lunes, 25 de julio de 2011

Volver a los diecisiete…

Para Fernando, triple compadre.


“Volver a los diecisiete

Después de vivir un siglo…”

Violeta Parra.

El sábado dieciséis de julio por la mañana me levanté cansado de un viaje relámpago bastante desgastante, un viaje de trabajo de esos que no se pueden evitar a pesar de que nuestro cuerpo se rebela y nos grita de muchos modos que no lo hagamos. Era un día doblemente especial: se cumplían dos años justos de la primera operación de Mariana, dos años de la “batalla” que ella ha ido ganando y en la que la hemos acompañado junto con ese “escudo de amor” que la protege, pero además era el cumpleaños número cincuenta de uno de mis mejores amigos, de esos amigos que hoy –porque ya estamos en esas edades- con toda justicia puedo llamar “de toda la vida”.

Antes de ir a la comida organizada por su familia –familia también amiga de toda la vida- para celebrar la ocasión, me dieron ganas de poner algo en mi muro de facebook que no dejara que esta ocasión especial pasara inadvertida o más bien, que subrayara que para mí, en un natural ejemplo de empatía afectiva, esta era una fecha muy relevante.

Lo que se me ocurrió fue buscar una canción que tuviera algo que ver con la celebración y después de pensar un poco y dar vuelta a varias opciones, esta canción terminó siendo “A mis amigos” de aquél Alberto Cortez al que tanto escuché en mi etapa de bachillerato y parte de la universidad y que aunque no ha resistido la “prueba del tiempo” al menos en mi gusto personal, es representativo de aquéllos tiempos de sueños juveniles y tiene algunas canciones, entre ellas esta, que me siguen pareciendo bellas.

“A mis amigos les adeudo la ternura y las palabras de aliento y el abrazo, el compartir con todos ellos la factura, que nos presenta la vida paso a paso…” dice Cortez en la canción y me parece que en el caso de Fernando, estas palabras describen perfectamente lo que ha sido la amistad construida en las aulas de la prepa y forjada después con palabras de aliento que han ido y venido en ambos sentidos y también con un continuo compartir esas facturas que la vida nos ha ido presentando paso a paso.

Sin embargo la primera canción que vino a mi mente no fue esta sino la de Violeta Parra que cito en el epígrafe: “Volver a los diecisiete, después de vivir un siglo…” que no describe tanto la amistad sino la sensación de llegar a los cincuenta con la añoranza de esos tiempos felices de la preparatoria, de esos diecisiete años en los que todo o casi todo está por escribirse en nuestras vidas y en los que se construyen quizá, al menos es en mucho mi caso, las amistades duraderas, las que acompañan toda la vida.

Volver a los diecisiete y estar otra vez estudiando matemáticas en la casa de Don Pedro y doña Lola, estudiando un rato pero haciendo las pausas obligadas para un taco árabe en el Oasis del final de la Avenida Juárez –en la época de los drive inn- en la Brasilia verde o en “la playa” –la vieja Dodge Mónaco que mi mamá me prestaba sin saber todas las aventuras que en ella se desarrollaban-. Estudiar un rato antes de tomarnos unas cubas que terminaban platicadas y tranquilas en la madrugada, cuando María y Marilupe ya habían regresado de la salida con sus novios respectivos y la casa estaba silenciosa salvo por nuestra sesión de “estudio”.

Volver a los diecisiete para saborear de nuevo la vida sin ninguna responsabilidad mayor que el sacar calificaciones razonables o llegar no tan tarde a casa. Volver a ese mundo mágico que era el Oriente de aquéllos tiempos, nuestros tiempos, como debe serlo para cada generación en sus propios tiempos.

Después de vivir un siglo o medio siglo que se dice fácil y de hecho se va “como agua” porque cuando uno voltea la cara resulta que ese adolescente de diecisiete con todos sus sueños y utopías se ha convertido en un adulto de cincuenta, casi sin percibirlo, como si la vida se colara entre los dedos como el agua cuando queremos atraparla pero también como si diez, veinte, treinta años fueran un siglo porque son tantas las experiencias vividas, tantas las facturas acumuladas que es imposible dejar constancia de todas o simplemente recordarlas.

Volver a los diecisiete después de vivir un siglo, pero volver tan solo para retomar la frescura que sigue siendo necesaria para enfrentar la vida hoy que ya tenemos hijos mayores o menores, para revitalizarnos con esa energía de los que fuimos y de manera distinta hoy seguimos siendo.

En el caso concreto de Fernando, he sido testigo y destinatario privilegiado de su “terquedad bondadosa” y de su “inocente madurez” con la que me he enriquecido en estos años. Esa terquedad y esa bondad combinadas, que son como un sello genético, una especia de marca familiar que se comunica siempre con una sonrisa, una invitación a la alegría, un compartir la esperanza y un darse al otro al grado de a veces olvidarse de uno mismo.

El más claro ejemplo de esto vino a mi mente esa mañana del dieciséis de julio, recordando que dos años antes, en esa misma fecha, Fernando decidió pasar su cumpleaños número 48 en el hospital, acompañando todo el día la angustia y el nerviosismo, la esperanza y la ansiedad de unos amigos que tenían a su hija en el quirófano en una intervención muy delicada. “El mejor regalo de cumpleaños para mí este día, es que mi ahijada haya salido bien de la operación”, me dijo aquella noche después de alrededor de diez horas de tensión. Ese es el sello con el que se imprimen en el corazón y en la mente los amigos “de toda la vida”. Esos son los gestos que hacen que no baste una vida para agradecer la amistad.

Volver a los diecisiete, después de vivir un siglo.

viernes, 24 de junio de 2011

La Educación en los tiempos ególatras

Vivimos hoy amenazados por distintos tipos de agresión: desde el que se pasa un alto sin importar que puede ocasionar accidentes o el que no respeta a peatones o ciclistas en la calle hasta la amenaza permanente de extorsión, secuestro, robo o muerte violenta que se vuelven cada día más “naturales”.


Resulta importante caer en la cuenta de que este modo distorsionado de convivencia social ya no es solo el resultado de la acción de personas que son malas o se dedican a la delincuencia sino que se trata ya de un deterioro de la organización social que toca a todas las instituciones y a todos los niveles de nuestra sociedad.

Una de las causas fundamentales es que estamos viviendo en “tiempos ególatras”, que después de mucho tiempo de negar al sujeto humano estamos caminando al extremo opuesto donde el sujeto y su idea de felicidad y éxito se han vuelto el criterio último de decisión en la convivencia social.

Este reinado del “yo” se manifiesta claramente en muchos estudios como la encuesta nacional que bajo el título: “El mexicano, ahorita”, publicó la revista Nexos en febrero de este año. Lo vemos también en los políticos que llegan a un puesto no a cumplir con su responsabilidad sino a hacer campaña para el puesto siguiente al que aspiran y en los partidos que no piensan en el bienestar colectivo sino en lo que les traerá más votos y quitará votos al adversario.

Ante esta situación es necesario que el sistema educativo enfrente el reto de la “educación en los tiempos ególatras” y busque que aparezca en escena el otro, que se haga evidente la necesidad del bien humano colectivo porque sin él no hay posibilidades de felicidad individual.

El egoísmo “es un desarrollo incompleto de la inteligencia” dice Lonergan. Son tiempos de desarrollar la inteligencia completa para que las nuevas generaciones crezcan pensando en los demás, en la sociedad, en la especie humana como el único horizonte que puede abrirlos a su propio desarrollo humano individual.

Artículo escrito para su publicación en el diario Síntesis en la semana del 20 de junio. Pendiente de publicarse.

miércoles, 15 de junio de 2011

Carrera magisterial: ¿Un verdadero avance?

Hace unos meses en un foro académico sobre las recomendaciones de la OCDE para mejorar la educación en México, escuché a un ponente decir que había estado presente en una reunión donde el Secretario de Educación Pública, Alonso Lujambio había comentado que tenía buenas noticias porque por fin había logrado que “la maestra” aceptara poner sobre la mesa de discusión la carrera magisterial.


El comentario de este académico fue hecho para sustentar su tesis de que el problema fundamental que impide mejorar la calidad educativa en nuestro país es el del “gobierno educativo”, puesto que nada se podrá resolver por buenas que sean las medidas que se adopten mientras no haya por un lado un poder real en la toma de decisiones del área responsable del rumbo de la educación y por otro, una cultura en que la sociedad le conceda a la escuela el lugar prioritario que debe tener en el proceso de desarrollo del país.

Tal parece que esta discusión sobre la carrera magisterial que contó con la “anuencia” de la lideresa del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, que es la que tiene el poder real de decisión -puesto que es el SNTE la instancia que por decreto presidencial de 1946 posee el control de la contratación, promoción y remoción de los maestros- tuvo resultados puesto que el presidente Calderón anunció hace un par de semanas aquí en Puebla la modificación a las reglas de la carrera magisterial.

Las preguntas que surgieron de inmediato al respecto fueron: ¿Qué tan positiva es esta nueva reglamentación y qué tanto repercutirá en el avance hacia una educación de calidad en México? ¿Se trata de un verdadero avance para la educación?

La carrera magisterial es un sistema de escalafón que liga una serie de mejoras en el salario de los profesores a ciertas características de su desempeño y trayectoria profesional. En este escalafón según las reglas anteriores pesaban demasiado aspectos como los años de trabajo en el aula que aunque dicen algo de la experiencia del docente no hablan necesariamente de la calidad de su práctica. Bajo las nuevas reglas, se da mayor peso a la evaluación del desempeño ligada fundamentalmente a los resultados de los alumnos en la prueba ENLACE y a la participación social del profesor en la comunidad educativa.

Este cambio es en líneas generales el núcleo de la “nueva carrera magisterial” y sin duda representa, al menos en el papel, un avance respecto a las normas del pasado, puesto que busca premiar a los docentes que logren mejores niveles de aprendizaje en los estudiantes y se comprometan de manera responsable con los directores, los padres de familia y la comunidad escolar en la proyectos de mejora.

Sin embargo resulta difícil pensar que este cambio en el papel va a traducirse realmente en un cambio en la práctica y que este cambio va a repercutir en una mejor calidad educativa mientras no se reforme de fondo el “gobierno educativo” y se dé a la autoridad federal y a las autoridades estatales el poder real para decidir sobre la contratación, evaluación, promoción y remoción del personal docente y el sindicato tenga solamente las atribuciones que le corresponden como agrupación responsable de la defensa de los derechos e intereses de los trabajadores de la educación y pueda además democratizarse y avanzar en transparencia.

Porque además de que hay pendientes para lograr un cambio a partir de las nuevas reglas como avanzar en la mejora del instrumento y la aplicación de la prueba ENLACE, establecer reglas transparentes para una evaluación objetiva e independiente de los docentes y avanzar hacia un Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación realmente autónomo, es demasiado utópico pensar que las cosas realmente van a cambiar para bien si este sindicato vertical, corporativo y caracterizado por su opacidad sigue siendo el que tiene en los hechos el poder real en las decisiones de organización del sistema educativo.

De manera que aunque es deseable que este cambio en la normatividad que rige la carrera magisterial repercuta en una mejor educación para nuestros niños y adolescentes, resulta indispensable seguir presionando desde todos los frentes de la sociedad para que el sistema educativo pueda vivir la reforma de fondo que se requiere para que la educación sea parte de la solución y no parte del problema de este país que necesita con urgencia transformarse.

Publicado en: La primera de Puebla el día martes 14 de junio de 2011.

lunes, 6 de junio de 2011

Programa: LOs jóvenes en busca del sentido.

http://dl.dropbox.com/u/23739804/1%20junio%202011.mp3

Les comparto el enlace del audio del programa de Polvo de nuestros gises en Ibero radio. Los jóvenes en busca del sentido. Invitada: Lic. Betsabé Vancini.

Realidades virtuales y brechas generacionales

"-Entonces: ¿En qué mundito nos vemos?
-OK. Entonces te veo en la aurora boreal y si no puedes, en el polo sur"

(Fragmento de una llamada telefónica de Daniela -9 años- con una amiga para ponerse de acuerdo en jugar en el Club Penguin).




martes, 31 de mayo de 2011

Jóvenes infelices, viejos felices

Comparto con los lectores de este blog, el audio del programa: Polvo de nuestros gises del día 25 de mayo. El invitado fue el Mtro: Alexis Vera y el tema fue: jóvenes infelices, viejos felices. Que lo disfruten.
http://dl.dropbox.com/u/23739804/25%20mayo%202011.mp3

domingo, 29 de mayo de 2011

Entrevista en La Jornada de Oriente (Viernes 27 de abril)

Para mejorar Carrera Magisterial hay que “romper” el control del SNTE: López Calva



ARTURO ALFARO GALÁN


Para mejorar el Programa Nacional de Carrera Magisterial hace falta “romper la estructura” del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), que controla la asignación y distribución de las plazas magisteriales en el país, consideró Martín López Calva, integrante del Observatorio Ciudadano de Educación y coordinador del doctorado Interinstitucional de Educación de la Universidad Iberoamericana (Ibero) Puebla.
Puntualizó que mientras el sindicato, cuya líder vitalicia es Elba Esther Gordillo Morales, no esté dispuesto a la transparencia y a la apertura en la asignación de lugares en el sistema de educación nacional, el esquema federal para entregar estímulos docentes “estará pervertido y viciado”.

A pesar de que reconoció como “buenas” las intenciones de la Secretaría de Educación Pública (SEP) para brindar apoyos económicos –sumados al salario base– a los docentes cuyos alumnos obtengan buenos resultados en las pruebas estandarizadas como ENLACE y PISA; el académico de la Ibero refirió que el proceso podría “simular” los resultados obtenidos con tal de obtener mayores ingresos monetarios.

“Los docentes, en esta relación viciada que persiste en la estructura, podrían simular los buenos resultados de los exámenes con la única intención de mejorar su salario, pero mientras esto no cambie, y sea el gobierno y los ciudadanos quienes señalen una evaluación de los docentes, este proceso no podrá caminar pronto”, acotó.

De acuerdo con el investigador, el gobierno federal debe elaborar un catálogo general de los puestos del magisterio, para que la sociedad y los propios docentes conozcan dónde están y quienes son los maestros, así como el personal que ocupa los cargos de dirección y supervisión sobre los planteles escolares.



Refirió que este proceso permitirá acotar y transparentas las comisiones sindicales y disminuir el control del SNTE sobre la asignación, distribución y promoción de las plazas magisteriales.



Finalmente, se pronunció a favor de brindar autonomía al Instituto Nacional de Evaluación Educativa –propuesta el miércoles por Felipe Calderón durante la firma del acuerdo nacional para reformar el Programa Nacional de Carrera Magisterial– pues dará la ventaja de “consolidar” la calidad en la educación en todo el país.

martes, 24 de mayo de 2011

Por la Educación

"Tú le crees a Elba Esther? Yo tampoco. Que devuelva lo que no es suyo". Con este lema escrito CM una manta y una caja de regalo, un gran número de personas se tomó fotografías en lugares emblemáticos de distintas ciudades el domingo 15 de mayo.

¿De dónde vino esta extraña celebración? Que te significa este acto simbólico? Esta iniciativa forma parte de las acciones a las que ha convocado la “Coalición ciudadana por la educación" una organización apartidista formada bajo la convicción de que es necesaria una profunda transformación del sistema educativo si queremos construir un mejor futuro.

Bajo el lema "Muévete por la educación", este grupo está proponiendo básicamente lo que expresaban las mantas y el regalo simbólico a los maestros: el cambio en las "reglas del juego" bajo las que ha funcionado el sistema educativo mexicano desde mediados del siglo pasado.

Estas reglas están publicadas en el Diario oficial de la federación del 29 de enero de 1946 en el "Reglamento de las Condiciones Generales de Trabajo del Personal de la Secretaría de Educación Pública" y otorgan de hecho al SNTE el control sobre todo el proceso de ingreso, promoción, estímulos y permanencia de los profesores en el ámbito de la educación básica y media.

Independientemente de que nos sumemos o no a este movimiento, como ciudadanos responsables y preocupados por la mejora de la calidad educativa, no podemos permanecer indiferentes ante la necesidad de cambiar estas reglas bajo las que funciona el gobierno de la educación nacional.

Cualquier sistema democrático requiere de balances y contrapesos, y del reconocimiento de la autonomía de los individuos. Es evidente que otorgar todo el control a la parte sindical, restringe la autonomía de los profesores y elimina cualquier contrapeso, dejando al gobierno sin poder para asumir la rectoría de la educación.

Esto es lo que "no es suyo" y tienen que devolver para que el sistema educativo responda al México del siglo XXI.


Publicado en: Síntesis (Puebla) País: /México Fuente: Periódico

Sección: General Tipo Nota: Columna

Publicación: 24/05/2011

Autores: Martín López Calva

Páginas: 12


lunes, 23 de mayo de 2011

Construcción de conocimiento y compromiso vital

http://www.rinace.net/reice/numeros/arts/vol9num2/art2.html

Para quienes gustan de artículos más académicos y del tema de la investigación y la ética, les comparto este artículo recientemente publicado.

domingo, 22 de mayo de 2011

Educación cívica y ética: dos imágenes.

El tema de la formación moral de los educandos volvió no hace tanto tiempo a la escuela a través de la asignatura de “Formación cívica y ética” que persigue básicamente el desarrollo de valores humanos y la formación de ciudadanía, ejes que pueden ubicarse dentro de dos de los grandes pilares para la educación del siglo XXI que el famoso libro de la “Comisión Delors” de la UNESCO (La educación encierra un tesoro) llamó “aprender a ser” y “aprender a convivir”.

No es necesario explicar por qué esta formación es urgente en nuestras escuelas y universidades hoy en México. Basta mirar cualquier noticiario de radio o televisión o leer cualquier periódico e incluso escuchar las pláticas en casa o en cualquier lugar de reunión para constatar que estamos viviendo una de las peores crisis históricas en términos de delincuencia organizada, violencia, intolerancia, impunidad y falta de respeto a la dignidad humana.
Ante esta situación, la pregunta que surge de inmediato es: ¿Qué tan eficientes son estas asignaturas de formación cívica y ética? ¿Qué tanto está logrando la escuela revertir esta cultura de muerte, violencia e intolerancia en la que crecen los niños y jóvenes mexicanos en la actualidad?
Ante este cuestionamiento, considero pertinente plantear una reflexión sencilla ilustrada por dos imágenes que sostienen la necesidad de un paso de lo abstracto a lo concreto en la formación cívica y ética para lograr que un espacio curricular como este, tenga un impacto educativo real hacia la transformación de la convivencia social.

1.-Primera imagen.

Miro por la televisión el tradicional desfile del cinco de mayo en nuestra ciudad y veo marchando a muchísimos estudiantes de secundarias y bachilleratos en un despliegue de vistosos uniformes, carros alegóricos con diseños llamativos, música, coreografías, etc. y me pregunto por la cantidad de dinero que implica todo esto y las horas de trabajo invertidas para llegar a este momento que termina en un poco más de dos horas.
Todo este gasto podría tener una justificación si el desfile fuese un espacio significativo de formación cívica y ética para los estudiantes. Podría serlo si hubiera una estrategia educativa detrás, en la que se planeara esta actividad como parte de un proceso en el que los educandos reflexionaran sobre el significado profundo de estas conmemoraciones y su trasfondo valoral y político-social.
Sin embargo todos sabemos que no es así y que el desfile es un acto aislado de cumplimiento y lucimiento sobre todo de las autoridades escolares ante sus superiores, pero no es parte de un proceso de aprendizaje significativo para la formación ciudadana.

2.-Segunda imagen.

Mientras veo la transmisión en vivo de la “marcha nacional por la paz con justicia y dignidad” convocada por Javier Sicilia a propósito de la situación crítica de violencia e impunidad que se vive en el país y miro con esperanza una plaza llena de ciudadanos que quieren participar en transformar a México para bien, volteo a ver a dos adolescentes que están rondando alrededor de la televisión, uno de ellos estudiante de bachillerato en una institución muy prestigiada, la otra, alumna de secundaria de una escuela privada, que también se supone es una institución de vanguardia. Ninguno de ellos sabe nada de la marcha, ni ubica quién es Javier Sicilia ni como poeta ni como padre de un joven asesinado recientemente. Ninguno parece estar interesado en las imágenes que se están viendo en la pantalla.
Comparando estas dos imágenes, me queda claro que nuestro sistema educativo y nuestros docentes están equivocando las prioridades y pensando que la formación cívica y ética consiste en enseñarles leyes, normas, valores y comportamientos abstractos y en obligarlos a participar en ceremonias cívicas y en desfiles que para la mayoría resultan ya vacíos de significado y cuyos símbolos no evocan en ellos sentimientos de identidad nacional, compromiso con el país, valoración de la democracia y la convivencia basada en el respeto y la tolerancia sino muchas veces, simplemente indiferencia y flojera.
Por más que gastemos en desfiles y ceremonias cívicas, mientras no formemos a nuestros niños y jóvenes en el interés, el análisis, la reflexión y el compromiso con la realidad “real”, cercana y actual que nos está llamando con urgencia, la formación cívica y ética seguirá siendo simplemente una utopía discursiva, una serie de buenas intenciones y una inversión inútil de tiempo y dinero.

*Artículo escrito para publicarse en e-consulta. Pendiente de publicación.

jueves, 19 de mayo de 2011

Programa de radio: Polvo de nuestros gises_180511

Aquí comparto el enlace al programa de ibero radio: Polvo de nuestros gises, que conduzco y dirijo junto a la Dra. Lara Bárcenas desde enero de 2010. Quienes estén interesados pueden escucharnos en vivo los miércoles de 3 a 4 pm. por:  http://www.iberopuebla.edu.mx/IberoRadio/

Trataré de ir subiendo los enlaces de los programas grabados cada semana aquí, además de subirlos a nuestra página de facebook: Polvo de nuestros gises.

Va el enlace:

http://dl.dropbox.com/u/23739804/18%20de%20mayo%202011.mp3

domingo, 15 de mayo de 2011

LA DOCENCIA EN LOS TIEMPOS DE LA VIOLENCIA

Una reflexión a manera de regalo en el día del maestro.

Difícil pero al mismo tiempo indispensable es escribir algo que pueda servir como una felicitación reflexiva o una reflexión felicitante para los profesores de este país que en medio de una gran crisis social celebran o conmemoran su día este 15 de mayo.


Muy difícil sin duda porque ¿Qué decirle a un gremio como el de los docentes –los “profesionales de la esperanza”, según decía Xabier Gorostiaga- en estos tiempos marcados por la violencia, la muerte, la extorsión, la impunidad, el hartazgo socia y por todo ello caracterizados por una desmoralización generalizada que sin duda impacta el trabajo que día a día se tiene que hacer en las aulas por formar a las nuevas generaciones de este país que necesita de reformas urgentes para volverse la patria-matria que todos soñamos, anhelamos, buscaos y merecemos?

Indispensable porque precisamente por la desmoralización en que nos encontramos, se necesitan agentes remoralizadores –no moralizantes en el sentido fútil de la moralina sino reconstructores de la moral colectiva, constructores de una “alta moral”, de un alto deseo de vivir humanamente- que trabajen con nuestros niños, adolescentes y jóvenes, con nuestros padres de familia, con la sociedad toda para tratar de revertir este proceso de declinación social cada vez más generalizada y cada vez más generador de impotencia y parálisis de las acciones auténticamente humanizantes que se requieren con tanta urgencia.

México necesita más que nunca de “organizadores de la esperanza”, es decir, de profesores con vocación: consistentes en el empeño de formar para la transformación del mundo y tolerantes a la frustración que genera la falta de resultados palpables e inmediatos.

México necesita hoy más que nunca de profesores que sean capaces de sobreponerse al desánimo colectivo para crear, a partir de su labor cotidiana y de la acción grupal en cada escuela y universidad del país, las condiciones para que emerjan probabilidades de re-humanización de nuestra realidad tan llena de signos y actos inhumanos.



1.-Sin embargo, yo soy tal como ustedes: la desmoralización individual.

“Y sin embargo, yo fui tal como ustedes,

joven,lleno de bellos ideales,

soñé fundiendo el cobre

y limando las caras del diamante:

Aquí me tienen hoy

Detrás de este mesón inconfortable,

Embrutecido por el sonsonete

De las quinientas horas semanales.”

Nicanor Parra.

Y sin embargo, yo fui tal como ustedes, podrán decir muchos maestros cansados por los años, atrapados por la rutina, encerrados en la chamba, agobiados por su propia situación personal o laboral, contagiados por la desmoralización social. Yo fui tal como ustedes y tuve ideales, pero estoy ahora aquí, embrutecido por el sonsonete que yo mismo he creado y que no he tratado de modificar o que el sistema no me ha permitido modificar al menos en el grado que yo quisiera.

Un caso triste sería este en el que el profesor o la maestra ya no están en posibilidades de facilitar el desarrollo humano de sus estudiantes, de educarlos en el sentido pleno y necesario para el país de hoy, porque asumen que ellos “alguna vez fueron humanos”, pero instalados en el “ya” de lo logrado y lo no conseguido, han perdido totalmente cualquier intento de descubrir ese “todavía no” que su vida tiene por horizonte inacabable.

Caso triste porque, como dice Hansen (1995), la docencia es una de las profesiones donde es clave la persona que la ejerce. En muchas profesiones basta con tener a cualquier persona que sepa los procesos, los pasos, el manejo de las máquinas. En la docencia hay siempre una relación interpersonal, una relación entre visiones del mundo y proyectos de vida, y cuando el proyecto de vida del profesor se ha dado por terminado, lo único que podrá comunicarse es desánimo y desesperanza.

Sin embargo, si el profesor asume una actitud distinta, si el profesor se convence de que no fue, sino que ES uno de ellos, es decir, un ser humano en proceso de desarrollo que no cesa nunca, entonces podrá facilitar el desarrollo humano de sus estudiantes. Para ello se necesita vocación, que en términos del mismo Hansen quiere decir: encontrar en la profesión un camino de realización personal (razones para vivir) y una oportunidad de servicio real a la transformación social (motivos para luchar). Con esto no se nace , la vocación, como todo lo humano es un permanente descubrimiento y conquista.

Por ello el primer buen deseo, el primer regalo para los profesores en su día, es que puedan escapar a la desmoralización individual combatiendo la rutina y cultivando día a día la vocación como forjadores de la esperanza.



2.-“El dinosaurio todavía está allí”: Reformar el sistema.

Pero en la desmoralización de los profesores también tiene mucho que ver la descomposición de las estructuras de nuestro sistema educativo nacional. La estructura de la SEP y la estructura del SNTE , con sus elementos de burocracia, poder, intereses y conflicto de grupos, así como la relación entre estas dos enormes y pesadas estructuras y el efecto que esta relación produce en las escuelas y en las aulas, efecto que, desde mi experiencia de contacto con docentes, se percibe a veces como inmovilizador e inhibidor del cambio en lugar de ser promotor del mismo, tiene sin duda que ser revisado a profundidad si se desea genuinamente que la organización escolar sea promotora de formación auténtica con calidad integral.

El sistema educativo nacional está sustentado en cimientos de otro tiempo y de otro mundo totalmente distintos a lo que hoy vivimos y necesitamos. Si aspiramos a construir un país realmente democrático, justo, pacífico y digno, tenemos que contribuir desde todas las trincheras a reestructurar de fondo este sistema burocrático y vertical de muy baja complejidad en el que como de milagro sigue soportándose el funcionamiento cotidiano de las escuelas y el intento de educar a nuestros ciudadanos del futuro.

Por ello mi segundo deseo, mi segundo regalo para los profesores en este quince de mayo es que sobreponiéndose a la desmoralización imperante, a la desmovilización producto de la decepción y de las múltiples movilizaciones sobreideologizadas, partidistas, que buscan intereses de grupo y no el auténtico bien de la educación, puedan comprometerse con la “reforma del espíritu” necesaria para esta nación, a partir de una reforma profunda del sistema educativo que ya no está a la altura de los tiempos.

3.-Vivir antes que todo: la docencia en los tiempos de la violencia

“Toda educación entraña una imagen del mundo

y reclama un programa de vida”.

Octavio Paz.

Vivir antes que todo. Vivir es la realidad de la que se parte y la meta a la que se debería aspirar en las aulas. Educar en el vivir y para vivir, educar en el vivir humano y para vivir humanamente, esta sería la premisa fundamental de una educación que quiera cambiar la realidad de estos tiempos de violencia.

Es por ello que la práctica docente debería, a partir de una resignificación profunda, poner a la vida humana en el centro y por encima de planes y programas, reglamentaciones, temarios, conceptos, técnicas o métodos de enseñanza, teorías educativas o caprichos del profesor o del director.

Para ello se necesita cambiar nuestra imagen del mundo como un gran centro comercial en el que todos compramos y vendemos o como una gran guerra en la que todos tenemos que vivir para sobrevivir y para ello necesitamos agredir al otro o defendernos del otro.

Este es mi deseo final, mi regalo fundamental en el día del maestro: que seamos todos los actores educativos y los actores sociales capaces de construir una educación que regenere nuestra imagen del mundo y construya un programa de vida en común donde la fraternidad, la solidaridad y la democracia sustituyan al interés egoísta, la intolerancia y la cultura de la muerte.

Muchas felicidades, profesores y profesoras, profesionales de la esperanza.





jueves, 5 de mayo de 2011

Marchemos por la paz...desde nuestras propias circunstancias

Hola a todos:




Les mandamos un saludo y una invitación a que seamos parte de Acciones Pacíficas.

No podemos cerrar nuestros sentidos a la violencia que se ha generado en nuestro país.
No podemos ser simplemente espectadores del horror, abuso, violencia, crimen, intolerancia, incongruencia, corrupción; que sucede día a día frente a nosotros y del que muchas veces formamos parte, ya sea consciente o inconscientemente.
No podemos seguir pensando que lo que sucede es responsabilidad exclusivamente de quienes nos gobiernan y que nosotros somos simplemente víctimas.
Todas las grandes movilizaciones mundiales por la paz, por la democracia, por el respeto, por la educación, por la justicia, por la solidaridad, etc., han surgido a partir de unos cuantos con corazones dolidos, lastimados, indignados, huérfanos; pero finalmente corazones vivos, inquietos, solidarios, propositivos y esperanzados. Queremos unirnos a ellos.
La historia demuestra que la violencia genera mas violencia, que el odio genera mas odio, que la intolerancia genera mas intolerancia. El camino no va por ahí.
Prouestas Concretas:

1.- Queremos poner nuestro grano de arena como familia e invitarlos a participar, sin intereses políticos, partidistas, ni de color alguno.

A raíz de la muerte del hijo de Javier Sicilia, nuestra hija Mariana, para uno de los periódicos de la Ibero, hizo un dibujo clamando por la PAZ (mismo que les adjuntamos). De ese dibujo Martín y yo mandaremos a hacer unas calcomanías tamaño media carta para el coche y unos adhesivos para puertas, ventanas, paredes, escritorios, carpetas, etc. tamaño carta. Si alguno de ustedes quiere unas con gusto se las haremos llegar.

Les mandamos el dibujo en un archivo que si gustan, pueden poner en facebook algunos días como foto de perfil o reenviar por twitter.

2.- El próximo domingo 8 de mayo, habrá una marcha en el zócalo del D.F. convocada por Javier Sicilia. De Puebla saldrá un contingente a las 6 de la mañana de la escuela de Economía de la BUAP. Otro contingente organizado por la Ibero Puebla se dará cita en el Palacio de Bellas Artes a las 14 horas. Todos aquellos que deseen unirse pueden hacerlo. De hecho esta marcha dará comienzo días antes saliendo de Cuernavaca.

3.- Les pasamos esta invitación que nos mandó nuestra hija Paulina para participar en una ACCION POETICA.

Hola familia,

Les mando un link sobre una "acción poética" que se está organizando como protesta contra la violencia en el país y sensibilización ante los muertos que ha habido.
http://treintaycincomil.wordpress.com/2011/04/19/accion-sobre-vacio/

Un Abrazo a todos,

Pau

4.- A través de las Redes Sociales e Internet podemos participar en distintas campañas haciéndonos ver y oir.
5.- Hagámonos presentes en las cuentas de quienes nos gobiernan para interpelarlos, exigirles que cumplan sus promesas de campaña, cuestionarlos, evaluarlos y apoyarlos cuando sea necesario.

Martín y Gaby

lunes, 2 de mayo de 2011

Sucede que me canso...

“Sucede que me canso de ser hombre…” Pablo Neruda.




Sucede que me canso de esta vida paradójica que me sigue presentando espinas. Sucede que me canso de tener que seguir caminando aunque las piernas no me sostengan, caminando aunque no vea el camino, caminando aunque no pueda decir que yo decido hacia donde quiero dirigirme.

Sucede que me canso del dolor callado, sordo, siempre acechante, permanentemente clavado en el corazón que tiene que seguir viviendo, seguir latiendo, seguir gozando. Sucede que me canso de ser hombre, porque “Los hombres no lloran”, no lloramos, aunque nos estemos desbaratando por dentro.

Sucede que me canso de todo y de todos. Porque de pronto todo es oscuro y de repente todos son indiferentes, incapaces de comprender lo que siento, lo que sufro, lo que lloro por dentro. Porque de pronto todos se cansan de estar presentes, de hacer presencia, de ser conmigo en el túnel de lo incomprensible.

Sucede que me canso de explicar lo inexplicable a tanta gente que me oye pero no me escucha, que me escucha pero no comprende, que comprende pero no recuerda, que recuerda pero interpreta a su manera, que me pregunta sin querer oír.

Sucede que me canso de estar cansado, que me canso de este cansancio que parece de siglos pero en perspectiva de siglos es apenas un instante.

Sucede que me canso de sentir hasta volverme insensible, de ser insensible hasta no poder dejar de sentir. Me canso de que duela el corazón, “que es lo único que duele y cuando no duele, uno espera a que vuelva a doler”(Ian Satunovsky).

Sucede que me canso de rebelarme contra este destino que no existe, de negar esta realidad que es lo único que realmente existe, de pretender que es un sueño esta existencia que me despierta incesante recordándome que la batalla continúa y que hay que entrar otra vez en escena.

Sucede que me canso de pasar de la rebeldía a la súplica, de la súplica al reto, del reto a la negación y el enojo, del enojo a la esperanza profunda y de ahí nuevamente a la rebeldía, la súplica, el reto, la negación, el enojo…la esperanza…¿será que morirá, aunque sea al último?

Sucede que me canso de ser hombre y sin embargo sigo disfrutando el privilegio de ser hombre y caminando alrededor de la vida, tratando de que sus golpes y etiquetas no me determinen, no nos determinen, para poder decir que sigo siendo yo y mi circunstancia, yo en mi circunstancia, pero jamás reducirme a aceptar que soy mi circunstancia…

miércoles, 6 de abril de 2011

Educación contra la violencia: tarea inaplazable

“El mundo ya no es digno de la palabra

Nos la ahogaron adentro

Como te asfixiaron,

Como te desgarraron a ti los pulmones.

Y el dolor no se me aparta

Solo queda un mundo

Por el silencio de los justos

Solo por tu silencio

y por mi silencio, Juanelo”

Javier Sicilia



No han pasado aún dos semanas del terrible asesinato del hijo del poeta, periodista y activista social Javier Sicilia y de otros jóvenes amigos de él a manos del crimen organizado. El dolor sigue fresco y parece haber calado muy hondo en amplios sectores de la sociedad mexicana y la indignación frente a la situación de violencia aparentemente incontenible en nuestro país, está creciendo.



Se trata nuevamente de personas ajenas al mundo de la delincuencia, jóvenes estudiosos y moralmente intachables que fueron víctimas de la irracionalidad que se ha ido apoderando de nuestra sociedad de manera constante, silenciosa primero, estruendosa en los últimos tiempos, hasta llegar a este momento que debería hacernos pensar seriamente en formas concretas de manifestar colectivamente que no podemos aceptar seguir viviendo en esta espiral de muerte y desmoralización.



Manifestar clara y contundentemente –no darlo por hecho, ni asumir que está implícito- nuestro rechazo colectivo a los criminales que como afirma el poeta Sicilia en su carta publicada en un semanario de circulación nacional, han roto sus propios códigos de honor y han traspasado todos los límites, sometiendo a la sociedad mexicana a una situación de terror y barbarie que nuestra patria no merece.



Expresar de manera igualmente clara y enérgica nuestra condena a la ineficiencia y la falta de respuesta inteligente y estratégica de la clase política que como también afirma Sicilia, está enfrascada en una lógica de disputas de poder, visiones electoreras y cuidado de sus propios intereses individuales y de grupo, incumpliendo con su deber elemental de brindar protección a los ciudadanos desde sus tareas ejecutivas, de legislación o de impartición de justicia.



La violencia que vivimos se ha convertido en una violencia estructural, en una forma de organización bajo la que funcionan las instituciones y la sociedad toda y, lo más grave, se ha ido transformando en una cultura en la que están creciendo las nuevas generaciones. Una cultura distorsionada y aberrante en la que se va perdiendo la capacidad de asombro e indignación ante la muerte y la impunidad, una cultura que ve como natural la exposición mediática de ataques, asesinatos, ejecuciones y torturas; una cultura que asume que no se puede hacer nada para revertir esta situación y que la autoridad es incapaz por naturaleza de impartir justicia y frenar la delincuencia; una cultura en la que la corrupción se mira como la forma natural de estructurarse de la maquinaria social y de gobierno.



La muerte de estos jóvenes es una más en medio de otras miles de muertes generadas por esta decadencia social, pero por la autoridad moral y el prestigio de Javier Sicilia ha cobrado una gran relevancia. Ojalá esta relevancia sirva para convertir este hecho dolorosísimo –un dolor imposible de ser nombrado, dice Sicilia, “por eso un padre que pierde un hijo no es huérfano ni viudo, es simplemente nada”- en un punto de inflexión, en un momento simbólico para que la sociedad mexicana despierte e inicie con inteligencia y creatividad un proceso de reversión de este mal estructural y de esta aberración de la cultura.



Por lo pronto desde el campo educativo habría que preguntarnos seriamente qué papel le toca jugar a la escuela y a la universidad en este momento crítico de nuestra historia nacional. No es fácil sin duda pensar en cuál sería la mejor forma de contribuir a un verdadero cambio de fondo como el que se requiere, pero la escuela y la universidad son los espacios de la inteligencia, la creatividad, el pensamiento crítico y la posible regeneración de la cultura.



Quizá habría que empezar por cambiar las prioridades de los planes de estudio, de las prácticas educativas, de los actos cívicos y la organización escolar toda. Seguramente habría que plantearnos seriamente que el reto fundamental de la Educación en nuestros tiempos no es el de formar personas eficientes para insertarse en la sociedad que tenemos, sino el de formar personas que aprendan a vivir y a convivir sin violencia, con respeto y tolerancia; sin tener como fin último la obtención de dinero, poder y “éxito”; volviendo a pensar en el verdadero bien de la sociedad y en el futuro de la especie humana como la meta fundamental de la existencia; sabiendo que esta forma de ver y afrontar la vida es la única que puede realmente aportar felicidad individual. Quizá…


-Publicado en Puebla On line. Miércoles 6 de abriul de 2011
*El artículo expresa la opinión personal del autor, que es académico de la Universidad Iberoamericana Puebla
**Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com

domingo, 3 de abril de 2011

“Sin querer queriendo…”

“No hagas hoy lo que puedas dejar para mañana” y “no hagas tú lo que puedan hacer otros”. Estos dos principios se mencionan de modo humorístico refiriéndose a la “cultura del menor esfuerzo” que parece caracterizarnos a los mexicanos.


Una manifestación moderna de esta cultura distorsionada en la que tratamos de evadir nuestros compromisos es la del copiar y pegar en la realización de tareas escolares y ensayos académicos encargados por los profesores.

En mi experiencia como docente y en el trato cotidiano con los maestros con quienes trabajo en cursos y talleres de formación es cada vez más frecuente encontrar y comentar los múltiples casos de estudiantes que entregan trabajos plagiados de artículos que bajan de internet.

En efecto, el copiar-pegar se ha convertido en toda una cultura que afecta los procesos de aprendizaje en todos los niveles y modalidades educativas como una plaga que pareciera imposible de detener. Cuando digo “en todos los niveles y modalidades educativas” no estoy haciendo una falsa generalización sino reflejando una realidad que por desgracia es cada vez más común en la vida cotidiana de las escuelas y universidades.

Como docente en activo he vivido en carne propia este mal, al recibir trabajos copiados y pegados de internet no solamente por alumnos de licenciatura sino incluso por profesores en talleres y diplomados de formación docente, lo cual resulta terrible si pensamos que son precisamente estos profesores los que están educando a las nuevas generaciones. ¿Qué aprenderán los alumnos de educación básica, media superior o superior de un profesor que no es capaz de realizar un trabajo por sí mismo o que siendo capaz no quiere hacer el esfuerzo de pensar y escribir sino que copia las ideas de otros? ¿Cómo evitar que los alumnos cometan plagio si están diariamente en el aula con “profesores pirata”?

Los dos casos que creía más graves los viví recientemente con alumnos de doctorado que plagiaron, en un caso, un gran porcentaje de un ensayo final de una asignatura y en el otro, gran parte del borrador del marco teórico de su proyecto de investigación.

Sin embargo y para que no pensemos que este mal es exclusivo de nuestro país, está el caso de un escándalo que está causando gran polémica en Alemania. Se trata nada menos que del Ministro de defensa Karl-Theodor Zu Guttenberg quien ha sido descubierto y acusado a principios de este año 2011 de haber plagiado un gran porcentaje de su tesis doctoral.

El ministro ha reconocido este plagio y ha renunciado “temporalmente” a su grado de doctor por la Universidad de Bayreuth, pero no a su cargo.

“Sí. Cometí errores, graves errores que lamento. Pero no incurrí en plagio, ya que no hubo por mi parte, intención de engañar”, declaró el ministro al reconocer el “corta y pega” realizado en su tesis doctoral que fue denunciado por un periódico.

Esta declaración llama poderosamente la atención porque parece ser el común denominador de los que cometen este tipo de fraude intelectual. La constante tiene siempre estos dos elementos: El primero, suavizar el hecho llamando “error” a un acto inmoral y el segundo, exculparse apelando a que “no hubo mala intención” en la acción cometida.

De manera que por una parte, las acciones dolosas y el comportamiento no ético ya no es considerado con toda la fuerza negativa que tienen sino como simples “errores” de quienes los cometen y por otra parte, siempre hay una excusa –exceso de trabajo, combinación de muchas actividades, falta de tiempo, etc. – que justifican el plagio y buscan negar o reducir la responsabilidad y las consecuencias de estos hechos.

Algo estamos haciendo mal en la formación ética de los niños y jóvenes de hoy, no solamente los profesores y las escuelas sino los padres de familia, los medios de comunicación, los políticos y la sociedad en general donde estamos llegando a construir esta cultura distorsionada en la que no solamente es cada vez más frecuente robar las ideas de otros sino que se empieza a mirar este patrón de comportamiento como menos grave y hasta “natural”.

Este es un gran desafío para la educación en valores de nuestro tiempo. Formar la conciencia sobre la gravedad de las acciones no éticas y la responsabilidad para asumir las consecuencias de estas acciones, consecuencias que no pueden atenuarse o borrarse diciendo como aquel personaje cómico de nuestra infancia: “fue sin querer queriendo”.


Publicado en el diario electrónico: Puebla on Line.

domingo, 13 de marzo de 2011

¿Puede el enfoque de competencias cambiar nuestra educación?

“No se puede reformar la institución


sin haber reformado previamente los espíritus,

pero no se pueden reformar los espíritus

si no se han reformado previamente las instituciones”:

Edgar Morin

Muchas veces se habla de que algo es un “discurso”, o “se queda en el discurso”, para referirse a que una idea, concepto, proyecto o iniciativa no llega a concretarse en la realidad de las aulas y las instituciones educativas sino que se reduce meramente a palabras “agradables” para “decorar” intenciones políticas.

Este es un riesgo presente en la introducción del enfoque de competencias en la Educación en México: que se trate solamente de una propuesta “discursiva” en el sentido superficial, que se quede simplemente en palabras que se usan para aparentar que las cosas están cambiando cuando en realidad seguimos en la dinámica de la “locura” que mencionaba Einstein: “haciendo las cosas de la misma manera y esperando encontrar resultados diferentes”.

Sin embargo, también cabe la posibilidad y esto sería lo deseable, de que el “discurso” pedagógico de las competencias sea discurso en el sentido que lo planteaba Michel Foucault. Para este autor el discurso es “un orden en virtud del cual se circunscribe el campo de la experiencia y el del saber posible…” En este sentido, todo discurso “…es como el paradigma según el cual se organiza el mundo” .

Esta es una visión mucho más compleja de discurso que si bien tiene también riesgos -porque el discurso se vuelve el límite entre lo admitido y lo no admitido, entre lo legítimo y lo no legítimo- representa sin duda una oportunidad real de cambio educativo.

Una oportunidad para construir verdaderamente otra forma de organizar el campo de la experiencia educativa y el saber, otro paradigma de organización del mundo de la escuela –uno más refrescante, más complejo, más relacionado con la vida-, otra mirada que nos lleve a entender y vivir de maneras novedosas y más pertinentes el proceso de enseñanza –aprendizaje.

Sin embargo existen muchas concepciones sobre lo que son las competencias. Es por ello fundamental elegir un enfoque integral y pertinente para que las competencias lleguen a constituirse en el motor de un cambio real. Un enfoque muy adecuado para este fin, es el de la complejidad y el pensamiento complejo desarrollado por Edgar Morin en su obra.

Lo complejo es multidimensional y dinámico, está compuesto por elementos que pueden ser “concurrentes, complementarios y/o antagonistas” pero que para poder ser comprendidos a cabalidad, tienen que ser pensados en conjunto y de manera inseparable y articulada. Cabe aquí hacer la distinción entre complejo y complicado. Lo complejo no es lo complicado. Lo complicado es lo que presenta dificultades para ser abordado o comprendido o resuelto, lo que tiene muchos ángulos o elementos. Lo complejo en cambio, no puede ser reducido a un principio simple

Algunos principios esenciales guían esta noción de complejidad y nos permiten comprender de una mejor manera el modo en que funciona este sistema de sistemas y cada sistema en particular. Los principios más importantes de la complejidad son: El principio sistémico u organizacional, el principio hologramático, el princiio de retroactividad, el principio de recursividad, el principio de autonomía-dependencia, el principio dialógico, el principio de reintroducción del cognoscente en todo conocimiento y finalmente, el principio de ecología de la acción.

Para este análisis del discurso de competencias en la educación nacional, tomaremos el principio hologamático como eje principal, aunque es importante subrayar que al no estar separados estos principios, estarán presentes de manera implícita en estas reflexiones los demás principios de la complejidad.

El principio hologramático sostiene que en todo sistema o realidad compleja, el todo está incluido en las partes que están a su vez, incluidas en el todo.

La introducción del enfoque o discurso de competencias en las reformas educativas del país en los últimos años, no puede ser entendida sin hacer referencia al todo del sistema educativo mexicano, así como ese todo que es el sistema educativo no podrá ser comprendido en la actualidad sin la analizar esta “parte” fundamental en el currículo de todos los niveles de educación pública y privada.

En efecto, el enfoque de competencias tiene la característica de ser un discurso que ha permeado desde la educación básica hasta la educación universitaria en prácticamente todas las modalidades educativas. Encontramos la presencia de competencias en la “Reforma Integral de la Educación Básica “ (RIEB), en la Reforma Integral de la Educación Media Superior (RIEMS) y en las reformas curriculares de un gran número de instituciones de educación superior públicas y privadas.

Esta puede ser una señal de viabilidad para que el cambio en el discurso entendido como el mero cambio superficial en las palabras y los documentos, se vuelva un verdadero cambio de discurso, entendido a la manera de Foucault, es decir, en un cambio de forma de organización de los saberes y las dinámicas que ocurren en el día a día de las escuelas y universidades a nivel nacional.

Sin embargo, tal como afirma Morin, esto requiere un cambio simultáneo en los niveles macro y micro. Un cambio en el “espíritu” de los educadores y un cambio en las estructuras que organizan y rigen el sistema educativo nacional.

Como “las partes están en el todo”, al lograrse el “cambio en el espíritu” de los actores de la educación se irá transformando gradualmente el sistema educativo de nuestro país y apuntando, deseablemente, hacia una mejora en la calidad y la significatividad de los aprendizajes tanto disciplinares como metodológicos y ético-ciudadanos.

Pero para que este cambio en los espíritus pueda hacerse realidad, es necesario también que ocurra un cambio en las instituciones, tanto en las instituciones idividuales como pueden ser las escuelas y universidades, como en las instituciones entendidas como las estructuras instituidas para encargarse del “gobierno educativo” del país. En la medida en que prevalezcan las instituciones de baja complejidad –centralizadas, verticales, controladoras, sobrenormadas, inflexibles y burocráticas- que gestionan el sistema educativo nacional, en la medida en que siga existiendo un “gobierno educativo” débil y no prioritario en la agenda política nacional, será imposible que el discurso de competencias pueda tener viabilidad real.

Por el contrario, si las instituciones que rigen nuestro sistema educativo se transforman en instituciones de alta complejidad –democráticas, abiertas, horizontales, flexibles, creativas- y el “gobierno educativo” se transforma en un gobierno fuerte y arraigado hacia arriba en las prioridades de la agenda gubernamental y hacia abajo en la conciencia colectiva de nuestra sociedad, será posible que el discurso de competencias se convierta realmente en un elemento de transformación profunda que contribuya a la reforma que requiere nuestra educación para contribuir a la reforma urgente de nuestro país.

El todo está en las partes y por ello hay que buscar transformar el sistema educativo completo. Las partes están en el todo y por ello hay que hacer el mayor esfuerzo por cambiar nuestro “espíritu” educador para transformar profundamente nuestras prácticas cotidianas.

Artículo escrito para publicarse en El Columnista. 7 de marzo de 2011. Pendiente de publicación.

martes, 22 de febrero de 2011

Ciudadanía para el siglo XXI

“…es necesario ser conservadores de todo lo que haya que conservar y revolucionantes de todo lo que haya que revolucionar…”
Edgar Morin


A propósito de un hecho que despertó polémica en las últimas semanas, mi hija de veintiún años puso algún comentario crítico en su facebook que se alejaba de lo “políticamente correcto”. De inmediato una amiga respondió con un comentario: “solamente una pregunta: ¿Eres de derecha?”
Esta anécdota me hizo pensar en el estado que guarda la formación ciudadana en nuestro sistema educativo y lo mucho que todavía hay que trabajar para lograr una educación cívica pertinente para los desafíos del mundo contemporáneo.
Porque la pregunta venía de una joven educada en un colegio e inscrita en una universidad que se preocupan por formar la dimensión humana y social de sus estudiantes y enfatizan en sus planes y programas la formación de una conciencia crítica.
Sin embargo, parece ser que en los casos –todavía minoritarios- de escuelas y universidades que se ocupan explícitamente de atender la formación de ciudadanía, se sigue pensando que formar ciudadanos críticos tiene que ver con lo que Zaid llama: “los criterios de verdad por afiliación”.
Seguimos viviendo con la idea de que los términos izquierda y derecha son aún suficientes para explicar la complejidad del espectro socio-político y que en este marco explicativo dualista, izquierda quiere decir “lo bueno” o “lo decente” –como afirma el mismo Zaid- y derecha significa “lo malo” o lo “indecente”.
Pero si hacemos un análisis un poco más profundo de la realidad, caemos en la cuenta de que estas categorías tradicionales simplificadoras no alcanzan ya para definir lo que conviene a una sociedad compleja como la actual, puesto que “…Ni la izquierda ni la derecha son el valor absoluto que se enfrenta al antivalor absoluto. Hay valores que defiende la izquierda, valores que defiende la derecha y valores que pasan de unas banderías a otras…”
De manera que si queremos construir una verdadera formación ciudadana en nuestro sistema educativo –ya sea a través de asignaturas específicas como “Formación cívica y ética”, ética profesional y / o a través de otro tipo de actividades cocurriculares y extracurriculares- lo primero que tenemos que cambiar es la visión de simplificación por la visión de complejidad.
Una perspectiva compleja del fenómeno social y de la participación ciudadana tiene que trascender el análisis dualista y maniqueo de valor-antivalor, bien-mal, izquierda-derecha, revolucionario-conservador para promover procesos de aprendizaje dialógico en los que a través del desarrollo del pensamiento crítico auténticamente complejo en los educandos, se deje atrás la idea de “verdad por afiliación” (posees la verdad si estás del lado de tal o cual partido, de tal o cual líder político o social, de tal o cual periodista o analista) y se llegue a la verdad por reflexión personal y grupal.
Como afirma Morin en su obra, es necesario formar ciudadanos para la democracia y esta formación conlleva un trabajo por “pensar bien” para poder asumir posturas éticas y políticas sustentadas y para comprometerse en la construcción de una sociedad más humana y más justa a partir de la necesidad de “ser conservadores de todo lo que haya que conservar y revolucionantes de todo lo que haya que revolucionar”.
Esta capacidad para pensar bien inicia con el trabajo de superación de las visiones dualistas e implica el desarrollo de un verdadero pensamiento crítico que no puede prescindir de la autocrítica a las propias posturas y a esas ideas que poseemos y que muy a menudo “nos poseen” y nos quitan libertad para el análisis crítico objetivo y la acción libre y responsable.
Solamente a partir de la promoción de este “pensar bien” se puede aspirar a construir ciudadanos auténticamente tolerantes, convencidos de que el que piensa distinto puede también tener razón.
Este es el desafío crucial para la formación ciudadana hoy: el cambio de estrategia didáctica a partir del cambio de sustento filosófico y metodológico para analizar la realidad a partir de juicios y no de prejuicios, tarea especialmente complicada en un medio escolar y universitario que sigue demandando más “banderas, distintivos y frases hechas” que “lecturas, análisis y discusiones”.

**Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com

Publicado en LAS PLUMAS( Periódico Puebla on Line / 22 de febrero de 2011):

Etiquetado en Martín López Calva

jueves, 17 de febrero de 2011

La educación en valores como educación para la democracia

“Democracia: Es una superstición muy difundida, un abuso de la estadística”


Jorge Luis Borges.

La diferencia entre una democracia y una dictadura consiste en que en la democracia puedes votar antes de obedecer las órdenes.

(Charles Bukowski)

En el ámbito escolar y universitario de nuestros días se habla mucho de la necesidad de “educar en valores”, de que la moral “regrese a la escuela” –como tituló Latapí uno de sus libros al respecto-, de que los niños y jóvenes vuelvan a educarse en lo que es bueno y lo que es malo.

Sin embargo este clamor por volver a incluir la formación valoral en las escuelas y universidades que es compartido por autoridades, profesores, directores y padres de familia, significa muchas veces una especie de indoctrinación en la que se enseñe a los estudiantes “los valores” que se consideran como universales para vivir una vida individual honesta, recta y responsable.

Muy rara vez se relaciona educación en valores con formación social, con desarrollo de la conciencia de vivir en sociedad y de las herramientas básicas para convivir de manera democrática construyendo la justicia junto con los otros.

Sin embargo, desde una perspectiva ética compleja y acorde a nuestros tiempos, es necesario asumir que todo lo valoral es social y todo lo social es valoral.

Lo valoral es social desde la perspectiva de que cada proceso de valoración y decisión de un sujeto humano individual está siempre mediada e influida por los condicionamientos económicos, políticos y culturales de la sociedad en la que vive.

También lo valoral es social en tanto que toda valoración y decisión se hace de manera situada, es decir, dentro de un contexto socio-cultural específico. No se puede hablar de valoraciones o decisiones abstractas sino de procesos de valoración y decisión en unas condiciones sociales concretas y siempre dinámicas.

Pero más allá de esto, lo valoral es social en tanto que el ser humano, “estructuralmente moral”, es al mismo tiempo “estructuralmente social”. La estructura valorativa del ser humano es intersubjetiva y no puede realizarse ni potenciarse si no es en relación con otros sujetos y en relación con la sociedad en la que se vive.

El fundamento de lo moral o lo ético es precisamente, según afirma Edgar Morin, el hecho experimentable en cada persona de que los seres humanos no vivimos para sobrevivir, sino que sobrevivimos para vivir, vivimos para vivir. Este vivir para vivir significa vivir para disfrutar de la vida y de un proyecto de felicidad personal, pero también implica que este proyecto de vida se oriente a ayudar a vivir a otros, a dar vida a los demás.

En este sentido, lo ético o lo moral tiene que ver necesariamente con la convivencia y con la construcción de una convivencia democrática en la que todos puedan aspirar a este vivir para vivir a partir del compartir la vida, del ayudar a vivir a otros.

Ningún proceso, estructura o institución social son a-morales, es decir, no pueden estar al margen de lo moral. Tenemos así sociedades, estructuras o instituciones humanas “más o menos morales” o “más o menos inmorales” pero no podemos tener sociedades o instituciones a-morales, es decir, que sean axiológicamente neutrales, que no tengan en su modo de funcionamiento una carga valoral específica que puede ser humanizante o deshumanizante, justa o injusta, libre o esclavizante.

Lo social tiene una carga axiológica puesto que la sociedad funciona con base en ciertos valores aceptados convencionalmente o impuestos por los grupos de poder formal o fáctico. Lo axiológico tiene una carga social puesto que toda valoración afecta de un modo u otro el funcionamiento social y por ello todo proceso de valoración y decisión debe hacerse siempre pensando en el impacto que tendrá en la sociedad.

Finalmente, lo social es valoral en el sentido en que parecen inseparables la educación cívica y la educación moral, es decir, toda educación para la convivencia ciudadana es una educación moral en el sentido que forma para determinados modos de convivir en sociedad, del mismo modo que toda educación en valores es una educación social. Es por ello que actualmente muchos autores desarrollan el término “educación para la ciudadanía” o “educación ciudadana” para hablar de educación valoral, puesto que todo lo valoral tiene un componente político-social.

Es así que afirma la filósofa española Montserrat Payà que es “preferible educar para la reflexión que no para la sumisión; para la crítica que no para la aceptación pasiva: para la participación que no para la abstención”.

Desde esta perspectiva, la educación en valores tiene que contribuir a que la sociedad democrática deje de ser una “superstición muy difundida” como lo afirmaba Borges para tratar de formar personas capaces de convivir dialógicamente con los demás y de comprometerse en la construcción de instituciones que promuevan una organización social verdaderamente promotora de la participación y la equidad.

Porque en la situación del México de principios del siglo XXI en el que hemos logrado con mucho trabajo construir procesos electorales más o menos limpios y más o menos equitativos, instituciones electorales relativamente autónomas y una conciencia del voto asumida por un buen porcentaje de la población, es mucho lo que todavía hay que caminar para que podamos decir que estamos en un proceso de transición democrática, que nuestro país avanza para dejar de ser un lugar donde los ciudadanos votan y luego “obedecen las órdenes”.

En efecto, falta mucho todavía para poder avanzar hacia una sociedad verdaderamente democrática donde cada ciudadano entienda, desde una ética social y planetaria, que el voto es solamente una de las fases y compromisos de la democracia y que un sistema verdaderamente democrático tiene que ver con la participación activa y propositiva de la sociedad civil en la vida cotidiana y respecto a todos los ámbitos de la vida.

En este proceso que México tiene que enfrentar, un aspecto muy relevante aunque no el único para lograr esta transición efectiva hacia la democracia es el de la educación. Una educación en valores verdaderamente efectiva tiene que contribuir a la formación ciudadana más allá de reproducir los modos de convivencia pasiva o egoísta vigentes.

De manera que como dicen Escámez y Ortega, otros célebres especialistas en educación moral: “(…) si el proceso educativo no consigue personas que tengan predisposiciones para interrogar e interrogarse sobre la realidad que les rodea y sobre ellos mismos, predisposiciones para enjuiciar críticamente la información recibida, habría que suprimir lo de educativo”.

Resulta necesario cambiar nuestra visión de la educación valoral para poder contribuir de manera eficaz a la generación de un mejor país. Toda educación genera la sociedad que la genera y si la sociedad pasiva e individualista está generando una educación que no contribuye a la democracia, es hora de asumir nuestro compromiso y tratar de luchar porque desde la educación se rompa el círculo vicioso y se pueda contribuir a regenerar la sociedad en crisis que está generando nuestra crisis educativa.

Publicado en: El Columnista. 16 de febrero de 2011

viernes, 11 de febrero de 2011

LA EDUCACIÓN EN PUEBLA: ¿TRANSICIÓN O ALTERNANCIA?

“Hay que separar los intereses del sindicato de las decisiones de la educación. La educación de México no requiere tener al frente a un gran intelectual o un gran educador, sino a un gran desindicalizador en el sentido que hemos apuntado: dar al gremio lo que es del gremio y a la escuela lo que es de México, a saber, una educación de calidad.” (1)


El cambio de gobierno estatal en Puebla con la novedad de la llegada de una alianza de partidos hasta ahora de oposición, obliga a preguntarnos si se tratará de un mero cambio de nombres, rostros, personas y equipos de trabajo o de una verdadera transición hacia una organización social y política más democrática, justa y equitativa.

En el campo de la educación es evidente que a pesar de que se han realizado esfuerzos para mejorar la calidad de la formación que ofrecen nuestras escuelas, sigue siendo urgente una reforma profunda del sistema educativo puesto que como afirmaba bien Albert Einstein: “El principio de la locura es continuar haciendo las cosas de la misma manera y esperar obtener resultados diferentes”.

No es posible esperar que haya cambios significativos en la calidad educativa de nuestro estado si no se realiza una reforma de fondo en la manera en que están siendo seleccionados, formados, evaluados y promovidos los docentes así como en la forma en que se está realizando la gestión de los centros educativos.

Un elemento esencial para esta reforma es lo que Castañeda y Aguilar Camín señalan como la necesidad de “desindicalizar” las decisiones tendientes a la mejora de la calidad de la educación: “Dar al gremio lo que es del gremio y a la escuela lo que es de México”. Ya señalaba desde hace años Latapí que las mejores intenciones de mejora de los docentes y directores escolares quedaban siempre atrapadas entre dos muros prácticamente infranqueables: el del sindicato y el de la SEP.

¿Estará la Educación en Puebla a las puertas de una verdadera reforma, de una transición hacia un modelo que ponga las condiciones para una verdadera mejora de la calidad o simplemente en la antesala de una alternancia en la que “todo cambiará para seguir igual”? El tiempo y las decisiones que se tomen desde el inicio de este nuevo período gubernamental traerán la respuesta.



[1] Castañeda, J. y H. Aguilar Camín. Regreso al futuro (Nexos, diciembre 2010

Artículo publicado en el diario Síntesis. Domingo 13 de febrero de 2011.

lunes, 31 de enero de 2011

MEJORAR LAS ESCUELAS: MISIÓN POSIBLE*

“En los últimos diez años, las comparaciones internacionales sobre el desempeño de los distintos sistemas educativos se han vuelto cada vez más importantes. Los datos muestran que los países pueden llevar a cabo mejoras espectaculares en sus resultados educativos en un período de tiempo relativamente corto, que puede ir desde unos pocos años, hasta una generación. Al mismo tiempo, existen pruebas convincentes de que la calidad y la equidad no se excluyen mutuamente, y de que es posible obtener excelentes resultados para casi todos los estudiantes” .


Si bien es cierto que la participación de nuestro país en las pruebas internacionales para medir la calidad educativa ha evidenciado los rezagos y carencias que tienen nuestras escuelas, lo que redunda en un nivel muy deficiente de aprendizaje de los niños y adolescentes mexicanos, también es verdad que si se miran desde un ángulo centrado en lo que se puede aprender y mejorar, el análisis de las comparaciones y estándares de estas pruebas puede aportar muchos elementos para construir una reforma educativa real y pertinente para este cambio de época.

Como afirma el documento de recomendaciones para la Educación en México, publicado por la OCDE con el título: “Mejorar las escuelas”, las comparaciones internacionales han mostrado que los países pueden mejorar de manera muy notable sus resultados educativos en tiempos relativamente cortos, es decir, que la mejora de las escuelas es una “misión posible” y al alcance de los países que se toman en serio el desafío de brindar una buena formación a sus nuevas generaciones y apuestan consistente y auténticamente por la educación como una vía para promover condiciones de desarrollo económico, social y cultural.

El documento en cuestión analiza dos grandes campos de transformación en los que nuestra sociedad y gobierno deberían trabajar si quieren unirse al grupo de países que han logrado estos cambios en un plazo máximo de una generación. Estos dos grandes campos son el de la “profesionalización de la docencia” y el de la construcción de un ”liderazgo y una gestión escolar de excelencia”.

Contar con cada vez mejores formadores para garantizar que lo que sucede en el aula apunte hacia aprendizajes significativos y desarrollo de competencias para la formación integral de los alumnos y garantizar desde la gestión de los directores que la organización escolar facilite estos procesos por su forma de funcionar, tomar decisiones y orientar los esfuerzos conjuntos son las dos claves que plantea este documento para poder aspirar a una reforma educativa eficaz.

En cuanto al primer campo de recomendaciones, la OCDE plantea la necesidad de: “reforzar la importancia del papel que juegan los docentes; determinar estándares claros de la práctica docente; garantizar programas de formación inicial docente (ITP, por sus siglas en inglés) de alta calidad; atraer mejores candidatos; profesionalizar la selección, contratación, y evaluación de docentes; y vincular a los docentes y su desarrollo profesional de forma más directa con las necesidades de las escuelas” .

Con respecto al segundo campo de recomendaciones, este documento propone: “redefinir y apoyar un liderazgo y una gestión escolar de excelencia; consolidar el papel de los directores escolares fijando estándares claros; proporcionando formación, selección y contratación profesionales, facilitando una autonomía escolar con estructuras de apoyo y garantizando la participación social…”

Con el fin de promover el diálogo y el debate sobre este documento y sus implicaciones para la educación en México y con el deseo de aportar elementos que formen opinión entre los educadores, directivos, padres de familia y personas interesadas en el cambio educativo para la transformación social en México, la Universidad Iberoamericana Puebla organiza este 10 de febrero de 8 a 14:30 hrs. el “Tercer foro de modelos y políticas educativas” titulado: “Mejorar las escuelas: diálogo académico sobre las recomendaciones de la OCDE: estrategias para la acción en México”.

Con la presencia de investigadores y actores de relevancia nacional en nuestro sistema educativo como la Mtra. Sylvia Schmelkes que impartirá la conferencia magistral de apertura y dos paneles orientados a analizar los campos de recomendaciones ya mencionados –profesionalización de la docencia y liderazgo y gestión escolar-, este foro será una extraordinaria oportunidad para pensar juntos en la “misión posible” y urgente de mejorar nuestras escuelas.

*Artículo escrito para publicación en: e-consulta. (Pendiente de publicarse desde el 24 de enero de 2011)

viernes, 14 de enero de 2011

Exámenes finales

I


Un día llegó a la vida y no llevaba formulario ni acordeón, ni nerd que le soplara las respuestas, ni cuestionario del maestro previniéndolo de lo que venía en el examen…



II.

Tenía todos los libros abiertos pero la vida le puso un problema que no venía en los ejercicios de tarea…



III.

Una noche salió con puro diez a la calle… sabía todas las respuestas de los libros pero nunca imaginó que hubiera preguntas como ésta.



IV.

Le habían enseñado tantas respuestas que jamás se le ocurrió que hubiera más preguntas…



V.

“Pregúntame lo que quieras sobre la vida –le dijo aquel sabio misterioso que se apareció- que yo te daré la respuesta” … a pesar de sus ansias no pudo hacerlo. Después de tantos años de escuela su curiosidad estaba seca…



VI.

La vida le puso un examen sorpresa… pero no había vuelto a pensar desde que entró a la escuela…



VII.

Un día tuvo que elegir y nunca supo por qué en la vida no había extraordinarios…



VIII.

Le llegó la hora de tomar decisiones y no supo cómo hacerlo… volteaba a todos lados buscando al maestro…



IX.

Siempre fue el “maldito” de la clase… pero ahora anda “de pinta” por la vida.



X.

Cuando aprendió a pensar… pensó que era demasiado tarde…

viernes, 31 de diciembre de 2010

Ante lo improbable, nuestra esperanza…

“Mi esperanza se funda en lo improbable”


Edgar Morin .





Este archivo, conteniendo simplemente el título y el epígrafe de Morin que me ha parecido siempre una frase muy contundente e inspiradora para estos tiempos difíciles que nos ha tocado vivir, lleva meses, alrededor de seis, en una carpeta de pendientes en el escritorio de mi computadora.

Lo rescato hoy, 31 de diciembre de 2010 porque me parece que esta frase viene muy bien para describir un poco de lo que deseo para mí y para todos y todas, para México y para el mundo hacia el inicio de un nuevo año que parece empezar con el pie izquierdo, con poco ánimo colectivo por las evidencias de violencia, injusticia, crisis, desgobierno, etc. que han caracterizado los últimos tiempos no solamente en nuestro país sino en el mundo entero. En México en concreto se percibe un ambiente de desmoralización general que ha opacado incluso algunas buenas noticias objetivas que comentan algunos analistas (crecimiento económico del 5% en lugar del 3% pronosticado, inflación de alrededor del 4%, creación récord de empleos –quizá precarios, pero revirtiendo tendencias-, etc.)

La desmoralización general proviene sin duda del sentimiento generalizado de inseguridad, de vulnerabilidad creciente ante la violencia, de incertidumbre acerca de qué tanto pueden durar los pequeños avances económicos logrados, la comparación inevitable que lleva a ver que estos avances son mínimos respecto a los desafíos sociales que tenemos pendientes y la constatación cotidiana de que esta llamada “generación del NO” de políticos que están en el poder en todos los partidos –y cambiando continuamente de partido- han sido y serán incapaces de crear las reformas profundas que requiere nuestra estructura económica, política, social y cultural (incluyo aquí la urgente reestructura del sistema educativo basado en un pacto corporativo anacrónico) ya sea porque no tienen el talento para hacerlo o para llegar a acuerdos mínimos o bien, lo que sería más grave aún, porque simplemente no quieren hacerlo dado que se han beneficiado y se siguen beneficiando de estas estructuras caducas.

El año nuevo es sin embargo una época de “renovación de la esperanza” a pesar de que hoy en día se haya convertido en un pretexto más para el consumo, las compras y las frases hechas: “Que todos tus deseos se cumplan” –¿el año nuevo como lámpara de Aladino?- y otras cosas por el estilo nos decimos unos a otros sin siquiera imaginar que quizá el imposible cumplimiento de todos nuestros deseos se volvería un infierno para nosotros mismos y para el mundo.

Mi querido amigo Paco Galán se preguntaba recientemente en su muro de facebook: ¿Qué es lo que realmente deberíamos decirnos en año nuevo? Esto realmente me ha puesto a pensar y me hizo regresar a la frase de Morin porque creo que lo que deberíamos decirnos –no sé en qué términos exactamente ni tendría que haber una fórmula precisa aplicable a todos- es algo que nos haga recuperar la esperanza, esa esperanza fundada en lo improbable.

Recuerdo que un profesor me dijo una vez que usé esta frase en una presentación, que eso era “absurdo”, que “uno no podía fundar su esperanza en lo improbable” porque lo ”improbable es algo que difícilmente va a suceder y por ello no podemos esperar en eso”.

Creo que esta reacción refleja bien la degradación que ha sufrido la idea misma de esperanza en estos tiempos pragmáticos y economicistas que vivimos. Porque la esperanza consiste precisamente en desear y trabajar porque ocurra lo que soñamos y lo que vemos como lejano y poco factible, pero nuestro horizonte nos ha hecho pensar que podemos controlarlo todo y que no debemos buscar el logro de lo que deseamos sino solamente desear lo que en términos lógicos es posible de lograr.

Desde esta perspectiva, no podemos desear o esperar para México la reversión de esta cultura de la violencia donde José Alfredo Jiménez se ha vuelto una especie de profeta y llegamos a una cultura en que “la vida no vale nada”. No podemos esperar que haya justicia porque es algo poco probable si miramos el egoísmo y el ansia de tener, de poder y de oprimir a otros que está presente en la naturaleza humana y pareciera que no es posible de controlar o revertir. No podemos esperar la humanización de la humanidad si basta con echar un vistazo a todos los noticiarios y periódicos para darnos cuenta de que eso es “prácticamente imposible” porque lo que predomina hoy es que el hombre es el lobo del hombre.

Sin embargo, la esperanza se funda en lo improbable y como dice Morin en sus “principio de esperanza en la desesperanza”, si analizamos el proceso del universo, de la vida y de la historia de la humanidad podemos constatar que existe un principio de lo inconcebible (donde lo que nadie preveía o podía entender emergió de los procesos de orden-desorden-organización, como fruto de las decisiones y del azar), un principio de lo improbable (donde lo que menos se pensaba que podría suceder ha ocurrido en procesos naturales y sociales también a partir de la combinación de lo buscado y lo aleatorio), existe un principio del “topo” (que plantea el hecho de que lo que va transformando radicalmente las cosas es algo que inicia y se desarrolla normalmente de modo “subterráneo”, sin ser visto ni ocupar las primeras planas de los diarios) y existe un principio de “salvataje” que postula que “donde existe mayor riesgo, emergen mayores probabilidades de salvación y transformación –“donde abundó el pecado sobreabundó la Gracia”, se diría en términos cristianos-).

Como “profesional de la esperanza” (educador y educólogo), considero imprescindible que lo que nos digamos esta noche tenga que ver con “remoralizarnos”, con recuperar y hacer crecer “nuestro deseo de vivir más humanamente”, es decir, nuestra moral colectiva, con volver a hacer que la esperanza se llame esperanza y no “metas”, “escenarios futuribles” o “futuros estratéticamente planeados”.

Les deseo a todos mis lectores y a todos mis amigos –que creo que son pocos y sospecho que son los mismos- que en este año nuevo volvamos a fundar nuestra esperanza en lo improbable y que esperemos (es decir, que creamos firmemente y luchemos consistentemente) que esto improbable que es hoy la paz, la democracia, la justicia, la fraternidad humana que puedan “salvar a la humanidad realizándola”, se vuelva el fundamento de la esperanza colectiva y el motor de la acción cooperativa desde todos los frentes y en todos los campos.

Sólo así podremos hacer que, como dice Morin en sus “mandamientos”, podamos “resistir a la crueldad del mundo y al a barbarie humana”, pensando en “aumentar la vida de nuestros días más que los días de nuestra vida”.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Dios con nosotros.

“…la única gran paradoja y escándalo de la revelación cristiana es, justamente, la encarnación de Dios, la kenosis…es decir, el abajamiento de Dios al nivel del hombre…La kenosis, iniciada con la encarnación de Cristo – y antes ya con el pacto entre Dios y “su” pueblo- continúa realizándose en términos cada vez más claros, al seguir la obra de la educación del hombre hacia la superación originaria de la esencia violenta de lo sagrado y de la misma vida social…”

Gianni Vattimo. Creer que se cree.

Más allá de las imágenes facilonas del “espíritu navideño” –una especie de esfuerzo increíble y hasta doloroso por aparentar que somos felices y amamos a todos por un día al año- o del ser “grinch” –y asumir una pose de amargura y destrucción de todo lo que huela a esa inevitable y por momentos hasta disfrutable cursilería de estas fechas-, cada uno tiene su historia con la navidad.

La mía no es fácil, no ha sido fácil desde la infancia y está siendo especialmente difícil en los últimos tiempos por razones que mis cuatro amigos y mis tres lectores habituales conocen bien y que los demás no tienen necesidad de aburrirse conociendo.

Durante la infancia la navidad era momento de tensión, momento de expresión conflictiva de los orígenes culturales –reales y también imaginarios- de mis dos familias de origen. Tensión que explotaba con cualquier pretexto (no hay dinero para dar regalos hasta al nieto de la hija del cuñado de la muchacha que nos ayudaba en casa o tenemos que organizarnos para ir a visitar al abuelo materno y a la abuela paterna cuyos cumpleaños fatalmente coincidían el mero veinticuatro de diciembre) y hacían que cualquier asomo de sentimiento positivo generado en la escuela o en el ambiente de las posadas, los adornos, la expectativa de los reyes magos, etc. deviniera en miedo a decir o hacer cualquier cosa que pudiera molestar y hacer más grande el conflicto entre nuestros papás. Entre eso y la vocación a ver la vida como “valle de lágrimas” que era algo en lo que sí coincidían con mucha energía ambos lados de la familia, crecimos con un hueco navideño en nuestra afectividad que nos cuesta hasta la fecha en distintas medidas.

En el presente está el dolor. El dolor inexplicable, injusto, a ratos insufrible, inaguantable, siempre inexplicable. Un dolor al que sabemos no se le pude entender ni buscar causas, culpables o posibilidades de haberse evitado pero que aún así se vive con momentos de gracia pero con enormes períodos de vacío, de rebeldía y de rabia. En el presente está una navidad en terapia intensiva (no todos, pero de alguna forma sí), un año nuevo en un cuarto de hospital en medio del silencio que rodea ese ambiente y lo aisla de todo el mundo celebrando afuera (a una cuadra, que en ese momento significa como mil kilómetros de distancia). En el presente está otra estancia hospitalaria, una vuelta al infierno que significa el miedo que nos congela las entrañas. En el presente está la gratitud incompleta, la gratitud de haber salido antes de esta nochebuena pero la incompletud de saber que la nochebuena no podrá ser tan buena porque todavía falta “algo”, un “pequeño detalle”, un “maldito detalle”, que no nos dejará celebrar completamente.

Es en este contexto desde el que miro (en la calle, en el facebook, en la tele, en internet, en el radio) toda esta estrafalaria y artificial celebración de quienes se dicen “invadidos por el espíritu navideño” que significa que han estado de reunión en reunión, de cena en cena, de intercambio de regalos baratos y por sorteo en intercambio de regalos caros y sin sorteo por un mes o más, cada vez más.

Es desde esta mirada que hoy me pregunto, ante la avalancha de llamadas, mensajes, mails, etc. que me llegan - sin duda con la mejor intención y el más auténtico sentimiento – con las fórmulas habituales para estas ocasiones: ¿En qué creo yo en realidad respecto a la navidad? ¿Qué significa para mí, más allá de mis traumas infantiles y mi dolor actual, más allá de mi genuina disposición a disfrutar la navidad por ver felices a mis hijas, esta fecha? ¿Qué me queda –si es que queda algo- de lo que aprendí que era la navidad en mi familia y en mis etapas de “activismo” cristiano?

Me parece que esencialmente creo en el Emmanuel, el Dios con nosotros, el Dios que como dice Vattimo se abaja, se hace débil como nosotros, se encarna y en ese encarnarse se vuelve imperfecto, necesitado, indigente como todos los humanos desde el más poderoso hasta el más pobre.

Creo que por eso Dios está con nosotros y puede decirnos: “te comprendo”, aún en los momentos de dolor más terrible o de incertidumbre más devastadora o de miedo más incontenible. Creo que Dios está con nosotros, aunque a veces no pueda remediar lo que la vida tiene de contradictoria, de injusta, de incomprensible. Creo en ese “Dios con nosotros”, incluso a pesar de nosotros, como un hermano está junto y se mantiene en silencio o no interviene cuando necesitamos de la soledad o ese padre o madre que nos mira sufrir y se conmueve a pesar de que nosotros estemos rebelándonos contra él. Creo en fin, en esa obra educadora del ser humano, de ti y de mí, por medios que a veces se tornan inaceptables con criterios humanos pero que seguramente –y ahí sí hay un salto de fe- “serán para nuestro bien” y para el bien humano, aunque nosotros no podamos entenderlo.

¿Qué es la navidad entonces? Para mí, es la conmemoración de que Dios se hace débil y que así como nosotros sufrimos solamente para poder decirle a otro ser humano quesufre: “te comprendo”, él se hace débil, necesitado, imperfecto, solamente para poder acompañarnos empáticamente, para con-moverse con nuestro dolor, para con-gozarse con nuestro gozo y para com-padecerse con nuestros padeceres.

Es por ello que más allá de los regalos, los foquitos, los cursis villancicos y las cada vez más plásticas manifestaciones de “espíritu” navideño, desde una paz profunda que ahora tiene indiferencia y dolor en la superficie, puedo decir que creo –que al menos creo que creo, como dice Vattimo- en ese Dios que se hizo como nosotros, en ese logos-mythos (Palabra racional e irracional) que se hizo carne y “habitó entre nosotros”, habita entre nosotros, porque la kenosis continúa y porque él sigue naciendo y acompañándonos aún en estos tiempos de absurdo social y aberración cultural en que nos ha tocado vivir.

“Desde este punto de vista no es en absoluto escandaloso pensar en la revelación bíblica como una historia que continúa, en la que estamos implicados y que, por tanto, no se ofrece al “redescubrimiento” de un núcleo de doctrina, dado de una vez por todas y permanente…La revelación no revela una verdad-objeto; habla de una salvación en curso…”

Gianni Vattimo. Creer que se cree.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Hojas sueltas

Para algunos maestros, el universo es del tamaño del pizarrón, para otros, el universo entero puede caber en el pizarrón.
Para algunos maestros, la palabra es sonido que se repite, para otros, concepto que se memoriza, para algunos más es canción que se canta o sueño que se comparte.
 Para muy pocos la palabra es vida que se construye, inteligencia que se hace presencia.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Cumpleaños

Cumpleaños
Angel González 

Yo lo noto: cómo me voy volviendo
menos cierto, confuso,
disolviéndome en aire
cotidiano, burdo
jirón de mí, deshilachado
y roto por los puños.

Yo comprendo: he vivido
un año más, y eso es muy duro.
¡Mover el corazón todos los días
casi cien veces por minuto!

Para vivir un año es necesario
morirse muchas veces mucho.

-A propósito del 27 de noviembre...comparto este bello poema del poeta español Angel González

Tres imágenes para el día del maestro.

*De mi columna Educación personalizante. Lado B. Mayo de 2012. 1.-Preparar el futuro, “Qué lindo era el futuro...