ejercicio auténtico de la subjetividad”, reintegrando al sujeto a su conocimiento.
            2.-Alternativas práxicas: Cambiar la visión del proceso educativo como transmisión de información aislada y sin conexión por una visión de construcción-descubrimiento de realidad de las cosas en la que son centrales: La generación de buenas preguntas para la reflexión, el trabajo consistente con los universitarios en todo el proceso de la estructura dinámica del conocimiento humano: la búsqueda y experiencia de información relevante y suficiente, la generación de buenas ideas sobre las relaciones entre esta información y su adecuada formulación a partir de preguntas para la inteligencia y la afirmación de juicios de hecho razonables a partir de preguntas para la reflexión, búsqueda de pruebas y procesamiento de evidencias.
            La formación crítica es en síntesis, la formación de sujetos atentos, inteligentes y razonables, de sujetos que como afirma Lipman (1991) son capaces de autocorrección, sensibles al contexto y concientes de los parámetros desde los cuales afirman la realidad de las cosas.
REFERENCIAS
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Díaz Barriga, F. y Hernández, G. (1999). Estrategias  docentes para un aprendizaje significativo. México. McGraw-Hill
Gardner, H. (1993a). Frames of mind. New York. Basic books, Harper Collins ed.
Gardner, H. (1993b). Multiple intelligences: the theory in practice. New York. Basic           books, Harper Collins ed.
Lipman, M. (1991). Thinking in education. New York. Cambridge University press.
Lonergan, B. (1988). Método en Teología. Salamanca. Ed. sígueme.
Lonergan, B. (1996). “The notion of structure”. In Method vol. 14 n. 2 (Fall).Boston, MA.    The Lonergan Institute/ Boston College.
Lonergan, B. (1998). Filosofía de la educación. Ed. Universidad Iberoamericana. México.
Lonergan, B. (1999). Insight. Estudio sobre la comprensión humana. Ed. Sígueme-Universidad Iberoamericana. Salamanca.
Morin, E. (1981).  El Método I. La naturaleza de la Naturaleza. Madrid. Ediciones Cátedra.
Morin, E. (1997).  El Método II. La vida de la Vida. Madrid. Ediciones Cátedra.
Morin, E. (1999).  El Método III. El conocimiento del conocimiento. Madrid. Ediciones Cátedra.
Morin, E. (2000). La mente bien ordenada. Barcelona. Ed. Seix Barral.
Morin, E. (2001). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Buenos Aires. Ed. Nueva visión.
Morin, E. (2001). El Método IV. Las ideas. Su habitat, su vida, sus costumbres, su organización. Madrid. Ediciones Cátedra.
Morin, E. (2003). El Método V. La humanidad de la humanidad. La identidad humana. Madrid. Ediciones Cátedra.
Morin, E. (2005). O Método VI. Ética. Brazil. Editora Sulina.
Morin, E., E. Roger y R. Motta.  (2006). Educar en la era planetaria. Barcelona. Ed. GEDISA. Primera reimpresión.



[1] Traducción libre del texto publicado en inglés que dice:” Knowing goes one step further than thinking. The additional step is the reflective understanding leading to the judgment”.

Tres imágenes para el día del maestro.

*De mi columna Educación personalizante. Lado B. Mayo de 2012. 1.-Preparar el futuro, “Qué lindo era el futuro...