1.-El marco: Educación a lo largo de la vida.
El concepto de educación a lo largo
de la vida es la llave para entrar en el
siglo XXI. Ese concepto va más allá de
la distinción tradicional entre educación
primera y educación permanente
y coincide con otra noción formulada a
menudo: la de sociedad educativa en
la que todo puede ser ocasión para
aprender y desarrollar las capacidades
del individuo.
(Delors, 1999)
La primera precisión que parece indispensable al hablar hoy de “Educación de adultos” es la relativa al marco o contexto educativo mundial desde el cual se va a conceptualizar este tipo de educación.
Como lo expresa esta cita de Delors, el marco tradicional en que se ubicaba la educación de adultos era la idea de “educación permanente” que seguía a la “educación primera” que culminaba con la formación universitaria de licenciatura primero y de posgrado en tiempos más recientes. Sin embargo, el planteamiento de este tipo de educación en el contexto de la educación del siglo XXI, para ser más pertinente a los tiempos debe hacerse desde el concepto de “Educación a lo largo de la vida”, que como dice esta cita del informe Delors, publicado bajo el título de: “La educación encierra un tesoro”, trasciende esta división tradicional.
El cambio de época que hoy se vive, caracterizado entre otras cosas por la presión hacia la ruptura de fronteras entre países, ideologías, discursos, disciplinas, visiones del mundo, etc. está planteando también la ruptura de las divisiones rígidas entre niveles y modalidades de educación. Esta ruptura está implicada en el término “educación a lo largo de la vida” que como ya se dijo, es mucho más que “educación permanente” o “educación continua” en su idea tradicional. Porque la “educación a lo largo de la vida” rompe las divisiones tradicionales entre escuela, universidad y capacitación o actualización e incide también en la flexibilización de la frontera entre la llamada “educación formal” o escolarizada y la “educación no formal” o no escolarizada.
Es por ello que la “educación a lo largo de la vida” se encuentra y se articula, en un proceso dialógico y recursivo con la “sociedad educativa”, la nueva concepción que todos los elementos de la realidad “pueden ser ocasión para aprender y desarrollar las habilidades del individuo”.
Este nuevo marco planteado por la UNESCO implica una nueva concepción de la formación, que la flexibiliza, le da fluidez y la hace parte indispensable de la trayectoria de una persona, que no puede concebir su educación desde la idea tradicional de un proceso que inicia en el preescolar y termina en la universidad para después “complementarse” o “aderezarse” de vez en cuando con procesos de actualización o capacitación sino que tiene que pensarse como un continuo que empieza al nacer y culmina solamente con la muerte. El nuevo sujeto de la educación es un sujeto que concibe su trayectoria formativa como un proceso simultáneo y no paralelo sino plenamente ligado y articulado con su vida.
“Asegurar una educación de calidad a lo largo de la vida que promueva el desarrollo de las múltiples capacidades del ser humano, requiere de sistemas educativos pertinentes y flexibles que contemplen diferentes modalidades y trayectos, articulados entre sí, para dar respuesta a las distintas necesidades de las personas y las características de los contextos. En función de ello se recomienda:
(UNESCO, 2009)
La educación de calidad a lo largo de la vida que está permeando el discurso de la educación en el mundo actualmente, trae consigo un proceso de exigencia de transformación de las estructuras educativas para construir sistemas educativos “pertinentes y flexibles que contemplen diferentes modalidades y trayectos…” que puedan dar respuesta a las necesidades de movilidad, contextualización y actualización permanente de los aprendizajes del ser humano del tercer milenio.
Este es un gran desafío para las instituciones educativas, sobre todo universitarias y para el sistema educativo nacional. ¿Cómo dejar atrás la visión simplificadora de una educación fragmentada en disciplinas, niveles y modalidades cerradas sin más punto de contacto que el egresado que se mueve de un nivel a otro o de una modalidad a otra? ¿Cómo pensar una institución para que sea “escuela o universidad a lo largo de la vida” y no solamente contenga espacios restringidos y paralelos de oferta de educación continua, actualización, capacitación o “universidad para adultos mayores”?
Resulta también un gran desafío para la cultura de los ciudadanos de esta época: el cambio de autopercepción de una vida en la que la educación es un proceso limitado en el tiempo, un requisito a cumplir para abrirse paso en el mercado laboral, un “mal necesario” para obtener “credenciales” o “títulos” que validen socialmente a quien los obtiene hacia una vida en la que somos educandos permanentes y nos dejamos guiar por lo que Lonergan llama el “irrestricto deseo de conocer” que no tiene límites ni edad.
“Es una estrategia asumida para ampliar la cobertura y el tiempo de formación, además de una nueva concepción educativa que, necesariamente, llevará a una reorganización de la escuela y sus procesos formativos. “El nuevo concepto subyacente va más allá de ofrecer una segunda o tercera oportunidad educativa a las personas que lo requieran puesto que el concepto comprende la adquisición y el desarrollo de habilidades individuales y sociales de cualquier tipo y en cualquier contexto o situación: formales, en escuelas, educacional vocacional, de nivel terciario o en instituciones de educación para adultos, instituciones informales, en el hogar, en el trabajo y la comunidad”.
(Bruner, s/f)
2.-El fundamento: El ser humano como sujeto educando.
“El delfín es educable y el elefante también. Pero ni el uno ni el otro son educandos. La educandidad es prerrogativa humana. La educabilidad en cambio, es cosa de todos los brutos. El tigre de circo ha quedado educado, según pautas de la especie humana, simplemente porque era educable. El hombre, o se educa o queda en bestia visible y patente. Lo especifico del hombre no reside en que pueda educarse---sino en que tiene que educarse…”
(Fullat, 1992; p. 30)
La educación a lo largo de la vida tiene, además de una explicación causal en la llamada “sociedad del conocimiento” o de la información y en la creciente competencia por puestos de trabajo que requieren una actualización permanente, un fundamento antropológico que podemos verificar en nuestra experiencia como sujetos humanos.
Este fundamento está expresado sintéticamente en la cita de Fullat que abre este apartado: Los seres humanos somos sujetos educandos, no sujetos educables. ¿Cuál es la diferencia?
La educabilidad implica que un individuo de cualquier especie pueda pasar por un proceso del cual salga educado, es decir, implica que ese sujeto o individuo pueda quedar “acabado” o “terminado”. Este es el sentido de la educación tradicionalmente vista: el niño, el adolescente, el joven, se educan en la escuela y cuando egresan como adultos, ya están “educados”, es decir, básicamente ya están hechos y necesitarán solamente actualización a nivel de información o técnicas novedosas.
La educandidad en cambio implica por un lado un imperativo que nace de la propia consciencia: El ser humano no solamente “puede” educarse, sino que “tiene” que hacerlo, es decir, “siendo humano, tiene que educarse para poder humanizarse”, hacerse humano es un “deber” (decía Graham Greene), que está intrínsecamente presente en todo sujeto de la especie “homo sapiens-demens” (Morin, 2003)
“La educación hace ya más de tres millones de años que persevera en la producción del hombre. ¿Ha fracasado? En manera alguna. Su revés y malogro estarían si ya hubiera creado al ser humano. El hombre es hacerse hombre; es educación..:”
(Fullat, 1992; p. 31)
Pero además de esto, la educandidad implica proceso progresivo pero inacabable. El sujeto humano no puede nunca quedar “terminado” o considerarse ya “hecho” a riesgo de empezar a declinar y a deshumanizarse, a desandar el camino de autoconstrucción que implica toda vida humana y que tiene por ello una relación intrínseca e inevitable y sin término con la educación.
La educación está ligada a la antropogénesis, dice Fullat, es decir, a la construcción de la humanidad a partir de la especie humana que existe en el tiempo de la historia y a nivel individual, a la construcción de cada sujeto humano como miembro de esta especie. En ese sentido tiene razón Fullat: la paradoja educativa fundamental implica que el logro de su objetivo de construcción o producción de la humanidad sería el fracaso de la educación, puesto que el ser humano no termina nunca de hacerse, puesto que la humanidad es hacerse humanidad, es educación y en este sentido, la “educación a lo largo de la vida” adquiere pleno sentido y vigencia.
3.-El Destinatario: El adulto como persona con “experiencia”.
“adulto, ta.
(Del lat. adultus).
1. adj. Llegado a su mayor crecimiento o desarrollo. Persona adulta. Animal adulto. U. t. c. s.
2. adj. Llegado a cierto grado de perfección, cultivado, experimentado. Una nación adulta.
3. adj. Zool. Dicho de un animal: Que posee plena capacidad reproductora”.
Diccionario de la real academia de la lengua española
Las definiciones de adulto refieren a una etapa de la vida en que el sujeto ha llegado a su “mayor crecimiento y desarrollo” o llegado a “cierto grado de perfección” o “madurez relativa”. En muchos casos estas definiciones coinciden o sustentan la visión que en la vida cotidiana tenemos acerca del adulto como sujeto “acabado” o “terminado”, educable, y no como sujeto en proceso, educando.
Tomaremos como eje de la definición de adulto la segunda acepción de esta definición del “Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española”, específicamente los adjetivos de “cultivado” o “experimentado”.
Una característica fundamental del adulto que lo distingue del niño o el adolescente es la acumulación de cierta experiencia más o menos asimilada, más o menos traducida en cierta sabiduría, cierta capacidad para vivir mejor como ser humano en la sociedad y el mundo que le toca vivir.
¿Qué significa ser un sujeto con experiencia? En el caso de una concepción compleja del ser humano como la que hoy prevalece habrá que asumir la multidimensionalidad del sujeto y por tanto la multidimensionalidad de la experiencia humana. Digamos sintéticamente que la acumulación de experiencia que se da en el adulto puede ser descrita como la vivencia “acumulativa y progresiva” de situaciones humanas concretas que, procesadas por el individuo dan como resultado un marco de: información, ideas y conceptos, afirmaciones –verdades, certezas-, valoraciones, decisiones, acciones y también preguntas de diversos tipos: intelectuales, racionales y existenciales.
Este proceso de acumulación de experiencia se da básicamente a través de una dinámica de “autocorrección”, de aprendizaje vía ensayo-error a partir de los desafíos que la vida va presentando, con el trasfondo y el apoyo de conceptos y teorías o métodos que se adquieren en la escuela o la universidad.
4.-El sustento teórico: Sentido común y teoría
Este ser humano educando del que hablamos, el sujeto que tiene la necesidad de educarse a lo largo de toda la vida es un ser que vive en el mundo, pero sobre todo vive en “su” propio mundo de significados. Porque el mundo humano es un mundo mediado por la significación y en este sentido, el sujeto educando es un “animal simbólico” como decía bien Cassirer.
“Exigencias diferentes hacen surgir modos diferentes de operación consciente e intencional; y modos diferentes de dicha operación hacen surgir campos diferentes de significación”
Lonergan, 1988; p. 84
Esta significación no es homogénea ni se manifiesta en un solo campo porque las exigencias que surgen de las necesidades, preocupaciones e interteses de los sujetos concretos van haciendo surgir diferentes modos de operación consciente e intencional y por tanto, diferentes campos de significación. La educación tiene que ver mucho con el conocimiento, pero el conocimiento no es homogéneo ni unidimensional. Existen distintos campos especializados de conocimiento y entre ellos se encuentran dos modos muy destacados para los fines de este trabajo que son: el modo del sentido común –al que llamaremos modo de la experiencia en el sentido que definimos a los adultos como sujetos con experiencia- y el modo de la teoría.
“El campo del sentido común es el campo de las personas y de las cosas en sus relaciones con nosotros. Es el universo visible habitado por parientes, amigos, conocidos, conciudadanos y demás hombres. Llegamos a conocerlo, no aplicando ningún método científico, sino a través de un proceso auto-correctivo de aprendizaje…”
Lonergan, 1988; p. 84
El campo del sentido común tiene que ver con la manera en que conocemos y significamos las cosas en sus relaciones con nosotros, con nuestra propia percepción y subjetividad. Este campo representa un modo muy especializado del conocimiento que tiene que ver con lo particular concreto y que busca siempre aplicaciones prácticas, útiles, inmediatas. El campo del sentido común es indispensable para vivir la vida cotidiana y para resolver los problemas que la vida laboral, ciudadana, familiar, personal, etc. nos va presentando.
Pero este campo no busca las relaciones entre los objetos o fenómenos ni persigue ver más allá del aquí y ahora como lo hace el campo de la teoría que nace de la exigencia sistemática y de universalización.
”La exigencia sistemática no solamente plantea preguntas que el sentido común no puede responder, sino que exige también un contexto par las respuestas a esas preguntas…este contexto es la teoría, y los objetos a los cuales se refiere están en el campo de la teoría…”
Lonergan, 1988; p. 85
Existe otro campo de significación importante que es el campo de la teoría, el campo que relaciona los objetivos entre sí y que tiene una visión de largo aliento y una pretensión que trasciende la mera utilidad práctica y aspira al conocimiento con fines de comprensión y explicación de los fenómenos y a sus implicaciones humanas, éticas, ambientales, sociales, etc. en el sentido amplio.
El campo de la teoría se preocupa por lo universal-concreto y no por los casos particulares y busca generar juicios con relativa capacidad de generalización para la vida humana global y no para el caso de una persona y una situación en particular.
“Existe entonces, un campo del sentido común y un campo de la teoría. Para hablar de ellos usamos diferentes lenguajes…”
Lonergan, 1988; p. 85
El campo del sentido común y el campo de la teoría tienen métodos de construcción de conocimiento que son distintos cualitativamente y tienen también lenguajes distintos para expresar lo que se conoce.
Mientras el campo del sentido común se expresa en lenguaje llano y de fácil comprensión para todos, el campo de la teoría se expresa en lenguajes especializados y técnicos, de acceso limitado solamente a quienes conocen de determinado campo.
Mientras que el conocimiento del sentido común es indispensable para vivir la vida cotidiana, el conocimiento teórico es indispensable para generar las comprensiones y juicios sobre la realidad que brindan herramientas para generar lo necesario –tangible e intangible- para promover el desarrollo –siempre mezcla de progreso y declinación- de la humanidad como colectivo.
5.-La propuesta metodológica: Del sentido común a la teoría
La educación de adultos entendida como educación a lo largo de la vida tiene que partir de la realidad del sujeto adulto como ser educando y como ser experimentado. Esto significa que se tiene que construir la educación de adultos desde dos pilares fundamentales: La convicción de que el sujeto adulto, como ser humano es un sujeto en desarrollo y autoconstrucción en todas sus dimensiones aunque tenga ya un camino andado en algunas de ellas y el sustento en la experiencia del adulto como fuente de información, preguntas y modos de comprender, interpretar y juzgar la realidad que han sido construidos en un largo proceso de autocorrección que es imposible e indeseable desdeñar.
Por ello se plantea como propuesta metodológica el camino que va “desde la experiencia hacia la teoría”, es decir, en términos de lo expresado en el apartado anterior, desde el sentido común hacia la teoría.
Se asume que la mayoría de los adultos que van a continuar educándose tienen sobre todo un vasto campo de desarrollo en el ámbito del conocimiento para resolver lo particular concreto que se les presenta en el día a día de su profesión u ocupación laboral y en la cotidianidad de su vida personal, familiar y ciudadana. Es claro también que, sobre todo en el caso de adultos que han tenido una formación profesional y más aún en los casos que han hecho algún posgrado, tienen también un bagaje de conocimiento teórico, pero se asume que este conocimiento teórico se ha ido volviendo más que nada conocimiento aplicado y aplicable a lo particular concreto de un desempeño profesional y personal, salvo en los casos de quienes tengan como desempeño profesional la investigación o la vida académica.
El camino entonces no puede ser desde la teoría desencarnada hacia los sujetos concebidos como “tabula rasa” –que tampoco es el caso de los educandos niños o jóvenes pero que es especialmente erróneo en el caso de los adultos que tienen una mayor capacidad de recuperación de esta experiencia previa- en forma de una transmisión de contenidos de campos en los que el adulto se va a especializar o de campos novedosos en los que se quiere introducir.
El proceso más eficaz será el que parta de la recuperación de la propia experiencia acumulada, propicie el análisis y la sistematización de esta experiencia -a través de la generación de preguntas, propuestas de articulación o relación, cuestionamiento de las creencias previas-, promueva y presente autores y teorías con las cuales iluminar esta experiencia recuperada y sistematizada y facilite espacios de síntesis y conclusión que propicien la apropiación de lo aprendido en este proceso, llevando al adulto a una reorientación de sus preocupaciones que lo guíen hacia la búsqueda de lo unviersal-concreto y de lo que enriquece la vida humana a más largo plazo, sin desdeñar un aterrizaje a la situación particular concreta de un presente laboral o de práctica humana y ciudadana.
Desde la mirada que relaciona los objetos del mundo con la propia experiencia subjetiva hacia la mirada que relaciona –descubre o construye relaciones- de los diversos objetos de la realidad entre sí, tratando de construir juicios objetivos, es decir, juicios que se produzcan a partir de un ejercicio auténtico de la subjetividad.
Un elemento importante para esta transición es el ejercicio constante de la introspección, es decir, del “caer en la cuenta” no solamente de los contenidos o temas que se aprenden sino de las operaciones que se realizan para construir estos aprendizajes.
De esta manera, la educación de adultos vista como aprendizaje a lo largo de la vida puede tener efectos mucho más eficaces y profundos en las personas a las que se dirige, ayudándoles a construir una mejor y más profunda comprensión del mundo en el que viven –y de las relaciones entre objetos y fenómenos que constituyen este mundo- y una mejor y más profunda comprensión de su propio ser educando en relación siempre con otros seres educandos. El fruto será un enriquecimiento de la experiencia que llevará a una revaloración de la experiencia heredada y simultáneamente a una constante crítica a esta experiencia que pueda convertir la educación en un permanente descubrimiento que la hará siempre novedosa y significativa.
Tenemos entonces dos pilares: la educandidad y la experiencia acumulada, un camino: de la recuperación y sistematización de la experiencia a la reconstrucción de juicios sobre ella a partir de la iluminación que genere la teoría y un fruto: la experiencia heredada que se enriquece y se vuelve descubrimiento al ser puesta bajo el crisol de la crítica.
A través de este proceso se estará construyendo una verdadera educación a lo largo de la vida, más allá de los simples cursos de actualización o capacitación que constituyen lo que sigue hoy prevaleciendo como “educación permanente”.
REFERENCIAS
Bruner, J.J. (s/f). “Educación a lo largo de la vida: Exigencias de la sociedad del conocimiento”. Extractos del libro: “Educación e Internet ¿La próxima revolución?”
(Tomado de: Revista de Educación. Ministerio de Educación. Ed. Nº 308.)
http://www.chilecalifica.cl/prc/n-0-Educclv.doc Consultado el 20 de abril de 2010.
Delors, J. (1999). La educación encierra un tesoro. Ed. UNESCO. México.
Fullat, O. (1992). Filosofías de la educación. Paideia. Barcelona. Ediciones CEAC.
Lonergan, B. (1988). Método en Teología. Ed. Sígueme. Salamanca.
Lonergan, B. (1999) Insight. Estudio sobre la comprensión humana. Salamanca. Ed. Sígueme-UIA México.Morin, E. (2003). El Método V. La humanidad de la humanidad. La identidad humana. Madrid. Ediciones Cátedra.
UNESCO. (2009). “El derecho de las personas a aprender a lo largo de la vida” en: Educación para todos. Mercosur. Tomado de: http://www.unesco.org.uy/educacion/es/areas-de trabajo/educacion/temas/aprender-a-lo-largo-de-la-vida.html
Consultado el 20 de abril de 2010.
Varios autores. (2010. )Diccionario de la Real Academia de la lengua española. Versión en línea: http://www.rae.es/rae.html Consultado el: 20 de abril de 2010.
Este blog fue creado para compartir algunos elementos sintéticos del trabajo de investigación reflexiva sobre "educación personalizante", término creado para invitar a pensar la educación como dinamismo histórico-socio-cultural complejo, desde una perspectiva fundada en el pensador jesuita Bernard Lonergan S.J. (1904-1984)y el intelectual francés Edgar Morin (1921- )que alimentan mi propia búsqueda de una educación que contribuya a la humanización,
domingo, 11 de septiembre de 2011
domingo, 21 de agosto de 2011
Y ahora: ¿Qué hacemos?
Escribo un día después de la balacera que interrumpió el partido de fútbol entre Santos y Morelia ayer en Torreón. Estoy bastante afectado por la noticia por lo que implica este hecho inédito y por la constatación de que casi cada semana ocurre un hecho inédito en la historia de la violencia en México. En efecto, casi cada semana escuchamos o leemos que “esto no había pasado nunca en el país”, de tal manera que nos estamos acostumbrando a que cotidianamente pase lo que nunca había sucedido, a ver como normal la crueldad y la indefensión en la que empezamos a vivir todos.
Estoy también afectado porque tengo muy buenos y queridos amigos en Torreón, gente de la ibero que siempre me ha brindado su apoyo, su afecto y solidaridad y a ellos especialmente quiero enviarles a través de este texto un gran abrazo que quiere simplemente decirles: “estoy con ustedes, los comprendo, pero igual que ustedes no sé qué hacer”.
Soy de los que están en contra del tan traído y llevado calificativo de “la guerra de Calderón”, o sea que los que sean panistas o calderonistas –si es que queda alguien en este país con ese perfil- no crean que voy a caer en este cliché.
Estoy en contra de ese término porque me parece simplificador –una lucha contra la delincuencia organizada que se apodera de la vida del país no es algo que sea del presidente exclusivamente-, porque hace que los demás actores políticos evadan su responsabilidad –los gobernadores que se lavan las manos y no avanzan en la reestructuración de las policías en un mando único estatal por ejemplo o los legisladores que viven en la posposición de las reformas urgentes- y porque también de alguna manera un tanto infantil nos hace creer a los ciudadanos que el problema es Calderón y cuando se vaya y el ejército regrese a sus cuarteles todo estará solucionado y viviremos en paz.
Sin embargo estoy totalmente en contra de la estrategia que se ha seguido en esta lucha necesaria y urgente porque creo que ha tenido muchas víctimas inocentes, porque no veo que se avance en resultados de seguridad para los ciudadanos, porque se han violado derechos humanos de manera no tan excepcional sino cada vez más sistemática y porque día a día se muestra la ineficiencia y falta de inteligencia de quienes encabezan esta lucha.
Sobre las víctimas inocentes estoy cierto que tampoco es justo ni inteligente hablar de las “cincuenta mil víctimas de Calderón o de la guerra contra el narco” puesto que un altísimo porcentaje de los muertos han sido gente que pertenece a los cárteles y está extorsionando, secuestrando, cobrando derecho de piso, traficando con drogas, etc. y en esta actividad ilícita y en la guerra entre los cárteles y grupos ha perdido la vida (lo cual resulta también lamentable por ser vidas humanas, pero no se puede poner a todos en el mismo saco). Sin embargo tenemos casos como los de los estudiantes del Tec de Monterrey, los de Villas de Salvárcar en Chihuahua, los niños Almanza –Brian y Martín-, el otro joven regiomontano más reciente, de mi estimado José Luis Martínez en Veracruz, del arquitecto Serrano hijo en Ixtapa o el hijo de Javier Sicilia y sus compañeros por mencionar los más conocidos, que han sido víctimas inocentes de este absurdo social en el que hoy estamos atrapados y sin salida aparente.
Sobre la violación de derechos humanos acabamos de saber del allanamiento de la casa del poeta Efraín Bartolomé y de la bióloga de la UNAM y sus padres pero hay señales de que este tipo de acciones ilegales se cometen cada vez más sistemáticamente por la policía federal, las policías estatales, etc. es decir, por las autoridades que están luchando por el estado de derecho violando el estado de derecho y dejándonos a todos en una situación de temor y vulnerabilidad extrema.
Sobre la falta de inteligencia puedo decir que aunque no soy experto, me parecen verdades obvias las que he leído y escuchado de gente que sabe del tema: no se puede atacar solamente por el lado de las armas si no se afecta la economía de los cárteles y grupos delictivos, no se puede ganar esta guerra si no se depuran las policías –si esto no se da, el ejército no regresará a los cuarteles-, no se puede ganar la batalla si solamente se ataca a los policías y mandos policíacos corruptos pero no se toca a los personajes políticos de todos los partidos que estén involucrados en este tipo de actividades delictivas, no se puede obtener resultados favorables si el poder legislativo no cambia las leyes y si el poder judicial no se reforma también y se castiga por ejemplo a los jueves corruptos, no se puede ganar la batalla si la impunidad es el signo de nuestro sistema de “justicia” y los criminales atrapados salen libres por cualquier motivo y las cárceles están llenas de inocentes como lo mostró recientemente el documental: “Presunto culpable”.
El caso de ayer en Torreón ilustra para mí esta falta de inteligencia. Suponiendo sin conceder que el incidente de la balacera se produjo porque un vehículo no se detuvo en un retén policíaco cercano al estadio, uno se pregunta si no habrá sentido común en los mandos policíacos como para haber podido evitar este enfrentamiento sabiendo que el retén estaba justamente en las afueras del estadio y que a esa hora había miles de personas allí reunidas y que una estampida por el pánico colectivo pudo generar muchísimos muertos y heridos. ¿Se calculan estas cosas al pretender perseguir y enfrentarse a tiros con un vehículo que no se detuvo en un retén?
Ahora que si el incidente fue, como dicen otras versiones, causado deliberadamente para generar este pánico en la multitud reunida en el estadio y los disparos fueron allí al aire o incluso hacia el estadio mismo. Si los escoltas de la “gente importante” que estaba viendo el partido respondieron a balazos desde dentro del estadio, entonces la situación sería todavía más terrible e incomprensible.
Hoy por la mañana ví en Facebook (Fesibucólicos públicos) una entrada muy pertinente y realmente angustiante. Decía allí algo como: “Ok. Hoy todos somos Torreón y estamos hasta la madre de la violencia, pero: ¿ahora qué hacemos?”.
Esta es la pregunta que ronda mi consciencia, mi mente y mi corazón el día de hoy y me llena de miedo por mí y por los míos y por el país que se nos va de las manos y porque empieza apenas el año electoral y este puede ser otro factor importante para que la situación se agrave: ¿y ahora qué hacemos?
miércoles, 27 de julio de 2011
MAESTRO SOLO HAY UNO.
Exposición de motivos.
Durante los días que siguieron al fallecimiento de Ricardo Avilés Espejel, nuestro querido Pop, tuve la experiencia al mismo tiempo extraña pero natural de que varias personas de distintos contextos en los que Ricardo se desenvolvió, me dieran a mí el pésame. En la misa celebrada la noche del miércoles 13 de julio en la funeraria, una persona del grupo TACH (taller que coordinó Ricardo hasta el final de su vida) me pidió que yo dirigiera unas palabras al terminar la homilía del padre Escandón y al finalizar la liturgia que se realizó en la capilla de la Ibero Puebla con las cenizas de Ricardo que llegaron al terminar la misa celebrada para él, una de sus amigas me dijo: “Tú debiste decir algo. Eras su discípulo”. Pocos días después recibí un mensaje de mi querido amigo Paco Galán, amigo también de Pop, donde me decía que lamentaba mucho la pérdida de un gran amigo y maestro y me enviaba un abrazo como su “mayor discípulo”.
Debo confesar por qué digo que la experiencia fue extraña pero natural. Lo extraño tiene que ver con que por naturaleza me incomodan los elogios y aún más la presunción o la soberbia y cuando me daban el pésame o me decían: “habla tú”, sentía que no tenía merecimientos especiales para hablar yo o para que la gente se dirigiera a mí como alguien especial para Ricardo cuando hay muchos otros que también le eran muy cercanos. Sin embargo, esta sensación se combinaba con la naturalidad que me da el hecho de que yo, desde hace muchos años me he sentido discípulo de Ricardo y en mi fuero interno me llena de orgullo y satisfacción sentirme como ese “mayor discípulo” al que aludía el mensaje que recibí.
Si a esto se añade la antigüedad, porque desde 1990 seguí a Ricardo y lo invité a incorporarse a la ibero para tenerlo más cerca y enriquecer a la gente de mi propia universidad. Si se toma en cuenta que Ricardo me dio clases en la maestría, me dirigió la tesis doctoral y compartió conmigo muchos espacios de seminarios, reuniones, reflexiones y diálogos informales en Tlaxcala, en Puebla e incluso en Boston College, se puede entender esta visión de discípulo-maestro que era además y sobre todo una relación de amistad cercana y profunda.
Por otra parte, visto desde otro ángulo esto es algo que yo en vida le dije varias veces a Ricardo: en la formación de una persona hay muchos profesores buenos, regulares y malos que intervienen pero muy pocos maestros, quizá uno o dos. En ese sentido Ricardo es mi maestro y yo con esa confianza me sentí siempre su discípulo durante los veintiún años que conviví y aprendí de él (en la universidad, fuera de la universidad e incluso a pesar de la universidad como a él le gustaba decir de la educación).
1.-Encuentro.
Es enero de 1990 y estamos en una aula de un grupo de segundo semestre de maestrías en Educación (administración educativa, orientación educativa y educación superior, mezclados). Llega el profesor que nos dará el curso de Epistemología. Su misma apariencia es muy llamativa e interesante: su barba larga, su cara bondadosa, su andar y su hablar pausado, la sabiduría que emana. En su presentación hay algo que me impacta. Nos dice: “Soy Ricardo Avilés, me dicen Pop y soy transjesuita, es decir, soy un jesuita que está ahora fuera de la Compañía de Jesús”. En el contexto de una universidad pública y de esa universidad pública en especial donde el laicismo llega a extremos de anti-religión, esto me parece muy valiente y además me deja pensando mucho esa categoría de transjesuita, que no es lo mismo que ex-jesuita.
Sin embargo esa presentación valiente para mí, le sale muy natural a él, lo dice con un convencimiento y una seguridad que no generan ninguna reticencia en los alumnos.
Este fue el primer encuentro con Ricardo. Un encuentro que ya desde el principio dejó huella y que se fue extendiendo en cada sesión de clase, en cada lectura y conversación fuera del aula. Era un gusto bajar en el receso a los tacos y encontrar ahí a Ricardo y empezar la conversación que ya era una clase desde antes de iniciar la clase. Era muy interesante encontrar debajo de una densidad propia del tema de la materia (Epistemología ese semestre, Filosofía de la Educación el siguiente) y del conocimiento riguroso de Pop, una riqueza que al principio era solamente una intuición de que algo valioso había detrás e este discurso que a veces llegaba a sonar hasta como “new age”. Creo que incluso varios docentes y hasta coordinadores del posgrado tenían esta sensación y apoyaban a Ricardo porque intuían algo muy valioso en su filosofía aún cuando no la entendieran del todo o les pareciera incluso rara o fuera de contexto.
2.-Presencia
Pero algo que me fue quedando muy claro con Ricardo es que este encuentro con su persona y su invitación filosófica –siempre era una invitación a filosofar y no a aprender a un filósofo o una filosofía- nunca o casi nunca era efímero. Una vez que sucedía, este encuentro se convertía en una presencia continua y significativa, una presencia que uno buscaba y trataba de prolongar cuando se daba la oportunidad porque había siempre algo con lo que uno se iba después de dialogar con él, algo no solamente conceptual sino humano profundo.
Ricardo era y es una presencia significativa en mi vida y en muchas vidas, podría decir que en la mayoría de las vidas que tocó con su autenticidad y enriqueció con testimonio de búsqueda de humanización.
Justamente en la mañana en que me enteré de su muerte, me causó extrañeza que si bien me sentí muy triste por la noticia, al mismo tiempo me sentí muy en paz y experimentando la presencia de Ricardo muy vivamente. Esta sensación no se ha ido de mí a pesar de los días que han pasado desde entonces. Al darme el pésame una compañera de la ibero me dijo: “Cuando se murió mi maestro y guía espiritual, yo siempre lo sentí presente, nunca sentí que se fue…” y esa expresión me aclaró lo que estaba sintiendo. Por la tarde, al llegar al a funeraria la segunda vez, cuando ya estaba la familia de Ricardo presente, a la primera persona que encontré fue a Ana, su hija mayor y lo primero que ella me dijo al abrazarla fue: “aquí está. No se ha ido”.
Por eso en la misa de cuerpo presente en la funeraria me hizo mucho sentido lo que dijo el P. Escandón de que la presencia de Ricardo seguía viva y que simplemente había pasado a “otro nivel de consciencia”, de esa consciencia que fue su tema de estudio, de búsqueda y de enseñanza. Por eso ahí mismo, al terminar la homilía y ante la petición de que hablara, narré esta experiencia de presencia de Ricardo y reforcé esta que no es una idea sino una experiencia en mí, de que Ricardo Avilés sigue siendo presencia aunque físicamente ya no esté con nosotros.
3.-Autoapropiación.
“Yo creo que Ricardo era una de las personas que mejor entendía a Lonergan”, me dijo Eduardo de la Garza al final de la liturgia del jueves por la noche. “Indudablemente. Contesté yo. Y esto lo decía incluso gente de Boston College, de los expertos que conocieron a Lonergan en persona y lo han estudiado toda su vida”. En efecto, tengo muy presentes las palabras de Fred Lawrence en una de las sesiones del seminario de Lonergan durante mi segunda estancia de un año en BC. En una conversación al terminar la sesión, Fred me dijo precisamente que nosotros en México teníamos a Ricardo que era alguien que entendía muy bien a Lonergan.
Estoy seguro que era así. Sin sus enseñanzas que me brindaron las claves fundamentales para comprender la búsqueda que se expresa en la obra de Lonergan me hubiera sido muchísimo más difícil entender la invitación filosófica de este autor nada sencillo a pesar de que llevé dos semestres de Insight con un magnífico profesor por su conocimiento de Lonergan como por su capacidad didáctica, el padre Joseph Flanagan S.J. (QEPD) que fue director del Lonergan Institute y que pude recibir clases también de gente como Patrick Byrne y enriquecerme en el seminario de los expertos en Lonergan cada viernes durante dos años discontinuos.
El grado de comprensión de Ricardo sobre la propuesta de Lonergan se reflejaba en que no era un repetidor de sus palabras sino un gran intérprete de su búsqueda, alguien capaz de tejer diversos ángulos de su filosofía y hacer su propia síntesis personalísima de lo que este jesuita canadiense escribió. Pero lo más importante de todo es que Ricardo hizo suya la propuesta lonerganiana, es decir, que la llevó a su vida cotidiana y no solamente a su discurso académico, sabiendo integrar su propia búsqueda existencial y espiritual desde la visión de esa humanización que parte de que somos “una búsqueda encerrada en un pellejo” –de acuerdo a sus propias palabras parafraseando a Mc Shane-.
En efecto, Ricardo Avilés se convirtió en “encarnate meaning”, en significado personificado para todos los que lo conocimos porque hizo suya esta búsqueda de autenticidad y de autoapropiación que son centrales en la obra de Lonergan y supo aplicar a su historia y a su comprensión de la historia de la humanidad esta búsqueda.
4.-Libertad
Paradójicamente Ricardo siempre fue un crítico de la educación formal e institucional pero pasó muchos años de su vida en espacios de educación formal e institucional. Paradójica pero no contradictoriamente porque a pesar de que Ricardo trabajó dentro de estas estructuras universitarias y enseñó dentro de currículos formales de licenciatura y posgrado (en Filosofía en la UATlax, en Ciencias de la Educación ahí mismo y en la maestría en Educación humanista en la Ibero Puebla), nunca fue esclavo de estas estructuras ni de los formalismos y rituales universitarios.
De manera que Ricardo fue un académico dentro de la organización universitaria pero siempre libre frente a esta organización y siempre innovador dentro de los márgenes de maniobra que la educación formal permitía.
5.-Amistad
El dilema entre ser profesor o ser amigo nunca fue tal para Ricardo que fue siempre capaz de vivir simultáneamente ambos papeles y de construir armónicamente estas relaciones sin mezclar nunca una con la otra pero sin separarlas o hacer que parecieran artificialmente ajenas una de otra.
De manera que el Dr. Avilés, maestro, era al mismo tiempo Pop, amigo sin que hubiera ninguna barrera ni límite formal entre ambas cosas. De hecho cada vez que lo presentaba como mi maestro o como mi director de tesis doctoral, él aclaraba que ante todo era amigo y así era sin que por ello su huella como maestro o como director de tesis se viera disminuida.
De Pop el amigo cariñoso, incondicionalmente solidario hay muchas anécdotas y ejemplos como el que mi familia siempre se acuerde que empezamos a gustar de la comida India gracias a él porque había un restaurant indio en Boston, por el rumbo de la Simphony Hall al que le encantaba ir y con él fuimos ahí por primera vez. Pero la huella imborrable para mí será siempre su genuina preocupación por la salud de mi hija Mariana desde la primera cirugía hace dos años hasta su último correo, la tarde en que se internó en la clínica en Tlaxcala. Eran muy frecuentes sus mensajes cariñosos, llenos de ánimo y esperanza y deseando que nuestra experiencia pascual culminara por fin en resurrección. Con sus grupos de reflexión compartía esta preocupación y generó en ellos una corriente de solidaridad hacia nosotros que siempre vamos a agradecer. Todavía tuve tiempo de escribirle que había salido muy bien de esta operación reciente y a él le alegró mucho la noticia.
6.-Fe
Finalmente, porque resulta imposible abarcar toda la riqueza de mi experiencia de relación con Ricardo, tengo que decir, porque esto era central en su vida, que su labor filosófica y educativa fue siempre una labor de apostolado intelectual. Porque ese abrir caminos, preguntas, inquietudes en las búsquedas de tanta gente, esa incesante preocupación por la humanización –la distinción fundamental entre lo humano que todos poseemos y lo humanizante que debemos buscar y construir- era una preocupación por la historia de salvación de la humanidad, por una historia entendida como misterio y revelación que se está dando en la historia, en el drama de la humanidad que se desarrolla “en el instante de su ser que es todo el tiempo” como gustaba citar a Lonergan.
Tomo como ejemplo una cita de una traducción esquemática de Voegelin que hizo para sus sesiones de reflexión:
El proceso de la historia, y tal orden como puede ser discernido en ella, no es un relato para ser contado desde el principio hasta su final, feliz o infeliz; es un misterio en proceso de revelación. (“Epifánico”).
Conclusión-invitación
Como ya he dicho, resulta imposible tratar de abarcar todos los ángulos de mi experiencia de relación con mi maestro Ricardo, con mi amigo Pop. Creo que ante su separación física pero su presencia significativa aún operante lo que me nace finalmente es agradecer a Dios por su vida fructífera, plena y feliz y por la gran familia y la enorme comunidad de amigos que construyó, decir que la mejor manera de mantenerlo con nosotros es seguir su ejemplo y tratar de vivir hasta lo más profundo la búsqueda de autenticidad y humanización personal y social en las circunstancias y espacios en los que podemos influir y no dejar nunca de plantearnos seriamente estas preguntas que Pop dejó escritas en su última participación pública durante el 1er. Taller latinoamericano de Lonergan en el que estuvo tan contento y nosotros tan felices de verlo feliz y de escuchar su magnífica participación:
Preguntas básicas desde esta perspectiva:
¿Para qué estamos aquí, ahora ...?
¿Qué Realidad-Bien buscamos alcanzar en la vida?
¿A qué, o a quién, estamos entregando la Vida ... ?
¿QUÉ IMPLICA y QUÉ EXIGE tal DESARROLLO del SER HUMANO como ‘HUMANIZACIÓN’?
Por mi parte, desde la trinchera del campo educativo seguiré asumiendo como misión esta hermosa tarea que nos dejó al final de su ponencia escrita: "EDUCAR para avanzar en Esperanza hacia COSMÓPOLIS"
Durante los días que siguieron al fallecimiento de Ricardo Avilés Espejel, nuestro querido Pop, tuve la experiencia al mismo tiempo extraña pero natural de que varias personas de distintos contextos en los que Ricardo se desenvolvió, me dieran a mí el pésame. En la misa celebrada la noche del miércoles 13 de julio en la funeraria, una persona del grupo TACH (taller que coordinó Ricardo hasta el final de su vida) me pidió que yo dirigiera unas palabras al terminar la homilía del padre Escandón y al finalizar la liturgia que se realizó en la capilla de la Ibero Puebla con las cenizas de Ricardo que llegaron al terminar la misa celebrada para él, una de sus amigas me dijo: “Tú debiste decir algo. Eras su discípulo”. Pocos días después recibí un mensaje de mi querido amigo Paco Galán, amigo también de Pop, donde me decía que lamentaba mucho la pérdida de un gran amigo y maestro y me enviaba un abrazo como su “mayor discípulo”.
Debo confesar por qué digo que la experiencia fue extraña pero natural. Lo extraño tiene que ver con que por naturaleza me incomodan los elogios y aún más la presunción o la soberbia y cuando me daban el pésame o me decían: “habla tú”, sentía que no tenía merecimientos especiales para hablar yo o para que la gente se dirigiera a mí como alguien especial para Ricardo cuando hay muchos otros que también le eran muy cercanos. Sin embargo, esta sensación se combinaba con la naturalidad que me da el hecho de que yo, desde hace muchos años me he sentido discípulo de Ricardo y en mi fuero interno me llena de orgullo y satisfacción sentirme como ese “mayor discípulo” al que aludía el mensaje que recibí.
Si a esto se añade la antigüedad, porque desde 1990 seguí a Ricardo y lo invité a incorporarse a la ibero para tenerlo más cerca y enriquecer a la gente de mi propia universidad. Si se toma en cuenta que Ricardo me dio clases en la maestría, me dirigió la tesis doctoral y compartió conmigo muchos espacios de seminarios, reuniones, reflexiones y diálogos informales en Tlaxcala, en Puebla e incluso en Boston College, se puede entender esta visión de discípulo-maestro que era además y sobre todo una relación de amistad cercana y profunda.
Por otra parte, visto desde otro ángulo esto es algo que yo en vida le dije varias veces a Ricardo: en la formación de una persona hay muchos profesores buenos, regulares y malos que intervienen pero muy pocos maestros, quizá uno o dos. En ese sentido Ricardo es mi maestro y yo con esa confianza me sentí siempre su discípulo durante los veintiún años que conviví y aprendí de él (en la universidad, fuera de la universidad e incluso a pesar de la universidad como a él le gustaba decir de la educación).
1.-Encuentro.
Es enero de 1990 y estamos en una aula de un grupo de segundo semestre de maestrías en Educación (administración educativa, orientación educativa y educación superior, mezclados). Llega el profesor que nos dará el curso de Epistemología. Su misma apariencia es muy llamativa e interesante: su barba larga, su cara bondadosa, su andar y su hablar pausado, la sabiduría que emana. En su presentación hay algo que me impacta. Nos dice: “Soy Ricardo Avilés, me dicen Pop y soy transjesuita, es decir, soy un jesuita que está ahora fuera de la Compañía de Jesús”. En el contexto de una universidad pública y de esa universidad pública en especial donde el laicismo llega a extremos de anti-religión, esto me parece muy valiente y además me deja pensando mucho esa categoría de transjesuita, que no es lo mismo que ex-jesuita.
Sin embargo esa presentación valiente para mí, le sale muy natural a él, lo dice con un convencimiento y una seguridad que no generan ninguna reticencia en los alumnos.
Este fue el primer encuentro con Ricardo. Un encuentro que ya desde el principio dejó huella y que se fue extendiendo en cada sesión de clase, en cada lectura y conversación fuera del aula. Era un gusto bajar en el receso a los tacos y encontrar ahí a Ricardo y empezar la conversación que ya era una clase desde antes de iniciar la clase. Era muy interesante encontrar debajo de una densidad propia del tema de la materia (Epistemología ese semestre, Filosofía de la Educación el siguiente) y del conocimiento riguroso de Pop, una riqueza que al principio era solamente una intuición de que algo valioso había detrás e este discurso que a veces llegaba a sonar hasta como “new age”. Creo que incluso varios docentes y hasta coordinadores del posgrado tenían esta sensación y apoyaban a Ricardo porque intuían algo muy valioso en su filosofía aún cuando no la entendieran del todo o les pareciera incluso rara o fuera de contexto.
2.-Presencia
Pero algo que me fue quedando muy claro con Ricardo es que este encuentro con su persona y su invitación filosófica –siempre era una invitación a filosofar y no a aprender a un filósofo o una filosofía- nunca o casi nunca era efímero. Una vez que sucedía, este encuentro se convertía en una presencia continua y significativa, una presencia que uno buscaba y trataba de prolongar cuando se daba la oportunidad porque había siempre algo con lo que uno se iba después de dialogar con él, algo no solamente conceptual sino humano profundo.
Ricardo era y es una presencia significativa en mi vida y en muchas vidas, podría decir que en la mayoría de las vidas que tocó con su autenticidad y enriqueció con testimonio de búsqueda de humanización.
Justamente en la mañana en que me enteré de su muerte, me causó extrañeza que si bien me sentí muy triste por la noticia, al mismo tiempo me sentí muy en paz y experimentando la presencia de Ricardo muy vivamente. Esta sensación no se ha ido de mí a pesar de los días que han pasado desde entonces. Al darme el pésame una compañera de la ibero me dijo: “Cuando se murió mi maestro y guía espiritual, yo siempre lo sentí presente, nunca sentí que se fue…” y esa expresión me aclaró lo que estaba sintiendo. Por la tarde, al llegar al a funeraria la segunda vez, cuando ya estaba la familia de Ricardo presente, a la primera persona que encontré fue a Ana, su hija mayor y lo primero que ella me dijo al abrazarla fue: “aquí está. No se ha ido”.
Por eso en la misa de cuerpo presente en la funeraria me hizo mucho sentido lo que dijo el P. Escandón de que la presencia de Ricardo seguía viva y que simplemente había pasado a “otro nivel de consciencia”, de esa consciencia que fue su tema de estudio, de búsqueda y de enseñanza. Por eso ahí mismo, al terminar la homilía y ante la petición de que hablara, narré esta experiencia de presencia de Ricardo y reforcé esta que no es una idea sino una experiencia en mí, de que Ricardo Avilés sigue siendo presencia aunque físicamente ya no esté con nosotros.
3.-Autoapropiación.
“Yo creo que Ricardo era una de las personas que mejor entendía a Lonergan”, me dijo Eduardo de la Garza al final de la liturgia del jueves por la noche. “Indudablemente. Contesté yo. Y esto lo decía incluso gente de Boston College, de los expertos que conocieron a Lonergan en persona y lo han estudiado toda su vida”. En efecto, tengo muy presentes las palabras de Fred Lawrence en una de las sesiones del seminario de Lonergan durante mi segunda estancia de un año en BC. En una conversación al terminar la sesión, Fred me dijo precisamente que nosotros en México teníamos a Ricardo que era alguien que entendía muy bien a Lonergan.
Estoy seguro que era así. Sin sus enseñanzas que me brindaron las claves fundamentales para comprender la búsqueda que se expresa en la obra de Lonergan me hubiera sido muchísimo más difícil entender la invitación filosófica de este autor nada sencillo a pesar de que llevé dos semestres de Insight con un magnífico profesor por su conocimiento de Lonergan como por su capacidad didáctica, el padre Joseph Flanagan S.J. (QEPD) que fue director del Lonergan Institute y que pude recibir clases también de gente como Patrick Byrne y enriquecerme en el seminario de los expertos en Lonergan cada viernes durante dos años discontinuos.
El grado de comprensión de Ricardo sobre la propuesta de Lonergan se reflejaba en que no era un repetidor de sus palabras sino un gran intérprete de su búsqueda, alguien capaz de tejer diversos ángulos de su filosofía y hacer su propia síntesis personalísima de lo que este jesuita canadiense escribió. Pero lo más importante de todo es que Ricardo hizo suya la propuesta lonerganiana, es decir, que la llevó a su vida cotidiana y no solamente a su discurso académico, sabiendo integrar su propia búsqueda existencial y espiritual desde la visión de esa humanización que parte de que somos “una búsqueda encerrada en un pellejo” –de acuerdo a sus propias palabras parafraseando a Mc Shane-.
En efecto, Ricardo Avilés se convirtió en “encarnate meaning”, en significado personificado para todos los que lo conocimos porque hizo suya esta búsqueda de autenticidad y de autoapropiación que son centrales en la obra de Lonergan y supo aplicar a su historia y a su comprensión de la historia de la humanidad esta búsqueda.
4.-Libertad
Paradójicamente Ricardo siempre fue un crítico de la educación formal e institucional pero pasó muchos años de su vida en espacios de educación formal e institucional. Paradójica pero no contradictoriamente porque a pesar de que Ricardo trabajó dentro de estas estructuras universitarias y enseñó dentro de currículos formales de licenciatura y posgrado (en Filosofía en la UATlax, en Ciencias de la Educación ahí mismo y en la maestría en Educación humanista en la Ibero Puebla), nunca fue esclavo de estas estructuras ni de los formalismos y rituales universitarios.
De manera que Ricardo fue un académico dentro de la organización universitaria pero siempre libre frente a esta organización y siempre innovador dentro de los márgenes de maniobra que la educación formal permitía.
5.-Amistad
El dilema entre ser profesor o ser amigo nunca fue tal para Ricardo que fue siempre capaz de vivir simultáneamente ambos papeles y de construir armónicamente estas relaciones sin mezclar nunca una con la otra pero sin separarlas o hacer que parecieran artificialmente ajenas una de otra.
De manera que el Dr. Avilés, maestro, era al mismo tiempo Pop, amigo sin que hubiera ninguna barrera ni límite formal entre ambas cosas. De hecho cada vez que lo presentaba como mi maestro o como mi director de tesis doctoral, él aclaraba que ante todo era amigo y así era sin que por ello su huella como maestro o como director de tesis se viera disminuida.
De Pop el amigo cariñoso, incondicionalmente solidario hay muchas anécdotas y ejemplos como el que mi familia siempre se acuerde que empezamos a gustar de la comida India gracias a él porque había un restaurant indio en Boston, por el rumbo de la Simphony Hall al que le encantaba ir y con él fuimos ahí por primera vez. Pero la huella imborrable para mí será siempre su genuina preocupación por la salud de mi hija Mariana desde la primera cirugía hace dos años hasta su último correo, la tarde en que se internó en la clínica en Tlaxcala. Eran muy frecuentes sus mensajes cariñosos, llenos de ánimo y esperanza y deseando que nuestra experiencia pascual culminara por fin en resurrección. Con sus grupos de reflexión compartía esta preocupación y generó en ellos una corriente de solidaridad hacia nosotros que siempre vamos a agradecer. Todavía tuve tiempo de escribirle que había salido muy bien de esta operación reciente y a él le alegró mucho la noticia.
6.-Fe
Finalmente, porque resulta imposible abarcar toda la riqueza de mi experiencia de relación con Ricardo, tengo que decir, porque esto era central en su vida, que su labor filosófica y educativa fue siempre una labor de apostolado intelectual. Porque ese abrir caminos, preguntas, inquietudes en las búsquedas de tanta gente, esa incesante preocupación por la humanización –la distinción fundamental entre lo humano que todos poseemos y lo humanizante que debemos buscar y construir- era una preocupación por la historia de salvación de la humanidad, por una historia entendida como misterio y revelación que se está dando en la historia, en el drama de la humanidad que se desarrolla “en el instante de su ser que es todo el tiempo” como gustaba citar a Lonergan.
Tomo como ejemplo una cita de una traducción esquemática de Voegelin que hizo para sus sesiones de reflexión:
El proceso de la historia, y tal orden como puede ser discernido en ella, no es un relato para ser contado desde el principio hasta su final, feliz o infeliz; es un misterio en proceso de revelación. (“Epifánico”).
Conclusión-invitación
Como ya he dicho, resulta imposible tratar de abarcar todos los ángulos de mi experiencia de relación con mi maestro Ricardo, con mi amigo Pop. Creo que ante su separación física pero su presencia significativa aún operante lo que me nace finalmente es agradecer a Dios por su vida fructífera, plena y feliz y por la gran familia y la enorme comunidad de amigos que construyó, decir que la mejor manera de mantenerlo con nosotros es seguir su ejemplo y tratar de vivir hasta lo más profundo la búsqueda de autenticidad y humanización personal y social en las circunstancias y espacios en los que podemos influir y no dejar nunca de plantearnos seriamente estas preguntas que Pop dejó escritas en su última participación pública durante el 1er. Taller latinoamericano de Lonergan en el que estuvo tan contento y nosotros tan felices de verlo feliz y de escuchar su magnífica participación:
Preguntas básicas desde esta perspectiva:
¿Para qué estamos aquí, ahora ...?
¿Qué Realidad-Bien buscamos alcanzar en la vida?
¿A qué, o a quién, estamos entregando la Vida ... ?
¿QUÉ IMPLICA y QUÉ EXIGE tal DESARROLLO del SER HUMANO como ‘HUMANIZACIÓN’?
Por mi parte, desde la trinchera del campo educativo seguiré asumiendo como misión esta hermosa tarea que nos dejó al final de su ponencia escrita: "EDUCAR para avanzar en Esperanza hacia COSMÓPOLIS"
martes, 26 de julio de 2011
Bodas de plata.
"Besándonos tú y yo se besan nuestros muertos,
se besan los primeros pobladores del mundo"
Hace un cuarto de siglo decidimos formalizar un compromiso para empezar a andar “en verso y vida tintos…matando al egoísmo y sumando a los demás” como dice Silvio Rodríguez en la canción que hizo las veces de marcha nupcial en la misa de nuestra boda. Hace un cuarto de siglo que andamos pues, siendo uno sin dejar de ser dos, haciendo de nuestro camino uno solo sin renunciar al camino personal de cada quien.
Veinticinco años más cuatro de noviazgo suman ya más de la mitad de nuestras vidas, de manera que nuestra historia compartida es ya más extensa que nuestras historias individuales. Nuestras historias están marcadas de manera indeleble por nuestra historia, una historia sustentada en el amor que no es un sentimiento pasajero sino una decisión sostenida, fundada en un sentimiento más profundo y estable que el simple agrado momentáneo o las diferencias cotidianas que van surgiendo del desgaste natural de toda convivencia.
En un cuarto de siglo el amor madura, va siendo probado por las “facturas que nos presenta la vida”, reforzado por los encuentros profundos y los momentos existenciales de comunión y cultivado día a día, hora a hora por la libre elección de cada uno.
En un cuarto de siglo también se va refrescando el amor continuamente, no solo por la creatividad individual o como pareja sino también por la experiencia creativa fundamental de ser papá y mamá y la renovación cotidiana que significa el milagro de ver crecer a cada una de nuestras hijas. Mariana, Paulina y Daniela han sido tres fuentes inagotables de renovación de nuestros votos matrimoniales, tres manantiales de fuerza creativa, tres espejos donde vernos el uno al otro en estos años.
Si pusiera en la balanza estos veinticinco años yo afirmaría sin duda que han sido un misterio gozoso, una celebración continua, un verdadero sacramento de vida. Esto no quiere decir que todo haya sido “miel sobre hojuelas” ni que no hayan existido crisis, momentos de tensión y desacuerdo, pleitos o discusiones, momentos y etapas dolorosas.
No es necesario ahondar en estas cosas porque son naturales a todo matrimonio y porque nosotros y los que nos conocen y quieren saben de nuestra historia. Sin embargo la imagen que domina, el cuadro que está de fondo en todos estos momentos fáciles y difíciles, alegres o tristes es un hermoso óleo multicolor que comunica alegría profunda, vida saboreada, días luminosos, un retablo que dice que somos mucho más que dos, mucho más que cinco, mucho más que nuestras penas y nuestros problemas cotidianos, mucho más que nuestras limitaciones humanas.
Si quemaran mis huesos con la llama del hierro,
verían que grabada llevo allí tu figura.
Cuando uno convive tanto tiempo con otra persona, cuando el amor convoca y funde dos vidas, de muchas maneras va quedando una marca que no se borra, un sello que permanece y trasciende. Así ha sido en mi caso y puedo decir con alegría que todo el mundo, sin necesidad de quemar mis huesos con la llama del hierro, puede ver tu figura grabada en mi rostro, en mi cuerpo, en mi voz, en mi actuar y en mi corazón.
Tu amor me ha educado y me ha hecho ser una mejor persona, aunque yo a veces me resista y sea poco dúctil y rechace este crecimiento y me rebele contra el espejo que eres de aquél que soy, de aquél que quiero ser.
Veinticinco años son un camino que hoy vemos hacia atrás como los cimientos de nuestra esperanza compartida hacia el mañana. Pero ese camino andado ha tenido muchos protagonistas, toda una red de amor tejida alrededor nuestro que nos ha sostenido en los momentos en que sentimos que podemos caer. Esta red la han ido tejiendo los que podemos llamar nuestros otros significativos, pero de algún modo también ha sido construida por nosotros y en gran medida por ti, que eres quien trabaja, convoca, riega, cultiva y hace florecer todo un mundo alrededor de nosotros.
En este tiempo vivido en común hemos también sido, de manera consciente y premeditada, un testimonio sencillo para otros que emprenden la aventura de con-vivir. Esto es algo que nos ha comprometido más porque lo hemos platicado y si bien fue algo que se fue dando de manera natural en un principio, lo hemos tratado de hacer explícito y claro hacia los otros. Construir una pareja que con la vida y no con las palabras diga muy fuerte que sí se puede vivir en-amor y enamorándose de manera más o menos duradera, construir una familia que diga con los hechos que sí se puede educar personas de bien, personas que hagan el bien en un contexto complicado como el que vivimos hoy en el mundo. Decir que sí es posible educar la libertad más que educar en la falta de límites que confunde paternidad con amistad o en la fallida exigencia autoritaria que ante la incertidumbre opta por el refugio en una imposible fortaleza aislada del contexto.
Eres la noche, esposa: la noche en el instante
mayor de su potencia lunar y femenina.
Eres la medianoche: la sombra culminante
donde culmina el sueño, donde el amor culmina.
Veinticinco años después puedo decir que por todo esto ha valido la pena aquél “vamos a andar con todas las banderas trenzadas de manera que no haya soledad”. Pero a veinticinco años de distancia puedo además alegrarme y celebrar que hoy, aquí, con todas nuestras circunstancias sigues siendo para mí “la medianoche, la sombra culminante donde culmina el sueño, donde el amor culmina”, porque no sé aún cómo, pero sigues llenando de magia mi existencia. Tú eres la noche, esposa. Yo soy el mediodía.
19 de julio de 2011.
*Todas las citas están tomadas de: Miguel Hernández. Hijo de la luz y de la sombra.
se besan los primeros pobladores del mundo"
Hace un cuarto de siglo decidimos formalizar un compromiso para empezar a andar “en verso y vida tintos…matando al egoísmo y sumando a los demás” como dice Silvio Rodríguez en la canción que hizo las veces de marcha nupcial en la misa de nuestra boda. Hace un cuarto de siglo que andamos pues, siendo uno sin dejar de ser dos, haciendo de nuestro camino uno solo sin renunciar al camino personal de cada quien.
Veinticinco años más cuatro de noviazgo suman ya más de la mitad de nuestras vidas, de manera que nuestra historia compartida es ya más extensa que nuestras historias individuales. Nuestras historias están marcadas de manera indeleble por nuestra historia, una historia sustentada en el amor que no es un sentimiento pasajero sino una decisión sostenida, fundada en un sentimiento más profundo y estable que el simple agrado momentáneo o las diferencias cotidianas que van surgiendo del desgaste natural de toda convivencia.
En un cuarto de siglo el amor madura, va siendo probado por las “facturas que nos presenta la vida”, reforzado por los encuentros profundos y los momentos existenciales de comunión y cultivado día a día, hora a hora por la libre elección de cada uno.
En un cuarto de siglo también se va refrescando el amor continuamente, no solo por la creatividad individual o como pareja sino también por la experiencia creativa fundamental de ser papá y mamá y la renovación cotidiana que significa el milagro de ver crecer a cada una de nuestras hijas. Mariana, Paulina y Daniela han sido tres fuentes inagotables de renovación de nuestros votos matrimoniales, tres manantiales de fuerza creativa, tres espejos donde vernos el uno al otro en estos años.
Si pusiera en la balanza estos veinticinco años yo afirmaría sin duda que han sido un misterio gozoso, una celebración continua, un verdadero sacramento de vida. Esto no quiere decir que todo haya sido “miel sobre hojuelas” ni que no hayan existido crisis, momentos de tensión y desacuerdo, pleitos o discusiones, momentos y etapas dolorosas.
No es necesario ahondar en estas cosas porque son naturales a todo matrimonio y porque nosotros y los que nos conocen y quieren saben de nuestra historia. Sin embargo la imagen que domina, el cuadro que está de fondo en todos estos momentos fáciles y difíciles, alegres o tristes es un hermoso óleo multicolor que comunica alegría profunda, vida saboreada, días luminosos, un retablo que dice que somos mucho más que dos, mucho más que cinco, mucho más que nuestras penas y nuestros problemas cotidianos, mucho más que nuestras limitaciones humanas.
Si quemaran mis huesos con la llama del hierro,
verían que grabada llevo allí tu figura.
Cuando uno convive tanto tiempo con otra persona, cuando el amor convoca y funde dos vidas, de muchas maneras va quedando una marca que no se borra, un sello que permanece y trasciende. Así ha sido en mi caso y puedo decir con alegría que todo el mundo, sin necesidad de quemar mis huesos con la llama del hierro, puede ver tu figura grabada en mi rostro, en mi cuerpo, en mi voz, en mi actuar y en mi corazón.
Tu amor me ha educado y me ha hecho ser una mejor persona, aunque yo a veces me resista y sea poco dúctil y rechace este crecimiento y me rebele contra el espejo que eres de aquél que soy, de aquél que quiero ser.
Veinticinco años son un camino que hoy vemos hacia atrás como los cimientos de nuestra esperanza compartida hacia el mañana. Pero ese camino andado ha tenido muchos protagonistas, toda una red de amor tejida alrededor nuestro que nos ha sostenido en los momentos en que sentimos que podemos caer. Esta red la han ido tejiendo los que podemos llamar nuestros otros significativos, pero de algún modo también ha sido construida por nosotros y en gran medida por ti, que eres quien trabaja, convoca, riega, cultiva y hace florecer todo un mundo alrededor de nosotros.
En este tiempo vivido en común hemos también sido, de manera consciente y premeditada, un testimonio sencillo para otros que emprenden la aventura de con-vivir. Esto es algo que nos ha comprometido más porque lo hemos platicado y si bien fue algo que se fue dando de manera natural en un principio, lo hemos tratado de hacer explícito y claro hacia los otros. Construir una pareja que con la vida y no con las palabras diga muy fuerte que sí se puede vivir en-amor y enamorándose de manera más o menos duradera, construir una familia que diga con los hechos que sí se puede educar personas de bien, personas que hagan el bien en un contexto complicado como el que vivimos hoy en el mundo. Decir que sí es posible educar la libertad más que educar en la falta de límites que confunde paternidad con amistad o en la fallida exigencia autoritaria que ante la incertidumbre opta por el refugio en una imposible fortaleza aislada del contexto.
Eres la noche, esposa: la noche en el instante
mayor de su potencia lunar y femenina.
Eres la medianoche: la sombra culminante
donde culmina el sueño, donde el amor culmina.
Veinticinco años después puedo decir que por todo esto ha valido la pena aquél “vamos a andar con todas las banderas trenzadas de manera que no haya soledad”. Pero a veinticinco años de distancia puedo además alegrarme y celebrar que hoy, aquí, con todas nuestras circunstancias sigues siendo para mí “la medianoche, la sombra culminante donde culmina el sueño, donde el amor culmina”, porque no sé aún cómo, pero sigues llenando de magia mi existencia. Tú eres la noche, esposa. Yo soy el mediodía.
19 de julio de 2011.
*Todas las citas están tomadas de: Miguel Hernández. Hijo de la luz y de la sombra.
lunes, 25 de julio de 2011
Volver a los diecisiete…
Para Fernando, triple compadre.
“Volver a los diecisiete
Después de vivir un siglo…”
Violeta Parra.
El sábado dieciséis de julio por la mañana me levanté cansado de un viaje relámpago bastante desgastante, un viaje de trabajo de esos que no se pueden evitar a pesar de que nuestro cuerpo se rebela y nos grita de muchos modos que no lo hagamos. Era un día doblemente especial: se cumplían dos años justos de la primera operación de Mariana, dos años de la “batalla” que ella ha ido ganando y en la que la hemos acompañado junto con ese “escudo de amor” que la protege, pero además era el cumpleaños número cincuenta de uno de mis mejores amigos, de esos amigos que hoy –porque ya estamos en esas edades- con toda justicia puedo llamar “de toda la vida”.
Antes de ir a la comida organizada por su familia –familia también amiga de toda la vida- para celebrar la ocasión, me dieron ganas de poner algo en mi muro de facebook que no dejara que esta ocasión especial pasara inadvertida o más bien, que subrayara que para mí, en un natural ejemplo de empatía afectiva, esta era una fecha muy relevante.
Lo que se me ocurrió fue buscar una canción que tuviera algo que ver con la celebración y después de pensar un poco y dar vuelta a varias opciones, esta canción terminó siendo “A mis amigos” de aquél Alberto Cortez al que tanto escuché en mi etapa de bachillerato y parte de la universidad y que aunque no ha resistido la “prueba del tiempo” al menos en mi gusto personal, es representativo de aquéllos tiempos de sueños juveniles y tiene algunas canciones, entre ellas esta, que me siguen pareciendo bellas.
“A mis amigos les adeudo la ternura y las palabras de aliento y el abrazo, el compartir con todos ellos la factura, que nos presenta la vida paso a paso…” dice Cortez en la canción y me parece que en el caso de Fernando, estas palabras describen perfectamente lo que ha sido la amistad construida en las aulas de la prepa y forjada después con palabras de aliento que han ido y venido en ambos sentidos y también con un continuo compartir esas facturas que la vida nos ha ido presentando paso a paso.
Sin embargo la primera canción que vino a mi mente no fue esta sino la de Violeta Parra que cito en el epígrafe: “Volver a los diecisiete, después de vivir un siglo…” que no describe tanto la amistad sino la sensación de llegar a los cincuenta con la añoranza de esos tiempos felices de la preparatoria, de esos diecisiete años en los que todo o casi todo está por escribirse en nuestras vidas y en los que se construyen quizá, al menos es en mucho mi caso, las amistades duraderas, las que acompañan toda la vida.
Volver a los diecisiete y estar otra vez estudiando matemáticas en la casa de Don Pedro y doña Lola, estudiando un rato pero haciendo las pausas obligadas para un taco árabe en el Oasis del final de la Avenida Juárez –en la época de los drive inn- en la Brasilia verde o en “la playa” –la vieja Dodge Mónaco que mi mamá me prestaba sin saber todas las aventuras que en ella se desarrollaban-. Estudiar un rato antes de tomarnos unas cubas que terminaban platicadas y tranquilas en la madrugada, cuando María y Marilupe ya habían regresado de la salida con sus novios respectivos y la casa estaba silenciosa salvo por nuestra sesión de “estudio”.
Volver a los diecisiete para saborear de nuevo la vida sin ninguna responsabilidad mayor que el sacar calificaciones razonables o llegar no tan tarde a casa. Volver a ese mundo mágico que era el Oriente de aquéllos tiempos, nuestros tiempos, como debe serlo para cada generación en sus propios tiempos.
Después de vivir un siglo o medio siglo que se dice fácil y de hecho se va “como agua” porque cuando uno voltea la cara resulta que ese adolescente de diecisiete con todos sus sueños y utopías se ha convertido en un adulto de cincuenta, casi sin percibirlo, como si la vida se colara entre los dedos como el agua cuando queremos atraparla pero también como si diez, veinte, treinta años fueran un siglo porque son tantas las experiencias vividas, tantas las facturas acumuladas que es imposible dejar constancia de todas o simplemente recordarlas.
Volver a los diecisiete después de vivir un siglo, pero volver tan solo para retomar la frescura que sigue siendo necesaria para enfrentar la vida hoy que ya tenemos hijos mayores o menores, para revitalizarnos con esa energía de los que fuimos y de manera distinta hoy seguimos siendo.
En el caso concreto de Fernando, he sido testigo y destinatario privilegiado de su “terquedad bondadosa” y de su “inocente madurez” con la que me he enriquecido en estos años. Esa terquedad y esa bondad combinadas, que son como un sello genético, una especia de marca familiar que se comunica siempre con una sonrisa, una invitación a la alegría, un compartir la esperanza y un darse al otro al grado de a veces olvidarse de uno mismo.
El más claro ejemplo de esto vino a mi mente esa mañana del dieciséis de julio, recordando que dos años antes, en esa misma fecha, Fernando decidió pasar su cumpleaños número 48 en el hospital, acompañando todo el día la angustia y el nerviosismo, la esperanza y la ansiedad de unos amigos que tenían a su hija en el quirófano en una intervención muy delicada. “El mejor regalo de cumpleaños para mí este día, es que mi ahijada haya salido bien de la operación”, me dijo aquella noche después de alrededor de diez horas de tensión. Ese es el sello con el que se imprimen en el corazón y en la mente los amigos “de toda la vida”. Esos son los gestos que hacen que no baste una vida para agradecer la amistad.
Volver a los diecisiete, después de vivir un siglo.
viernes, 24 de junio de 2011
La Educación en los tiempos ególatras
Vivimos hoy amenazados por distintos tipos de agresión: desde el que se pasa un alto sin importar que puede ocasionar accidentes o el que no respeta a peatones o ciclistas en la calle hasta la amenaza permanente de extorsión, secuestro, robo o muerte violenta que se vuelven cada día más “naturales”.
Resulta importante caer en la cuenta de que este modo distorsionado de convivencia social ya no es solo el resultado de la acción de personas que son malas o se dedican a la delincuencia sino que se trata ya de un deterioro de la organización social que toca a todas las instituciones y a todos los niveles de nuestra sociedad.
Una de las causas fundamentales es que estamos viviendo en “tiempos ególatras”, que después de mucho tiempo de negar al sujeto humano estamos caminando al extremo opuesto donde el sujeto y su idea de felicidad y éxito se han vuelto el criterio último de decisión en la convivencia social.
Este reinado del “yo” se manifiesta claramente en muchos estudios como la encuesta nacional que bajo el título: “El mexicano, ahorita”, publicó la revista Nexos en febrero de este año. Lo vemos también en los políticos que llegan a un puesto no a cumplir con su responsabilidad sino a hacer campaña para el puesto siguiente al que aspiran y en los partidos que no piensan en el bienestar colectivo sino en lo que les traerá más votos y quitará votos al adversario.
Ante esta situación es necesario que el sistema educativo enfrente el reto de la “educación en los tiempos ególatras” y busque que aparezca en escena el otro, que se haga evidente la necesidad del bien humano colectivo porque sin él no hay posibilidades de felicidad individual.
El egoísmo “es un desarrollo incompleto de la inteligencia” dice Lonergan. Son tiempos de desarrollar la inteligencia completa para que las nuevas generaciones crezcan pensando en los demás, en la sociedad, en la especie humana como el único horizonte que puede abrirlos a su propio desarrollo humano individual.
Artículo escrito para su publicación en el diario Síntesis en la semana del 20 de junio. Pendiente de publicarse.
Resulta importante caer en la cuenta de que este modo distorsionado de convivencia social ya no es solo el resultado de la acción de personas que son malas o se dedican a la delincuencia sino que se trata ya de un deterioro de la organización social que toca a todas las instituciones y a todos los niveles de nuestra sociedad.
Una de las causas fundamentales es que estamos viviendo en “tiempos ególatras”, que después de mucho tiempo de negar al sujeto humano estamos caminando al extremo opuesto donde el sujeto y su idea de felicidad y éxito se han vuelto el criterio último de decisión en la convivencia social.
Este reinado del “yo” se manifiesta claramente en muchos estudios como la encuesta nacional que bajo el título: “El mexicano, ahorita”, publicó la revista Nexos en febrero de este año. Lo vemos también en los políticos que llegan a un puesto no a cumplir con su responsabilidad sino a hacer campaña para el puesto siguiente al que aspiran y en los partidos que no piensan en el bienestar colectivo sino en lo que les traerá más votos y quitará votos al adversario.
Ante esta situación es necesario que el sistema educativo enfrente el reto de la “educación en los tiempos ególatras” y busque que aparezca en escena el otro, que se haga evidente la necesidad del bien humano colectivo porque sin él no hay posibilidades de felicidad individual.
El egoísmo “es un desarrollo incompleto de la inteligencia” dice Lonergan. Son tiempos de desarrollar la inteligencia completa para que las nuevas generaciones crezcan pensando en los demás, en la sociedad, en la especie humana como el único horizonte que puede abrirlos a su propio desarrollo humano individual.
Artículo escrito para su publicación en el diario Síntesis en la semana del 20 de junio. Pendiente de publicarse.
miércoles, 15 de junio de 2011
Carrera magisterial: ¿Un verdadero avance?
Hace unos meses en un foro académico sobre las recomendaciones de la OCDE para mejorar la educación en México, escuché a un ponente decir que había estado presente en una reunión donde el Secretario de Educación Pública, Alonso Lujambio había comentado que tenía buenas noticias porque por fin había logrado que “la maestra” aceptara poner sobre la mesa de discusión la carrera magisterial.
El comentario de este académico fue hecho para sustentar su tesis de que el problema fundamental que impide mejorar la calidad educativa en nuestro país es el del “gobierno educativo”, puesto que nada se podrá resolver por buenas que sean las medidas que se adopten mientras no haya por un lado un poder real en la toma de decisiones del área responsable del rumbo de la educación y por otro, una cultura en que la sociedad le conceda a la escuela el lugar prioritario que debe tener en el proceso de desarrollo del país.
Tal parece que esta discusión sobre la carrera magisterial que contó con la “anuencia” de la lideresa del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, que es la que tiene el poder real de decisión -puesto que es el SNTE la instancia que por decreto presidencial de 1946 posee el control de la contratación, promoción y remoción de los maestros- tuvo resultados puesto que el presidente Calderón anunció hace un par de semanas aquí en Puebla la modificación a las reglas de la carrera magisterial.
Las preguntas que surgieron de inmediato al respecto fueron: ¿Qué tan positiva es esta nueva reglamentación y qué tanto repercutirá en el avance hacia una educación de calidad en México? ¿Se trata de un verdadero avance para la educación?
La carrera magisterial es un sistema de escalafón que liga una serie de mejoras en el salario de los profesores a ciertas características de su desempeño y trayectoria profesional. En este escalafón según las reglas anteriores pesaban demasiado aspectos como los años de trabajo en el aula que aunque dicen algo de la experiencia del docente no hablan necesariamente de la calidad de su práctica. Bajo las nuevas reglas, se da mayor peso a la evaluación del desempeño ligada fundamentalmente a los resultados de los alumnos en la prueba ENLACE y a la participación social del profesor en la comunidad educativa.
Este cambio es en líneas generales el núcleo de la “nueva carrera magisterial” y sin duda representa, al menos en el papel, un avance respecto a las normas del pasado, puesto que busca premiar a los docentes que logren mejores niveles de aprendizaje en los estudiantes y se comprometan de manera responsable con los directores, los padres de familia y la comunidad escolar en la proyectos de mejora.
Sin embargo resulta difícil pensar que este cambio en el papel va a traducirse realmente en un cambio en la práctica y que este cambio va a repercutir en una mejor calidad educativa mientras no se reforme de fondo el “gobierno educativo” y se dé a la autoridad federal y a las autoridades estatales el poder real para decidir sobre la contratación, evaluación, promoción y remoción del personal docente y el sindicato tenga solamente las atribuciones que le corresponden como agrupación responsable de la defensa de los derechos e intereses de los trabajadores de la educación y pueda además democratizarse y avanzar en transparencia.
Porque además de que hay pendientes para lograr un cambio a partir de las nuevas reglas como avanzar en la mejora del instrumento y la aplicación de la prueba ENLACE, establecer reglas transparentes para una evaluación objetiva e independiente de los docentes y avanzar hacia un Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación realmente autónomo, es demasiado utópico pensar que las cosas realmente van a cambiar para bien si este sindicato vertical, corporativo y caracterizado por su opacidad sigue siendo el que tiene en los hechos el poder real en las decisiones de organización del sistema educativo.
De manera que aunque es deseable que este cambio en la normatividad que rige la carrera magisterial repercuta en una mejor educación para nuestros niños y adolescentes, resulta indispensable seguir presionando desde todos los frentes de la sociedad para que el sistema educativo pueda vivir la reforma de fondo que se requiere para que la educación sea parte de la solución y no parte del problema de este país que necesita con urgencia transformarse.
Publicado en: La primera de Puebla el día martes 14 de junio de 2011.
El comentario de este académico fue hecho para sustentar su tesis de que el problema fundamental que impide mejorar la calidad educativa en nuestro país es el del “gobierno educativo”, puesto que nada se podrá resolver por buenas que sean las medidas que se adopten mientras no haya por un lado un poder real en la toma de decisiones del área responsable del rumbo de la educación y por otro, una cultura en que la sociedad le conceda a la escuela el lugar prioritario que debe tener en el proceso de desarrollo del país.
Tal parece que esta discusión sobre la carrera magisterial que contó con la “anuencia” de la lideresa del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, que es la que tiene el poder real de decisión -puesto que es el SNTE la instancia que por decreto presidencial de 1946 posee el control de la contratación, promoción y remoción de los maestros- tuvo resultados puesto que el presidente Calderón anunció hace un par de semanas aquí en Puebla la modificación a las reglas de la carrera magisterial.
Las preguntas que surgieron de inmediato al respecto fueron: ¿Qué tan positiva es esta nueva reglamentación y qué tanto repercutirá en el avance hacia una educación de calidad en México? ¿Se trata de un verdadero avance para la educación?
La carrera magisterial es un sistema de escalafón que liga una serie de mejoras en el salario de los profesores a ciertas características de su desempeño y trayectoria profesional. En este escalafón según las reglas anteriores pesaban demasiado aspectos como los años de trabajo en el aula que aunque dicen algo de la experiencia del docente no hablan necesariamente de la calidad de su práctica. Bajo las nuevas reglas, se da mayor peso a la evaluación del desempeño ligada fundamentalmente a los resultados de los alumnos en la prueba ENLACE y a la participación social del profesor en la comunidad educativa.
Este cambio es en líneas generales el núcleo de la “nueva carrera magisterial” y sin duda representa, al menos en el papel, un avance respecto a las normas del pasado, puesto que busca premiar a los docentes que logren mejores niveles de aprendizaje en los estudiantes y se comprometan de manera responsable con los directores, los padres de familia y la comunidad escolar en la proyectos de mejora.
Sin embargo resulta difícil pensar que este cambio en el papel va a traducirse realmente en un cambio en la práctica y que este cambio va a repercutir en una mejor calidad educativa mientras no se reforme de fondo el “gobierno educativo” y se dé a la autoridad federal y a las autoridades estatales el poder real para decidir sobre la contratación, evaluación, promoción y remoción del personal docente y el sindicato tenga solamente las atribuciones que le corresponden como agrupación responsable de la defensa de los derechos e intereses de los trabajadores de la educación y pueda además democratizarse y avanzar en transparencia.
Porque además de que hay pendientes para lograr un cambio a partir de las nuevas reglas como avanzar en la mejora del instrumento y la aplicación de la prueba ENLACE, establecer reglas transparentes para una evaluación objetiva e independiente de los docentes y avanzar hacia un Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación realmente autónomo, es demasiado utópico pensar que las cosas realmente van a cambiar para bien si este sindicato vertical, corporativo y caracterizado por su opacidad sigue siendo el que tiene en los hechos el poder real en las decisiones de organización del sistema educativo.
De manera que aunque es deseable que este cambio en la normatividad que rige la carrera magisterial repercuta en una mejor educación para nuestros niños y adolescentes, resulta indispensable seguir presionando desde todos los frentes de la sociedad para que el sistema educativo pueda vivir la reforma de fondo que se requiere para que la educación sea parte de la solución y no parte del problema de este país que necesita con urgencia transformarse.
Publicado en: La primera de Puebla el día martes 14 de junio de 2011.
viernes, 10 de junio de 2011
Consultoría educativa
http://dl.dropbox.com/u/237398 04/8%20juni%202011.mp3 Les comparto la grabación del programa de radio del 8 de junio.
lunes, 6 de junio de 2011
Programa: LOs jóvenes en busca del sentido.
http://dl.dropbox.com/u/23739804/1%20junio%202011.mp3
Les comparto el enlace del audio del programa de Polvo de nuestros gises en Ibero radio. Los jóvenes en busca del sentido. Invitada: Lic. Betsabé Vancini.
Les comparto el enlace del audio del programa de Polvo de nuestros gises en Ibero radio. Los jóvenes en busca del sentido. Invitada: Lic. Betsabé Vancini.
Realidades virtuales y brechas generacionales
"-Entonces: ¿En qué mundito nos vemos?
-OK. Entonces te veo en la aurora boreal y si no puedes, en el polo sur"
(Fragmento de una llamada telefónica de Daniela -9 años- con una amiga para ponerse de acuerdo en jugar en el Club Penguin).
-OK. Entonces te veo en la aurora boreal y si no puedes, en el polo sur"
(Fragmento de una llamada telefónica de Daniela -9 años- con una amiga para ponerse de acuerdo en jugar en el Club Penguin).
martes, 31 de mayo de 2011
Jóvenes infelices, viejos felices
Comparto con los lectores de este blog, el audio del programa: Polvo de nuestros gises del día 25 de mayo. El invitado fue el Mtro: Alexis Vera y el tema fue: jóvenes infelices, viejos felices. Que lo disfruten.
http://dl.dropbox.com/u/23739804/25%20mayo%202011.mp3
http://dl.dropbox.com/u/23739804/25%20mayo%202011.mp3
domingo, 29 de mayo de 2011
Entrevista en La Jornada de Oriente (Viernes 27 de abril)
Para mejorar Carrera Magisterial hay que “romper” el control del SNTE: López Calva
ARTURO ALFARO GALÁN
Para mejorar el Programa Nacional de Carrera Magisterial hace falta “romper la estructura” del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), que controla la asignación y distribución de las plazas magisteriales en el país, consideró Martín López Calva, integrante del Observatorio Ciudadano de Educación y coordinador del doctorado Interinstitucional de Educación de la Universidad Iberoamericana (Ibero) Puebla.
Puntualizó que mientras el sindicato, cuya líder vitalicia es Elba Esther Gordillo Morales, no esté dispuesto a la transparencia y a la apertura en la asignación de lugares en el sistema de educación nacional, el esquema federal para entregar estímulos docentes “estará pervertido y viciado”.
A pesar de que reconoció como “buenas” las intenciones de la Secretaría de Educación Pública (SEP) para brindar apoyos económicos –sumados al salario base– a los docentes cuyos alumnos obtengan buenos resultados en las pruebas estandarizadas como ENLACE y PISA; el académico de la Ibero refirió que el proceso podría “simular” los resultados obtenidos con tal de obtener mayores ingresos monetarios.
“Los docentes, en esta relación viciada que persiste en la estructura, podrían simular los buenos resultados de los exámenes con la única intención de mejorar su salario, pero mientras esto no cambie, y sea el gobierno y los ciudadanos quienes señalen una evaluación de los docentes, este proceso no podrá caminar pronto”, acotó.
De acuerdo con el investigador, el gobierno federal debe elaborar un catálogo general de los puestos del magisterio, para que la sociedad y los propios docentes conozcan dónde están y quienes son los maestros, así como el personal que ocupa los cargos de dirección y supervisión sobre los planteles escolares.
Refirió que este proceso permitirá acotar y transparentas las comisiones sindicales y disminuir el control del SNTE sobre la asignación, distribución y promoción de las plazas magisteriales.
Finalmente, se pronunció a favor de brindar autonomía al Instituto Nacional de Evaluación Educativa –propuesta el miércoles por Felipe Calderón durante la firma del acuerdo nacional para reformar el Programa Nacional de Carrera Magisterial– pues dará la ventaja de “consolidar” la calidad en la educación en todo el país.
ARTURO ALFARO GALÁN
Para mejorar el Programa Nacional de Carrera Magisterial hace falta “romper la estructura” del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), que controla la asignación y distribución de las plazas magisteriales en el país, consideró Martín López Calva, integrante del Observatorio Ciudadano de Educación y coordinador del doctorado Interinstitucional de Educación de la Universidad Iberoamericana (Ibero) Puebla.
Puntualizó que mientras el sindicato, cuya líder vitalicia es Elba Esther Gordillo Morales, no esté dispuesto a la transparencia y a la apertura en la asignación de lugares en el sistema de educación nacional, el esquema federal para entregar estímulos docentes “estará pervertido y viciado”.
A pesar de que reconoció como “buenas” las intenciones de la Secretaría de Educación Pública (SEP) para brindar apoyos económicos –sumados al salario base– a los docentes cuyos alumnos obtengan buenos resultados en las pruebas estandarizadas como ENLACE y PISA; el académico de la Ibero refirió que el proceso podría “simular” los resultados obtenidos con tal de obtener mayores ingresos monetarios.
“Los docentes, en esta relación viciada que persiste en la estructura, podrían simular los buenos resultados de los exámenes con la única intención de mejorar su salario, pero mientras esto no cambie, y sea el gobierno y los ciudadanos quienes señalen una evaluación de los docentes, este proceso no podrá caminar pronto”, acotó.
De acuerdo con el investigador, el gobierno federal debe elaborar un catálogo general de los puestos del magisterio, para que la sociedad y los propios docentes conozcan dónde están y quienes son los maestros, así como el personal que ocupa los cargos de dirección y supervisión sobre los planteles escolares.
Refirió que este proceso permitirá acotar y transparentas las comisiones sindicales y disminuir el control del SNTE sobre la asignación, distribución y promoción de las plazas magisteriales.
Finalmente, se pronunció a favor de brindar autonomía al Instituto Nacional de Evaluación Educativa –propuesta el miércoles por Felipe Calderón durante la firma del acuerdo nacional para reformar el Programa Nacional de Carrera Magisterial– pues dará la ventaja de “consolidar” la calidad en la educación en todo el país.
martes, 24 de mayo de 2011
Por la Educación
"Tú le crees a Elba Esther? Yo tampoco. Que devuelva lo que no es suyo". Con este lema escrito CM una manta y una caja de regalo, un gran número de personas se tomó fotografías en lugares emblemáticos de distintas ciudades el domingo 15 de mayo.
¿De dónde vino esta extraña celebración? Que te significa este acto simbólico? Esta iniciativa forma parte de las acciones a las que ha convocado la “Coalición ciudadana por la educación" una organización apartidista formada bajo la convicción de que es necesaria una profunda transformación del sistema educativo si queremos construir un mejor futuro.
Bajo el lema "Muévete por la educación", este grupo está proponiendo básicamente lo que expresaban las mantas y el regalo simbólico a los maestros: el cambio en las "reglas del juego" bajo las que ha funcionado el sistema educativo mexicano desde mediados del siglo pasado.
Estas reglas están publicadas en el Diario oficial de la federación del 29 de enero de 1946 en el "Reglamento de las Condiciones Generales de Trabajo del Personal de la Secretaría de Educación Pública" y otorgan de hecho al SNTE el control sobre todo el proceso de ingreso, promoción, estímulos y permanencia de los profesores en el ámbito de la educación básica y media.
Independientemente de que nos sumemos o no a este movimiento, como ciudadanos responsables y preocupados por la mejora de la calidad educativa, no podemos permanecer indiferentes ante la necesidad de cambiar estas reglas bajo las que funciona el gobierno de la educación nacional.
Cualquier sistema democrático requiere de balances y contrapesos, y del reconocimiento de la autonomía de los individuos. Es evidente que otorgar todo el control a la parte sindical, restringe la autonomía de los profesores y elimina cualquier contrapeso, dejando al gobierno sin poder para asumir la rectoría de la educación.
Esto es lo que "no es suyo" y tienen que devolver para que el sistema educativo responda al México del siglo XXI.
Publicado en: Síntesis (Puebla) País: /México Fuente: Periódico
Sección: General Tipo Nota: Columna
Publicación: 24/05/2011
Autores: Martín López Calva
Páginas: 12
¿De dónde vino esta extraña celebración? Que te significa este acto simbólico? Esta iniciativa forma parte de las acciones a las que ha convocado la “Coalición ciudadana por la educación" una organización apartidista formada bajo la convicción de que es necesaria una profunda transformación del sistema educativo si queremos construir un mejor futuro.
Bajo el lema "Muévete por la educación", este grupo está proponiendo básicamente lo que expresaban las mantas y el regalo simbólico a los maestros: el cambio en las "reglas del juego" bajo las que ha funcionado el sistema educativo mexicano desde mediados del siglo pasado.
Estas reglas están publicadas en el Diario oficial de la federación del 29 de enero de 1946 en el "Reglamento de las Condiciones Generales de Trabajo del Personal de la Secretaría de Educación Pública" y otorgan de hecho al SNTE el control sobre todo el proceso de ingreso, promoción, estímulos y permanencia de los profesores en el ámbito de la educación básica y media.
Independientemente de que nos sumemos o no a este movimiento, como ciudadanos responsables y preocupados por la mejora de la calidad educativa, no podemos permanecer indiferentes ante la necesidad de cambiar estas reglas bajo las que funciona el gobierno de la educación nacional.
Cualquier sistema democrático requiere de balances y contrapesos, y del reconocimiento de la autonomía de los individuos. Es evidente que otorgar todo el control a la parte sindical, restringe la autonomía de los profesores y elimina cualquier contrapeso, dejando al gobierno sin poder para asumir la rectoría de la educación.
Esto es lo que "no es suyo" y tienen que devolver para que el sistema educativo responda al México del siglo XXI.
Publicado en: Síntesis (Puebla) País: /México Fuente: Periódico
Sección: General Tipo Nota: Columna
Publicación: 24/05/2011
Autores: Martín López Calva
Páginas: 12
lunes, 23 de mayo de 2011
Construcción de conocimiento y compromiso vital
http://www.rinace.net/reice/numeros/arts/vol9num2/art2.html
Para quienes gustan de artículos más académicos y del tema de la investigación y la ética, les comparto este artículo recientemente publicado.
Para quienes gustan de artículos más académicos y del tema de la investigación y la ética, les comparto este artículo recientemente publicado.
domingo, 22 de mayo de 2011
Educación cívica y ética: dos imágenes.
El tema de la formación moral de los educandos volvió no hace tanto tiempo a la escuela a través de la asignatura de “Formación cívica y ética” que persigue básicamente el desarrollo de valores humanos y la formación de ciudadanía, ejes que pueden ubicarse dentro de dos de los grandes pilares para la educación del siglo XXI que el famoso libro de la “Comisión Delors” de la UNESCO (La educación encierra un tesoro) llamó “aprender a ser” y “aprender a convivir”.
No es necesario explicar por qué esta formación es urgente en nuestras escuelas y universidades hoy en México. Basta mirar cualquier noticiario de radio o televisión o leer cualquier periódico e incluso escuchar las pláticas en casa o en cualquier lugar de reunión para constatar que estamos viviendo una de las peores crisis históricas en términos de delincuencia organizada, violencia, intolerancia, impunidad y falta de respeto a la dignidad humana.
Ante esta situación, la pregunta que surge de inmediato es: ¿Qué tan eficientes son estas asignaturas de formación cívica y ética? ¿Qué tanto está logrando la escuela revertir esta cultura de muerte, violencia e intolerancia en la que crecen los niños y jóvenes mexicanos en la actualidad?
Ante este cuestionamiento, considero pertinente plantear una reflexión sencilla ilustrada por dos imágenes que sostienen la necesidad de un paso de lo abstracto a lo concreto en la formación cívica y ética para lograr que un espacio curricular como este, tenga un impacto educativo real hacia la transformación de la convivencia social.
1.-Primera imagen.
Miro por la televisión el tradicional desfile del cinco de mayo en nuestra ciudad y veo marchando a muchísimos estudiantes de secundarias y bachilleratos en un despliegue de vistosos uniformes, carros alegóricos con diseños llamativos, música, coreografías, etc. y me pregunto por la cantidad de dinero que implica todo esto y las horas de trabajo invertidas para llegar a este momento que termina en un poco más de dos horas.
Todo este gasto podría tener una justificación si el desfile fuese un espacio significativo de formación cívica y ética para los estudiantes. Podría serlo si hubiera una estrategia educativa detrás, en la que se planeara esta actividad como parte de un proceso en el que los educandos reflexionaran sobre el significado profundo de estas conmemoraciones y su trasfondo valoral y político-social.
Sin embargo todos sabemos que no es así y que el desfile es un acto aislado de cumplimiento y lucimiento sobre todo de las autoridades escolares ante sus superiores, pero no es parte de un proceso de aprendizaje significativo para la formación ciudadana.
2.-Segunda imagen.
Mientras veo la transmisión en vivo de la “marcha nacional por la paz con justicia y dignidad” convocada por Javier Sicilia a propósito de la situación crítica de violencia e impunidad que se vive en el país y miro con esperanza una plaza llena de ciudadanos que quieren participar en transformar a México para bien, volteo a ver a dos adolescentes que están rondando alrededor de la televisión, uno de ellos estudiante de bachillerato en una institución muy prestigiada, la otra, alumna de secundaria de una escuela privada, que también se supone es una institución de vanguardia. Ninguno de ellos sabe nada de la marcha, ni ubica quién es Javier Sicilia ni como poeta ni como padre de un joven asesinado recientemente. Ninguno parece estar interesado en las imágenes que se están viendo en la pantalla.
Comparando estas dos imágenes, me queda claro que nuestro sistema educativo y nuestros docentes están equivocando las prioridades y pensando que la formación cívica y ética consiste en enseñarles leyes, normas, valores y comportamientos abstractos y en obligarlos a participar en ceremonias cívicas y en desfiles que para la mayoría resultan ya vacíos de significado y cuyos símbolos no evocan en ellos sentimientos de identidad nacional, compromiso con el país, valoración de la democracia y la convivencia basada en el respeto y la tolerancia sino muchas veces, simplemente indiferencia y flojera.
Por más que gastemos en desfiles y ceremonias cívicas, mientras no formemos a nuestros niños y jóvenes en el interés, el análisis, la reflexión y el compromiso con la realidad “real”, cercana y actual que nos está llamando con urgencia, la formación cívica y ética seguirá siendo simplemente una utopía discursiva, una serie de buenas intenciones y una inversión inútil de tiempo y dinero.
*Artículo escrito para publicarse en e-consulta. Pendiente de publicación.
No es necesario explicar por qué esta formación es urgente en nuestras escuelas y universidades hoy en México. Basta mirar cualquier noticiario de radio o televisión o leer cualquier periódico e incluso escuchar las pláticas en casa o en cualquier lugar de reunión para constatar que estamos viviendo una de las peores crisis históricas en términos de delincuencia organizada, violencia, intolerancia, impunidad y falta de respeto a la dignidad humana.
Ante esta situación, la pregunta que surge de inmediato es: ¿Qué tan eficientes son estas asignaturas de formación cívica y ética? ¿Qué tanto está logrando la escuela revertir esta cultura de muerte, violencia e intolerancia en la que crecen los niños y jóvenes mexicanos en la actualidad?
Ante este cuestionamiento, considero pertinente plantear una reflexión sencilla ilustrada por dos imágenes que sostienen la necesidad de un paso de lo abstracto a lo concreto en la formación cívica y ética para lograr que un espacio curricular como este, tenga un impacto educativo real hacia la transformación de la convivencia social.
1.-Primera imagen.
Miro por la televisión el tradicional desfile del cinco de mayo en nuestra ciudad y veo marchando a muchísimos estudiantes de secundarias y bachilleratos en un despliegue de vistosos uniformes, carros alegóricos con diseños llamativos, música, coreografías, etc. y me pregunto por la cantidad de dinero que implica todo esto y las horas de trabajo invertidas para llegar a este momento que termina en un poco más de dos horas.
Todo este gasto podría tener una justificación si el desfile fuese un espacio significativo de formación cívica y ética para los estudiantes. Podría serlo si hubiera una estrategia educativa detrás, en la que se planeara esta actividad como parte de un proceso en el que los educandos reflexionaran sobre el significado profundo de estas conmemoraciones y su trasfondo valoral y político-social.
Sin embargo todos sabemos que no es así y que el desfile es un acto aislado de cumplimiento y lucimiento sobre todo de las autoridades escolares ante sus superiores, pero no es parte de un proceso de aprendizaje significativo para la formación ciudadana.
2.-Segunda imagen.
Mientras veo la transmisión en vivo de la “marcha nacional por la paz con justicia y dignidad” convocada por Javier Sicilia a propósito de la situación crítica de violencia e impunidad que se vive en el país y miro con esperanza una plaza llena de ciudadanos que quieren participar en transformar a México para bien, volteo a ver a dos adolescentes que están rondando alrededor de la televisión, uno de ellos estudiante de bachillerato en una institución muy prestigiada, la otra, alumna de secundaria de una escuela privada, que también se supone es una institución de vanguardia. Ninguno de ellos sabe nada de la marcha, ni ubica quién es Javier Sicilia ni como poeta ni como padre de un joven asesinado recientemente. Ninguno parece estar interesado en las imágenes que se están viendo en la pantalla.
Comparando estas dos imágenes, me queda claro que nuestro sistema educativo y nuestros docentes están equivocando las prioridades y pensando que la formación cívica y ética consiste en enseñarles leyes, normas, valores y comportamientos abstractos y en obligarlos a participar en ceremonias cívicas y en desfiles que para la mayoría resultan ya vacíos de significado y cuyos símbolos no evocan en ellos sentimientos de identidad nacional, compromiso con el país, valoración de la democracia y la convivencia basada en el respeto y la tolerancia sino muchas veces, simplemente indiferencia y flojera.
Por más que gastemos en desfiles y ceremonias cívicas, mientras no formemos a nuestros niños y jóvenes en el interés, el análisis, la reflexión y el compromiso con la realidad “real”, cercana y actual que nos está llamando con urgencia, la formación cívica y ética seguirá siendo simplemente una utopía discursiva, una serie de buenas intenciones y una inversión inútil de tiempo y dinero.
*Artículo escrito para publicarse en e-consulta. Pendiente de publicación.
jueves, 19 de mayo de 2011
Programa de radio: Polvo de nuestros gises_180511
Aquí comparto el enlace al programa de ibero radio: Polvo de nuestros gises, que conduzco y dirijo junto a la Dra. Lara Bárcenas desde enero de 2010. Quienes estén interesados pueden escucharnos en vivo los miércoles de 3 a 4 pm. por: http://www.iberopuebla.edu.mx/IberoRadio/
Trataré de ir subiendo los enlaces de los programas grabados cada semana aquí, además de subirlos a nuestra página de facebook: Polvo de nuestros gises.
Va el enlace:
http://dl.dropbox.com/u/23739804/18%20de%20mayo%202011.mp3
Trataré de ir subiendo los enlaces de los programas grabados cada semana aquí, además de subirlos a nuestra página de facebook: Polvo de nuestros gises.
Va el enlace:
http://dl.dropbox.com/u/23739804/18%20de%20mayo%202011.mp3
domingo, 15 de mayo de 2011
LA DOCENCIA EN LOS TIEMPOS DE LA VIOLENCIA
Una reflexión a manera de regalo en el día del maestro.
Difícil pero al mismo tiempo indispensable es escribir algo que pueda servir como una felicitación reflexiva o una reflexión felicitante para los profesores de este país que en medio de una gran crisis social celebran o conmemoran su día este 15 de mayo.
Muy difícil sin duda porque ¿Qué decirle a un gremio como el de los docentes –los “profesionales de la esperanza”, según decía Xabier Gorostiaga- en estos tiempos marcados por la violencia, la muerte, la extorsión, la impunidad, el hartazgo socia y por todo ello caracterizados por una desmoralización generalizada que sin duda impacta el trabajo que día a día se tiene que hacer en las aulas por formar a las nuevas generaciones de este país que necesita de reformas urgentes para volverse la patria-matria que todos soñamos, anhelamos, buscaos y merecemos?
Indispensable porque precisamente por la desmoralización en que nos encontramos, se necesitan agentes remoralizadores –no moralizantes en el sentido fútil de la moralina sino reconstructores de la moral colectiva, constructores de una “alta moral”, de un alto deseo de vivir humanamente- que trabajen con nuestros niños, adolescentes y jóvenes, con nuestros padres de familia, con la sociedad toda para tratar de revertir este proceso de declinación social cada vez más generalizada y cada vez más generador de impotencia y parálisis de las acciones auténticamente humanizantes que se requieren con tanta urgencia.
México necesita más que nunca de “organizadores de la esperanza”, es decir, de profesores con vocación: consistentes en el empeño de formar para la transformación del mundo y tolerantes a la frustración que genera la falta de resultados palpables e inmediatos.
México necesita hoy más que nunca de profesores que sean capaces de sobreponerse al desánimo colectivo para crear, a partir de su labor cotidiana y de la acción grupal en cada escuela y universidad del país, las condiciones para que emerjan probabilidades de re-humanización de nuestra realidad tan llena de signos y actos inhumanos.
1.-Sin embargo, yo soy tal como ustedes: la desmoralización individual.
“Y sin embargo, yo fui tal como ustedes,
joven,lleno de bellos ideales,
soñé fundiendo el cobre
y limando las caras del diamante:
Aquí me tienen hoy
Detrás de este mesón inconfortable,
Embrutecido por el sonsonete
De las quinientas horas semanales.”
Nicanor Parra.
Y sin embargo, yo fui tal como ustedes, podrán decir muchos maestros cansados por los años, atrapados por la rutina, encerrados en la chamba, agobiados por su propia situación personal o laboral, contagiados por la desmoralización social. Yo fui tal como ustedes y tuve ideales, pero estoy ahora aquí, embrutecido por el sonsonete que yo mismo he creado y que no he tratado de modificar o que el sistema no me ha permitido modificar al menos en el grado que yo quisiera.
Un caso triste sería este en el que el profesor o la maestra ya no están en posibilidades de facilitar el desarrollo humano de sus estudiantes, de educarlos en el sentido pleno y necesario para el país de hoy, porque asumen que ellos “alguna vez fueron humanos”, pero instalados en el “ya” de lo logrado y lo no conseguido, han perdido totalmente cualquier intento de descubrir ese “todavía no” que su vida tiene por horizonte inacabable.
Caso triste porque, como dice Hansen (1995), la docencia es una de las profesiones donde es clave la persona que la ejerce. En muchas profesiones basta con tener a cualquier persona que sepa los procesos, los pasos, el manejo de las máquinas. En la docencia hay siempre una relación interpersonal, una relación entre visiones del mundo y proyectos de vida, y cuando el proyecto de vida del profesor se ha dado por terminado, lo único que podrá comunicarse es desánimo y desesperanza.
Sin embargo, si el profesor asume una actitud distinta, si el profesor se convence de que no fue, sino que ES uno de ellos, es decir, un ser humano en proceso de desarrollo que no cesa nunca, entonces podrá facilitar el desarrollo humano de sus estudiantes. Para ello se necesita vocación, que en términos del mismo Hansen quiere decir: encontrar en la profesión un camino de realización personal (razones para vivir) y una oportunidad de servicio real a la transformación social (motivos para luchar). Con esto no se nace , la vocación, como todo lo humano es un permanente descubrimiento y conquista.
Por ello el primer buen deseo, el primer regalo para los profesores en su día, es que puedan escapar a la desmoralización individual combatiendo la rutina y cultivando día a día la vocación como forjadores de la esperanza.
2.-“El dinosaurio todavía está allí”: Reformar el sistema.
Pero en la desmoralización de los profesores también tiene mucho que ver la descomposición de las estructuras de nuestro sistema educativo nacional. La estructura de la SEP y la estructura del SNTE , con sus elementos de burocracia, poder, intereses y conflicto de grupos, así como la relación entre estas dos enormes y pesadas estructuras y el efecto que esta relación produce en las escuelas y en las aulas, efecto que, desde mi experiencia de contacto con docentes, se percibe a veces como inmovilizador e inhibidor del cambio en lugar de ser promotor del mismo, tiene sin duda que ser revisado a profundidad si se desea genuinamente que la organización escolar sea promotora de formación auténtica con calidad integral.
El sistema educativo nacional está sustentado en cimientos de otro tiempo y de otro mundo totalmente distintos a lo que hoy vivimos y necesitamos. Si aspiramos a construir un país realmente democrático, justo, pacífico y digno, tenemos que contribuir desde todas las trincheras a reestructurar de fondo este sistema burocrático y vertical de muy baja complejidad en el que como de milagro sigue soportándose el funcionamiento cotidiano de las escuelas y el intento de educar a nuestros ciudadanos del futuro.
Por ello mi segundo deseo, mi segundo regalo para los profesores en este quince de mayo es que sobreponiéndose a la desmoralización imperante, a la desmovilización producto de la decepción y de las múltiples movilizaciones sobreideologizadas, partidistas, que buscan intereses de grupo y no el auténtico bien de la educación, puedan comprometerse con la “reforma del espíritu” necesaria para esta nación, a partir de una reforma profunda del sistema educativo que ya no está a la altura de los tiempos.
3.-Vivir antes que todo: la docencia en los tiempos de la violencia
“Toda educación entraña una imagen del mundo
y reclama un programa de vida”.
Octavio Paz.
Vivir antes que todo. Vivir es la realidad de la que se parte y la meta a la que se debería aspirar en las aulas. Educar en el vivir y para vivir, educar en el vivir humano y para vivir humanamente, esta sería la premisa fundamental de una educación que quiera cambiar la realidad de estos tiempos de violencia.
Es por ello que la práctica docente debería, a partir de una resignificación profunda, poner a la vida humana en el centro y por encima de planes y programas, reglamentaciones, temarios, conceptos, técnicas o métodos de enseñanza, teorías educativas o caprichos del profesor o del director.
Para ello se necesita cambiar nuestra imagen del mundo como un gran centro comercial en el que todos compramos y vendemos o como una gran guerra en la que todos tenemos que vivir para sobrevivir y para ello necesitamos agredir al otro o defendernos del otro.
Este es mi deseo final, mi regalo fundamental en el día del maestro: que seamos todos los actores educativos y los actores sociales capaces de construir una educación que regenere nuestra imagen del mundo y construya un programa de vida en común donde la fraternidad, la solidaridad y la democracia sustituyan al interés egoísta, la intolerancia y la cultura de la muerte.
Muchas felicidades, profesores y profesoras, profesionales de la esperanza.
Difícil pero al mismo tiempo indispensable es escribir algo que pueda servir como una felicitación reflexiva o una reflexión felicitante para los profesores de este país que en medio de una gran crisis social celebran o conmemoran su día este 15 de mayo.
Muy difícil sin duda porque ¿Qué decirle a un gremio como el de los docentes –los “profesionales de la esperanza”, según decía Xabier Gorostiaga- en estos tiempos marcados por la violencia, la muerte, la extorsión, la impunidad, el hartazgo socia y por todo ello caracterizados por una desmoralización generalizada que sin duda impacta el trabajo que día a día se tiene que hacer en las aulas por formar a las nuevas generaciones de este país que necesita de reformas urgentes para volverse la patria-matria que todos soñamos, anhelamos, buscaos y merecemos?
Indispensable porque precisamente por la desmoralización en que nos encontramos, se necesitan agentes remoralizadores –no moralizantes en el sentido fútil de la moralina sino reconstructores de la moral colectiva, constructores de una “alta moral”, de un alto deseo de vivir humanamente- que trabajen con nuestros niños, adolescentes y jóvenes, con nuestros padres de familia, con la sociedad toda para tratar de revertir este proceso de declinación social cada vez más generalizada y cada vez más generador de impotencia y parálisis de las acciones auténticamente humanizantes que se requieren con tanta urgencia.
México necesita más que nunca de “organizadores de la esperanza”, es decir, de profesores con vocación: consistentes en el empeño de formar para la transformación del mundo y tolerantes a la frustración que genera la falta de resultados palpables e inmediatos.
México necesita hoy más que nunca de profesores que sean capaces de sobreponerse al desánimo colectivo para crear, a partir de su labor cotidiana y de la acción grupal en cada escuela y universidad del país, las condiciones para que emerjan probabilidades de re-humanización de nuestra realidad tan llena de signos y actos inhumanos.
1.-Sin embargo, yo soy tal como ustedes: la desmoralización individual.
“Y sin embargo, yo fui tal como ustedes,
joven,lleno de bellos ideales,
soñé fundiendo el cobre
y limando las caras del diamante:
Aquí me tienen hoy
Detrás de este mesón inconfortable,
Embrutecido por el sonsonete
De las quinientas horas semanales.”
Nicanor Parra.
Y sin embargo, yo fui tal como ustedes, podrán decir muchos maestros cansados por los años, atrapados por la rutina, encerrados en la chamba, agobiados por su propia situación personal o laboral, contagiados por la desmoralización social. Yo fui tal como ustedes y tuve ideales, pero estoy ahora aquí, embrutecido por el sonsonete que yo mismo he creado y que no he tratado de modificar o que el sistema no me ha permitido modificar al menos en el grado que yo quisiera.
Un caso triste sería este en el que el profesor o la maestra ya no están en posibilidades de facilitar el desarrollo humano de sus estudiantes, de educarlos en el sentido pleno y necesario para el país de hoy, porque asumen que ellos “alguna vez fueron humanos”, pero instalados en el “ya” de lo logrado y lo no conseguido, han perdido totalmente cualquier intento de descubrir ese “todavía no” que su vida tiene por horizonte inacabable.
Caso triste porque, como dice Hansen (1995), la docencia es una de las profesiones donde es clave la persona que la ejerce. En muchas profesiones basta con tener a cualquier persona que sepa los procesos, los pasos, el manejo de las máquinas. En la docencia hay siempre una relación interpersonal, una relación entre visiones del mundo y proyectos de vida, y cuando el proyecto de vida del profesor se ha dado por terminado, lo único que podrá comunicarse es desánimo y desesperanza.
Sin embargo, si el profesor asume una actitud distinta, si el profesor se convence de que no fue, sino que ES uno de ellos, es decir, un ser humano en proceso de desarrollo que no cesa nunca, entonces podrá facilitar el desarrollo humano de sus estudiantes. Para ello se necesita vocación, que en términos del mismo Hansen quiere decir: encontrar en la profesión un camino de realización personal (razones para vivir) y una oportunidad de servicio real a la transformación social (motivos para luchar). Con esto no se nace , la vocación, como todo lo humano es un permanente descubrimiento y conquista.
Por ello el primer buen deseo, el primer regalo para los profesores en su día, es que puedan escapar a la desmoralización individual combatiendo la rutina y cultivando día a día la vocación como forjadores de la esperanza.
2.-“El dinosaurio todavía está allí”: Reformar el sistema.
Pero en la desmoralización de los profesores también tiene mucho que ver la descomposición de las estructuras de nuestro sistema educativo nacional. La estructura de la SEP y la estructura del SNTE , con sus elementos de burocracia, poder, intereses y conflicto de grupos, así como la relación entre estas dos enormes y pesadas estructuras y el efecto que esta relación produce en las escuelas y en las aulas, efecto que, desde mi experiencia de contacto con docentes, se percibe a veces como inmovilizador e inhibidor del cambio en lugar de ser promotor del mismo, tiene sin duda que ser revisado a profundidad si se desea genuinamente que la organización escolar sea promotora de formación auténtica con calidad integral.
El sistema educativo nacional está sustentado en cimientos de otro tiempo y de otro mundo totalmente distintos a lo que hoy vivimos y necesitamos. Si aspiramos a construir un país realmente democrático, justo, pacífico y digno, tenemos que contribuir desde todas las trincheras a reestructurar de fondo este sistema burocrático y vertical de muy baja complejidad en el que como de milagro sigue soportándose el funcionamiento cotidiano de las escuelas y el intento de educar a nuestros ciudadanos del futuro.
Por ello mi segundo deseo, mi segundo regalo para los profesores en este quince de mayo es que sobreponiéndose a la desmoralización imperante, a la desmovilización producto de la decepción y de las múltiples movilizaciones sobreideologizadas, partidistas, que buscan intereses de grupo y no el auténtico bien de la educación, puedan comprometerse con la “reforma del espíritu” necesaria para esta nación, a partir de una reforma profunda del sistema educativo que ya no está a la altura de los tiempos.
3.-Vivir antes que todo: la docencia en los tiempos de la violencia
“Toda educación entraña una imagen del mundo
y reclama un programa de vida”.
Octavio Paz.
Vivir antes que todo. Vivir es la realidad de la que se parte y la meta a la que se debería aspirar en las aulas. Educar en el vivir y para vivir, educar en el vivir humano y para vivir humanamente, esta sería la premisa fundamental de una educación que quiera cambiar la realidad de estos tiempos de violencia.
Es por ello que la práctica docente debería, a partir de una resignificación profunda, poner a la vida humana en el centro y por encima de planes y programas, reglamentaciones, temarios, conceptos, técnicas o métodos de enseñanza, teorías educativas o caprichos del profesor o del director.
Para ello se necesita cambiar nuestra imagen del mundo como un gran centro comercial en el que todos compramos y vendemos o como una gran guerra en la que todos tenemos que vivir para sobrevivir y para ello necesitamos agredir al otro o defendernos del otro.
Este es mi deseo final, mi regalo fundamental en el día del maestro: que seamos todos los actores educativos y los actores sociales capaces de construir una educación que regenere nuestra imagen del mundo y construya un programa de vida en común donde la fraternidad, la solidaridad y la democracia sustituyan al interés egoísta, la intolerancia y la cultura de la muerte.
Muchas felicidades, profesores y profesoras, profesionales de la esperanza.
jueves, 5 de mayo de 2011
Marchemos por la paz...desde nuestras propias circunstancias
Hola a todos:
Les mandamos un saludo y una invitación a que seamos parte de Acciones Pacíficas.
No podemos cerrar nuestros sentidos a la violencia que se ha generado en nuestro país.
No podemos ser simplemente espectadores del horror, abuso, violencia, crimen, intolerancia, incongruencia, corrupción; que sucede día a día frente a nosotros y del que muchas veces formamos parte, ya sea consciente o inconscientemente.
No podemos seguir pensando que lo que sucede es responsabilidad exclusivamente de quienes nos gobiernan y que nosotros somos simplemente víctimas.
Todas las grandes movilizaciones mundiales por la paz, por la democracia, por el respeto, por la educación, por la justicia, por la solidaridad, etc., han surgido a partir de unos cuantos con corazones dolidos, lastimados, indignados, huérfanos; pero finalmente corazones vivos, inquietos, solidarios, propositivos y esperanzados. Queremos unirnos a ellos.
La historia demuestra que la violencia genera mas violencia, que el odio genera mas odio, que la intolerancia genera mas intolerancia. El camino no va por ahí.
Prouestas Concretas:
1.- Queremos poner nuestro grano de arena como familia e invitarlos a participar, sin intereses políticos, partidistas, ni de color alguno.
A raíz de la muerte del hijo de Javier Sicilia, nuestra hija Mariana, para uno de los periódicos de la Ibero, hizo un dibujo clamando por la PAZ (mismo que les adjuntamos). De ese dibujo Martín y yo mandaremos a hacer unas calcomanías tamaño media carta para el coche y unos adhesivos para puertas, ventanas, paredes, escritorios, carpetas, etc. tamaño carta. Si alguno de ustedes quiere unas con gusto se las haremos llegar.
Les mandamos el dibujo en un archivo que si gustan, pueden poner en facebook algunos días como foto de perfil o reenviar por twitter.
2.- El próximo domingo 8 de mayo, habrá una marcha en el zócalo del D.F. convocada por Javier Sicilia. De Puebla saldrá un contingente a las 6 de la mañana de la escuela de Economía de la BUAP. Otro contingente organizado por la Ibero Puebla se dará cita en el Palacio de Bellas Artes a las 14 horas. Todos aquellos que deseen unirse pueden hacerlo. De hecho esta marcha dará comienzo días antes saliendo de Cuernavaca.
3.- Les pasamos esta invitación que nos mandó nuestra hija Paulina para participar en una ACCION POETICA.
Hola familia,
Les mando un link sobre una "acción poética" que se está organizando como protesta contra la violencia en el país y sensibilización ante los muertos que ha habido.
http://treintaycincomil.wordpress.com/2011/04/19/accion-sobre-vacio/
Un Abrazo a todos,
Pau
4.- A través de las Redes Sociales e Internet podemos participar en distintas campañas haciéndonos ver y oir.
5.- Hagámonos presentes en las cuentas de quienes nos gobiernan para interpelarlos, exigirles que cumplan sus promesas de campaña, cuestionarlos, evaluarlos y apoyarlos cuando sea necesario.
Martín y Gaby
Les mandamos un saludo y una invitación a que seamos parte de Acciones Pacíficas.
No podemos cerrar nuestros sentidos a la violencia que se ha generado en nuestro país.
No podemos ser simplemente espectadores del horror, abuso, violencia, crimen, intolerancia, incongruencia, corrupción; que sucede día a día frente a nosotros y del que muchas veces formamos parte, ya sea consciente o inconscientemente.
No podemos seguir pensando que lo que sucede es responsabilidad exclusivamente de quienes nos gobiernan y que nosotros somos simplemente víctimas.
Todas las grandes movilizaciones mundiales por la paz, por la democracia, por el respeto, por la educación, por la justicia, por la solidaridad, etc., han surgido a partir de unos cuantos con corazones dolidos, lastimados, indignados, huérfanos; pero finalmente corazones vivos, inquietos, solidarios, propositivos y esperanzados. Queremos unirnos a ellos.
La historia demuestra que la violencia genera mas violencia, que el odio genera mas odio, que la intolerancia genera mas intolerancia. El camino no va por ahí.
Prouestas Concretas:
1.- Queremos poner nuestro grano de arena como familia e invitarlos a participar, sin intereses políticos, partidistas, ni de color alguno.
A raíz de la muerte del hijo de Javier Sicilia, nuestra hija Mariana, para uno de los periódicos de la Ibero, hizo un dibujo clamando por la PAZ (mismo que les adjuntamos). De ese dibujo Martín y yo mandaremos a hacer unas calcomanías tamaño media carta para el coche y unos adhesivos para puertas, ventanas, paredes, escritorios, carpetas, etc. tamaño carta. Si alguno de ustedes quiere unas con gusto se las haremos llegar.
Les mandamos el dibujo en un archivo que si gustan, pueden poner en facebook algunos días como foto de perfil o reenviar por twitter.
2.- El próximo domingo 8 de mayo, habrá una marcha en el zócalo del D.F. convocada por Javier Sicilia. De Puebla saldrá un contingente a las 6 de la mañana de la escuela de Economía de la BUAP. Otro contingente organizado por la Ibero Puebla se dará cita en el Palacio de Bellas Artes a las 14 horas. Todos aquellos que deseen unirse pueden hacerlo. De hecho esta marcha dará comienzo días antes saliendo de Cuernavaca.
3.- Les pasamos esta invitación que nos mandó nuestra hija Paulina para participar en una ACCION POETICA.
Hola familia,
Les mando un link sobre una "acción poética" que se está organizando como protesta contra la violencia en el país y sensibilización ante los muertos que ha habido.
http://treintaycincomil.wordpress.com/2011/04/19/accion-sobre-vacio/
Un Abrazo a todos,
Pau
4.- A través de las Redes Sociales e Internet podemos participar en distintas campañas haciéndonos ver y oir.
5.- Hagámonos presentes en las cuentas de quienes nos gobiernan para interpelarlos, exigirles que cumplan sus promesas de campaña, cuestionarlos, evaluarlos y apoyarlos cuando sea necesario.
Martín y Gaby
lunes, 2 de mayo de 2011
Sucede que me canso...
“Sucede que me canso de ser hombre…” Pablo Neruda.
Sucede que me canso de esta vida paradójica que me sigue presentando espinas. Sucede que me canso de tener que seguir caminando aunque las piernas no me sostengan, caminando aunque no vea el camino, caminando aunque no pueda decir que yo decido hacia donde quiero dirigirme.
Sucede que me canso del dolor callado, sordo, siempre acechante, permanentemente clavado en el corazón que tiene que seguir viviendo, seguir latiendo, seguir gozando. Sucede que me canso de ser hombre, porque “Los hombres no lloran”, no lloramos, aunque nos estemos desbaratando por dentro.
Sucede que me canso de todo y de todos. Porque de pronto todo es oscuro y de repente todos son indiferentes, incapaces de comprender lo que siento, lo que sufro, lo que lloro por dentro. Porque de pronto todos se cansan de estar presentes, de hacer presencia, de ser conmigo en el túnel de lo incomprensible.
Sucede que me canso de explicar lo inexplicable a tanta gente que me oye pero no me escucha, que me escucha pero no comprende, que comprende pero no recuerda, que recuerda pero interpreta a su manera, que me pregunta sin querer oír.
Sucede que me canso de estar cansado, que me canso de este cansancio que parece de siglos pero en perspectiva de siglos es apenas un instante.
Sucede que me canso de sentir hasta volverme insensible, de ser insensible hasta no poder dejar de sentir. Me canso de que duela el corazón, “que es lo único que duele y cuando no duele, uno espera a que vuelva a doler”(Ian Satunovsky).
Sucede que me canso de rebelarme contra este destino que no existe, de negar esta realidad que es lo único que realmente existe, de pretender que es un sueño esta existencia que me despierta incesante recordándome que la batalla continúa y que hay que entrar otra vez en escena.
Sucede que me canso de pasar de la rebeldía a la súplica, de la súplica al reto, del reto a la negación y el enojo, del enojo a la esperanza profunda y de ahí nuevamente a la rebeldía, la súplica, el reto, la negación, el enojo…la esperanza…¿será que morirá, aunque sea al último?
Sucede que me canso de ser hombre y sin embargo sigo disfrutando el privilegio de ser hombre y caminando alrededor de la vida, tratando de que sus golpes y etiquetas no me determinen, no nos determinen, para poder decir que sigo siendo yo y mi circunstancia, yo en mi circunstancia, pero jamás reducirme a aceptar que soy mi circunstancia…
Sucede que me canso de esta vida paradójica que me sigue presentando espinas. Sucede que me canso de tener que seguir caminando aunque las piernas no me sostengan, caminando aunque no vea el camino, caminando aunque no pueda decir que yo decido hacia donde quiero dirigirme.
Sucede que me canso del dolor callado, sordo, siempre acechante, permanentemente clavado en el corazón que tiene que seguir viviendo, seguir latiendo, seguir gozando. Sucede que me canso de ser hombre, porque “Los hombres no lloran”, no lloramos, aunque nos estemos desbaratando por dentro.
Sucede que me canso de todo y de todos. Porque de pronto todo es oscuro y de repente todos son indiferentes, incapaces de comprender lo que siento, lo que sufro, lo que lloro por dentro. Porque de pronto todos se cansan de estar presentes, de hacer presencia, de ser conmigo en el túnel de lo incomprensible.
Sucede que me canso de explicar lo inexplicable a tanta gente que me oye pero no me escucha, que me escucha pero no comprende, que comprende pero no recuerda, que recuerda pero interpreta a su manera, que me pregunta sin querer oír.
Sucede que me canso de estar cansado, que me canso de este cansancio que parece de siglos pero en perspectiva de siglos es apenas un instante.
Sucede que me canso de sentir hasta volverme insensible, de ser insensible hasta no poder dejar de sentir. Me canso de que duela el corazón, “que es lo único que duele y cuando no duele, uno espera a que vuelva a doler”(Ian Satunovsky).
Sucede que me canso de rebelarme contra este destino que no existe, de negar esta realidad que es lo único que realmente existe, de pretender que es un sueño esta existencia que me despierta incesante recordándome que la batalla continúa y que hay que entrar otra vez en escena.
Sucede que me canso de pasar de la rebeldía a la súplica, de la súplica al reto, del reto a la negación y el enojo, del enojo a la esperanza profunda y de ahí nuevamente a la rebeldía, la súplica, el reto, la negación, el enojo…la esperanza…¿será que morirá, aunque sea al último?
Sucede que me canso de ser hombre y sin embargo sigo disfrutando el privilegio de ser hombre y caminando alrededor de la vida, tratando de que sus golpes y etiquetas no me determinen, no nos determinen, para poder decir que sigo siendo yo y mi circunstancia, yo en mi circunstancia, pero jamás reducirme a aceptar que soy mi circunstancia…
miércoles, 6 de abril de 2011
Educación contra la violencia: tarea inaplazable
“El mundo ya no es digno de la palabra
Nos la ahogaron adentro
Como te asfixiaron,
Como te desgarraron a ti los pulmones.
Y el dolor no se me aparta
Solo queda un mundo
Por el silencio de los justos
Solo por tu silencio
y por mi silencio, Juanelo”
Javier Sicilia
No han pasado aún dos semanas del terrible asesinato del hijo del poeta, periodista y activista social Javier Sicilia y de otros jóvenes amigos de él a manos del crimen organizado. El dolor sigue fresco y parece haber calado muy hondo en amplios sectores de la sociedad mexicana y la indignación frente a la situación de violencia aparentemente incontenible en nuestro país, está creciendo.
Se trata nuevamente de personas ajenas al mundo de la delincuencia, jóvenes estudiosos y moralmente intachables que fueron víctimas de la irracionalidad que se ha ido apoderando de nuestra sociedad de manera constante, silenciosa primero, estruendosa en los últimos tiempos, hasta llegar a este momento que debería hacernos pensar seriamente en formas concretas de manifestar colectivamente que no podemos aceptar seguir viviendo en esta espiral de muerte y desmoralización.
Manifestar clara y contundentemente –no darlo por hecho, ni asumir que está implícito- nuestro rechazo colectivo a los criminales que como afirma el poeta Sicilia en su carta publicada en un semanario de circulación nacional, han roto sus propios códigos de honor y han traspasado todos los límites, sometiendo a la sociedad mexicana a una situación de terror y barbarie que nuestra patria no merece.
Expresar de manera igualmente clara y enérgica nuestra condena a la ineficiencia y la falta de respuesta inteligente y estratégica de la clase política que como también afirma Sicilia, está enfrascada en una lógica de disputas de poder, visiones electoreras y cuidado de sus propios intereses individuales y de grupo, incumpliendo con su deber elemental de brindar protección a los ciudadanos desde sus tareas ejecutivas, de legislación o de impartición de justicia.
La violencia que vivimos se ha convertido en una violencia estructural, en una forma de organización bajo la que funcionan las instituciones y la sociedad toda y, lo más grave, se ha ido transformando en una cultura en la que están creciendo las nuevas generaciones. Una cultura distorsionada y aberrante en la que se va perdiendo la capacidad de asombro e indignación ante la muerte y la impunidad, una cultura que ve como natural la exposición mediática de ataques, asesinatos, ejecuciones y torturas; una cultura que asume que no se puede hacer nada para revertir esta situación y que la autoridad es incapaz por naturaleza de impartir justicia y frenar la delincuencia; una cultura en la que la corrupción se mira como la forma natural de estructurarse de la maquinaria social y de gobierno.
La muerte de estos jóvenes es una más en medio de otras miles de muertes generadas por esta decadencia social, pero por la autoridad moral y el prestigio de Javier Sicilia ha cobrado una gran relevancia. Ojalá esta relevancia sirva para convertir este hecho dolorosísimo –un dolor imposible de ser nombrado, dice Sicilia, “por eso un padre que pierde un hijo no es huérfano ni viudo, es simplemente nada”- en un punto de inflexión, en un momento simbólico para que la sociedad mexicana despierte e inicie con inteligencia y creatividad un proceso de reversión de este mal estructural y de esta aberración de la cultura.
Por lo pronto desde el campo educativo habría que preguntarnos seriamente qué papel le toca jugar a la escuela y a la universidad en este momento crítico de nuestra historia nacional. No es fácil sin duda pensar en cuál sería la mejor forma de contribuir a un verdadero cambio de fondo como el que se requiere, pero la escuela y la universidad son los espacios de la inteligencia, la creatividad, el pensamiento crítico y la posible regeneración de la cultura.
Quizá habría que empezar por cambiar las prioridades de los planes de estudio, de las prácticas educativas, de los actos cívicos y la organización escolar toda. Seguramente habría que plantearnos seriamente que el reto fundamental de la Educación en nuestros tiempos no es el de formar personas eficientes para insertarse en la sociedad que tenemos, sino el de formar personas que aprendan a vivir y a convivir sin violencia, con respeto y tolerancia; sin tener como fin último la obtención de dinero, poder y “éxito”; volviendo a pensar en el verdadero bien de la sociedad y en el futuro de la especie humana como la meta fundamental de la existencia; sabiendo que esta forma de ver y afrontar la vida es la única que puede realmente aportar felicidad individual. Quizá…
-Publicado en Puebla On line. Miércoles 6 de abriul de 2011
*El artículo expresa la opinión personal del autor, que es académico de la Universidad Iberoamericana Puebla
**Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com
Nos la ahogaron adentro
Como te asfixiaron,
Como te desgarraron a ti los pulmones.
Y el dolor no se me aparta
Solo queda un mundo
Por el silencio de los justos
Solo por tu silencio
y por mi silencio, Juanelo”
Javier Sicilia
No han pasado aún dos semanas del terrible asesinato del hijo del poeta, periodista y activista social Javier Sicilia y de otros jóvenes amigos de él a manos del crimen organizado. El dolor sigue fresco y parece haber calado muy hondo en amplios sectores de la sociedad mexicana y la indignación frente a la situación de violencia aparentemente incontenible en nuestro país, está creciendo.
Se trata nuevamente de personas ajenas al mundo de la delincuencia, jóvenes estudiosos y moralmente intachables que fueron víctimas de la irracionalidad que se ha ido apoderando de nuestra sociedad de manera constante, silenciosa primero, estruendosa en los últimos tiempos, hasta llegar a este momento que debería hacernos pensar seriamente en formas concretas de manifestar colectivamente que no podemos aceptar seguir viviendo en esta espiral de muerte y desmoralización.
Manifestar clara y contundentemente –no darlo por hecho, ni asumir que está implícito- nuestro rechazo colectivo a los criminales que como afirma el poeta Sicilia en su carta publicada en un semanario de circulación nacional, han roto sus propios códigos de honor y han traspasado todos los límites, sometiendo a la sociedad mexicana a una situación de terror y barbarie que nuestra patria no merece.
Expresar de manera igualmente clara y enérgica nuestra condena a la ineficiencia y la falta de respuesta inteligente y estratégica de la clase política que como también afirma Sicilia, está enfrascada en una lógica de disputas de poder, visiones electoreras y cuidado de sus propios intereses individuales y de grupo, incumpliendo con su deber elemental de brindar protección a los ciudadanos desde sus tareas ejecutivas, de legislación o de impartición de justicia.
La violencia que vivimos se ha convertido en una violencia estructural, en una forma de organización bajo la que funcionan las instituciones y la sociedad toda y, lo más grave, se ha ido transformando en una cultura en la que están creciendo las nuevas generaciones. Una cultura distorsionada y aberrante en la que se va perdiendo la capacidad de asombro e indignación ante la muerte y la impunidad, una cultura que ve como natural la exposición mediática de ataques, asesinatos, ejecuciones y torturas; una cultura que asume que no se puede hacer nada para revertir esta situación y que la autoridad es incapaz por naturaleza de impartir justicia y frenar la delincuencia; una cultura en la que la corrupción se mira como la forma natural de estructurarse de la maquinaria social y de gobierno.
La muerte de estos jóvenes es una más en medio de otras miles de muertes generadas por esta decadencia social, pero por la autoridad moral y el prestigio de Javier Sicilia ha cobrado una gran relevancia. Ojalá esta relevancia sirva para convertir este hecho dolorosísimo –un dolor imposible de ser nombrado, dice Sicilia, “por eso un padre que pierde un hijo no es huérfano ni viudo, es simplemente nada”- en un punto de inflexión, en un momento simbólico para que la sociedad mexicana despierte e inicie con inteligencia y creatividad un proceso de reversión de este mal estructural y de esta aberración de la cultura.
Por lo pronto desde el campo educativo habría que preguntarnos seriamente qué papel le toca jugar a la escuela y a la universidad en este momento crítico de nuestra historia nacional. No es fácil sin duda pensar en cuál sería la mejor forma de contribuir a un verdadero cambio de fondo como el que se requiere, pero la escuela y la universidad son los espacios de la inteligencia, la creatividad, el pensamiento crítico y la posible regeneración de la cultura.
Quizá habría que empezar por cambiar las prioridades de los planes de estudio, de las prácticas educativas, de los actos cívicos y la organización escolar toda. Seguramente habría que plantearnos seriamente que el reto fundamental de la Educación en nuestros tiempos no es el de formar personas eficientes para insertarse en la sociedad que tenemos, sino el de formar personas que aprendan a vivir y a convivir sin violencia, con respeto y tolerancia; sin tener como fin último la obtención de dinero, poder y “éxito”; volviendo a pensar en el verdadero bien de la sociedad y en el futuro de la especie humana como la meta fundamental de la existencia; sabiendo que esta forma de ver y afrontar la vida es la única que puede realmente aportar felicidad individual. Quizá…
-Publicado en Puebla On line. Miércoles 6 de abriul de 2011
*El artículo expresa la opinión personal del autor, que es académico de la Universidad Iberoamericana Puebla
**Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com
domingo, 3 de abril de 2011
“Sin querer queriendo…”
“No hagas hoy lo que puedas dejar para mañana” y “no hagas tú lo que puedan hacer otros”. Estos dos principios se mencionan de modo humorístico refiriéndose a la “cultura del menor esfuerzo” que parece caracterizarnos a los mexicanos.
Una manifestación moderna de esta cultura distorsionada en la que tratamos de evadir nuestros compromisos es la del copiar y pegar en la realización de tareas escolares y ensayos académicos encargados por los profesores.
En mi experiencia como docente y en el trato cotidiano con los maestros con quienes trabajo en cursos y talleres de formación es cada vez más frecuente encontrar y comentar los múltiples casos de estudiantes que entregan trabajos plagiados de artículos que bajan de internet.
En efecto, el copiar-pegar se ha convertido en toda una cultura que afecta los procesos de aprendizaje en todos los niveles y modalidades educativas como una plaga que pareciera imposible de detener. Cuando digo “en todos los niveles y modalidades educativas” no estoy haciendo una falsa generalización sino reflejando una realidad que por desgracia es cada vez más común en la vida cotidiana de las escuelas y universidades.
Como docente en activo he vivido en carne propia este mal, al recibir trabajos copiados y pegados de internet no solamente por alumnos de licenciatura sino incluso por profesores en talleres y diplomados de formación docente, lo cual resulta terrible si pensamos que son precisamente estos profesores los que están educando a las nuevas generaciones. ¿Qué aprenderán los alumnos de educación básica, media superior o superior de un profesor que no es capaz de realizar un trabajo por sí mismo o que siendo capaz no quiere hacer el esfuerzo de pensar y escribir sino que copia las ideas de otros? ¿Cómo evitar que los alumnos cometan plagio si están diariamente en el aula con “profesores pirata”?
Los dos casos que creía más graves los viví recientemente con alumnos de doctorado que plagiaron, en un caso, un gran porcentaje de un ensayo final de una asignatura y en el otro, gran parte del borrador del marco teórico de su proyecto de investigación.
Sin embargo y para que no pensemos que este mal es exclusivo de nuestro país, está el caso de un escándalo que está causando gran polémica en Alemania. Se trata nada menos que del Ministro de defensa Karl-Theodor Zu Guttenberg quien ha sido descubierto y acusado a principios de este año 2011 de haber plagiado un gran porcentaje de su tesis doctoral.
El ministro ha reconocido este plagio y ha renunciado “temporalmente” a su grado de doctor por la Universidad de Bayreuth, pero no a su cargo.
“Sí. Cometí errores, graves errores que lamento. Pero no incurrí en plagio, ya que no hubo por mi parte, intención de engañar”, declaró el ministro al reconocer el “corta y pega” realizado en su tesis doctoral que fue denunciado por un periódico.
Esta declaración llama poderosamente la atención porque parece ser el común denominador de los que cometen este tipo de fraude intelectual. La constante tiene siempre estos dos elementos: El primero, suavizar el hecho llamando “error” a un acto inmoral y el segundo, exculparse apelando a que “no hubo mala intención” en la acción cometida.
De manera que por una parte, las acciones dolosas y el comportamiento no ético ya no es considerado con toda la fuerza negativa que tienen sino como simples “errores” de quienes los cometen y por otra parte, siempre hay una excusa –exceso de trabajo, combinación de muchas actividades, falta de tiempo, etc. – que justifican el plagio y buscan negar o reducir la responsabilidad y las consecuencias de estos hechos.
Algo estamos haciendo mal en la formación ética de los niños y jóvenes de hoy, no solamente los profesores y las escuelas sino los padres de familia, los medios de comunicación, los políticos y la sociedad en general donde estamos llegando a construir esta cultura distorsionada en la que no solamente es cada vez más frecuente robar las ideas de otros sino que se empieza a mirar este patrón de comportamiento como menos grave y hasta “natural”.
Este es un gran desafío para la educación en valores de nuestro tiempo. Formar la conciencia sobre la gravedad de las acciones no éticas y la responsabilidad para asumir las consecuencias de estas acciones, consecuencias que no pueden atenuarse o borrarse diciendo como aquel personaje cómico de nuestra infancia: “fue sin querer queriendo”.
Publicado en el diario electrónico: Puebla on Line.
Una manifestación moderna de esta cultura distorsionada en la que tratamos de evadir nuestros compromisos es la del copiar y pegar en la realización de tareas escolares y ensayos académicos encargados por los profesores.
En mi experiencia como docente y en el trato cotidiano con los maestros con quienes trabajo en cursos y talleres de formación es cada vez más frecuente encontrar y comentar los múltiples casos de estudiantes que entregan trabajos plagiados de artículos que bajan de internet.
En efecto, el copiar-pegar se ha convertido en toda una cultura que afecta los procesos de aprendizaje en todos los niveles y modalidades educativas como una plaga que pareciera imposible de detener. Cuando digo “en todos los niveles y modalidades educativas” no estoy haciendo una falsa generalización sino reflejando una realidad que por desgracia es cada vez más común en la vida cotidiana de las escuelas y universidades.
Como docente en activo he vivido en carne propia este mal, al recibir trabajos copiados y pegados de internet no solamente por alumnos de licenciatura sino incluso por profesores en talleres y diplomados de formación docente, lo cual resulta terrible si pensamos que son precisamente estos profesores los que están educando a las nuevas generaciones. ¿Qué aprenderán los alumnos de educación básica, media superior o superior de un profesor que no es capaz de realizar un trabajo por sí mismo o que siendo capaz no quiere hacer el esfuerzo de pensar y escribir sino que copia las ideas de otros? ¿Cómo evitar que los alumnos cometan plagio si están diariamente en el aula con “profesores pirata”?
Los dos casos que creía más graves los viví recientemente con alumnos de doctorado que plagiaron, en un caso, un gran porcentaje de un ensayo final de una asignatura y en el otro, gran parte del borrador del marco teórico de su proyecto de investigación.
Sin embargo y para que no pensemos que este mal es exclusivo de nuestro país, está el caso de un escándalo que está causando gran polémica en Alemania. Se trata nada menos que del Ministro de defensa Karl-Theodor Zu Guttenberg quien ha sido descubierto y acusado a principios de este año 2011 de haber plagiado un gran porcentaje de su tesis doctoral.
El ministro ha reconocido este plagio y ha renunciado “temporalmente” a su grado de doctor por la Universidad de Bayreuth, pero no a su cargo.
“Sí. Cometí errores, graves errores que lamento. Pero no incurrí en plagio, ya que no hubo por mi parte, intención de engañar”, declaró el ministro al reconocer el “corta y pega” realizado en su tesis doctoral que fue denunciado por un periódico.
Esta declaración llama poderosamente la atención porque parece ser el común denominador de los que cometen este tipo de fraude intelectual. La constante tiene siempre estos dos elementos: El primero, suavizar el hecho llamando “error” a un acto inmoral y el segundo, exculparse apelando a que “no hubo mala intención” en la acción cometida.
De manera que por una parte, las acciones dolosas y el comportamiento no ético ya no es considerado con toda la fuerza negativa que tienen sino como simples “errores” de quienes los cometen y por otra parte, siempre hay una excusa –exceso de trabajo, combinación de muchas actividades, falta de tiempo, etc. – que justifican el plagio y buscan negar o reducir la responsabilidad y las consecuencias de estos hechos.
Algo estamos haciendo mal en la formación ética de los niños y jóvenes de hoy, no solamente los profesores y las escuelas sino los padres de familia, los medios de comunicación, los políticos y la sociedad en general donde estamos llegando a construir esta cultura distorsionada en la que no solamente es cada vez más frecuente robar las ideas de otros sino que se empieza a mirar este patrón de comportamiento como menos grave y hasta “natural”.
Este es un gran desafío para la educación en valores de nuestro tiempo. Formar la conciencia sobre la gravedad de las acciones no éticas y la responsabilidad para asumir las consecuencias de estas acciones, consecuencias que no pueden atenuarse o borrarse diciendo como aquel personaje cómico de nuestra infancia: “fue sin querer queriendo”.
Publicado en el diario electrónico: Puebla on Line.
domingo, 13 de marzo de 2011
¿Puede el enfoque de competencias cambiar nuestra educación?
“No se puede reformar la institución
sin haber reformado previamente los espíritus,
pero no se pueden reformar los espíritus
si no se han reformado previamente las instituciones”:
Edgar Morin
Muchas veces se habla de que algo es un “discurso”, o “se queda en el discurso”, para referirse a que una idea, concepto, proyecto o iniciativa no llega a concretarse en la realidad de las aulas y las instituciones educativas sino que se reduce meramente a palabras “agradables” para “decorar” intenciones políticas.
Este es un riesgo presente en la introducción del enfoque de competencias en la Educación en México: que se trate solamente de una propuesta “discursiva” en el sentido superficial, que se quede simplemente en palabras que se usan para aparentar que las cosas están cambiando cuando en realidad seguimos en la dinámica de la “locura” que mencionaba Einstein: “haciendo las cosas de la misma manera y esperando encontrar resultados diferentes”.
Sin embargo, también cabe la posibilidad y esto sería lo deseable, de que el “discurso” pedagógico de las competencias sea discurso en el sentido que lo planteaba Michel Foucault. Para este autor el discurso es “un orden en virtud del cual se circunscribe el campo de la experiencia y el del saber posible…” En este sentido, todo discurso “…es como el paradigma según el cual se organiza el mundo” .
Esta es una visión mucho más compleja de discurso que si bien tiene también riesgos -porque el discurso se vuelve el límite entre lo admitido y lo no admitido, entre lo legítimo y lo no legítimo- representa sin duda una oportunidad real de cambio educativo.
Una oportunidad para construir verdaderamente otra forma de organizar el campo de la experiencia educativa y el saber, otro paradigma de organización del mundo de la escuela –uno más refrescante, más complejo, más relacionado con la vida-, otra mirada que nos lleve a entender y vivir de maneras novedosas y más pertinentes el proceso de enseñanza –aprendizaje.
Sin embargo existen muchas concepciones sobre lo que son las competencias. Es por ello fundamental elegir un enfoque integral y pertinente para que las competencias lleguen a constituirse en el motor de un cambio real. Un enfoque muy adecuado para este fin, es el de la complejidad y el pensamiento complejo desarrollado por Edgar Morin en su obra.
Lo complejo es multidimensional y dinámico, está compuesto por elementos que pueden ser “concurrentes, complementarios y/o antagonistas” pero que para poder ser comprendidos a cabalidad, tienen que ser pensados en conjunto y de manera inseparable y articulada. Cabe aquí hacer la distinción entre complejo y complicado. Lo complejo no es lo complicado. Lo complicado es lo que presenta dificultades para ser abordado o comprendido o resuelto, lo que tiene muchos ángulos o elementos. Lo complejo en cambio, no puede ser reducido a un principio simple
Algunos principios esenciales guían esta noción de complejidad y nos permiten comprender de una mejor manera el modo en que funciona este sistema de sistemas y cada sistema en particular. Los principios más importantes de la complejidad son: El principio sistémico u organizacional, el principio hologramático, el princiio de retroactividad, el principio de recursividad, el principio de autonomía-dependencia, el principio dialógico, el principio de reintroducción del cognoscente en todo conocimiento y finalmente, el principio de ecología de la acción.
Para este análisis del discurso de competencias en la educación nacional, tomaremos el principio hologamático como eje principal, aunque es importante subrayar que al no estar separados estos principios, estarán presentes de manera implícita en estas reflexiones los demás principios de la complejidad.
El principio hologramático sostiene que en todo sistema o realidad compleja, el todo está incluido en las partes que están a su vez, incluidas en el todo.
La introducción del enfoque o discurso de competencias en las reformas educativas del país en los últimos años, no puede ser entendida sin hacer referencia al todo del sistema educativo mexicano, así como ese todo que es el sistema educativo no podrá ser comprendido en la actualidad sin la analizar esta “parte” fundamental en el currículo de todos los niveles de educación pública y privada.
En efecto, el enfoque de competencias tiene la característica de ser un discurso que ha permeado desde la educación básica hasta la educación universitaria en prácticamente todas las modalidades educativas. Encontramos la presencia de competencias en la “Reforma Integral de la Educación Básica “ (RIEB), en la Reforma Integral de la Educación Media Superior (RIEMS) y en las reformas curriculares de un gran número de instituciones de educación superior públicas y privadas.
Esta puede ser una señal de viabilidad para que el cambio en el discurso entendido como el mero cambio superficial en las palabras y los documentos, se vuelva un verdadero cambio de discurso, entendido a la manera de Foucault, es decir, en un cambio de forma de organización de los saberes y las dinámicas que ocurren en el día a día de las escuelas y universidades a nivel nacional.
Sin embargo, tal como afirma Morin, esto requiere un cambio simultáneo en los niveles macro y micro. Un cambio en el “espíritu” de los educadores y un cambio en las estructuras que organizan y rigen el sistema educativo nacional.
Como “las partes están en el todo”, al lograrse el “cambio en el espíritu” de los actores de la educación se irá transformando gradualmente el sistema educativo de nuestro país y apuntando, deseablemente, hacia una mejora en la calidad y la significatividad de los aprendizajes tanto disciplinares como metodológicos y ético-ciudadanos.
Pero para que este cambio en los espíritus pueda hacerse realidad, es necesario también que ocurra un cambio en las instituciones, tanto en las instituciones idividuales como pueden ser las escuelas y universidades, como en las instituciones entendidas como las estructuras instituidas para encargarse del “gobierno educativo” del país. En la medida en que prevalezcan las instituciones de baja complejidad –centralizadas, verticales, controladoras, sobrenormadas, inflexibles y burocráticas- que gestionan el sistema educativo nacional, en la medida en que siga existiendo un “gobierno educativo” débil y no prioritario en la agenda política nacional, será imposible que el discurso de competencias pueda tener viabilidad real.
Por el contrario, si las instituciones que rigen nuestro sistema educativo se transforman en instituciones de alta complejidad –democráticas, abiertas, horizontales, flexibles, creativas- y el “gobierno educativo” se transforma en un gobierno fuerte y arraigado hacia arriba en las prioridades de la agenda gubernamental y hacia abajo en la conciencia colectiva de nuestra sociedad, será posible que el discurso de competencias se convierta realmente en un elemento de transformación profunda que contribuya a la reforma que requiere nuestra educación para contribuir a la reforma urgente de nuestro país.
El todo está en las partes y por ello hay que buscar transformar el sistema educativo completo. Las partes están en el todo y por ello hay que hacer el mayor esfuerzo por cambiar nuestro “espíritu” educador para transformar profundamente nuestras prácticas cotidianas.
Artículo escrito para publicarse en El Columnista. 7 de marzo de 2011. Pendiente de publicación.
sin haber reformado previamente los espíritus,
pero no se pueden reformar los espíritus
si no se han reformado previamente las instituciones”:
Edgar Morin
Muchas veces se habla de que algo es un “discurso”, o “se queda en el discurso”, para referirse a que una idea, concepto, proyecto o iniciativa no llega a concretarse en la realidad de las aulas y las instituciones educativas sino que se reduce meramente a palabras “agradables” para “decorar” intenciones políticas.
Este es un riesgo presente en la introducción del enfoque de competencias en la Educación en México: que se trate solamente de una propuesta “discursiva” en el sentido superficial, que se quede simplemente en palabras que se usan para aparentar que las cosas están cambiando cuando en realidad seguimos en la dinámica de la “locura” que mencionaba Einstein: “haciendo las cosas de la misma manera y esperando encontrar resultados diferentes”.
Sin embargo, también cabe la posibilidad y esto sería lo deseable, de que el “discurso” pedagógico de las competencias sea discurso en el sentido que lo planteaba Michel Foucault. Para este autor el discurso es “un orden en virtud del cual se circunscribe el campo de la experiencia y el del saber posible…” En este sentido, todo discurso “…es como el paradigma según el cual se organiza el mundo” .
Esta es una visión mucho más compleja de discurso que si bien tiene también riesgos -porque el discurso se vuelve el límite entre lo admitido y lo no admitido, entre lo legítimo y lo no legítimo- representa sin duda una oportunidad real de cambio educativo.
Una oportunidad para construir verdaderamente otra forma de organizar el campo de la experiencia educativa y el saber, otro paradigma de organización del mundo de la escuela –uno más refrescante, más complejo, más relacionado con la vida-, otra mirada que nos lleve a entender y vivir de maneras novedosas y más pertinentes el proceso de enseñanza –aprendizaje.
Sin embargo existen muchas concepciones sobre lo que son las competencias. Es por ello fundamental elegir un enfoque integral y pertinente para que las competencias lleguen a constituirse en el motor de un cambio real. Un enfoque muy adecuado para este fin, es el de la complejidad y el pensamiento complejo desarrollado por Edgar Morin en su obra.
Lo complejo es multidimensional y dinámico, está compuesto por elementos que pueden ser “concurrentes, complementarios y/o antagonistas” pero que para poder ser comprendidos a cabalidad, tienen que ser pensados en conjunto y de manera inseparable y articulada. Cabe aquí hacer la distinción entre complejo y complicado. Lo complejo no es lo complicado. Lo complicado es lo que presenta dificultades para ser abordado o comprendido o resuelto, lo que tiene muchos ángulos o elementos. Lo complejo en cambio, no puede ser reducido a un principio simple
Algunos principios esenciales guían esta noción de complejidad y nos permiten comprender de una mejor manera el modo en que funciona este sistema de sistemas y cada sistema en particular. Los principios más importantes de la complejidad son: El principio sistémico u organizacional, el principio hologramático, el princiio de retroactividad, el principio de recursividad, el principio de autonomía-dependencia, el principio dialógico, el principio de reintroducción del cognoscente en todo conocimiento y finalmente, el principio de ecología de la acción.
Para este análisis del discurso de competencias en la educación nacional, tomaremos el principio hologamático como eje principal, aunque es importante subrayar que al no estar separados estos principios, estarán presentes de manera implícita en estas reflexiones los demás principios de la complejidad.
El principio hologramático sostiene que en todo sistema o realidad compleja, el todo está incluido en las partes que están a su vez, incluidas en el todo.
La introducción del enfoque o discurso de competencias en las reformas educativas del país en los últimos años, no puede ser entendida sin hacer referencia al todo del sistema educativo mexicano, así como ese todo que es el sistema educativo no podrá ser comprendido en la actualidad sin la analizar esta “parte” fundamental en el currículo de todos los niveles de educación pública y privada.
En efecto, el enfoque de competencias tiene la característica de ser un discurso que ha permeado desde la educación básica hasta la educación universitaria en prácticamente todas las modalidades educativas. Encontramos la presencia de competencias en la “Reforma Integral de la Educación Básica “ (RIEB), en la Reforma Integral de la Educación Media Superior (RIEMS) y en las reformas curriculares de un gran número de instituciones de educación superior públicas y privadas.
Esta puede ser una señal de viabilidad para que el cambio en el discurso entendido como el mero cambio superficial en las palabras y los documentos, se vuelva un verdadero cambio de discurso, entendido a la manera de Foucault, es decir, en un cambio de forma de organización de los saberes y las dinámicas que ocurren en el día a día de las escuelas y universidades a nivel nacional.
Sin embargo, tal como afirma Morin, esto requiere un cambio simultáneo en los niveles macro y micro. Un cambio en el “espíritu” de los educadores y un cambio en las estructuras que organizan y rigen el sistema educativo nacional.
Como “las partes están en el todo”, al lograrse el “cambio en el espíritu” de los actores de la educación se irá transformando gradualmente el sistema educativo de nuestro país y apuntando, deseablemente, hacia una mejora en la calidad y la significatividad de los aprendizajes tanto disciplinares como metodológicos y ético-ciudadanos.
Pero para que este cambio en los espíritus pueda hacerse realidad, es necesario también que ocurra un cambio en las instituciones, tanto en las instituciones idividuales como pueden ser las escuelas y universidades, como en las instituciones entendidas como las estructuras instituidas para encargarse del “gobierno educativo” del país. En la medida en que prevalezcan las instituciones de baja complejidad –centralizadas, verticales, controladoras, sobrenormadas, inflexibles y burocráticas- que gestionan el sistema educativo nacional, en la medida en que siga existiendo un “gobierno educativo” débil y no prioritario en la agenda política nacional, será imposible que el discurso de competencias pueda tener viabilidad real.
Por el contrario, si las instituciones que rigen nuestro sistema educativo se transforman en instituciones de alta complejidad –democráticas, abiertas, horizontales, flexibles, creativas- y el “gobierno educativo” se transforma en un gobierno fuerte y arraigado hacia arriba en las prioridades de la agenda gubernamental y hacia abajo en la conciencia colectiva de nuestra sociedad, será posible que el discurso de competencias se convierta realmente en un elemento de transformación profunda que contribuya a la reforma que requiere nuestra educación para contribuir a la reforma urgente de nuestro país.
El todo está en las partes y por ello hay que buscar transformar el sistema educativo completo. Las partes están en el todo y por ello hay que hacer el mayor esfuerzo por cambiar nuestro “espíritu” educador para transformar profundamente nuestras prácticas cotidianas.
Artículo escrito para publicarse en El Columnista. 7 de marzo de 2011. Pendiente de publicación.
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